CRIATURA DE LA IMAGINACION

enero 17, 2007

La Roja decide a autorizarme ayer a desvelar cierta información. Su identidad como e-Vasiva e imagino que es sólo por él.
No hay mucho escrito en ese diario. Apenas nada pero si un par de apuntes que podrían molestar a dos o tres personas que antes parecían importarle en gran medida
La última morada de la Roja después de que abandonara la cresta del limo: e-Vasiva
Es como si esa ambigüedad con la que tanto ha disfrutado de jugar… ahora comenzase a perturbarla. Quizás se esté definiendo. Eso en el mejor de los casos y es algo a lo que no me tiene demasiado acostumbrada. Siempre hemos estado muy unidas y jamás (o desde hace mucho tiempo) ha habido ningún problema en ese sentido; quizás porque soy la mayor de las dos y aunque la diferencia sea insustancial, yo me he adaptado a tenerla muy en cuenta. Pero este extraño de los ojos azules en el que coincidimos (eso entrecomillado o relativamente) parece haberla distanciado de mí en gran medida. Tanto es así que esta tarde me he descubierto, además de cuídándola, como tengo por obligación… repitiéndole quedo: Te envidio Roja, te envidio. No hondamente porque yo no soy capaz de sentir ninguna emoción con esa profundidad que sólo a ti, y de entre las dos, te caracteriza pero te envidio. Te envidio porque disfrutas lo innegable en ese vórtice de tus desvaríos, en esa misa negra en la que a noches me admites y de la que a días me exilias… como si quisieras verme expatriada de tu espalda. Sólo las hienas como tú fagocitan a sus hermanas.
Sí, te quedaste muy impresionada cuando vimos juntas aquel documental. Creo recordar que se te encogió el corazón y que luego dijiste: la naturaleza es cruel pero así es África. Extrema. ¡Cómo si la hubieras vivido alguna vez! Y no has viajado más allá que de cama en cama-coche-tren y de desengaño en desengaño! Pero te bastaba sentirte a ti para averiguar que no había tanta distancia. ¡Anda! tómate una piruleta, bonita, y que te den. ¿Pero sabes una cosa que detesto de ti? Este desconocimiento tuyo del que me estoy haciendo, tan lamentablemente, cargo.
Tú y tu Africa íntima. Tú y esa manzana roja y envenenada. ¿No eres capaz de comprender que sólo eres una criatura de mi imaginación? Porque entonces va a dolerte mucho cuando lo descubras. Que la única que guarda tus luceros y tus licencias y te proporciona esas partituras que tan salvaje anhelas y despóticamente destrozas soy yo.
Lo siento. Me voy a la cama. Ha sido un día raro o quizás sea porque hoy me toque menstruar a mí.
Beso tus pezones pues.

KSNDR

HIENA

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