– El retorno a la inocencia de Enigma –

abril 17, 2006

lunes, 17 de abril del 2006

Enigma

  Antoine DeVilliers

Hay algo que sucedió hace semanas y que no he contado aún aquí. Una mañana que los niños no tenían clase me encontré con Laura. No iba acompañada, así que nada nos impedía detenernos y hablar. Le dije: ’Vaya, ¿ya te paseas sola por el mundo? Ella se dirigía con su pequeña mochila al hombro hacia la casa de su abuela pero no le dije más. La besé como siempre bajo mi paraguas porque lloviznaba y me despedí de ella de la misma forma en que hago cuando su padre está presente. Sentí que ya no había nada más que decir. Laura se había alejado en mi interior y ya no ocupaba un espacio en algún lugar de mi Isla. De esa isla poblada de brotes de cami, exuberante vegetación, fronda de madreselvas y mariposas. Fue en el mismo lugar en el que hace casi ocho años la descubrí por primera vez dormida en brazos de él. Asi que no sé que más podría decir. El Olvido del sentimiento llega. Se toma su tiempo pero la llegada de ese instante también es inevitable. Moralmente me siento libre. No le debo nada, ni mi aprecio, ni mi confianza, ni mi comprensión. Se alejó como Guernika y como Stanislaw siguiendo su propia estela. De la misma manera inhóspita. Dejándome la sensación de que un día estuvieron ahí. Ocupando un hueco importante pero del que yo misma, no sé cuando, partí. Y es que no hay compartimientos estancos cuando lo que cuenta de verdad es la inercia del día a día. Y nada se salva de esta violenta incercia. También el Lusitania y el Titanic se hundieron contra todo pronóstico y pese a ello. Pese a los 175 compatimientos estancos del primero, o el doble fondo del segundo. Esta bien hablemos de trasatlánticos ahora.

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Los ojos de Malasaña, la mirada de Malasaña solía ser como embarcarse en un crucero rumbo a un océano desconocido y prodigioso. Ese pavor y esa esperanza de resplandeciente belleza. Y sin embargo con él no experimento ninguna muerte. Para qué voy a mentir. Ya sabía que él había significado el sentimiento más puro y profundo que me había nacido Adentro, mar adentro. Y ahí está, demostrándome que la pureza subsiste. Porque lo de Malasaña fue Amor, como ese hombre, hoy Enfermo, significa Amor. Semejante, idéntico, igual, lo mismo…

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Y recuerdo que una vez se lo escribí a ese hombre Enfermo (por aquel entonces también lo estaba) Nunca me desprenderé de ese Sentimiento, le aseguré. Y a veces aquí reconozco que según que días he renegado de algún u otro modo de él. Pero en la práctica eso no era la realidad.

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Con Malasaña me cruzo de una a dos veces por semana y siempre me saluda. Puede que yo sólo mueva los labios. Me he acostumbrado a hacerlo durante este mes y medio pero él, una y otra vez, me mira fíjamente a los ojos y pronuncia un ’hola’ claro y alto. Aunque bueno, ha habido días días distintos, como aquel en que un borracho estaba tendido sobre el pavimento, con los municipales al lado. Ahí le percibí con nitidez. La expresión de su cara era un poema. Yo no. Yo esfinge. También mentiría si dijera lo contario. Continúo conservando mis sentimientos por ese hombre pero procuro ocultarlos con celo. Y es que con él no es que haya perdido la esperanza. Es que no creo que esa esperanza me lleve a ningún buen puerto. Y si alguien me preguntase, diría que Malasaña siente algo intenso por mí, algo que no se doblega a sus normas. Ni siquiera digo que sea bueno sino algo que no se somete.

