Las máscaras de la muerte

octubre 26, 2006

sopor aterno

Sinceramente… no creo que si no eres amigo o especial para mí de algún modo… o yo lo soy para ti… lo siguiente te interese demasiado

No era esto lo que pensaba escribir pero ayer una conversación telefónica con mi madre me hace darle vueltas a uno de los dos últimos sueños que me hicieron acudir al Tarot (vamos, a mi interior) en busca de Respuestas.

Vade y Lury probablemente saben de lo qué hablo… porque les remití unas grabaciones con esa sesión

La tirada sigue sobre la mesa con la amatista que dejé en el Arcano que coloqué en la parte central. La Muerte, pero ese fue el único que dispuse por instinto. Lleva dos días ahí y no sé cuántos más permanecerá en ese lugar. Hasta ayer también estuvo ahí el cuarzo de Ch… sobre ese Arcano, junto con mi gruesa amatista.

Ayer Ch. se sintió decepcionada. Le regresé su piedra con la cadena muy discretamente en una cajita cuando entré en recepción al dejar mi cartera. Luego Ella vino en busca de mí al vestuario. Había más mujeres. ¿Te aviso cuando vaya a ser la próxima vez? No -le digo. Yo ya no puedo hacer nada por ti. Limpié tu piedra de la angustia que metiste en ella y también la purifiqué y la tuve en una sesión conmigo; Por eso te avisé y por eso sé que cargada está pero te no la programé. Yo ya no voy a poder programártela como aquella vez

Lo sentí por Ch. Por lo que vi en su expresión en ese instante. Pero toda esa presión que le puso su pareja encima al enterarse de lo que Ella y yo habíamos estado hablando acerca de mi donación de óvulos… me hizo querer alejarme por completo de la historia. No sé, pensé, quizás Ch. sea una de las tías más acojonantes (porque es muy buena gente) que se puede uno tropezar pero indudablemente si él hizo que tuviera tanto miedo de repente…

Es lo que suelo decir de la confianza rota. Al principio, cuando dejo acercarse a alguien a mí (y tampoco es que deje acercarse a mí a cualquiera) todas las personas a las que dejo acercárseme (y esto no es peyorativo, quiero decir que en mi caso es raro que me acerque o me ”desacerque” a otro con alguna clase de intención… pero a veces, excepcionalmente lo hago y la dinámica es entonces muy distinta) parten de mí con el 100 % de mi confianza. Y a Ch. la dejé. Y no espero que me demuestren nada para regalársela. Ya la tienen. Pero en el momento en que ocurre algo importante entre nosotros y ese crédito se merma… ya es difícil que la vuelva a otorgar. Supongo que a los demás les ocurre eso mismo o algo parecido conmigo. Aunque excepciones también las hay en ese sentido. Pero esas ya no las hago yo. Esas las hacen mis sentimientos. Caso, por ejemplo, O. Digamos que si siento que se duda de mi honestidad o de la pureza de mis motivaciones… ya no puedo dejar que esa persona vuelva a acercarse de la misma forma a mi niña interior. Los niños entienden muy bien el sentimiento de la amistad. Lo entienden tan formidablemente que nunca confunden ese sentimiento con otros que pueden llegar a parecérsele mucho. Fulanita de ocho años sabe que Luisito le gusta y sabe que Chus no. Bueno, en realidad sabe que Chus puede gustarle como amigo, si él se olvida de ella en otros sentidos pero como Chus quisiera gustarle a ella… fulanita sabe que no. Y yo en ese sentido estoy muy de acuerdo con lo que dice Francesco Alberoni en sus estudios sobre el tema.

Lo que es curioso es como se mueve el instinto o la memoria. Cuando le entregué a Ch. su piedra bajo aquel roble hace ya unos dos meses le hice extraer una carta del mazo de los 22 arcanos que ese día llevaba conmigo. La piedra reposaba en el interior de esa bolsa. Fue ahí donde la había depositado aquella noche en que tratando de programárselo tuve la visión de un feto y luego le escuché llorar… y a partir de ahí… surgió el Ritual que ella tenía que llevar acabo y con el que ha estado trabajando todo este tiempo. Ch. me mostró el arcano de la Muerte bajo aquel roble… imagino que yo trataba de partir de ahí… del comienzo de su propio camino, del camino que su mano temblorosa eligió por Ella.

