¿Hasta que punto se puede confiar en un Carpe Diem? (Azul)

mayo 2, 2006

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Por fin me bajé la trilogía de Kieslowski y ayer vi Azul’. La música la conocía. Una maravilla. De Zbigniew Preisner. Y podría decirse que fue la música lo que me atrajo hacia esa magnífica interpretación de Juliette Binoche.
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Y ’Azul’, muy triste. ¿A qué se dedica? A Nada. ¿Firmaría usted aquí? Sólo falta su firma. Los demás ya hemos firmado… No. Pero sin su firma no podremos echar a esa Mujer. No queremos mujeres así, aquí… Lo siento pero No.
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Y ’Azul’ es la historia de una Mujer que pierde a su marido compositor y a su pequeña hija en un accidente de tráfico. Tosa, por favor….. aquel muchacho que lo presenció todo y que acudió en su rescate no lograba entender aquello. Las últimas palabras de él. Una cadena de oro con una cruz. La misma cadena o una similar que luego le dijo a ella que él también amaba a otra. Quizás sólo a Otra. Y un Hombre… Un Hombre capaz de dormir en un colchón que fue abandonado en una Casa en la que una noche lluviosa se hizo el Amor.
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Envidié eso. Esa fidelidad. Ese deseo de cuidarla, de quererla, de Sentirla, de respetarla, de Protegerla. Toda su Ternura. Y aquel gato que acabó con los chillidos espeluznantes de las ratas que ni siquiera la dejaban dormir porque la aterrorizaban y con su Miedo.
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Y mi Miedo. Ya no lo siento. No siento ningún Miedo. Y pienso que fue una lástima haberlo sentido o más que haberlo sentido, haber dejado que me Dominase. No sé si era necesario o no. Imagino que sí. Cuando algo nos provoca tanto Miedo como el que yo sentí la tarde del domingo 23 de Abril sobre unos dedos es … es la Señal de la que hablaba Landau.
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Luego me levanté y al mediodía, cerca de la una y media me pasé por la tienda de informática. LJ me dijo que aún no tenía mis archivos pero que seguía creyendo que podría recuperarlos. Y recuerdo el impacto que me hizo cuando el Amante Asombro, porque entonces ese chico aún no era un Vértigo (aunque el vértigo sí que se anunció una noche en un saludo por la calle que él hasta había olvidado como se olvidan las cosas que no tienen ninguna importancia), puso música en el dvd de aquella sala y apareció la misma pantalla que yo había dejado de ver hacía unos días en mi ordenador. Algunos de vosotros entenderéis la conmoción que fue. AIRIs, dije… Durante cerca de año y medio yo no había estado más que viendo esa imagen cada vez que encendía esto y sentía ganas de comunicarme o de buscar compañía y cuando desapareció aquella mañana… No sé pero entonces fue algo así como regresar de repente a un lugar Conocido y se me fueron de golpe todas las dudas. Entonces supe que sí quería acostarme con él, a pesar de que cuando llegamos allí ni siquiera sabía si sería capaz de hacerlo. Luego, justo después ocurrió lo del humo…
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Y pago el disco duro y la mano de obra. Lo que sí hay en él son todas las imagenes de estos años y también las de aquella última mañana en la playa. Al mediodía creí que faltaban esas. Las de los desnudos. No había ninguna carpeta que las contuviera y si una que yo no recordaba y que decía Reservadas… pero ahora a la noche si que me las encontré aquí. ¿Duendes pues? :-)
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Y esta tarde una mirada nueva que sí que me dice Algo. Nunca antes le había visto. También es joven. Probablemente tanto como N. Pero él no sabe que yo tengo una Mente y por tanto… Desde hace algunos años siento que mi Mente es un gran handicap cuando se trata de los hombres y el sexo. Empezó con Antonio. Eso lo sé. No tienes derecho a privarme de conocer una persona tan interesante como tú porque no puedas controlar tus instintos. Eso me dijo… y yo he comenzado a echar en falta eso que no era nada y que tenía con N. pero que era lo único refrescante que le sucedía a mi vida. Y la clase la da A. Nosotros somos diez niños de entre cuatro y cinco años, y A. reparte globos. Yo quiero uno azul, le digo. Ninguno sobrevive menos el mío. Luego lo guardo en la bolsa de deporte y D. no puede estallarlo como los otros. Así que ahora está aquí conmigo. Y por cierto D. se llevó un buen susto cuando me desató el playero por segunda vez. No me mires así, me dijo. ¿Pero por qué me miras así? Luego le expliqué que cuando yo era pequeña no gritaba ni me peleaba cuando alguien se metía conmigo. Sólo miraba. Miraba así, como la miré. En silencio. Y V. solicita un voluntario para la clase de mañana. Algunos preguntan para qué pero ella no quiere decirlo. Entonces me ofrezco yo y mi tarea mañana será hacerme pasar por sorda. V. dijo que iba a traerme unos tapones para los oídos. Y la labor de G. será ingeniárselas para que yo pueda seguir el ritmo de los demás pese a mi ’’discapacidad’’.
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Más tarde R. nos da en el patio una charla sobre como manejarnos con la tensión interpersonal. Seguir los protocolos y sobre todo no dejar que el asunto llegue al estómago, dice. A la mayoría le constaba entender el concepto. ¿Qué es eso del estómago? -decían. Y no sé por qué terminé por citar a Apollinaire y ’la novena puerta de Tu Cuerpo’. Aunque ahora sé que me equivoqué y dije la octava. Esa cerca de la cual en N. descubrí algo que nunca había percibido en otro Hombre. Y A. otra A. terminó por ofrecernos una interesante muestra de lo que nunca se debe hacer. Empiezo a estar de esas dos niñas pijas, A. y D. hasta la mismísima novena puerta. Y yo diría que en su caso le queda muy, pero que muy poco a mi amabilidad
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Y luego con Alma. Durante unos minutos hablamos en su habitación, sólo hablamos. De su ’esto es lo que hay’. Lo que él me escribió el domingo y de mi Respuesta. Mi esto es lo que hay y que quedó reflejado en ese largo comentario del lunes que escribí aquí. El cual más tarde le leo pero ante el que ella no se escandaliza. Sólo me pregunta si ese mensaje que envié a su teléfono móvil también puede leerlo cualquiera. Sí, claro, le digo. ¿Y no crees que él podría molestarse? Por supuesto pero como decía Benedetti… ’mi táctica es ser franca y saber que vos sos franco para que no nos vendamos simulacros ni…’ No he dejado de ser una loba, una loba aullante de alambique y creo que a pesar de que probablemente él sí haya sido capaz de saltar por encima de mis mentiras, como dice y verme a mí como soy … se alejaba de lo esencial. Y lo esencial es que soy sólo Sexo. Que no quiero ser ninguna otra cosa. Una de esas mujeres por las que se solicitan firmas en las comunidades de vecinos. ¿Sabéis lo que la stripter le contesta a Julie (Binoche, en ’Azul’) cuando le pregunta qué por qué hace eso? ¿por qué se exhibe así? Porque me gusta. Igual que a ti. Y luego llevo a Alma a verle a él, y se lo leo y por primera vez Alma no es crítica. Sólo dice que le gusta y que es alguien que merece mucho la pena, que por lo menos se alegra de que por una vez me haya acostado con alguien que sí merece la pena. Pero me corrige en una cosa. No han pasado 21 años desde que se murió mi abuelo. Sólo 19. Me estoy haciendo Vieja. Mi memoria flaquea. Y eso es lo que más siento ahora, tener la edad que tengo. Porque claro, yo también tengo mis prejuicios. Y también tuve y tendría que luchar contra ellos. ¿Hasta que punto se puede confiar en un Carpe Diem?
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Lo que podéis escuchar hoy aquí es un fragmento de la banda sonora de ’La doble Vida de Verónica’ del compositor Zbigniew Priesner, para que os hagáis una idea de por qué me Seduce su música.
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One Response to “¿Hasta que punto se puede confiar en un Carpe Diem? (Azul)”