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La última vez que me lo cruce él venía leyendo el periódico y era tarde, más tarde que otros días en que me lo he encontrado. Pues bien, yo creía de siempre que ese romance suyo con el periodico era sólo una pose. Pero iba leyéndolo por la calle y parecía muy interesado en él. Fue en una curva. En una zona en obras. Así que casi aseguraría que era imposible que él supiera que en ese instante iba a cruzarse conmigo. Pero levantó los ojos. Extrañamente los levantó…

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Suelo preguntarme si estoy lo bastante guapa cada vez que le veo. A días he sabido que no y curiosamente no me ha importado demasiado. Ya no me preocupa estar envejenciendo con él. Es eso, es la sensación de que con Malasaña también estoy fuera del tiempo.

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Hace unos quince días me puse en contacto con su hermano. El mismo hermano a quién le envié aquel mensaje: ’Estaré muy ocupada todas las tardes follando’, o algo así le decía y que fue lo qué y quién motivo la ruptura con Laura y su prima Cora. Era tarde, Pasadas las once y media pero quería recuperar mis discos. Se los había prestado hace año y medio y necesitaba algunos programas para instalar aquí, en este ordenador portátil que pertenece a mi padre. Quedamos el sábado de la semana pasada a las cinco y media en aquel mismo parque…

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Luego yo ese día al mediodía me había llevado un pequeño disgusto con una de mis compañeras. Es que detesto ciertas cosas. Por ejemplo los malos rollos. Y la buena señora se lo montó fatal. Era el cumpleaños de ’A’ y nos habíamos ido todos los del curso a tomarnos algo con ella. Dos botellas de Canei, o sea un único vino pero a ’M’ se le soltó la lengua y la historia de las manos. Aguanté el tipo como pude. Me puso en un compromiso. Quería saber lo que pensaba de ella después de que ella misma me dijese, y sin que yo tuviera ningún interés en saberlo, lo que pensaba de mí… En realidad lo que le ocurre es que conmigo no sabe a qué atenerse. ¡Anda dime lo que piensas de mí! ¿No me lo vas a decir? Mis labios temblaron mientras yo seguía manteniendo la sonrisa y no sé quién dijo: los pensamientos son íntimos. Tal vez la misma Gloria que luego añadió: Pues yo pienso que Candela es una persona con un gran mundo interior y muy especial. Menuda discrepancia. Una llamándome ’pitiminí’, comehombres y no sé qué cosas más y la otra… ganándose mi estima. Porque Gloria es tal vez un poco mayor que M. Puede que pase de los 50 y es una mujer reservada pero después de aquello conmigo se abrió. Ahora ’M’ después de haber metido un par de veces más la gran pata, como la entrometida que es, dice que un día quiere irse a comer conmigo para … ¿Intercambiar opiniones? Lo curioso es que llegué muy enfadada con ella el lunes pero luego no sé por qué lo dejé correr. Porque en el fondo no me cae mal. Debe ser, digo yo. O porque es imposible sostener las animadversiones sin malos sentimientos. Lo ignoro y tampoco me preocupa en absoluto. Voy al día. Y al de tú a tú. Y lo del grupo como lo de todos los grupos… hay de todo y no todo son rosas ni rosales.

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Pero vamos, lo del hermano de Malasaña, que ya me iba yo por no sé que cerros… Con esto del mediodía y con lo tarde que llegué a casa a comer, no me apetecía pero ni un duro presentarme en el parque. Así que ni me arreglé. Me miré al espejo del baño, vi que el maquillaje aguantaba, me puse unos vaqueros y una chaqueta y salí de casa con diez minutos de retraso. Y por ahora lo voy a dejar detenido aquí pero que sepais que he encontrado un video musical que me hace especialmente feliz xD

