y ayer al mediodía…

agosto 11, 2006

Y ayer al mediodía me entraron muchas ganas de ponerme en contacto con Barrio y proponerle esa fantasía que yo quería vivir con el amigo del amish, aunque sé que eso sólo quería hacerlo porque quería ”herir” su alma o asilarme cerca de ella…

.

Y luego de que abandonase ese banco y que me fuera al café de EzeQ, donde me tomé un te con hielo, aún durante bastante tiempo me miré con Olivares y observé luego desde un banco como él y Avellaneda vaciaban el contenido de una bolsa sobre la mesa de la terraza de esa cafetería. Era ropa lo que había dentro de ella. Algo que a Avellaneda la enloquece. Bueno y a quién no… Y cuando se levantaron abandoné mi privilegiado asiento y bajé por la calle en que mi padre, al poco de nacer yo, puso bombillas, o quizás antes… Y me compré algo de comer por el camino en el Vira.go para llegar cenada a casa de la Mora… Luego ella y yo salimos y nos fuimos al bar del hermano del amish. Yo llevaba puesta esa esclava, que era de pulsera y no de tobillo, para que él viera el símbolo del delfin atravesado por una flecha que también atravesaba ese círculo en el que había inscrita una B, que formaba una especie de barrera sujeta por su cola y su garganta…

.

y hasta allí nos siguieron ese grupo de amigos, que desde que me vieron el primer día que la Mora le pidió a su marido que se fuera de casa… tratan de hacerse ver y a quienes yo también vi. De hecho ayer me miro con uno. Y la Mora y yo tenemos suerte porque a ella el que la pone es otro. Ayer los dos amigos vestían camiseta roja. Y ”el mío” cuando se iban le echo valor y se animó a despedirse de mí y yo le sonrío y bueno me gustó eso que hizo. Fue algo simple pero agradable. En ese momento la Mora estaba en el baño. Y también vi como ella tenía razón y a ese ATS que a ella le llama la atención tampoco le soy indiferente. Y yo, pues he comenzado la selección de un amante.. o por qué no… amantes en general. Para ver si así solapo esta tristeza y este vacío que la partida del amish dejó en mi interior ya hace más de un mes… ¿o menos? Es que no sé. No llevo la cuenta. Pero B. rompió el 18 de julio con su novio, y fue al día siguiente, creo, cuando ellos estuvieron juntos con la hermana de ella. Cuando yo durante mi trance… les veía fundirse entre nosotros, en nuestros vientres que copulaban. Y le envío un primer mensaje instigada por la arenga de la Mora. Dice que me equivoqué de amigo, que tenía que haber conocido a antes a O. y que éste nos había echado una mirada cuanto entramos que lo delataba todo. Es que yo en eso no me fijé porque entré ciega. Pero luego la Mora dice que se volvió una fracción de segundo para mirarme y parecía que hasta le daba electricidad. Lógico, pensé yo. Si sabe todo lo que hice vivir y sentir a su amigo y en tan poco tiempo… El sueño de mujer madura por el que muchos se dejarían hasta las tripas y que él ni siquiera valoró. Y escribo: Mi amiga dice que tu amigo O. está que se sale. Y O. intenta colocarse en mejor posición para mirar pero el hermano no le deja y él regresa con el taburete al mismo sitio, y la Mora cree que su novia, esa que no sé de qué conozco, lo intuye y empieza a darle muchos besos para que sepamos que está con ella. Y qué narices, la Mora tiene razón, y O. con ese nombre tan vikingo, está que se sale y no, no le voy a olvidar… y el mundo es inmenso pero esta ciudad es muy pequeña y mi intención… mi intención es… Y la Mora también dice que esa novia del hermano es auténtica y tiene algo, alma… y yo ya lo sabía y ella me gusta… porque no es buena ni mala… lo es todo al unísono y sí, será una dura competencia para la pequeña, dulce, encantadora pero regordeta Patricia. Esa Patricia que es como un bodoque. Pero no porque sea regordeta y pequeña, que a mí con eso jamás de los jamases se me ocurriría meterme, sino porque hay algo en ella de plastón, además de la ropa que se pone. Y es su impostura. Y en ese momento me alegro mucho de haberle enviado al amish ese mensaje del día anterior, donde le digo que yo no pienso pedirle a su hermano nada que no sean las cervezas… y que me pasaría al día siguiente a por esos libros pero cuando estuviera sólo él. Y entonces la Mora me avisa de que ha llegado y yo no miro hasta que los otros del grupo se van: O, su novia, la novia del hermano y el hermano. Y entonces sí, me levanto a pedirle esos libros y él sale de detrás de la barra porque los tiene en el almacén y cuando me los da yo le muestro la esclava para ver si él tiene alguna intuición de lo que podría significar y él me dice pero en un tono bastante borde: ‘A mí no me dice nada. Pero piscis no es un delfín’.

