La princesa sin orgullo…

abril 5, 2006

Ofelia de Millais

En el lejano e inhóspito continente de las Ausencias había una princesa que había perdido su Orgullo…

11 Responses to “La princesa sin orgullo…”

  1. candelaarias Says:

    Autor: sabbat
    ¿Alguien se anima a continuar? Vamos por qué derroteros continuaríais vosotros con la cosa :)

    Fecha: 05/04/2006 09:04.

  2. candelaarias Says:

    Autor: LOLITA
    La princesa se acostó desnuda después de desmaquillarse y curar sus heridas …

    Entre las sábanas la princesa soñó que buscaba su corazón y su orgullo … Soñó que vivía en un castillo de cristal , donde la música le acompañaba en su deambular …

    La princesa se despertó y se levantó tranquila , se miró al espejo y no se reconoció … se introdujo en la ducha y ……

    Fecha: 05/04/2006 10:33.

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    Autor: X.
    Estaba fascinada por su imagen que veía reflejada en el río, como si estuviera destruida. Al menos, ella la veía así.

    Fecha: 05/04/2006 11:51.

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    Autor: X.
    y también en la ducha

    Fecha: 05/04/2006 12:01.

    Autor: javier
    Mientras el agua caía por encima de ella se acordó de la historia del mago que se convertía en champú para posarse en los cabellos y asi estar cerca de los cuellos y de las nucas de las doncellas a las que luego hechizaría.
    Pero del pelo de esta se quedó prendado ( y prendido, por el exceso de laca).
    El mago se deslizó por el cuerpo en busca del desague que era su via de escape.
    pero el pelo rizado de pubis de la princesa le entretuvo…eso y lo que el pelo ocultaba…

    Ahora le toca a otro seguir

    ( es un guiño a Tacones)

    Fecha: 05/04/2006 14:41.

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    Autor: Su
    …un buen día se levantó y se dio cuenta de que no le importaba decir lo siento, que no le importaba reconocer que se había equivocado, no le importaba gritar te necesito ni romper las promesas que se había hecho entre lágrimas.

    Había perdido el orgullo y le importaba un pimiento.

    Empezó a vivir, sólo con la dignidad. Al principio le costó, pero enseguida se dio cuenta que no era tan malo…

    Empezo a perseguir lo que quería sin importante resultar pesada, empezó a demostrar sus entimientos sin importarle resultar fragil y vulnerable.

    Hubo, quien se enamoró de esa fragilidad, de esa aparente vulnerabilidad… y durante un tiempo él y la princesa vivieron felices.

    Fecha: 05/04/2006 20:49.

    Autor: sabbat
    Desde luego Su… te has aproximado asombrosamente a la madrugada de ayer. Bueno, menos en la última parte, en eso de que alguien se enamoró de esa princesa o quién sabe, ¿no? :))

    Muchas gracias por Entender

    Y un beso grande para todos los que os animáis a jugar conmigo :)

    Fecha: 05/04/2006 22:58.

  3. candelaarias Says:

    Autor: Un enlace sobre el cuadro donde se dice lo siguiente
    Ophelia (1851-1852). Óleo sobre lienzo 76,2 x 11,8 cm. Tate Gallery, Londres. Sir John Everett Millais (1829-1896)

    Fecha: 05/04/2006 23:35.

    http://www.uninet.edu/remi/2004/09/ofelia.htm

  4. candelaarias Says:

    Autor: Ofelia, de la que un maldito dijo
    “En las aguas profundas que acunan las estrellas, blanca y cándida,
    Ofelia flota como un gran lirio,
    flota tan lentamente,
    recostada en sus velos…”

    (Rimbaud)

    Fecha: 05/04/2006 23:37.

  5. candelaarias Says:

    Autor: 1.
    La infeliz y enigmática Ofelia shakespeariana, fuente inagotable de inspiración artística, literaria y filosófica, sedujo a Millais, quien forjó una reinterpretación pictórica realmente sobrecogedora. Si bien el tema central de la obra es el mito ofeliano, el melancólico escenario natural que lo enmarca es admirable. El entorno es frondoso y brillante en colorido, de suerte que no resulta opresivo a pesar de ser testigo de la tragedia. Este paraje apropiado para su inspiración y capturado de manera fidedigna lo había encontrado el pintor tras una ardua búsqueda, acompañado de su amigo Hunt, cerca de Ewen en un remanso del río Hogsmill.

    Fecha: 05/04/2006 23:38.

