HACIENDO TIEMPO

agosto 16, 2006

Yo sinceramente me esperaba que César me dijese que no tenía su cristal, que me diese cualquier excusa con tal de no prestármelo. Y de hecho ya había decidido no pedírselo. Y creo que es más conocimiento del espíritu humano que preconocimiento de las cosas, eso sí. Sólo que lo que sucedió luego vuelve a hacer que lo dude. Y sí, en efecto, él me dijo que se lo había olvidado en su lugar de trabajo. Pero hablamos mientras yo fumaba y le dije que probaríamos algo nuevo. Le dije que me pondría su esclava, la de la flecha atravesando el delfín que interpone o se protege con la B. O yo que sé cuál era su verdadero significado. Y que utilizaría en la mano derecha mi amatista con la foto de Tere, su amor ”imposible”, para tratar de conectar con algo de ella. Es que él a día de hoy desconoce el motivo por el que cuando se iban a vivir juntos… ella le dejó. Y más cuando quien se empeñó en convencerlo de la historia fue ella. O eso dice. Y algo le dije que siento acertado. Y eso es que a ella la tiene atrapada alguien o algo. Y eso es que ella aún mantiene una relación amor-odio-amor-odio-amor con su ex-marido. Y también hablamos de Mirian, su ex-mujer. A mí ella no me gusta. La encuentro falsa. Y hoy no me encuentro en el C., el bar del hermano de Verona. Hoy estoy en otra cervecería, en la que también tienen las mismas tostadas, grimbergen. Pero esta se encuentra frente a las ventanas de Olivares. Y me siento cómoda, a pesar de que no ocupo la mesa más indicada. Y yo como Nuria sería incapaz de hacer. Sentarme todos los putos días a hablar durante horas con la madre de él y de Nada. Y alguna tarde probé. Pero a mí lo que me ocurre habitualmente es que me cansa hablar de Nada. Basta con la zurda para eso. Y aunque eso no me ocurre con el escribir. Y antes le envié un mensaje a Villon: ‘En el norte diluvia’. Y ahora son las 21h10min. Y lo que contaba antes… pues César se puso a darme un masaje  y yo hablaba, tampoco era que desvariase. Pero en algún momento  él me pidió que desconectase porque sentía que yo me angustiaba. Dijo textualmente: a veces hay cosas que se saben pero que no se dicen por no causar daño. Y no sé, quizás en parte fuese así. Pero le hice caso y me quedé en silencio. Y uno bastante angosto y no sé cuánto tiempo permanecí así pero en algún momento… comencé a escuchar el tañido de una campana. Y se lo dije: ¿Por qué está sonando esa campana? No sé como es, tal vez la campana de una estación de tren… y entonces ruido de salto de agua. Es que su teléfono móvil  suena así. Y el que llama que insiste. Y al final él que contesta. Y me deja sola un minuto. Y yo le escucho hablar. Y él que viene y termina de darme el masaje pero luego se sienta un minuto frente a mí y en silencio, y de pronto me dice: No es por hablar de la magia y algún día dejará de ocurrir pero que dijiste que sonaba antes de esa llamada de teléofno. Y yo dije: una campana… una campana por debajo de la música. Pues bien, prosiguió él, mientras hablaba con la persona que me llamó… el sonido de fondo era el de una campana de iglesia. Una campana que anunciaba el inicio de la misa de la tarde. Y esto no suele ocurrir. Es extraño que él me llame desde su lugar de trabajo. Y ahora son cerca de las nueve y media y las luces de la casa de Olivares no se han encendido todavía. Y no quiero irme todavía de aquí y la segunda tostada bizquea. Y sé que el biólogo estuvo en el link al que le remití. Y sé que por lo menos estuvo visualizando imágenes mías. Y sé que durante 2 minutos y 7 segundos se movió por dentro de él. Y yo a la tarde, le escribí otro mail en el que le remitía las huellas que había dejado en mis estadísticas. Su IP. Y sólo le decía en el asunto: 2 min 7seg no son los bastantes para sentirme. No eres justo y eso con sonrisa incluida.  Y ahora, justo ahora, sí que hay luz en el salón de Olivares. Y si todo va bien será él quién haga la cena, y entonces la luz de la cocina resplandecerá. Y qué bonita manera de gastar el tiempo antes de encontrarme con Villon. Deseando a otro. A otro más difícil, más insalvable, pese a los 500 km de distancia que me separan de Villon. Y estas cortezas están de muerte. Y mi pubis me lo han dejado como de película porno, sin un puto pelo en el ano y en los labios. Y Ana insistió, eso sí, en dejarme un recordatorio de vello púbico. Para que no se asemejara al sexo impuber de una niña. Y le he enviado un mensaje al ciudadano por cumplir; informándole de dónde estoy más o menos. Pero él tal vez después de mi forma de despedirme a la francesa en el messenger, ayer, tal vez haya restringido mi número. Y entonces no sabe bien el favor que me ha hecho. Y me he pedido otra tostada pero esa luz sigue sin lucir. Y yo sé que con Verona todo ha terminado. Y también que no me importa, que ya ha dejado de importarme. Y antes de que se me olvide… cuando me dirigía a la consulta de César recibí una llamada de un número oculto y entonces pensé que podría tratarse de ese biólogo. Y que luego llovía tanto bajo el toldo del Cocó, que sólo estaban su madre y su mujer, la de Olivares. Pero que ya no me corté y me senté sola detrás de ellas y me importó un carajo que Nora se retrasase. Y luego sí, un deambular casi desquiciado por esta pequeña urbe. Y lo que hice inmediatamente después de esa llamada fue grabar un mensaje corto y personal en mi buzón de voz por si convenzo al biólogo para que me llame de nuevo o me llame. Aunque entiendo que eso va a resultarme difícil y aseguraría que no depende de mí sino de su situación personal, que vete tú a saber cuál es. Y un mensaje a Belar. Y luz en esa cocina. Y a Belar le digo donde estoy por si quiere pasarse… y ahora se escucha la Tortura, ese tema de Shakira y Alejandro Sanz. Pero en la consulta de César hubo otra canción. Una de Umberto Tozzi, cuya letra decía: Olvídate, Olvídate de la tristeza ya. Y es Nuria quien trajina por la cocina y quien ahora apaga la luz. Y es probable que hayan cenado a oscuras. Y pensándolo bien, también que Olivares no esté. Porque él suele viajar a congresos. Es su manera de escapar y además sospechosamente la luz del salón también se ha apagado. Y Belar no da señales. Y con Verona hablé ayer. Primero unos minutos por el messenger y luego le dije que me iba a la cama, y desde ahí lo llamé. Unos diez minutos escuchándole y hablando con él y risas, muchas, porque con él nunca pude reírme así, porque siempre estábamos en el piso de su hermano y a él le importaba mucho que ningún vecino se enterase de que en ese piso se celebraba una fiesta particular, mis sabhat. Pero claro, en mi casa, en mi habitación sí. Y él dijo: Pero qué bien te lo pasas. Y las no respuestas son señales. Y ahora parece que sólo Villon no pasa de mí pero veremos mañana. Y otra vez esa luz de la cocina que se enciende y se apaga. Y sí, quizás esto sí que sea una obsesión. Pero ¿y a mí qué? Y esas cortezas… debo llevar medio kilo. Y la luz ahora vuelve a lucir.  Y son las diez y diez. Y alguien idéntico a Belar cruza la calle. Pero falsa alarma. Quien fuera no se detiene aquí. Y en la radio muñeca de trapo, de la Oreja. Esa canción que relaciono con Verona, que ahora ya no me escribe al móvil ni se conecta (hoy tampoco lo hace). Y esa luz sí pero por esa cocina no se mueve nadie. Aunque ahora sí, justo él, Olivares. Algo en el horno o en el lavavajillas. Y lo que si me dio Leni fue una noticia: Olivares ha perdido su trabajo y se ha quedado en el paro otra vez. Así que esa baja no sé yo, no sé… Se rumorea que fue una excusa que se dio cuando suspendió lo del Mir. Y una cuarta cerveza no voy a admitir. Y además no tiene sentido. Y en parte si tengo curiosidad por lo que ocurre con Villon pero tampoco es que le encuentre demasiado sentido. Si acaso un polvo que no esté mal del todo, y me sorprendería si me encuentro con algo más. Y la buena noticia es que a pesar de las punzadas de advertencia… la regla todavía no se ha presentado.

