– El Enodiamiento –

marzo 21, 2007

 – del diario de KSNDR – xxi –

A tenor de esa carta que le escribo a Él ayer de madrugada…ahora se me ocurre pensar que tal vez con todo esto que No sucedió… lo que ese hombre buscaba, fuera Él o no, era mi ‘enodiamiento’, como cita Carmen Posadas a Ortega en ‘Un veneno llamado amor’… pero qué complejo proceso mental sería, ¿verdad? El nuevo espacio ya está en marcha y será brillante y místico. Lo intuyo. Al menos me convence esa falta de límites futuros del que lo he dotado, porque de todo se aprende y más que de ninguna otra cosa, del fracaso…

Alma siempre me expresaba que yo era como la flor de la maravilla: tan pronto muerta… tan pronto viva… y me imagino al pensar en Ella, como sonreiría ahora si en vez de estar contándotelo a ti, amigo, lector, extraño… fuese su mano quien estuviera acariciando las mías mientras conversa conmigo. Pero de todas formas Alma está del otro lado de la pantalla, como tú, y aunque sepa bien que no puede ni debe llamarme durante este proceso de la muda de las escamas y la piel, algo le contentará saber esto que ahora escribo. Y es que como dijo aquel día el Doctor R: ‘Ni tú ni nadie puede elegir por mí abrir o cerrar mis puertas… eso es sólo cosa mía. Y si te afirmo que en absoluto tienes ese poder es que te equivocas en lo que dices. Así que no te otorgues esa prerrogativa’.

Fue la cortante contestación que me dio cuando yo acababa de asegurarle que le percibía replegado por la respuesta que le había espetado casi despóticamente a lo que me estaba contando… Sin duda lo mejor que me enseñó ese pequeño hombre.

Así que a tenor también de la memoria de este recuerdo fiel… yo te aseguro que si deseo seguir enamorada de ti hasta mi próximo enamoramiento… ni tú ni nadie logrará resquebrajar mi Decisión. Y a mí comerme la moral no te digo que no sea posible pero desde luego, sin un rostro, te resultará muy difícil

Y es que una Elige. Y de eso trata el último cuento que acabo de escribir… de una Mujer o de una niña, una niña que era un encanto de niña… que era lo único que sabía y lograba hacer: Elegir por si misma… o No elegir nada

Y es que nadie dijo que tuvieras que ser precisamente un ángel o no pudieras trasmutarte para siempre en demonio. Y precisamente por eso… me Gustas. Porque yo sigo conservando la prerrogativa que si me es propia y que es la de esa libertad de que seas lo que gustes y como quieras… dentro de mí.

Besos a ti, que tú sabes bien quién eres ;)

SILENCIOSA

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