    Autor: 2.
    La figura de Ofelia está desapareciendo bajo las “gimientes” y sosegadas aguas, que son lo suficientemente diáfanas como para no ocultar a nuestra vista sus brazos y torso parcialmente inmersos. Su hermoso rostro está ahora ausente en un gesto patético que conmueve profundamente. Los ojos inanimados, los labios entreabiertos, inertes y las manos en actitud de ofrenda, dejando escapar unas flores. La parte inferior de su cuerpo parece estar ya sumergida, permaneciendo en la superficie las piezas más vaporosas del pesado vestido, que al igual que sus largos cabellos, parecen resistirse a desvanecerse para siempre. Lógicamente, la imagen poética de Ofelia está muy alejada de la que correspondería a la macabra realidad de un ahogamiento. Parece estar destinada a fluir disuelta en el agua, pero a la vez tangible e incorruptible, para, como sugiere Bachelard, aparecerse por siglos a los soñadores y a los poetas, flotando en su río. Junto a ella sobrenadan las flores que había recogido. Flores que están modeladas con una precisión y una minuciosidad asombrosas. Algunos críticos contemporáneos del autor no encontraron encanto alguno en esta pulcritud realista de Millais; su exuberancia naturalista les parecía una complacencia innecesaria e indolente, un desacierto que hurtaba eficacia dramática a la protagonista de la historia. Nada más lejos de la realidad. El conjunto de la composición es soberbio, y a pesar de eso nada impide que cuando nos encontramos con el lienzo la mirada se desvíe empática e ineludiblemente hacia la desdichada.

    Fecha: 05/04/2006 23:39.

    Autor: 3.
    Ya en los prolegómenos del fatal desenlace de Ofelia, ésta recurre a las plantas para transmitir sus cuitas a Gertrudis. Con intención incierta le ofrece unas hierbas reputadas entonces por sus efectos beneficiosos, pero también por su efectos abortivos, el hinojo y la ruda, a la que además se le atribuía eficacia para exorcizar demonios, y también palomilla, una planta que a altas dosis resulta igualmente tóxica: “…hinojo para vos, y palomillas y ruda… para vos también, y esto poquito es para mí. Nosotros podemos llamarla yerba santa del Domingo,… vos la usaréis con la distinción que os parezca…”. En tono mordaz y atormentado denuncia la muerte de su padre Polonio a manos de Hamlet: “…Ésta es una margarita. Bien os quisiera dar algunas violetas; pero todas se marchitaron cuando murió mi padre. Dicen que tuvo un buen fin…”. Tras la desaparición de Ofelia, una vez más, los personajes evocan mediante este recurso estilístico lo que no se atreven a verbalizar. Gertrudis, al relatar a Laertes el desgraciado episodio, lleva a escena las flores que supuestamente Ofelia ha recogido antes de precipitarse al río y que tienen una trágica carga simbólica.

    Fecha: 05/04/2006 23:41.

    Autor: 4.
    Millais no hizo sino mantenerse fiel al artificio alegórico shakesperiano. Violetas enguirnaldadas abrazan el cuello de la joven, siendo estas flores un icono de la desesperanza y de la muerte prematura. Flotando en el agua hay esparcidos: pensamientos, alegoría del amor no correspondido, y amapolas, símbolo del adormecimiento y la muerte. También vemos: nomeolvides, ulmarias, ortigas, narcisos, margaritas, coronas imperiales, lirios, adonis, dedos de muerto… incorporados no como aderezos pueriles, sino como metáforas tanto de los defectos de Hamlet como de los sentimientos taciturnos de Ofelia. Que Millais hubiera prescindido de esta abundancia iconográfica o que no se hubiera esmerado en su reproducción hubiera sido incoherente.

    La muerte de Ofelia en la obra de Shakespeare es fuente de un perpetuo ejercicio especulativo, pues el hecho luctuoso no sucede en escena. Es narrado por boca de Gertrudis, quien explica que ha caído involuntariamente al río y en su desvarío se ha dejado llevar: “…Llegada que fue, se quitó la guirnalda, y queriendo subir a suspenderla de los pendientes ramos; se troncha un vástago envidioso, y caen al torrente fatal, ella y todos sus adornos rústicos. Las ropas huecas y extendidas la llevaron un rato sobre las aguas, semejante a una sirena, y en tanto iba cantando pedazos de tonadas antiguas, como ignorante de su desgracia, o como criada y nacida en aquel elemento. Pero no era posible que así durase por mucho espacio. Las vestiduras, pesadas ya con el agua que absorbían la arrebataron a la infeliz; interrumpiendo su canto dulcísimo, la muerte, llena de angustias”. El accidente se transmuta en acto deliberado en el acto V, en la conversación de los sepultureros “¿Y es la que ha de sepultarse en tierra sagrada, la que deliberadamente ha conspirado contra su propia salvación?”. A los ojos del criticismo en general y el poético en particular, los tristes avatares de su vida, su estado delirante, y el mismo sentido lírico hacen más apetecible la tesis de la muerte suicida, más por abandono que por acción.

    Fecha: 05/04/2006 23:43.

