Teléfonos a los que nadie contesta

enero 10, 2006

.

teléfono

.

Tengo cita con el doctor M. a las diez y media de la mañana. Él sale unos minutos antes y me mira con seriedad. Luego hace pasar a varios pacientes que esperaban sentados desde antes de que yo llegase pero que han sido citados para una hora posterior. Tampoco se retrasa mucho con ellos. La consulta comienza a abarrotarse y entonces es mi turno.

Te estuve llamando por teléfono -dice. ¿Nunca contestas? Te pedía que te pusieras en contacto conmigo. Y ya lo estoy haciendo, ¿no? Escuché el mensaje que dejaste. ¿Y por qué has tardado tanto en venir? Porque decías que mis análisis no habían llegado al laboratorio y que había que repetirlos. No digo más. Yo también permanezco seria ahora frente a ese hombre que parece que se está midiendo conmigo. Supongo que sigue insistiendo en Conocerme. ¿Y vas a hacértelos? Por supuesto. Para eso vine. Esta bien, ¿pero qué te ocurre con el teléfono? Que no vivo pendiente de él. Hay un contestador y quien tiene que decirme algo si quiere puede decirlo. La seriedad continúa por las dos partes y yo le matizo algo que me parece importante. No es nada personal. Ni siquiera con mi madre hago diferencias. Y bien, ¿te parece bien mañana? Por supuesto. Además necesito unas recetas y también que me derives hacia un reumatólogo. Parece extrañado de mi rotundidad. Verás, hay un hombre que me escribe. Suele leerme y dice que se reconoce en mis síntomas cuando los describo. Él tuvo una enfermedad reumatológica que lo dejo prácticamente incapacitado hace unos años y me insiste en que mi dolencia podría tener algo que ver con la suya. A él tardaron bastante tiempo en darle con el problema pero hoy por hoy, tras el diagnóstico correcto y el tratamiento puede llevar una vida completamente normal. Me parece bien entonces -dice el doctor M. ¿Tú vives por…? Un día me pareció verte. Sí -le contesto. A mí también. Estabas por esa zona y a tu lado había un perro. Afirma lo del perro. Hablamos de un día que le esquivé como pude. Me pareció verle demasiado pendiente de lo que ocurría en la pista. Como si buscase encontrarse en ella a alguien. Tuve la impresión de que a mí. Y también hablamos de mi contractura y de lo que el frío y el ejercicio de la nieve, más que el fisioterapeuta, han hecho por ella. Dice que he ganado mucha movilidad en el cuello. Y me pregunta si he comenzado a meditar. ¿Meditar? ¿Y sobre qué quieres que medite? El primer día que le visité me habló de su maestro. El doctor M. practica la meditación Zen. La meditación logra maravillas con el interior -asegura. Y a mí se me da muy bien hacerlo-contesto. Soy de naturaleza contemplativa. A veces me siento en los bancos de los parques y puedo estar quieta durante un largo rato absorta en las copas de los árboles. Su mirada continúa tratando de traspasar la barrera infranqueable que he levantado entre los dos. Fíjate -le digo riendo- que hasta estuve pensando en comprarme una miniatura del Daisinin. ¿Daisinin? ¿Qué es eso? Un jardín zen que existe en un templo budista. Consiste en unos montículos de arena. Tres, he leído. Colocados de tal forma que mires desde dónde mires sólo alcanzas a ver dos de ellos. Algo así. Entonces se produce la abstracción. Pero este jardín de arena en miniatura también tiene un rastrillo con el que trazas unos círculos. La ejercicio de meditación consiste en eso. En relajarte y concentrarte en esos dibujos concéntricos que forman los círculos pero como no sé me ocurrió a quién regalárselo… pues no me lo compré. Era un bonito objeto decorativo. Diferente. Por su expresión se nota, o tal vez por la mía, que él cree que me estoy cachondeando de él. En realidad no lo estaba haciendo del todo pero en situaciones de tú a tú reconozco que puedo llegar a resultar muy guasona. El doctor M. abre la boca como para decir algo. Supongo que ahora está acordándose de mis muertos pero yo prosigo… por eso prefiero para ensimismarme el mar o las copas de los árboles. Algo más occidental. Luego bromeo con su manejo del ordenador. Le digo que probablemente será muy buen profesional de la medicina pero también le digo que cuando lo miro enredarse con las analíticas le veo necesitado de un cursillo urgente que verse sobre el programa informático del historial del paciente. No es que -se excusa. No sé por qué antes no se abrió y estos son los análisis que te acabo de encargar ahora. ¡Anda. No mientas que vi la fecha y ponía 28 de octubre! Y me lo estoy pasando de miedo porque le tengo contra las cuerdas. Entonces hablamos de mi experiencia en el bar de copas y de ese lugar que he comenzado a buscar por la ciudad y que se llamará Lady M. ¿No has visto la película? -le pregunto. No -responde cada vez más descolocado. Hace mucho que sé cuando estoy dominando una situación y cuando el otro ha caído presa de mi magnetismo… Entonces dice que si doy con ese lugar le avise porque él va a mandarme gente. Todos médicos. Y yo menciono, como de pasada, a mi amiga y su trabajo en el hospital. Le digo que ella se encargará de ese sector y también que seremos socias. La intriga crece aunque dice que los negocios a medias no son buena idea. Se lo discuto. Mi amiga y yo hace muchos años que nos conocemos y se nos da bien solucionar nuestras diferencias. Jamás me embarcaría en algo así con otra persona pero con ella sí, termino diciéndole y también que si algún día quiere llamarme bastará con que me deje su mensaje en el contestador. Luego intenta un viraje típico: tenis, esquí, nuevas experiencias… parece que vives muy bien. Entonces sonrío mientras nos damos la mano para despedirnos como si fuéramos jugadores de un equipo de baloncesto. Sí, ya te dije el primer día que era una persona feliz y salgo por la puerta con mis recetas y un envase de plástico con una pipeta amarilla para recoger las muestras de orina. Pero en cuento la cierro tras de mí suena el teléfono. Es Guernika preguntándome dónde estoy. En el médico. ¿Qué te ocurre? Nada, ya sabes. Ese dolor… ¿Nos vemos? Tengo coche esta mañana. Sí, dame unos minutos. Ahora tengo que pasar por el mostrador de recepción y quedamos en vernos al cruzar la calle. En ese aparcamiento donde de vez en cuando él me espera. Pero antes entro en un bar de madera que hay metros más arriba. Necesito con prioridad ir al baño y tomarme un café. Y allí entablo una conversación bastante interesante con la dueña. El diálogo dura unos minutos. Le pregunto si le gusta trabajar en la hostelería. También le comento mi experiencia reciente y ella me dice que si quiero me traspasa el local. Tiene que hacerlo a causa de un tumor cervical que le van a operar próximamente. La radiación ha fracasado y van a implantarle una cápsula para tratar de aislar al tumor. Me disculpo por tener que irme así de apurada y le prometo regresar con una amiga para continuar nuestra conversación.

