números imaginarios

febrero 28, 2007

nico

Alguien me escribió el otro día en una carta: ‘Estoy seguro de que sabbat piensa en azul’. Pues bien… No sé porqué ha de dolerme el no encontrar si ya había decidido de antemano no detenerme. Pero me duele.Dos y dos dicen que suman cuatro. La suma es simple: si viro mi ruta y doy un rodeo sin sentido para transcurrir por una calle nocturna, húmeda y lejana y no encuentro lo que busco es que lo que busco no desea ser encontrado. Pero sin querer o sin poder evitarlo creo que he abandonado el territorio de los números naturales y he escrito entre paso y paso..algo similar a una expresión como ésta `a+bi´ y me he internado, como siempre, en la zona oscura del número complejo del que un tal Leibniz dijo que:

‘era la maravillosa criatura de un trabajo imaginario, casi un anfibio entre las cosas que son cosas y las cosas que no lo son’

Y creo que lo que me duele es que me empeño en hacer sumas y sustracciones con aquello que desconozco porque no me vale que dos y dos sumen cuatro. No me vale porque yo presiento que existe esa ‘i’. Y creo que lo que más me duele ya no es no saber… sino reconocer que aún sin saber al final esa ‘i’, la raíz cuadrada de -1, es sólo el valor del miedo. ¿Pero el de quién?

Todo número complejo está compuesto de dos partes una real y otra imaginaria y cuando se quiere extraer un resultado para aplicarlo al mundo físico, sólo es posible quedarse con la parte real del número complejo y entonces sólo sé que a+b significa que probablemente no volveré hacer el amor con él. Y entonces sé que lo que me duele es sólo la posibilidad de que eso ocurra

Debería haber prestado más atención en las clases de matemáticas pero no pasé nunca del MD (del muy deficiente)… así quizás ahora sabría evitar lo que me duele.

Es curioso, hoy me encontré con Don Ezequiel… un viejo profesor de matemáticas del instituto

SOLUCION A LA COMPLEJIDAD: en la espera … por Oscar

jueves, marzo 01, 2007

Solución a la complejidad

Ayer mi querida sabbat, metida en líos existenciales, se daba de topes con su complejidad. Yo he tratado de ayudarla con una sugerencia.

Hoy he decidido ampliar un poco mi humilde recomendación y ponerla en este espacio, pues creo resultará de utilidad a más de un despistado visitante.

Para ser un poco más claros empezamos con un pequeño repaso. Un número complejo se representa con un par de la forma “a+bi”; en este binomio, a es la parte real (la de los números por todos conocidos) y b es la parte imaginaria. La i es equivalente a la raíz cuadrada de -1 y le da el carácter imaginario a esta singular pareja (recuerda, cuando aprendiste a sacar raíces cuadradas te dijeron algo como “no hay raíces cuadradas de números negativos”, pues te engañaron). ¿Y todo esto a qué viene? Pues resulta que sabbat se siente como un número complejo, con su parte real y su parte imaginaria, situación por demás frustrante si nos empeñamos en sumar partes de nuestra persona tan contradictorias.

Para salir de tal complejidad, mi sugerencia está basada en uno de los caprichos matemáticos de estos símbolos extraños. Le sugerí buscarse un personaje complejo idéntico cuya parte imaginaria tenga signo contrario a la suya. Así sería el proceso:


En pocas palabras, si te empeñas en encontrarle lógica a tu complejidad en el mundo real, búscate un ser complejo similar a ti (pero con imaginaciones contrarias), multiplíquense y como resultado obtendrán una suma de realidades simples.

Sencillo, ¿no?

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