    Autor: 5.
    La pintora, poetisa y arquetipo estético prerrafaelista Elisabeth Eleanor Siddal, fue la paciente modelo de esta obra magistral, en interminables sesiones en las que posaba sumergida en una bañera con un precioso vestido antiguo que el pintor había encontrado para la figuración. Según cuenta el hijo de Millais en su obra biográfica sobre su progenitor, un día no se pudo calentar el agua y Elisabeth enfermó durante varios días. El padre de la artista se enfadó considerablemente con el pintor, requiriéndole una satisfacción económica. Lo cierto es que una vez recuperada del enfriamiento “acuático” no volvió a trabajar para Millais. Parece que Lizzie padeció frecuentes problemas de salud. Según relatan los biógrafos prerrafaelistas estuvo aquejada de un trastorno del ánimo. Ésta y otras circunstancias, como su difícil relación con Rossetti, le habrían inducido a consumir láudano en exceso. En varias referencias se especula sobre el padecimiento de una posible tuberculosis, si bien su fallecimiento, cuando sólo tenía 32 años, suele atribuirse al consumo de una dosis excesiva de la tintura de opio. La identificación “poética” entre Ofelia y Siddal ha sido tentadora, y abundan las referencias al posible suicidio de la artista, si bien el único dato cierto es el de su certificado de defunción, donde figura “muerte accidental” como causa.

    Ahora tenemos la oportunidad de contemplar en la Fundación “la Caixa” de Madrid el maravilloso cuadro de Millais, y rememorar el sugerente personaje de Ofelia. Está a nuestro alcance junto con muchas otras joyas paisajísticas de los prerrafaelistas, algunas de ellas nunca expuestas con anterioridad.

    Fecha: 05/04/2006 23:44.

  6. candelaarias Says:

    Autor: Otro artículo sobre Ofelia en la obra de Shakespeare
    Eugenio María de Hostos

    Es una estrella fugaz en el cielo de la tragedia. Apenas aparece, desaparece; brilla para desvanecerse. Son sus formas tan vagas, que nos parecen impalpables; es su influencia tan rápida, que nos parece nula. Y, sin embargo, no hay expresión de su rostro, palabra de sus labios, ademán de sus manos, quejido de su corazón, lamento de su alma, que no quede grabado en nuestro espíritu, que no guarde con cuidado el corazón, que no se complazca en representar la fantasía. Ha caído la estrella fugitiva, y aún divisan los ojos su estela luminosa.

    Quien haya visto a la angelical criatura oyendo los consejos de su hermano, sometiendo su amor al mandato de su padre, narrando la aparición inesperada de su amado, fomentando su amor por su piedad, su piedad por su amor, desgarrando su delicado corazón al oír las amorosas brutalidades de su amante, lanzando su espíritu de luz en las tinieblas del caótico amor que la enajena, cayendo de la cumbre de todas las esperanzas al abismo de la locura inesperada, cantando canciones disonantes y esparciendo flores expresivas, precipitándose en el agua, como en la vida, sin conciencia del riesgo que corría; abandonándose a la corriente, como se abandonó a su amor, sin saber que se abandonaba a la vorágine; quien la haya visto vivir un momento, sufrir tanto, morir tan pronto, alejándose agua abajo con la luz de su sonrisa en los labios, como se aleja cielo abajo la luz de las estrellas fugitivas, árido será de corazón y de conciencia, sino se queja como ella en el único momento en que se queja: “To have seen what I have seen, see what I see!” (“Haber visto lo que he visto, ver lo que veo!”). Árido será de corazón y de conciencia, porque hay un Hamlet en el fondo de todo corazón humano; y en la oscuridad de la conciencia de ese Hamlet, hay siempre el centelleo de una luz que no supo recoger. La luz murió o pasó; pero su estela queda, y jamás, aun cuando la luz de la justicia ilumine la oscuridad de esa conciencia, volverá aquella sonrisa del cielo a inundar con sus delicias la existencia.

    Fecha: 05/04/2006 23:50.

    Autor: continúa
    El primer amor, el amor único, es la forma primera de la felicidad, quizá la única: forma vaga, impalpable, fugitiva, como Ofelia. Como Ofelia, momentánea en la vida, eterna en la memoria de la fantasía y del corazón. Como Ofelia, una súplica en vida, un remordimiento en muerte. Como Ofelia, espuma que se desvanece en el torrente. Como Ofelia, un cielo que se ofrece y se desdeña. Nunca ha producido el arte una creación más pura, ni divinizado una realidad más humana, ni concebido una verdad más esplendente.

    El arte no demuestra, pero el arte presiente. Y es lícito pensar que Shakespeare, al dar vida mental a la divina hechura de su alma, presintió que en ella fundía para siempre las eternas aspiraciones del sentimiento en todos los climas, en todas las edades, en todos los caracteres de los hombres.

    ¿A qué aspira el sentimiento, a qué aspiran todos los seres racionales en el período del sentimiento? A realizar el sueño dorado de la vida.

    Y ¿qué le piden? Cuanto tiene Ofelia: dulzura, sencillez, candor, sinceridad, delicadeza en los sentimientos y en los actos, inocencia en todos sus deseos y pensamientos, capacidad para todos los afectos, desde el razonador con el hermano hasta el sumiso y humilde con el padre; desde el que tiembla en presencia del amante hasta el que hace temblar en su delirio.