Hoy me he hecho esos análisis y me gustó el profesional que me atendió. Un hombre muy agradable que me preguntó que si me mareaba por si iba a necesitar una camilla. No lo creo -le contesto riendo. ¿La gente suele desmayarse con frecuencia? Luego el nombre del médico que había encargado tal cantidad de muestras de sangre. Nunca me habían extraído tanta. Cinco tubos de ensayo.

El bar de madera aún estaba cerrado cuando pasé por delante de él, así que me dirigí hacia otro unos metros más arriba. La calle está llena de bares por esa zona y me tomé un café mientras leía el periódico. Apunté un teléfono y borré otro definitivamente de la memoria de la agenda. Creo que hay un momento en el que es importante darse cuenta de que no se puede seguir llamando con insistencia a alguien que ha decidido dejar de existir para ti. Se sufre menos aceptando esa realidad.

2 Responses to “Teléfonos a los que nadie contesta”

  1. candelaarias Says:

    Autor: Azul
    Voy a tener que ver la pelicula…porque un pintor me ha dicho que hay un pintor…en ella.(no la veré por eso…pero, bueno, vale, también…también).

    No sé si es porque me he despertado de una pesadilla….o por la hora, pero me he quedado inquieta al leerte.

    Bikiño…niña Sabbat.

    Fecha: 10/01/2006 11:58.

    gravatar.com
    Autor: Aether
    Eliminar números, cerrar puertas; a la larga creo que liberan una energía estancada y al hacerlo es como abrir la jaula al ave sin dolor de verla partir.
    Te envio mucha energía para que te alivies, te cures y no te duelan ni los pensamientos.
    Un abrazo y un beso.

