Bares, qué lugares…

junio 3, 2006

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Son las tres y cuarto de la tarde y decido ver ‘Blanco’ la segunda de la trilogía de Kieslovski porque ‘Rojo’ era la tercera. Y lo hago con el fin de registrar algo mientras la veo. De fijar y precisar a un Desconocido por el que he comenzado a sentir desde el lunes de esta misma semana cierta extraña e inequívoca nostalgia. A este chico lo llamaré ‘el Extranjero’ porque ese fue el nombre que pasó a tener en mis diarios del año 2004. El verano-otoño en que le descubrí.
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Ahora estoy leyendo un artículo sobre ‘Blanco’. Y sí, como definición de personaje esto que dejo aquí a continuación es lo que yo quería resaltar…
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”’Lo que más me gusta de la película ya lo he comentado un poco antes, no es ni más ni menos que el personaje de Julie Delphy, no aparece mucho durante la película ya que durante casi una hora no está en pantalla, pero cuando lo hace hay que reconocer que su personaje despierta mucho interés e intriga, queremos conocer el modo en que opera su cerebro porque su conducta es del todo extraña. A mí personalmente es lo que más me gustó, una mujer capaz de darte y perdonarte todo pero que nunca aceptaría menos de la otra persona. No es que sea mala, simplemente está dolida porque queriendo a su marido como lo quiere no puede comprender que no pueda tener con él una relación plena, “obligándola” a irse con otros hombres para cubrir una necesidad con una persona que no significa nada para ella”’
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Por cierto, Lenia, la mujer que se ocupa de mis rizos, esa que tiene una relación con un hombre seis años más joven que ella, dejó en el contestador de mi teléfono un mensaje de voz esta mañana. Me ofrecía una noche de marcha en otra Ciudad. Pero yo con lo que me levanté fue con una de mis crisis de cervicales: vértigo y una inflamación extrema de los vertebras hasta media espalda. Creo que no debería volver a mezclar lambrusco con cerveza porque siempre que lo hago termino así. Y desde luego hoy no tengo el cuerpo como para irme de marcha a ninguna parte. Ni dinero, ni ganas. Eso sí, me gustó mucho recibir esa llamada suya porque Lenya es una de las pocas personas que intuyo que tiene algo que ver conmigo, con mi forma de pensar y me apetece profundizar más en ella. Y desde luego con mi pelo es la única que se entiende porque mi pelo es raro de cojones. Y otro fragmento acerca de ese artículo sobre blanco:
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”’El filme es un tanto extraño, porque el personaje interpretado por Julie Delphy es bastante extraño y actúa de una manera muy personal y rara por momentos, pasando de ser una mujer muy enamorada cuando se casa a poco menos que odiar a su marido cuando no puede darle lo que ella necesita. Es una situación extraña porque su carácter es muy diferente dependiendo de su situación, y cuando su marido no puede satisfacerla, para ella ya no existe, hasta el punto de querer hacerle todo el daño posible. Pero lo más importante que refleja su carácter es el hecho de que siempre está dispuesta a darle una oportunidad a su marido para volver a serlo, pero plenamente, porque necesita una relación completa, y no comprende ni acepta que le den menos que eso cuando ella lo entrega todo por la otra persona. Su carácter es bastante peculiar porque ella le puede llegar a perdonar todo lo que sea porque en el fondo le quiere, pero nunca podrá aceptar que él no la entienda, en el fondo es como si necesitara de una demostración de que en la realidad la quiere.”’
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Sin duda es innegable que esto tiene que ver mucho conmigo, ¿no?. La protagonista nos es descrita como apasionada, idealista, y presenta un cuadro sintomatológico muy claro: tiene un marcado problema con la escisión. Venga, y ahora (en cuanto me ponga a ver esa peli) un poco de psicología de mesa camilla, que es esa que tanto nos gusta a las cartomantes y que tanto sacaba de quicio al hombre del tatuaje :-))
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Y dos acontecimientos que no detallo de nuevo. El lunes también ese chico a la puerta de la tienda en cuya persiana hay estarcido un león que el mismo dibujó. D. me dijo que medio pueblo está loco por él (o sea las jovencitas de este pueblo nuestro). Ya que estaba allí asomado le pregunté cuánto iba a costarme mi libertad. Dijo que sería menos de una hora de trabajo y que unos 75 euros. Y el otro, el de la cola del banco. El que decía que mi cara le sonaba y que el lugar en el que yo quería tatuarme ese ideograma chino era perfecto para una tía. Ese es el chico de la Harley y O. dice que en el bolsillo del pantalón vaquero lleva guardada una cadena de moto, que le sirve de llavero, y que debe de pesar más de un kilo. Tenía unos ojos claros y bondadosos. Y sus brazos estaban tintados por entero… Ese me cayó bien. Con ese no me importaría tomarme una cerveza y charlar un rato. El otro me Atrajo. Sentí que tenía un morbo de la leche y decidí de inmediato que cuando fuera a hacerme ese tatuaje sólo me lo haría con él. Por lo menos si me ha de doler que sea un dolor que me resulte erótico. Porque lo erótico siempre es en cierto sentido doloroso. Doloroso y arriesgado pero sólo en el contexto de lo erótico el dolor puede transformarse en algo trascendente, en algo que merezca la pena de ser vivido y sentido. Y algo curioso. Cuando Nora y yo en enero pensamos en alquilar aquel bar que a mí me gustaba… el que debía llamarse ‘Lady M’… después de que yo estuviese trabajando aquellos días en el bar de Lolay… le dije que para las persianas metálicas quería dos… ¿cómo se llaman? … ¿Pintadas? … En una, en la más grande y cuadrada, en la del escaparate y en diagonal, las letras de Lady M, deberían formar o incitar a pensar en algo parecido a un top secret… y en la persiana más estrecha y rectángular, una figura de mujer, una mujer como la que aparece en el logo de imaginate, muy provocativa y sensual, ligeramente vuelta de espaldas, estaría traspasando el umbral de una Puerta… ella me sugirió que ese chico sería el indicado para hacerlo. Pero aquel bar que era el que a mí me gustaba y que estaba situado muy cerca de la plazuela de los barriles no podía alquilarse porque estaba en funcionamiento. Y yo no podía imaginarme en ningún otro. Ese dibujo que no existía y que veía en esas persianas negaba cualquier otra posibilidad. Aunque lo más curioso de todo fue que el día que A. me llamó a casa para hacerme la entrevista para el curso. El día que yo había quedado en presentarme a esa entrevista y al final decidí no hacerlo, y él sorprendentemente me llamó a casa… y entonces me pareció toda una Señal y acepté comenzarlo… ese bar quedó libre en régimen de alquiler. Exactamente ese mismo día. Sólo que ahora aunque lo mencione no se me ocurriría bajo ningún concepto invertir mis energías en un proyecto así. Y creo que ese curso que comencé y que me consta que no va a servirme para nada porque yo no tengo madera para eso, ni me apetece tenerla a estas alturas… de lo que me consta que me libró fue de cometer un grave error.
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No, y el beso no es Real pero a qué lo parece, ¿eh? xD
Yo es que en el fondo… lo más que soy es una cachonda mental ;)
Luego supe que para el chico de esa fotografía, un compañero del curso, la noche acabó siendo un desastre total pero por motivos completamente ajenos a mí y a mi Voluntad. Afortunadamente :))
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