    Y cuando se ha realizado lo exigido y el ímpetu de esa enajenación de la ventura traspone la realidad, y se establece una lucha entre lo ideal y lo real, que está al lado y está lejos, y triunfa lo real, como es bueno que triunfe y necesario, entonces se exige al ideal que se evapore, se lucha contra él por importuno, se le mancha con el fango de la duda, se le escarnece con el escarnio de las realidades impuras, se reniega de él tres veces; y si pos acaso llega el momento de razón excelsa en que se ve que no había incompatibilidad entre lo real y lo ideal, ya no queda de éste más que el recuerdo placentero y congojoso a un mismo tiempo, el aguijón de infinito que ha dejado clavado en el cerebro el ansia insaciable que devora para siempre el sentimiento.

    Eso es Ofelia para Hamlet: el ideal del sentimiento.

    Fecha: 05/04/2006 23:52.

    Autor: y continúa
    Los que la han visto vivir como ha vivido, en la perfecta sinceridad de su inocencia; enloquecer como ha enloquecido, “embelleciendo la aflicción, el dolor y el mismo infierno”, según dice su hermano; morir como ha muerto, pasando “de su melodioso canto a su turbia muerte” (“from her melodious lay to Muddy death”), según dice Gertrudis.

    En vez de dudar, admirarán, cuando recuerden que la locura es una enfermedad del cerebelo, que es el núcleo del sistema neuroespinal; que las sensaciones producidas por la demencia en esos órganos se transmiten a los más simpáticos con ellos; que esa transmisión y esa simpatía puramente orgánicas no pueden ocultarse o dominarse cuando ha muerto el dominador de las sensaciones, la razón; y que si coincide en la demencia la sensación con el recuerdo, no es el recuerdo el que determina la sensación, no es ésta un recuerdo de la realidad.

    Y así, restituida a la absoluta integridad de su belleza moral y corporal, Ofelia es más bella y más pura que fue antes, porque ya no es un sueño creado por la fantasía, sino una realidad viviente, un ser de carne y hueso, con funciones y órganos que para nada obstan a la sublime realidad de su pureza, a la sublime idealidad de su belleza.

    Era un florero quebradizo: plantaron una encina en vez de plantar una violeta, y se quebró.

    Era un corazón de cristal: en vez de someterlo a la dulce temperatura del amor, lo sometieron a la presión de las pasiones, y estalló.

    Fecha: 05/04/2006 23:53.

  7. candelaarias Says:

    Autor: Antes y después, Ofelia…
    – Mujeres del agua –

    Hermosas ninfas, que en el río metidas
    contentas habitáis en las moradas
    de relucientes piedras fabricadas
    y en colunas de vidrio sostenidas;

    Es sabido que el Soneto XI de Garcilaso de la Vega, en el que el poeta acude a las rubias deidades para que lo consuelen, tiene como fuentes las Geórgicas de Virgilio y la Arcadia de Sannazaro. En los textos clásicos, las Ninfas son también llamadas Nereidas, Náyades u Oceánidas, y su función principal es la de engendrar y criar a los héroes. Las Sirenas, en cambio, son monstruos marinos con cabeza y pecho de mujer, y el resto del cuerpo de pájaro o de pez, según las leyendas de origen nórdico. Seducen a los navegantes por la belleza de su cara y por la melodía de sus cantos, pero luego los arrastran a la muerte. En las mitologías germánicas y escandinavas son frecuentes las Ondinas, hadas de las aguas generalmente malhechoras, que se ofrecen a conducir a los viajeros a través de brumas, pantanos y bosques, pero luego los extravían y los ahogan (Chevalier, 1999).

    Todas estas figuras mitológicas asocian a la mujer con el agua, en su doble significación de regeneración y destrucción. El simbolismo primigenio del agua alude al origen de la vida, a la creación, pero el elemento acuoso también representa lo inconmensurable, las aguas turbias del inconsciente.

    Fecha: 06/04/2006 00:02.

    Autor: …
    Las diferentes tradiciones convergen metafóricamente en Ofelia, el personaje del Hamlet de William Shakespeare. En III, 1, el Príncipe ve a la joven por primera vez en escena, y la interpela del siguiente modo:

    -Nymph, in thy orison
    Be all my sins remember’d. (89-90)

    La ironía trágica consumará finalmente la identificación de Ofelia con el agua en el relato que hace la Reina de su muerte (IV, 7). Ofelia cayó al arroyo mientras recogía flores y cantaba en su desvarío. Entonces

    Her clothes spread wide,
    And mermaid-like a while they bore her up: (76-77)

    En una confusa situación que hace pensar tanto en un accidente como en el suicidio, la joven se ahogó cantando, “like a creature native and indued / Unto that element” (80-81).