    Fecha: 10/01/2006 20:47.

    Autor: pau
    Médicos, pastillas, análisis, teléfonos.
    Porqué ha de existir el dolor?
    Cuídate. Vales demasiado para no hacerlo.
    Yo, cuando parece que me olvidan, dejo un mensaje y borro el teléfono. Si responde, siempre tengo tiempo de…

    Un abrazo.

    Fecha: 10/01/2006 23:20.

    Autor: Cayendo por aquí
    Te he leído en alguna otra ocasión y siempre veo la representación máxima de la sinceridad, es decir, puro “YO y YO y Yo y……..”. Te deseo por “salud mental” que a alguien no le resultes irresistiblemente seductora, es más, le parezcas una plasta. Que esa risa de la que presumes le resulte irritante y que a alguno de estos contertulios (siquiera a uno) que tanto te admiran (adoran?)comiences a producile cierto sopor. No sería bárbaro?.
    Un saludo (dos?)

    Fecha: 11/01/2006 01:30.

    gravatar.com
    Autor: Su
    A la larga si se sufre menos, pero ahora mismo ¿qué tal estás tú?, después de leerte ahora, no sabes cuanto me jode no poder quedar :-(
    Un abrazo

    Fecha: 11/01/2006 09:13.

    Autor: sabbat
    El pintor se llama Diego, Azul. Y en la peli es Juanjo Puigcorbé (no sé si se escribe así). Aunque sea sólo por lo bueno que está no te la pierdas :)

    Aether… Pienso más o menos lo mismo que tú. Gracias :)

    Pau… sí, siempre hay tiempo de… si tiene que Ser ;)

    Su… No te preocupes. Sólo he pillado un virus. Y me están pasando cosas muy buenas. Así que estoy muy bien.

    Cayendo por aquí… es de subnormales leer cosas o a personas que a uno le ponen de mala hostia. TÚ, TÚ, tú haz lo que te salga de las pelotas pero hazme un favor, si te vuelves a dejar caer por aquí, lo sería bárbaro sería que te acostumbraras a interrogar bien ;)

    Besos para todos menos para cayendo por aquí, a ese, esa, o Eso, que le den mucho por el culo. No soporto a las moscas cojoneras, que si ya es patético tener un diario íntimo colgado en Internet, no os quiero contar lo patético que resulta andar dejando comentarios donde a uno se le ve tanto el plumero. Sinceridad por sinceridad ;)

    P.S: A mí me produce sopor escribir. Lo hago precisamente por eso. Es muy probable que yo no me leyera. Si te sirve…

    Fecha: 11/01/2006 10:43.

    Autor: sabbat a cayendo por aquí
    Por cierto… gracias por la información sobre Sofía Calle. Procuraré no volver a pisar tu dietario gastronómico.

    Fecha: 11/01/2006 10:48.

    Autor: LAPRADERA
    Hola guapa :

    he leido tu comentario en mi web , sé que la he dejado un poco abandonada , pero tengo excusa … Acabo de volver de la convencion de ventas , 5 dias en Fuenterrabia , y pasé de llevarme el portatil, para concentrarme de lleno en lo que alli iba a vivir … ha merecido la pena , ya lo contaré , voy atrasadisima con el trabajo y ademas el diu me esta amargando la existencia …

    Tengo que leerte hacia atras , estoy impaciente … ya nos contarás que pasó con el médico , de momento te mando un beso complice … y en cuanto pueda actualizo mi diario …

    Fecha: 11/01/2006 11:13.

    Autor: sabbat
    Te agradezco mucho el beso y las noticias. Tú me gustas y lo siento por esa amargura que te acarrera el Diu. No soporto el dolor

    Otro beso para ti :)

    Fecha: 11/01/2006 12:09.

  2. nandara Says:

    Creo que hay un momento en el que es importante darse cuenta de que no se puede seguir llamando con insistencia a alguien que ha decidido dejar de existir para ti. Se sufre menos aceptando esa realidad.
    ————
    Sí, estoy completamente de acuerdo. ¿Será lo mismo seguir llamando con insistencia que transcribir diálogos en el descalabro? :(

    ________________________
    _________________________

    No, no. El diálogo transcrito es parte de tu terapia. No molestas a nadie y así te haces un luto… un duelo.. y dejas huella y constancia del tiempo que quizás perdiste :)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s