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En él, un viejo campesino arranca un pomelo de uno de los árboles de su huerto y luego lo mira con arrugas y mira hacia las ramas y cierra los ojos con pesar y tras ello se recuesta en el suelo con el cuerpo tan tieso como lo es el rictus de un muerto y comienza la Magia. Todos los pomelos que yacían desparradamados a su alrededor regresan a las ramas del árbol que los vio madurar y nacer. Y un unicornio blanco que nos parece que cabalgaba hacia adelante alcanza su punto de inflexión y emprende el galope marcha atrás y el color regresa a los frutos y las llamas de las velas se encienden. Hay una pequeña iglesia en el que una anciana se santigua. Y un hombre que pedalea en su bicicleta también regresa con ella hacia atrás. Una mujer vestida de negro, se interna en las aguas de un mar encrespado. La vendimia al revés, y las bolas de la petaca vuelven a las manos y el humo a las bocas. Y la mujer vestida de negro también emprende la vuelta de la ida. Y el mar nos salpica. Y un niño sacude las ramas, de tal vez una encina, y un pastor alza su cabeza. Y las ovejas retornan por donde las llevó el cayado y el perro marcha con ellas. Y las espigas de trigo, y el unicornio que no se detiene y el mar se iza en espumas. Y la tierra alzada por los aires… despide al arado. Y el maíz en el campo y las semillas que persiguen las manos. Y esa gallina a quien empluman. Y esa yema que se interna en la cáscara del huevo y esos bueyes del campo. Y esas espigas que le procuran a la guadaña una lección de humildad. Lo que es la vida. y el pan que un hombre une a una hogaza. Y ese agua que no se llueve sobre la tierra. Y el queso que no se sabe si se van o no a comer. Y el unicornio que ahora aparentemente quieto observa desde el altozano a un tiro de caballos o asnos arrastrados por un agricultor. Y el alfarero que da vueltas del revés a una vasija en un torno. Y las cartas que vuelven al mazo. Y algo que parece un cuarzo que se eleva y no sé si lo es. Y la noche que llega. Y el unicornio que sigue galopando hacia atrás con ella. Y un reloj de sol en sombras o con sombras de figuras. Y un pastor y su hijo que desandan lo andado en compañía de las gavillas y el ganado. Y ese amanecer. Y una boda que no se consuma porque el novio levanta a la novia en brazos y la hace salir girando por la puerta. Y ese ramo que ya no se arroja, y esos puñados de arroz que retornan a los puños vacíos. Y ese beso único que se dio de todas formas. Y el unicornio que no se detiene. y la pasión de ese pajar en tonos ocres y encendidos. Tanta pasión y tanta piel y tantos besos. Y el mar. Y ese muchacho. Y esa niña que en vez de soplar aspira a las flores. Y esa danza entre los árboles de un bosque en otoño. Y el unicornio que se deja ver por la doncella pero quién en su empeño de dar vueltas nada parece que pueda ver. Y la ánfora que viaja hacia el mar. Y las olas que abandonan la pleamar descubriendo castillos de arena. Y esos labios que se pintan de rojo por primera vez frente a un viejo espejo. Y la niña que huye de esa travesura que pudo haber sucedido y seguro que sucedió. Y las rocas en el crepúsculo y el vuelo. Y la niña que ya nunca no nos deja saber lo que quiso dibujar en la orilla. Y el árbol que se pone en pie. Y aquellas letras que se borran con el lápiz en vez de escribirse. Y un perro que es como un remolino entre el verde de la hierba. Y una bicleta con dos muchachos en este mundo al revés. Y las páginas que nunca se han leído. Lo deprisa que pasan ante el asombro de un rostro infantil. Y la botella de leche que se colma.Y cuando te cortaban el pelo muy corto, y muy apesar tuyo, con aquellas tijeras maternas. Y la araña que desteje su tela. Y un niño tierno que mira hacia el cielo y muerde la fruta. Y tres velas en un pastel y una anciana con su nieto en el regazo. Y aquel bautizo de la pila bautismal. Y por último la visión de ese unicornio blanco que en vez de ir hacia adelante ha decidido descabalgar el camino como si fuera posible… El retorno a la Inocencia de Enigma.

 

17/04/2006 23:33 Autor: imaginate

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