    En las fuentes de la tragedia shakespereana, el personaje femenino era una figura menor, un “instrumento” en manos de su padre y del rey y la reina para probar la locura de Hamlet. (1) En el dramaturgo inglés está el origen de este personaje singular, delineado a partir de pocos pero eficaces trazos: las bellas palabras y canciones de Ofelia, la conflictiva relación que la unía a Hamlet, la escena de su locura y finalmente, las descripciones de su muerte y su funeral.

    Dado que el auténtico reino de los personajes de ficción es el de la intertextualidad, poco a poco Ofelia se fue independizando de Shakespeare, de su contexto literario inmediato e incluso de su contexto histórico. Frente a un vastísimo panorama de opciones, en este trabajo focalizaré el análisis en algunas de las pinturas y de los textos literarios que tienen como figura central a la novia de Hamlet. El objetivo es dar cuenta de la evolución de Ofelia en tanto referente literario y pictórico en los siglos XIX y XX, hasta arribar a la producción poética de dos autoras contemporáneas, la cubana Dulce María Loynaz (1902-1997) y la argentina Amelia Biagioni (1918 – 2000).

    Fecha: 06/04/2006 00:04.

    Autor: …
    Ofelia en el siglo XIX: del virtuosismo a la incorruptibilidad

    En la tragedia de Shakespeare Ofelia suele ser designada con un epíteto que se adjunta a su nombre. Mientras que Hamlet parece privilegiar su belleza (the fair Ophelia, III,1 y V,I), otros personajes subrayan asimismo su dulzura y su desgraciado destino (pretty Ophelia, sweet Ophelia, poor Ophelia, IV, 5). La alabanza de su castidad corresponde mayormente a su hermano Laertes (V, 1):

    And from her fair and unpolluted flesh
    May violets spring! (234-35)

    Recordemos que frente a las reticencias del cura que no quiere darle cristiana sepultura a la muchacha, el hermano le asegura que ella será “un ángel” cuando él se encuentre “aullando”. (2) Pero fueron sin duda los poetas y artistas románticos quienes, dos siglos después, elevaron a Ofelia a la altura de una mártir del amor. En una conferencia dictada en 1818, Samuel Coleridge reconocía en ella la perfecta “conjunción” de dos sentimientos que nunca existieron por separado, “el amor por Hamlet y su amor filial”. Por su parte Víctor Hugo amaba la crudeza y el desparpajo que supo incluir Shakespeare, y las litografías de Delacroix ponen de manifiesto ese mismo espíritu de época. Una de ellas dio origen a su famosa pintura “La Mort d’Ophélie” (1844), que representa a la joven viva, semidesnuda, tomada de la rama de un árbol que no parece ser el “sauce” al que hacía mención el bardo inglés.

    Posteriormente el círculo de los Prerrafaelistas continuó el fervor por Ofelia. Dante Gabriel Rossetti pintó dos, que se inscriben en una serie de cuadros que muestran a mujeres como víctimas. En sus últimos años realizó “The Madness of Ophelia” (1864), en donde el rostro enajenado de la muchacha es el de Lizzie Siddall, su mujer, quien años antes se había quitado la vida. De 1851 es la monumental “Ophelia” de Millais:

    Pese a estar muerta, la joven tiene las manos abiertas, como si estuviera recibiendo flores. Estas se entremezclan con su ropa, y Ofelia es ella misma un gran nenúfar que reposa sobre un lecho de agua verde. Cómo no sospechar que el poderoso simbolismo de esta imagen resuena en el poema “Ophélie”, escrito hacia 1870 por Arthur Rimbaud (3):

    I
    Sur l’onde calme et noire où dorment les étoiles
    La blanche Ophélia flotte comme un grand lys,
    Flotte très lentement, couchée en ses longs voiles…
    -On entend dans les bois lointains des hallalis.
    Voici plus de mille ans que la triste Ophélie
    Passe, fantome blanc, sur le long fleuve noir
    Voici plus de mille ans que sa douce folie
    Murmure sa romance à la brise du soir.
    … …
    En las tres partes del poema la amada de Hamlet gana nuevos epítetos (la blanche / la triste / la pale Ophélie) y su nombre alterna la escritura con –a o –e final (Ophélia / Ophélie). Lo que llama inmediatamente la atención es el tiempo presente del texto y, a continuación, el carácter de levedad e imperturbabilidad que ha adquirido Ofelia. Hace ya más de mil años…: Ofelia no es una mujer de carne y hueso, sino un “fantasma blanco” que todas las noches viene a recoger las mismas flores.

    Con el poema de Rimbaud asistimos a la cristalización moderna del referente. Ya estamos, en palabras de Mallarmé, frente a “una Ofelia nunca ahogada”, una “joya intacta bajo el desastre”. Ofelia se ha deslindado de su primera dimensión corporal e histórica, puesto que su belleza no ha experimentado corrupción, y ha comenzado a pertenecer a todas las épocas. En torno a su figura puede reunirse la tragedia pero también la ironía, como sucede en las Moralités légendaires (1887) de Jules Laforgue.