  1. candelaarias Says:

    Autor: Su
    Hoy sólo paso a saludarte, a desear que tengas un buen día :-)

    Fecha: 03/05/2006 08:13.

    gravatar.com
    Autor: Montañero Paparazzi
    La trilogía está bien, pero me quedo con Decalogo, historias cortas con una moraleja, te hace pensar.

    Besos

    Fecha: 03/05/2006 09:14.

    Autor: LOLITA
    como yo la música no puedo oirla , me quedo con tus palabras , que tambien suenan bonito …
    me gustan tus conversaciones con Alma …y me gustas tú , ya lo sabes … así tal cual eres …

    un beso de buenos días .

    Fecha: 03/05/2006 09:48.

    Autor: sonrisa
    es tu Carpe Diem lo que me gusta de ti, lo que me subyuga, tu hambre de sexo y tu naturalidad en saciarlo.
    Yo, siempre he sido una tramposa, deseo como tú pero nunca he tenido el valor de mostrarme como tú.
    besos

    Fecha: 03/05/2006 14:51.

    Autor: Patricia
    Yo creo que hay que confiar en el carpediem hasta que duele. No sé cuando es eso, pero para mí es eso. Y yo aprendo con usté a deducirlo. Cada día más atontá que ando ;) Besazos.

    Fecha: 03/05/2006 17:49.

    Autor: sabbat
    Blogia va fatal dicen. Yo aquí no lo había notado pero al intentar dejar un comentario hoy en el blog de Fer me ha sido imposible. Qué lo sepas :)

    Un beso a todos ;)

    Fecha: 03/05/2006 23:49.

    Autor: Androgen
    Advertido quedo. A mi también ayer me costo un par de horas colgar el artículo…
    Va por días, ya sabes.

    Un beso :)

    Fecha: 04/05/2006 14:16.

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