KAWABATA

enero 26, 2007

Gastel

Yo una vez tuve un río de nubes en las nubes y quizás por eso ayer decidí ser algo más íntima a la hora de penetrar en mis aposentos cannábicos…

Buscaría estrellas fijas… como por ejemplo Vega o Antares, de las que algún día tengo que atreverme a escribir… y sin entrar, por supuesto, en esa problemática absurda de mis sesquicuadraturas… o al menos haciendo por esquivarla.

Pero todo hay que decirlo, obligada por las circunstancias, aunque como yo soy de esas de… a más tropiezos y mar en marejada (itsaskia) sumarse a la ecuación penumbral de la más oculta cara lunar … decidí sacarle ventajas pares a mis torpezas y me interné por esta jungla asfaltada de voces sin labios… en busca de esos sentires vuestros más sublimes, más inciertos y tal vez menos prosaicos…

Así que la primera puerta que atravesé fue la de un estilete duro hueso de roer… por eso era la valiosa y yo lo sabía… Entonces en vez de rasgarme las vestiduras ni amansarme los molares … eché un vistazo calmo y di con una ventana abierta a una callejera calle… donde Patas de perro, persiguiendo al poniente, como él dice, me esperaba para convocarme a su firmamento o al mío en los versos visuales de Yasunari Kawabata.

La casa de las bellas durmientes le digo … de ese me hablaron hace tanto, el mismo del poema secreto… una casa para hombres ancianos de rancio abolengo, en Japón, a las afueras de Tokyo, algo delicioso lo que me contaron… vírgenes jovenes desnudas que permanecen narcotizadas durmiendo un bello sueño durmiente al lado de esos seniles ancianos… No repetir, como conmigo, como aquellas veces en que me ausenté, no despertarme… las reglas de la casa.

… o que alguien me explique esto… y yo creí que Dalí allí… nos retrataba… su propia pareidolia de los gigantes… Quijote quería ver enemigos.. Dalí quiere ver belleza… debería haber dicho tal vez…

… patear la perra
hacer perro muerto…
ser un perro bastardo – un hijo de perra…

Y como me recuerda eso al ‘lado oscuro del corazón’… Pero entonces me sumerjo en su ‘Unplugged’ y olvido… y te conmino a que te ices conmigo a su mástil , pero en silencio, cuidado, no hay botella en su barco, o llévate andanadas de güisqui contigo, que si eres Amante, dispare rosas y confetti por sus cañones a estribor…

Y lo demás me lo callo y a vosotros atañe descubrirlo o no. Pero… yo diría que no estoy del todo perdida… porque hay correos de desconocidos que aún me gustan o que me resultan excitantes. No se llama Oliverio, o no lo sé… ni sé si como él no perdona que no se sepa volar… y sin embargo…

¿Todavía andas buscando a la que vuela, Quiltro? -me pregunto

Pero no como si fuera la Muerte que le persigue a uno mientras aún continúa pronunciando esas secretas palabras, y pronto dejo de preguntarme nada, no vaya a ser cosa que…

¿Vosotras lo sentís como un hombre para llevaros a la cama?

Luego no os quejeis de que nunca os presento a nadie interesante…

 

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