    Fecha: 06/04/2006 00:07.

    Autor: …
    En su clásico estudio El agua y los sueños (1942), Gaston Bachelard afirmaba que muchas veces la imagen de Ofelia aparece como sinécdoque. En el caso de Odilon Redon, solamente las flores de colores y una cabellera flotante configuran a su “Ophélie”(1905-1908). La falta de espacialidad remite a un mundo onírico y abstracto, cercano al de las vanguardias:

    Ya instalados en el siglo XX, nuestro recorrido de la mano de Ofelia nos obliga nuevamente a cambiar de idioma, para abordar un texto de la cubana Dulce María Loynaz, la primera y única mujer latinoamericana que recibió el Premio Cervantes (1992). En Juegos de Agua, su segundo libro, publicado en 1947, Loynaz incluyó el siguiente poema:

    MAL PENSAMIENTO

    ¡Qué honda serenidad
    el agua tiene esta noche…!
    Ni siquiera brilla:
    Tersa,
    obscura, aterciopelada,
    está a mis pies extendida
    como un lecho…
    No hay estrellas.
    Estoy sola y he sentido
    en el rostro la frescura
    de los cabellos mojados
    de Ofelia…

    Si no fuera por el anticipo que constituye el título del poema, podríamos decir que el texto es una especie de trompe l’oeil lingüístico, un truco para engañar al lector. Desde el comienzo la armonía sonora y el ritmo cadencioso de los versos parecen acompañar la serenidad del agua, “extendida / como un lecho”. Pero en lugar de encontrar una bella ninfa dormida, como esperaríamos en un poema renacentista, a continuación viene el quiebre: “No hay estrellas”, y en la soledad del Yo poético el agua se ofrece como atractivo receptáculo… de la muerte.

    Sólo en el verso final, más breve que los otros, se nombra al referente Ofelia. Venimos entonces a enterarnos de que su conocimiento era necesario para comprender el sentido total del texto, que ha dado un giro de 180º respecto del comienzo. La última oración (“Estoy sola y he sentido…”) culmina con puntos suspensivos que, lejos de fijar un significado, subrayan el poder sugestivo de la imagen sensorial.

    Como en el cuadro de Redon, Ofelia es evocada a través de una sinécdoque (agua, cabellera) y su figura connota la atracción ejercida por la muerte, ese “mal pensamiento” que seduce a la voz poética. En una gradual progresión semántica la quietud del agua lleva al sujeto a desear no ser en lugar de ser, ese anhelo oscuro que también animaba el soliloquio de Hamlet.

    Ofelia como un coqueteo ambiguo, Ofelia como una tentación del Yo poético. Consideremos ahora “Al rey sin fin”, un texto que pertenece al poemario de 1995 Región de fugas, de Amelia Biagioni, y comienza así:

    No me diste a beber mi agua aleteante mi nombre en fuente
    y me obligaste a usar su doble su fantasma sediento
    … …
    Por eso si alguien me llamara me buscara
    preguntaría por “una niña de mil años”.

    Fecha: 06/04/2006 00:09.

    Autor: …
    En el texto de la autora argentina, la voz poética parte de la negación y desde el principio marca su filiación con el agua. Como la Ofelia de Rimbaud, ella considera que tiene “mil años”. El “rey sin fin” a quien se dirige posee rasgos de una divinidad y de una presencia paternal, en cuyo “castillo sin puente sin puerta sin bordes”, entrará, finalmente, su “mano, la que escribe”. Más adelante el monólogo continúa:

    Voy saltando muriendo volando feliz
    en el viaje que me deshoja.
    Persigo a un colibrí de la hermosura,
    … …
    lo persigo por el cuento maravilloso del tiempo inmortal
    los espejos y laberintos y cuchillos de Borges
    el extraviado canto de Ofelia
    el fiscal sin juez el patíbulo que no cesa
    y el pánico de perder mi sonido en tu ausencia fulgurante.

    Al igual que el universo de un cuento de hadas o de un relato borgiano, el “canto de Ofelia” es una zona que atraviesa en su viaje la voz poética. Ella avanza titubeando, cae y se levanta, de pronto vuela. De Ofelia selecciona el extravío, esa locura que también es la suya. Asegura que dejará su cuerpo “en asombrados cementerios de otros mundos” para entregarse entera a su “drama”.

    En una fuga musical el compositor gira sobre un tema y su contrapunto, los acerca y los aleja, los repite en diferentes tonos. La “región de fugas” de Biagioni favorece el encuentro de muchas voces de múltiple origen –la niña que pregunta, la odisea homérica, el cementerio marino de Paul Valéry-, pero, cómo negarlo, entre ellas es Ofelia la que establece el tono y pronuncia cada verso de “balada en desvarío terminal”.

    Fecha: 06/04/2006 00:11.

