No ser el mismo o ser hasta dos…

junio 9, 2006

Poutpurri
Esta visto que nada Nada es lo que parece :))
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Y hoy sigue siendo esa misma canción de Objetivo Birmania, ¿vale? Os lo digo para que pilléis el tono del asunto.
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Fui a recoger al H. al tajo a las doce y media y caminamos hasta la plazuela de los barriles. A H. le pareció bien que nos quedáramos allí y en vez de sentarnos en la terraza entramos en el bar. Yo elegí la mesa de la esquina que está junto a las escaleras y nos sentamos en ella. Yulia y la otra chica rubita estaban por allí. Y H. y yo admiramos lo mismo. La mesa. Era preciosa y muy original. Bajo el cristal un centenar de corchos de botellas  y en el centro un pot pourri de flores  y hojas secas, las más en tonos rojos. Antes de salir de casa le envié un mensaje a N. en respuesta al que él me envió  esta madrugada:
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10h53min… Tengo tu Estrategia. La he imaginado ahora mismo. Ya te la contaré. Un beso :-)
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Ocurrió después de lo que escribí acerca de Máximo y su capacidad para poder imaginarme, suponerme, en una situación… Entonces yo visualicé a N. Allí, distinguiéndose de los otros… Pero lo imaginé de una forma muy suya y también muy mía… y también, cómo no, muy de Tomás y de Teresa. Teresa estaba trabajando como camarera cuando Tomás la conoció… y en la película, que no en el libro, se nos da otra versión de los hechos que me gustó mucho y que creo que podría resultar especialmente apropiada también para este caso…
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Pedimos dos cervezas con limón y en seguida H. y yo nos enfrascamos en una conversación que terminó por ser muy esclarecedora e interesante. Pero no es por esto sólo que digo que  las cosas nunca son lo que parecen… no, desde luego. Al poco de estar allí entró un chico que yo sí conocía y saludó a Yulia. Es un tipo mucho más guapo que su novio pero del mismo estilo, de la misma forma de ser exterior. Después miró hacia mí y también me saludó… luego pasó hacia el interior del office… y ya no le vi más. Quiero decir que no sé si se quedó o se fue pero yo en ese momento le hice una perdida a N. para que, si estaba despierto, se imaginase donde me encontraba…
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H. al principio se mostraba muy enfadado y bastante remiso  a la confidencia pero en algún momento conectamos y … surgió la buena química en la conversación. Yo había acabado mi cerveza con limón y pedí otra. H. apuró la suya y también. Él a Yulia que era la que nos miraba desde la barra en ese instante. Pero hoy ya no sé por qué motivo ella no me parecía ni tan bella, ni tan enigmática, ni tan encantadora. Y supongo que fue porque en ese rato yo ya había logrado desentrañar ciertos códigos suyos que el primer día me habían resultado indescifrables. Pero eso sí de forma bastante inconsciente porque mi atención procuraba centrarla exclusivamente en H.
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H. me hablaba de Sentimientos todo el tiempo y yo a esas cosas procuro concederles su Valor. Entonces le sugerí que saliéramos a la terraza. Agarramos los vasos y como no me fijé en que Yulia iba a cruzarse conmigo casi me la cargo con bandeja incluida repleta de croquetas. Ya en la terraza también supe elegir la posición en la mesa apropiada y me tropecé de plano  con otra faceta de Yulia… y justo cuando H. había decidido Confiar en mí y había aceptado firmarme una promesa… que nos situase en la mejor dirección para la estrategia acordada, porque yo otra cosa no pero Estratega si  que me he vuelto con los años… miro hacia la izquierda y me encuentro primero con P., el hermano de N. vestido de motero y con un N. irreconocible,  quiero decir por lo mermado, justo detrás de él… Les saludé y ellos me saludaron pero tomé otra vez nota de algo… de lo mismo que había experimentado en ese mismo lugar el domingo por la mañana, que sentada allí donde me encontraba no había ni una gota de Vértigo… ni temblé, ni me puse nerviosa, ni las diástoles se aceleraron… o sea que mis percepciones con N. no sólo son virtuales. No es que haya un Amante Vértigo y luego esté ese otro chico y que sólo me lo parezca a mí emocionalmente, sino que ambos existen en la realidad. Comprobé el móvil en ese momento y descubrí que N. me había hecho otra perdida que debido al ruido en el interior del bar, no debí escuchar, porque de haberlo hecho sí que le habría cogido el teléfono y ya después de eso seguí inmersa totalmente en lo mío con H. Pero… a los pocos minutos de entrar  N. en el bar, observé que Yulia  había sufrido un cambio, que no pude determinar en ese instante si había sido de índole positiva o negativa… A ver, la primera impresión que Yulia me había producido ese mediodía fue la de una chica muy animada, terriblemente contenta y recuerdo que incluso llegué a pensar… bueno, quizás esto tenga algo que ver con el mensaje que N. me envió anoche… pero la Yulia que salió a la terraza en ese momento fue otra Yulia… y lo que me resultó más extraño fue la forma en que se fueron P. y N. No sé, a lo mejor fue porque llevaban poco tiempo y tenían que irse con esa rapidez pero… Y después de eso Yulia nuevamente volvió a cambiar de estado de ánimo. No inmediatamente, pero sí con el paso de los minutos… se fue relajando y alegrándose y  eso unido a lo otro… pero mucho poso, mucho poso, la verdad que no sentí en ella… No, desde luego no era como la mujer a la que en Closer le gustaba visitar el acuario y pasarse horas muertas frente a él…  Pero en fin,  quién dice que N. necesite tanto poso. A lo mejor hasta yo le he sobrevalorado a él. Sí, por eso que me ocurre, por  ser tantas veces como Titania.
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Y lo que si vi allí fue a un chico que llegó luego con un grupo de amigos y en compañía del mismo chico que el día anterior había estado allí con un perro al que Yulia le dio una croqueta. Y ese chico tenía algo que me atrajo… aunque lo que más me quemó de todo fue estar tan horrorosa. Con las prisas no fui a domesticar el pelo y me lo recogí de cualquier modo. Me habría gustado estar más guapa en ese momento.
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Y sobre H. y la chica de ojos vietnamitas… pues es complicado, porque ahora yo sé cosas de esa chica en relación a H. que ella no me contó de la misma forma. Vamos, que omitió algunos detalles bastante importantes. Aunque a mí no me debía ninguna confidencia, por supuesto. O sea que L. miente… no sé si se Miente, si sólo quiso mentir a su novio o no pudo evitar mentirme también a mí pero… hay Mentiras y no me extraña que su novio la acusara de traición porque … aunque a mí eso no me preocupa en absoluto. Es más, la prefiero con mentiras porque cobra otro Sabor. Me gusta tanto la humanidad y creo tan poco en la Perfección :))

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