La despedida… Chavela Vargas (Caerle bien al cliente)

enero 17, 2006

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Caballo

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Lola me llama al mediodía de hoy. Me pide que por favor la llame yo a ella porque no tiene saldo en la tarjeta. Lo hago. Quiere saber si esta noche puede contar conmigo. Yo me disculpo con una cita que tal vez espere por mí. Podría mandarla ’a tomar por er saco’ sin más, por pretender utilizarme pero no es eso lo que hago. Luego me cuenta lo que sucedió ayer después de que me fui. Parece mentira dice: todos empresarios, todos con su traje y sus buenas palabras pero ni siquiera saben ser civilizados. Yo la escucho paciente, la dejo enredarse en sus palabras. Estuvieron hasta cerca de las cuatro de la mañana tomando copas. Luego Luis, el agresor regresó a pedir disculpas a Ángel; a éste tuvieron que darle un par de puntos porque no dejaba de sangrar. Lo que yo presupuse. Lola ni siquiera tenía un botiquín de urgencias e imagino que son ellos los que la han convencido para que me llame. Ángel es político. Sus clientes la están poniendo entre la espada y la pared. Ella me decía hace no más de veinte días que allí lo único importante era eso: caerle bien al cliente, que si le caías bien no tenía importancia ninguna otra cosa más. Ni que supieras ponerles las copas o serviles lo hielos. Si les gustas te lo perdonarán todo. Lo gracioso del asunto es que yo no me esfuerzo un duro por gustarles. Es más, me la trajo floja desde el primer día si les gustaba como camarera o no. Porque jugaba con ventaja, sabía de sobra que yo les gustaría a ellos como mujer pero que ellos, a mí, en general, ni un poco. Imagino que eso es lo que ocurre. De repente me he convertido en esa presa codiciada que a un grupo de viejos cazadores del neolítico les gustaría pasarse por la piedra. Lo curioso es que verdaderamente no se me pasa ninguno y ocurre sin que ni siquiera llegue a ponerme demasiado tensa. Si me tocan, y más de alguno tienta un rodeo, con su mano, de mi cintura. Pero al cabo de unos segundos de mirarle a los ojos y susurrarle cualquier cosa acerca de lo que estamos hablando, la retiran sin que yo tenga que hacer más. Ninguno quiere indisponerse conmigo y perciben que hay una línea difícil de precisar. Así que los clientes de Lola persiguen caerle bien a una camarera que ya ni siquiera trabaja en ese café bar. Y yo, ¿qué pinto en todo esto? Pues no lo sé bien pero estoy aprendiendo alguna cosa. La principal es a contemplar desde un margen privilegiado ese mundo espectral, patético y decadente en el que por suerte yo aún no tengo que habitar. Luego Lola lo intenta con la lástima. Eso es mucho más gracioso y pienso en que Stanislaw ayer llevaba razón… ’No te conocen de nada. No saben quien eres’ Se refería a mi amigo. Después de que le dejara plantado durante la cena, creo que no supo encajar la realidad. Tiene un problema con eso. Bueno, me temo que allí todos tienen un problema de algún tipo con eso. Llaman realidad al infierno que los ocupa. A lo mejor yo también lo hago pero no sé por qué siento un gran alivio al pensar que si así fuera… en algún momento sabría como alejarme de él. El inframundo no me atrae. Y creo que me he vuelto demasiado cómoda para que el sufrimiento vital no me provoque otra cosa que hastío. Creo que si llega el caso me dejaré discurrir suavemente en cursivas. Pero si regreso iré sólo buscando a alguien con el que me dejé una conversación pendiente. Me quemó eso más que nada del último día en el que trabajé allí. Hablaba con Felipe. Yo en mi sitio, porque aquel era mi sitio, y él a mi lado. Entonces me dijo algo. Me dijo que yo era como él. Que daba igual lo que hiciera allí porque no me estaba tomando nada en serio pero que en el momento en que me importase alguien todo sería diferente. Luego añadió que por eso procuraría que yo me enamorase de él, antes de que sucediera al revés. Hay algo -decía también. No sé que es pero entre tú y yo hay algo. Probablemente nada. Casi estoy segura pero me quedé con las ganas de averiguar que era ese algo. Si me muevo por el bar de Lola crece la posibilidad de un nuevo encuentro con este hombre. Si eso sucede en el próximo procuraré que nada nos impida finalizar esa conversación en cualquier otro lugar. Y eso es con lo que está jugando Lola y no lo sabe. Está haciendo una mala apuesta. Con alguien que ya ha visto lo que tal vez deseaba ver y ya ha elegido. Alguien sumamente interesado en una depredación de tú a tú. Así que a ver con lo que me sorprende la vida esta vez porque yo voy a jugar fuerte. Más fuerte de lo que nunca he jugado porque ya no sé ni como de lejos se ha alejado de mí el Sentimiento. Hay hombres que se lo llevan consigo y luego se van muy lejos. Ocurre pocas veces pero algunas veces sólo ocurre eso.