    Autor: …
    Conclusión

    Javier del Prado Biezma ha señalado la existencia de ciertas “construcciones mentales que no pretenden una relación referencial con la realidad, si bien aspiran a significarla desde una dimensión ficcional, fija o dinámica” (1993, 85). Se trata de las creaciones imaginarias, propias del mundo de la ficción mítica, narrativa o dramática que, para seguir siendo funcionales, deben incorporar a sus constantes formales “los conflictos sucesivos de la historia”. En este caso hemos comprobado que unos pocos rasgos invariables (la belleza, las flores y canciones, la locura y la muerte en el agua de Ofelia) han ido sumando diversas variantes a lo largo de dos siglos. Debemos concluir que según las prioridades o las inquietudes de cada época, o incluso de cada autor, el referente sirve como punto de partida, como una matriz de sentido sobre la que se teje el nuevo texto lingüístico o icónico.

    La deriva referencial que se produce en Ofelia supone detrás, lo hemos visto, una polivalencia semántica que ya existía en el texto fundante de Shakespeare. De todas maneras, el proceso no se reduce a acentuar un matiz ya presente o a brindar una interpretación propia. Requiere asimismo el aporte inédito de cada artista y, en este sentido, el hipertexto es más potente que el metatexto, en tanto comentario o “crítica en acto” (Genette, 1989, 493).

    Ofelia inocente y clara como las bañistas bajo el sol, en un locus amoenus. Y también Ofelia delirante, en un imaginario submarino y nocturno. Ofelia víctima, Ofelia libre, Ofelia fantasma y estado del alma. Siempre cercana e imposible, en la ópera de Ambroise Thomas, en los compases de Liszt, Brahms, Strauss o Bob Dylan. Ofelia que cautiva y repele al Hamlet de Laurence Olivier, Richard Burton, Zeffirelli y Kenneth Branagh. Ofelia que cambia su nombre y se ahoga en la piel de tantas otras mujeres de ficción, como la imprevisible Maga de Rayuela, de quien se sugiere terminó sus días en el fondo del río.(4) La tragedida fascina detrás del colchón de agua, y todos los textos permiten sospechar que estas mujeres representan la otredad inabarcable para el sujeto masculino: “…la Maga olía a algas frescas, arrancadas al último vaivén del mar. A la ola misma” (1992:447). La figura de Ofelia posibilita el tránsito fluido, y para decirlo con el narrador cortazariano, mediante su femineidad autodestructiva se desata “la caída en esa sombra, the primeval darkness, el cubo de la rueda de los orígenes”.

    Fecha: 06/04/2006 00:13.

  8. candelaarias Says:

    Autor: y si alguien tiene interés por saber que fue de Ofelia después de ese pasaje del río…
    Recomiendo darse una vuelta por este link.

    Fecha: 06/04/2006 00:26.

  9. candelaarias Says:

    Autor: 0ffeli4
    … el agua salía helada, pero no le importó, estaba tan ensimismada en sus adentros profundos, que cuando se dió cuenta estaba más arrugada que una pasa. ”Tengo que aprender a nadar’

    Salió de la ducha, se puso el bikini y salió de casa hacia la piscina municipal, determinada a aprender a nadar de una vez por todas.

    Se apuntó a un curso de natación subvencionado por el ayuntamiento, para no volver a ahogarse nunca más.

    Después de inscribirse en recepción, pasó al recinto en el que se encontraba la piscina cubierta, y allí conoció a sus compañeras de curso, todas ellas del INSERSO. Ella pobrecilla, se sentía diferente, porque acababa de cumplir los 17.

    Las alumnas se fueron lanzando de una en una obedeciéndo órdenes de la monitora. Todas ellas flotaban, con más o menos gracia.

    Ofelia fue la última en saltar. Y tal como saltó, se fue como un torpedo directa al fondo…

    Fecha: 06/04/2006 00:49.

  10. candelaarias Says:

    Autor: Azul
    Esta mañana…pase pero mi parte del cuento no llego :(

    La copio, aunque haya terminado como el “after-cuento” :P

    “se dio cuenta que el orgullo cuando el amor se antepone entre pecho y espalda no existe, que es apenas y solo una espina que hay que dejar que te pinche, sangrar y retomar cada sentimiento que nos haga vibrar y sentir que a veces aunque duela…el amor por si mismo lo es todo…”

    Un bikiño niña princesa sabbat ;)

    Fecha: 06/04/2006 00:55.

    Autor: Azul
    p.d. lei lo de tu correo…a dónde envío las botellas ahora?

    Bikiño!

    Fecha: 06/04/2006 01:06.

  11. candelaarias Says:

    Autor: sabbat
    Mi correo está funcionando ya :)

    Acabo de formatear el portátil que me han prestado y está listo ;)

    Fecha: 06/04/2006 01:11.

    Autor: María
    La miércoles que tengo para leer un montonazo !!!

    Pregunta… qué es perder el orgullo ???

