Puedes estar llamando siempre a la puerta de un hombre sordo.

octubre 7, 2006

carátula de cosas que dirá con solo mirarla

Escucho a S. susurrándole las palabras mágicas al oído. Y luego advirtiéndole que las palabras mágicas sólo sirven si se susurran y depositan firmemente en la oreja pareja cuando se ha comenzado a follar. Vamos, se entiende, tú sí, ¿verdad? Dentro del Sexo. Aunque el sexo ya es esa obertura entre ellos. O para Ella lo fue la Gran Fuga de Beethoven, su testamento emocional, aunque sin dejar del todo a un lado aquella inciación espartana que fue una constante de caricias desde entonces y a falta de otros recursos más humanos. Éste es el hombre para el que se desnudó aquella madrugada de sábado en su pasillo, uno que no tiene número porque sólo es futuro, a oscuras, sin humos fervientes, sin elocuencias locas, veraz sobre sus tacones de bota sin vértigo; recordándole ese sonido en el piso de una plaza y una mano joven y tierna que la acerca hasta un miembro viril excitado. O por lo menos lo que le escucho decir son aquellas que Ella descubrió que abrían las puertas de su alma, por las que se le escapaba la Voluntad. Las que siempre había deseado oír desconociendo su Especial significado. Yo también, aunque lo presentía, ignoraba su valor verdadero. Pero ahora ya no. Desde aquella soy más sabia en sentimientos. Y las certezas no supusieron un precio demasiado alto. En realidad la inviolabilidad de la Certeza nunca lo supone.Las palabras que matan el Amor después de abrir esas puertas también es necesario y forzoso (el espiritu de Salvador Espriu, aquí presente) decirlas follando. Y esas sólo suponen no mentir, no permitir que se pierda un minuto con la incertidumbre. El diálogo. Ninguna cobardía está permitida. S está faltalmente harta de la incertidumbre. Se cansó. No quiere resquicios donde pueda albergarse ninguna esperanza que le crezca como una hiedra venenosa por las murallas de la sangre. Ojos de atropa belladona cuando lo escupe. Y grito y saliva de mandrágora. Eso es lo que él debe prometerle. Lo único que no le pide. Lo que deja a su tácita reconsideración. Lo que sin duda él le prometerá sin falta de palabras porque le siente integro y capaz. Ella confía en su Elección. Él ya le dijo otras palabras mágicas antes. Más mágicas aún. Sin falta de gemidos ni invocaciones áridas. Las que lo posibilitan todo. No quiero que te autocensures. Me encantan tus correos y tu voz. Te prefiero espontánea. Me gustas. Me apeteces, me motivas y me empalmas. Te Deseo, ”mi niña”…Creo que Ella piensa que saber las cosas, que decírselas, obligan al Otro a tomar conciencia de todo también.

La Conciencia del otro tiene mucho sentido para S ahora. El mayor Sentido.

No quiere más hombres sin conciencia en su vida de almohada

S. no quiere perder más minutos ni con la incertidumbre ni con la nada. No nuevos minutos. Aunque sabe que el pasado cercano podría contar tan poco en este entreacto… el cuarzo con rutilo no sale de su caja. Pero sigue estando ahí. Los inocentes desde aquí se contemplan tan lejanos…

Me gusta más escuchar a S. ahora y esa relación diferente que va estableciendo con la distancia…

Las bocas se cierran en el sexo con besos, dice luego. Habla de la suya.

Imagino que por si todas esas cosas que le cuenta le levantan al otro dolor de cabeza. Para que no sienta que va a encontrárselas sin remedio sobre una cama.

S entre sábanas sabe callarse y sabe apabullar si hace falta.

S. detestaría parecerse a una migraña.

Le guía a conocerla antes siquiera de haberla tocado por si después de todo así averigua que no le apetece demasiado tocarla.

S quiere enseñárselo todo de Ella. Quiere entregarle rendida y sin condiciones a una vieja bruja prudente y a una virgen milenaria.

A amarla, a apartarla, a reconocerla, a sentirla, a callarla. ¿Recordarás el poema? Más antiguo que Lucía o tan antiguo como ella y como todo eso que ya te ha contado.

La visito en su casa y contemplo la imagen de él que ha colgado en su pared del color del té verde claro. Sobre la impresora y a la derecha del portátil.

Es hermoso. Mucho. Es extraño y magnético, sexy, y guapo. Eso último en la fotografía no se ve. Es un hombre de espaldas virtuosas sobre una toalla azul en una playa de piedras blancas. Otra vez la pureza, dice, mientras Ella me lo cuenta y añade fascinada: inteligentísimo, sensible, educado, encantador, muy irónico, compresivo (como un vendaje), perfeccionista, intenso, expresivo y radiante, simpático, racionalista, humanitario, con mucho tacto… Para sentir profunda envidia sana, ¿no? Por lo menos yo la experimentaría si después de todo, esto no es un sueño y la toca y Ella por una vez da en el clavo. Menudo ojo entonces. Porque intuir lo intuyó a través de un documental que emitieron por la segunda hace años… el tipo aparecía durante sólo un minuto y Ella no tardó más de diez en dar con su dirección y escribirle algo así como un correo electrónico valiente pero completamente desatinado. Digamos que después de todo para algo le sirve al menos, a esta chica, verse los programas de la tele con tanto retraso e internezth