O tal vez fue miedo. El temor de un mal presentimiento. Como si así pudieran alejarse… y si no que se lo pregunten a Carmen, la cigarrera, cuando vio reflejarse a la muerte en el espejo de la baraja Y la Mora tal vez no escucha lo que hablamos pero ve su expresión al tratarme y ve como se me queda a mí el alma de desangelada. Y esa chica alta se levanta y yo también veo lo desangelada que se ha quedado ella al presentarle a su sobrinito ante la reacción fría, por demás, del amish. Ese chico que es tan amable cuando se esmera pero que tiene esta otra cara… la cara de un Urano encogido entre los bastidores de la casa doce y que puede llegar a ser tan gélido como desapegado… y pienso que se merece lo que podría ocurrirle. Pienso que se lo merece porque después de todo se lo ha estado currando. Y nos vamos, y yo sí le echo una sonrisa pero que ya sé es la sonrisa que oculta el dolor, que se esmera en ocultarlo. Porque ese chico me ha tratado como si fuera una extraña que parece que sólo desea estropearle el romance de su vida. Y recuerdo a Lorca y su romancero gitano y aquello que sucedió allí la primera noche… y yo que me la lleve al río, creyendo que era mocita pero tenía marío… Y es donde yo digo que como he actuado así… más de una vez… no puedo quejarme…

.

Y luego ya es cuando ocurre eso que dejé escrito ayer noche antes de despedirme de esa mujer del tatuaje de la que él sólo volverá a saber, si quiere hacerlo, en pasado… y cuando mucho más tarde le envío ese mensaje al habitante… al que también acabo de invitar aquí, después de ese trato que le he propuesto… un trato que es un juego… un trato que sólo busca una confirmación o al contrario, la certeza de que yo estoy equivocada en algo importante… Es que juraría que no todo en esa chica de la que el amish está enamorado es meridiano… pero por otro lado la posibilidad de que sólo sea algo que yo no quiero ver, ni creer, y hablo de la magia de los otros… me desagrada profundamente de mí. Pero yo lo que juraría es que ella está sirviéndose de él para presionar a su ex-novio y para hacerle pagar por sus traiciones… No sé, fue un presentimiento. Es como cuando dices: ‘Si vuelves conmigo… vuelves como yo quiero y no como tú Eras’. Pero eso podría ser algo tan erroneo… Bueno y ojalá que sí o que no… porque ya todo se ha roto.

.

Y este mensaje suyo que imagino que será el último porque yo ya no voy a regresarle ninguna respuesta. Y ahora es ese momento que sí le prometí a la Mora que llegaría… ese en el que le dejo solo, por completo, y él vuela o se estrella:

.

09h57min… 11 de agosto… Y ayer le envié un mensaje para saber a que hora salía, por vernos.. Me contestó desde casa.. Y no le encuentro una buena explicación. Mi mensaje no con sonrisa..

.

Y luego sí, LS y su proposición. Pero me quedo tan gélida ante ella, tan fría…

María M.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s