Pero esto tampoco es de lo que quería hablar. Si no de la noticia que me dio mi madre ayer: ‘Tú hermano va a casarse’. Entonces es cuando le cuento a mi madre el sueño que tengo el martes al mediodía y por el que estuve a punto de llamarla. Pero luego pensé: ¡Qué tontería. Si sucediese algo preocupante en Casa… ella me llamaría! Se lo digo también.

El sueño comienza en este punto.

Estoy en una especie de fiesta. Una reunión familiar o una celebración. Me asomo a la terraza. Quiero contarle a mi padre algo que he averiguado. Tiene relación con mi infancia (y esto de lo que quiero hablarle se vincula con el trance del domingo, ”con lo que descubrí”). Pero él me pone la mano en el pecho. Llevo una camiseta escotada y yo retiro su mano de mi cuerpo con digamos cierta violencia. Él de todas formas sigue mirándome a los ojos de esa manera profunda y telepática en que tantas veces nos hemos comunicado desde que soy muy pequeña y sé que en ese momento su intención no era sexual pero no me confío. Entonces en silencio, como hablamos él y yo cuando nos miramos, le pido que me lo diga pero está dolido y ya no quiere decírmelo. Entonces veo a mi hermano. Mi hermano y yo, por su conducta, hace casi dos años que no nos hablamos. Ese último día en que me pidió aquello… le dije que había sido la última vez y que a patir de ahí para mí estaba muerto, y he sido muy sólida con mi propósito. Paso a su lado y para mí no existe. Es un fantasma. Y yo con el mundo de los espectros me relaciono así. Para mí no existen. Puede que vivamos en universos paralelos. Pero el suyo es invisible para el mío y quiero que continúe de esa forma. Y esto, por ejemplo, se vincula con el tema de Vie. Yo creo que aclara lo importante que pretendía que ella entendiera. Si la relación con una persona, cualquier persona, por muy allegada que sea, nos aboca inevitablemente a un malestar del ser… a eso hay que ponerle límites. El problema de la mayoría de las personas es que no tienen esos límites claros y por eso acaban sometiéndose a situaciones de indefensión.

Yo aquel día que le dije a mi hermano que para mí había muerto… sentí que él había traspasado demasiadas veces mis límites. Me pidió que hiciera algo (otras veces me lo había pedido) que iba contra todos mis principios morales. Para mí dije que lo haría porque él me lo solicitaba como un favor muy personal, el último, como la última voluntad de un moribundo. Y es cierto que podía haberle dicho que no, claro y que podría haberme evitado todo aquello. Pero entonces la situación habría sido muy distinta. Él se habría enfadado mucho conmigo por no acceder a lo que me pedía y no habría entendido nada. Consecuentemente habría permanecido enfadado conmigo durante meses, como otras veces, pero yo seguiría queriéndole y eso propiciaría que a la vuelta de un tiempo… volviera a introducirme sin desesarlo en algún otro de sus asuntos turbios o en la angustia que provocaban sus tejemanejes. Porque tener claro que él no nos quería a ninguno hacía años que lo estaba sabiendo. Así que al dar aquel paso yo reconocía que iba a convocar en mí la fuerza del revulsivo necesario para romper de forma definitiva con él. Y así fue. Hasta aquí llegamos tú y yo y ahora te olvidas para siempre de mí.

El caso es que con esto de los cuarzos se me abrió ese sentimiento; vamos, sentí como si se me abriera el corazón de nuevo hacia él y estuve a punto de flaquear ante las puertas que había cerrado… Situaciones así de dolorosas las han vivido padres, hermanos y familias de continuo. Imagínate que tienes un hermano drogadicto y que te has dejado la sangre y la vida por tratar de sacarlo de donde está (no es el caso) pero sí el no quiere salirse… Hay enfermedades del alma que sólo los psicoterapeutas pueden curar si el enfermo desea ser curado pero si el enfermo no reconoce tener ninguna enfermedad… nunca recabará en la ayuda necesaria. Algo en él está muy corrupto pero como eso no se materializa en el exterior …