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22h33min… ¿Cuánto llevo aquí? Pero qué compañía hace un mísero cuaderno … y ocho cigarrillos. The Corrs, ‘Irresistible’. Y lo que no conté es que he conseguido ese aceite esencial con la flor del desierto. César tuvo la amabilidad. Y el ciudadano me ha enviado un mensaje, pero no… ya es tarde y me iré a casa. Hoy la Ella de Verona no trabaja y el único lugar en el que yo estaría dispuesta a quedar con él a estas horas sería su bar, el de Verona. Y en realidad me apetece irme a casa. Ojalá que quien hubiera dado respuesta fuera Belar. Es que Belar es otro asunto. Y además el plan aunque Su no pueda quedar sigue siendo el mismo. No lo de la matruska pero si ir a ver a Verona mañana al trabajo si es posible. Y mientras espero por ese mensaje de  Villon. Y qué jodidamente difícil es eso del Amor. Loto egipcio que César supuestamente me suministró y flor del desierto, flor de la pasión, que combinación tan echada a perder.

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16h02min… 17 de agosto… Y sí. luego varios sms del ciudadano insistiendo interesado. Y uno de Belar diciéndome que había comenzado a trabajar y que estaba ya en la cama porque sus vacaciones habían terminado, y agotado de tanta marcha. Y a él si le envío otro y le digo que yo también ya en la cama y que no importa porque trataré de seducirle un par de veces más… por lo menos.

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