    Un besote enorme

    Fecha: 06/04/2006 14:22.

    Autor: Azul
    Genial! pues preparateee para el pergamino!

    Un bikiño gordo!

    Fecha: 06/04/2006 16:36.

    gravatar.com
    Autor: Enigmática
    Y el orgullo revivio en otro cuerpo…

    Fecha: 06/04/2006 17:10.

    Autor: sabbat
    No sé que es el orgullo pero para mí era una fuerza vital. Me ayudaba a tragármelo todo y levantarme. Ahora no, ahora prefiero quedarme recostada sobre la almohada cálida de mis sentimientos :)

    Un beso María.

    Fecha: 07/04/2006 00:24.

    Autor: Javier
    Yace la princesa sobre el manto de la noche.
    Despierta al alba de la esperanza, mientras que su orgullo le da fuerzas para encarar la vida.
    El sueño de la princesa es la vigilia del caballero de la paciencia.

    Fecha: 07/04/2006 07:45.

    Autor: Patricia
    En el lejano e inhóspito continente de las Ausencias había una princesa que había perdido su Orgullo…
    y como sin orgullo no se puede ser princesa, la Cenicienta emergió expléndida de su crisálida, a un mundo nuevo.

    Fecha: 07/04/2006 11:00.

    Autor: Polen
    He disfrutado de lo lindo con este post, y apenas tengo tiempo porque ahora estoy en el curro pero… algo pondré sobre dragones
    Fantástico

    Fecha: 10/04/2006 16:57.

    gravatar.com
    Autor: sweetheart
    vino el invierno aquella noche, impresentable, altivo, fiero… vino a claverse en tu mirada y se fué sin mi, me dejó helada.
    Naufragando en el asfalto y con selene como cenital de abordo ……….soledad 33 diez años despues.

    Fecha: 10/08/2006 13:41.

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    Autor: sweetheart
    ya se de que te conozco. no hací falta que fueras tan borde … es lo que tenemos las ofelias. a mi los errores no me molestan tanto, forman parte del aprendizaje de la vida. la soledad y yo. ofelia 33

    Fecha: 22/08/2006 13:59.

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    Autor: sweetheart
    gracias. voy a terminar mi pequeña pincelada, no se si entrometida en tu bella página de cadaveres exquisitos, o de botellas al mar… de ofelia siempre. en las aguas de este cuadro algo ha hecho que mi memoria arañe la solapa de un corazón encorsetado de tan frágil, o de tan fuerte, de tan humedo siempre. Ahí va: salamanca 1997, tribuna universitaria , sección naufragos.
    soledad se llama mi amante
    no es una amante cualquiera, no exige, ni compromete, y si quiero puedo compartirla con las demás. Pero cuando entra en mi cuarto la luz se apaga y vivo sólo para ella. es turbia como sus ojos, y besa a veces como un mar enfurecido, a veces como un tibio manantial. Busca conmigo el olvido y yo con ella la calma… pero el olvido y la calma son dos amantes oscuros, errantes, que un día cogidos de la mano se marcharán para siempre de este cuarto que es mi celda y mi interior.
    Un aprendiz

    salamanca 1998, botella al mar, programa radiofónico nocturno:
    vino el invierno aquella noche, impresentable, altivo y fiero. vino a clavarme tempestades, a cruzar soledades con tequieros. vino ampañar la luz de tu mirada, y se fué sin mi, me dejó helada. Y no volvió a brillar la mar en tu mirada, y no volvió a prender la llama del deseo…y no volvio la paz a besarme los lunares, y no volvio el olvido a rescatarme del naufragio. Tu lienzo en blanco, mi rostro sin rostro, el amor sin medida medido por tu ausencia. El corazón de la nuez, ofelia sin nombre ya, que no la nombre. soledad 23.
    Esta fué mi experiencia como musa de un loco maravilloso y cobarde , como amante del amor platónico, como naufraga de un mar salado que se tornó en lluvia interminable en mi corazón, y de la que cada mañana salgo aún precipitada como si del fondo de una bañera cubierta por flores aún frescas pero ya cortadas se tratara. no se como acaba el cuento pero se que igual que hay dolor despues del dolor,vaya que si lo hay… tambien hay luz despues de la luz, y eso es la verdadera belleza. atardece como si de una acuarela expresionista alemana se tratara en mi mirada cuando revivo aquello. hay un largo camino por recorrer, infinito diría yo. y a veces para llegar a tiempo como en alicia ante el espejo hay que caminar despacio. Ya sabía yo que hay cosas que no son porque sí. claro que nos conocemos… de corazón a corazón que te vaya bonito siempre sabbat.

    Fecha: 28/08/2006 16:47.

    gravatar.com
    Autor: Laura Catalina Pérez-colombia
    y se dio cuenta que la ausencia y el orgullo llevan mayuscula, sin siquiera serle importante…

    Fecha: 19/01/2007 00:07.

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