En el sueño mi hermano trata de decirme algo. Y yo como sé que no quiero hablar con él me emociono (la contradicción emocional entre mis principios y mis sentimientos de cariño es muy intensa) y creo que tal vez lo hemos arreglado. Me gustaría creerlo. Pero también siento que no ha sido así. Mi guardián interior no le deja traspasar el círculo que me protege. Me hace mantenerme Alerta. Recibo su Señal. Así que sí puede que intercambiemos unas palabras. Bien, él me da una noticia, quiere invitarme a algún lado o pedirme que acepte su reconciliación pero yo sólo acepto pensármelo. Entonces nos veo caminando a todos como en comitiva. Y me digo: ¡que extraño. Vamos como si fuéramos los miembros del clan la familia de Avellaneda!. Como tantas veces les he visto a ellos. Y camino de la iglesia en la que me bautizaron… Pienso, si él ahora que no tiene esto porque lo ha perdido nos viera… Son pensamientos y sentimientos que me resultan muy extraños, confusos. Pero la comparación es muy buena. El padre de Avellaneda ha perdido algo en lo que se refugiaba pero en lo que no era feliz, algo que le lastraba… algo que yo en el fondo siempre le envidié (lease esa envidia con el matiz de la admiración). Tener una familia que no es perfecta, con hermanos drogadictos que acababan con él y con sus padres, con una esposa que le hacía muy desgraciado pero que era una gran profesional… con un mundo en el que todo lo tenible lo compraba el dinero y la posición social o no …

Y el sobresalto. Alguien me dice que mi abuela se ha puesto muy enferma. Miro hacia atrás y dejo de pensar en todo eso y sólo me preocupo ya por Alma. ¿Dónde está? La lleva tu madre. Entonces veo a mi madre tirando de Alma por sus dos brazos y me horrorizo. Mi madre detesta a mi abuela. ¿Cómo es que estás duplicada mamá? -le digo. Porque una no soy yo -me contesta. Me está ayudando la madre de Matilde…

La madre de Matilde murió hace años. La única vez que estuve en Madrid estuve en su ático… Y de esa parte ya son testigos Vade Retro y Lury … (por las grabaciones del martes que les remití y que no sé si mencioné)

La madre de Matilde es uno de mis fantasmas. Pero uno por el que guardo un recuerdo muy dulce.

Todo es una continua contradicción emocional en ese sueño.

Agarro a Alma yo sola y tiro de ella. La veo muy mal. Pero la abrazo contra mi cuerpo, me la echo encima y le digo: ‘No te preocupes que te voy a llevar a casa y te vas a poner bien’ No sé cómo lo voy a hacer pero la tensión que sufro por ella me enferma de preocupación y al mismo tiempo me da la garra necesaria para hacer un esfuerzo sobrehumano). Y sin embargo cuando camino me doy cuenta de que somos casi ligeras como plumas. Hasta el punto de que mis pies lo hacen de puntillas y yo me elevo unos centímetros sobre el suelo. Justo despierto ahí. Asombrada por la sensación tan prodigiosa del recuerdo…

Después de contarle este sueño a mi madre. Y escucharla ponerse a la denfesiva por ese asunto de la mano de mi padre… suspirar varias veces con dolor y oírla exclamar un ‘hala alucinado’ por la conexión que le hago con la muerta… le informo de que para mí nada ha cambiado. De que unos papeles que se firman en un juzgado no van a suponer nada y menos cuando esas personas llevan viviendo más de dos años juntas en la casa de los padres de ella. Ella desde luego ya se lo esperaba porque me conoce y aunque le contentaría mucho un cambio de actitud por mi parte, a la vez comprende que no deseo darle ningún tipo de esperanzas al respecto de la fuente de su propia preocupación. También le aclaro que si quiere regalarle el cuarzo especial, que yo le programé, a su hijo…. me parecerá bien. Pero que con el suyo, el que compré para él no lo logré (o no aún, por lo que ya expliqué… por lo de mi confianza rota). Aunque también le digo que de regalárselo a alguien… mejor a esa pobre infeliz que se casará con él. Y que es la que va a necesitar de toda la protección del mundo, porque lo único que va a firmar en esos papeles es ser en esta vida carne de malos tratos y Dolor.

Aunque bueno, dicen que dios los cría y ellos se juntan. Y en este caso la sentencia creo que les encaja a los dos muy bien. El día que yo maté a mi hermano… en realidad se presentaron los dos aquí sin ni siquiera consultarlo conmigo. Esta vez querían joderle la vida a una prima de ella. Y todo todo por Envidia. Por eso y por nada más. La envidia despierta el Odio. La pasión más peligrosa que conozco. Probablemente la única que yo deseo mantener por completo ajena y alejada de mí.

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