No compartir el mismo Mito…

mayo 13, 2006

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Magdalena

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Iba a escribirle un Mensaje al hombre del tatuaje ahora. Pero tuve que dejarlo porque sé que él no podrá entenderlo. Creerá que se lo cuento porque soy presa de un delirio místico. Ya no puedo escribírselo a  el Amante y él lo sabrá y sentirá que le escribo a quién no quiere ser, a lo que ”es” … y que no creo que pueda evitarse ser conmigo. Nunca. Me gustaría que fuera diferente. Pero no lo es. Ya no confío en que él pueda ni siquiera vencerlo. Sus Dudas. Y sin embargo sé que tú, el Guerrero, si vas a Comprenderlo… porque a ti también te ocurre. Tú también lo has visto. Por eso sabes de lo que te hablo. De lo que voy a hablarte. De lo que hace mucho que sientes dentro de ti  pero no entiendes bien Por Qué… Necesitas oírlo. Necesitas escuchar también ese Por Qué para saber como supistes otras cosas conmigo, que es Cierto. Mi Mito no era el suyo. No compartíamos el mismo Mito. Compartíamos otra cosa que no sé que era pero que también era inmensa pero no nuestro Mito.

Hoy recibí un mensaje suyo en un sueño. Estaba herido. Se sentía traicionado aunque lo sabía. Sabía que se iba a sentir así… y me decía eso. Que pudo ser mío, que lo tenía pero que se perdió y que ya no le importaba. Que yo también había desaparecido. Suerte, le dije. Buena suerte. De corazón. En mí ya no hay dolor por ti. Por lo que me habría gustado compartir contigo. Me parece bien. Y desperté. Sin tristeza. Sólo sabiéndolo. Por eso no pude escribirle ese Mensaje a él ahora, al hombre del tatuaje. Porque sólo ahora después de escribirte el último a ti, aquel que decía: ¡Qué heavy guerrero… Pero que heavy es esto contigo. Salgo ahora… la música murió. Fue la PUERTA para Entrar y la puerta para salir!… he sabido que él no estuvo en ningún momento. Que no supo estar como tú. A la misma Altura. Y ya ves… con que poco, ¿no? Tan poco como que te resulte mágico encontrarte papel higiénico en esos baños en los que nunca hay. Hasta para eso me considero afortunada. Así de agradecída estoy. ¡Gracias Dios! Aunque lo que acababa de escribir y borré en ese mensaje era…  ha entrado él (aquí quiero decir que entró el Amante Vértigo en el messenger y no pude hablar de lo que iba a escribir en ese mensaje al final. Que sólo era, algo como que yo había perdido la fe en Dios, que tal vez nunca la tuve pero que sí creía en Cristo porque lo volví a ver aunque no como aquella vez en la que ocurrió la Experiencia Cumbre. Ese es Mi Señor. El que fue.

Y sé que no se entiende nada de esta oscuridad. Pero no tampoco tengo demasiada prisa porque se entienda. Es algo a lo que yo simplemente quiero llegar. Y estos son los velos de la Revelación, de todas las revelaciones. Por eso hemos llamado locos a algunos Profetas

Bueno y sí, ahora ‘delírios místicos’ y qué… Me considero afortunada por padecerlos. Hoy no hubo sexo. O yo no lo recuerdo. Hoy fue algo muy especial. Y tenía que ver con el Tránsito de la Vida, de la Muerte, con el Génesis y con la Resurrección. ¿Te acuerdas de Lilith? Creo que te hablé de ella nuestra primera noche. Pues ahora ya sé dónde fue a parar. Esas son las cosas que estoy sabiendo. Nada de Nosotros realmente.

Un beso desde este distante lado virtual pero tan seguro para mí. Y para ti, supongo.

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