los jardines y el alma

octubre 29, 2006

calibrafá de frances hodgson

El viernes había sido una mañana radiante. Y ya me iba. También había sido radiante con mi madre. Cosa absolutamente excepcional. Y eso, al irme … ella me detuvo y me dijo: Tienes que prometerme algo. Tienes que prometerme que si me ocurre algo (es diabética y no se cuida y tiene la tensión por las nubes, es obesa también así que el riesgo cardiovascular es muy elevado) y ves que me paso de la cabeza o que me quedo mal … Si ves que soy un estorbo… no me dejes vivir.

– No te preocupes mamá. Ya sabes que soy muy egoísta. Ninguno nos sacrificaremos por ti. Te llevaré a un asilo.

– No, no quiero que me lleves a ningún asilo. Tienes que prometerme que me ayudarás a morir.

Entonces la miré con mucha seriedad. ¿Es eso lo que deseas realmente?

– Sí. Y me dijo cómo deseaba que fuera.

Sin lugar a dudas una muerte muy dulce de la que es probable que ella haya estado alguna vez muy cerca.

Y noté el anhelo de esa muerte y no de ninguna otra muerte. Una muerte cálida y amable como un tibio sol de otoño, como la que yo quiero para mí. Morirse arropado por unos brazos cariñosos y sonriéndole al otro desde el vientre y desde los sentimientos. ¿Morirse podría ser una especie de Arte también?

Yo sólo sé que los míos pueden contar conmigo… y más para ser Libres.

Ahora sigo pensando que hablar de la Muerte, de la tan temida Muerte, es una excusa estupenda para escapar de la angustia que nos provoca la constante de una mala vida. Entonces me alegré mucho de haberle regalado hacía unos minutos esa piedra con todos los valores que encontré y con los que el pecho se me emocionó en el candor del ‘Regreso al jardín secreto’. A la hija que sin ninguna duda a mi madre le habría gustado tener.

La película basada en el libro que lleva el mismo nombre y que fue escrito por Susan Moody… es una ”secuela” del que escribió en 1909 Frances Hodgson Burnett quien en la última etapa de su vida practicaba la jardinería, el espiritismo y tenía creencias teosóficas.

Lo que ya no cuento aquí es lo que hizo de esa mañana un viernes radiante. ¿A dónde regresé y por qué? ¿A qué jardín? ¿A qué secreto?

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