Luego recibo un mensaje de P., el amo. Abro una página y lo contesto. Continúo moviendo pieza y también me encuentro con uno de Augusto Lemprier. Éste… es otra cosa.

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Chavela VargasLa Despedida (2007, Cupaima)

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5 Responses to “La despedida… Chavela Vargas (Caerle bien al cliente)”

  1. nandara Says:

    Y yo, ¿qué pinto en todo esto? Pues no lo sé bien pero estoy aprendiendo alguna cosa. La principal es a contemplar desde un margen privilegiado ese mundo espectral, patético y decadente en el que por suerte yo aún no tengo que habitar…”
    ———-
    Pero está ahí, a la vuelta de la esquina… :(

  2. nandara Says:

    Llaman realidad al infierno que los ocupa. A lo mejor yo también lo hago pero no sé por qué siento un gran alivio al pensar que si así fuera… en algún momento sabría como alejarme de él.
    ——————-
    :) :) :) :)

  3. nandara Says:

    El inframundo no me atrae. Y creo que me he vuelto demasiado cómoda para que el sufrimiento vital no me provoque otra cosa que hastío. Creo que si llega el caso me dejaré discurrir suavemente en cursivas.
    ————-
    ¿Cursivas?

  4. candelaarias Says:

    Cursivas era algo cifrado entre el hombre cruel y Kasandra…

    Él le propuso algo que tenía que ver con las cursivas… Ella se quedó con la copla

    Cursivas al escribir…
    Las cursivas se deslizaban dentro del resto del mail y suponían un secreto entre ambos…

  5. candelaarias Says:

    Autor: Azul
    He leido lo que no había podido antes, tengo ciertas cosas en la cabeza y cuando comienzo a escribir cojo una manía extraña de abstraerme del mundo, de todos.

    Y ahora me asomo por una rendija y encuentro cada palabra deliciosa, yo tengo algo con la sangre(ya te contaré) no es asco es algo más…complejo o igual sencillo que se yo…Lola me recuerda mucho a la amante de mi abuelo, bueno a su ex amante de hace años(otra historia que te contaré un día). Por ahora te daré envidia cochina…yo monto a caballo, montaba con el abuelo en el rancho siempre, a mi madre le molestaba porque pensaba que podria quedarme zamba, pero eso es una tonteria. Es una sensación de libertad impresionante o al menos yo lo siento así, pero tengo un freno mental desde que mi abuelo murio no cabalgo , es como cuando murio uno de mis mejores amigos, olvide jugar ajedrez. Alguna vez me monto en alguno pero soy incapaz de darle un golpecito en la barriga para que comience a andar.

    Hoy mientras hablaba con un amigo que escribe, aunque a mi no me gusta mucho como lo hace, él dice que es envidia profesional…porque a él lo publican y a mi aún no(puede ser, pero no creo, simplemente hay cosas que no me gustan) salio un personaje en mi mente para la novela que se asemejaba a ti, pero lo he descartado, de repente me di cuenta que eres inmensa, tendría que escribirte una novela a ti sola. :D

    O al menos, me dejarías robarte un relato? es decir hacerte uno…serías todo un reto…una musa con reto. (deliro, lo sé, lo sé me afecta el aislamiento).

    Y creo que por hoy me he desbordado, pensaba enviartelo al correo…pero ya que me ha salido así, te lo dejo aquí.

    Bikiños…niña Sabbat.

    Fecha: 17/01/2006 21:30.

    Autor: pau
    “Parece mentira dice: todos empresarios, todos con su traje y sus buenas palabras pero ni siquiera saben ser civilizados.”

    Uff… He conocido más hijos de puta disfrazados así, con trajecitos de empresarios y educación de políticos, que de pintores de brocha gorda o albañiles magrebís de chapuzas a domicilio.
    Yo ya no sé de lo que voy disfrazado.
    Un fuerte abrazo.

    Fecha: 17/01/2006 22:08.

    Autor: sabbat
    Me encantaría niña Azul pero mi vida ya ves que es angosta. Yo tengo eso, un universo angosto. Aunque sería un auténtico placer que alguien dibujase en su mente a alguien como yo. Me daría mucha curiosidad encontrarme en eso. y quién sabe, igual ella me da algunas ideas :)

    Abrazos para los dos y besos

    Fecha: 18/01/2006 02:25.

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    Autor: Montañero Paparazzi
    depredadores nocturnos en busca de presa. conozco a varios, de diversas edades.No son peligrosos, por que por suerte, las presas son cada vez mas listas. Eso si, son un poco babosos

    Fecha: 18/01/2006 12:21.

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