Hay tormenta ahora. Ya no estoy con ella. Pero vemos una película juntas. Se la he sugerido yo porque leí algo en el blog de Rosenrod que me llamó la atención: ‘Cosas que diría con sólo mirarla’. Dirigida por Rodrigo García, hijo del escritor García Márquez. Pero no esperaba ciertamente encontrarme con un testamento tan preñado de realismo mágico. Y ahora algunos flashes que me resultaron inquietantes a ver si te anima a que tú la veas con el augurio de mi mirada. Partes del diálogo. Escenas íntimistas. Llamadas de atención…

Glen Close. Es ginecóloga. O bueno, al menos practica abortos. Vive con una anciana a la que le hurta unos pendientes de brillantes. Moribunda alcoba de almohadones márfil y rasos. La anciana mea o caga, la vemos desnuda y sentada sobre el borde de la bañera, se tira pedos y come alguna papilla, cebada por una cuchara. El teléfono no deja de sonar pero no se contesta cuando es Glen quien llama. Espera a alguien a las 2. Entonces Calista Flockhart, después de que la Close llantina y se abate, aparece ante su puerta para venderle esperanzas. Es una echadora de cartas que prendiendo una vela blanca la desnuda y la desenmascara en una sola tirada. Usted no es feliz -comienza. Sabe fingir muy bien que todo en su vida es perfecto y … transmite una gran sensación de seguridad y … confianza pero … no está satisfecha. No sabe bien lo que quiere. Está inquieta e intranquila. Es muy buena fingiendo. Ha estado casada pero actualmente está separada o divorciada. Le gusta dar la impresión de que es feliz estando sola pero … en realidad le da vergüenza que su matrimonio fracasara. Está convencida de que fracasó por su culpa y … Estupendo ejemplo de una lectura del tarot Rider-White. Porque claro, después de algo tan verídico e impactante quien no confiaría luego en que si Calista lo dice conocerá a ese tipo más joven que no tendrá nada que ver con ese otro que trabaja en su trabajo y que no le hace ni caso. Por cierto S. ha perdido todo tipo de interés en el chico número 2. Y yo he arreglado lo suyo con esa historia del As de bastos del revés.

Pero lo que me gusta realmente es esa desvencijada vagunda que se inserta en la vida de Holly Hunter y que no necesita de un mazo para resultar cruda como una guadaña.

Holly tiene clase y estoy segura de que nadie la ha llamado puta en su vida. Y menos puta por segunda vez, al instante. Pero yo diría que Nancy acierta de pleno y Holly se siente un poco así, por eso la escucha y le regala sus cigarrillos. Va a abortar del hombre casado que le dice: ‘princesa…’ y con el que mantiene relaciones desde hace tres años pero Nancy parece que lo sabe. Holly es directora de banco y un día antes se folla sin ningún remilgo a uno de sus subordinados. El tipo, por cierto, tiene una hija ciega que es más lista que el hambre. Pero caramelos que le deja Holly de despedida en la mesilla de noche y con eso le basta. Para eso la jefa es una mujer en este caso, ¿no?

– ¿Cómo te llamas? -dice Nancy

– Danielle -miente Rebeca.

– ¿Ese es tu nombre de verdad? Es un nombre de puta. (ahora Nancy mira al hombre) ¿Es su nombre de verdad? Ten cuidado con ella

– ¿Por qué? – pregunta el de la hija ciega.

– Es una serpiente.

– ¿Serpiente además de puta? -incide Danielle sobre el tema. No es muy halagador.

– ¿Tu marido sabe que estás aquí? ¿Sabe que estás aquí sentada con este hombre?

– Te dije que no estoy casada. Ayer hablamos de eso, ¿recuerdas? Y tú me enseñaste tu alianza.

– Voy a decirte algo sobre el amor. No se pide. Se da. Y eso las serpientes como tú no lo sabéis. No distinguirías a un buen hombre ni aunque te mordiera una teta. Y un buen hombre si se fijara en ti lloraría al ver la pena que das. Puta.

– Oye creo que ya es suficiente -dice el tipo

– No. Continúa -dice Danielle a la que tal vez ya están golpeándola las lágrimas que de sobra sabes, por experiencia, que han de llegar. Yo creo que necesita que alguien le diga esto. No por los calificativos. Si no por la jodida realidad que le están pintando unos labios. Porque luego …

– Eres asquerosa. Con sólo mirarte me bastó para saberlo. Eres una puta triste. Una puta solitaria. Estás sola como un perro abandonado. No es que no me caigas bien – y aquí Nancy le acaricia la cabeza-. Me gustas princesa pero me das lástima.

¿Y a qué le suena eso? Dime, ¿a qué te suena a ti? Y en fin, la película de Rodrigo García sigue y las historias se suceden… pero justo hasta aquí era donde yo quería compartir mis sentimientos ”contigo”. Besos mil o 43, por poner un ejemplo :))

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