PROTAGONISTA DE UN INCENDIO

enero 9, 2007

Hoy la zurda vío como un local frente a su vivienda era devorado por las llamas, pero la eficacia de los bomberos hizo que todo quedara en un hecho anecdótico. Pero cuando la hija de la Zurda se lo comenta a su madre,  lo hace casi lamentandose.

¡yo núnca estuve en un incendio! – dijo la hija.

Y justo en ese preciso momento la zurda, la mira avergonzada, y baja la cabeza. Entonces Tara pregunta de nuevo

¿mamá, tú has estado en un incendio? ¿que te pasa?- pregunta su hija

La zurda se queda pensativa un buen rato, y comienza a relatarle unos hechos que tenía olvidados en la memoria porque le supone mucha verguenza.

Ella tenía 19 años y trabajaba en una Residencia de ancianos de las que no deberían de existir núnca, el turno era de  doce horas, y el lugar un chalet antiguo en una de las mejores zonas, con jardines y sontanos que hacían las veces de habitaciones sobre todo si el ocupante padecía de insomio,demencia senil, alzeheimer….lo que fuera, pero si daba la lata al sotano a dormir y si este ya estaba ocupado pues siempre se podía recurrir a unas sabanas que hiciera las veces de maromas para sujetar al voceras nocturno que clamaba libertad. Se llamaba Gil, era alto, vividor, soltero…..y tras una trombosis acabó en este asqueroso lugar, por eso el gritaba quería escaparse, no estaba loco, ni demente, solo quería salir de allí y su impotencia le llevó a prender fuego a las sabanas que le sujetaban originando un espectacular incendio. Habría unos cuarenta residentes en el lugar y la Zurda planchaba en la cocina cuando uno de sus preferidos ancianos, el más dulce de todos,  afectado por la demencia, se acercó a ella con las manos en la cabeza y le dijo que había unas bolas de fuego muy grandes….la zurda que conocia su demencia, tambien sabía que sus gestos delataban que algo pasaba, así que decidio subir a la primer planta donde se encontró directamente con las llamas. Tuvo tiempo para soltar a Gil, y sacar de allí a resto mientras llegaban los bomberos, y el dueño del lugar.

Afortunadamente no hubo que lamentar más que daños materiales, gracias al aviso de Lantero el dulce anciano y a la Zurda no le  quedarón más ganas de ser protagonista de nada, porque la cruda realidad, es que desde que se fuerón los bomberos, ella tuvo que acomodar a los ancianos en el salón improvisando camas y luego recoger toda la espuma blanca que los bomberos emplearón porque allí por haber no había ni un puto extintor.

No me extraña nada que la Zurda olvide estos acontecimientos, es para morirse de verguenza y de asco, lo que llegas hacer por unas putas pesetas  pensando que eso te hacía independiente y lo que hacía en realidad era someterse a un sistema indigno.

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