.por qué estoy aquí.

marzo 23, 2007

nadie
por ti. por eso que dijiste ayer. aunque no sea mío. ni para mí. porque está bendito. y es como asistir a una misa para ateos. y yo lo soy. y porque amo. amo mucho desde aquel día. sin pausas ni treguas ni medidas. ni caparazones. que no sabía que era eso. el día que enfermé de amor como una sulamita en el suhl de una habitación de hotel. entre el vino ázimo y las mandarinas. quién me mandaría a mí escuchar el seductor arrullo de las puñeteras tórtolas del deseo. quien me mandaría coquetear con ellas en la peligrosa cornisa del juego del amor. que luego se volvió trueno. bajo su ala. con aquel aspecto de inocencia que tenía. pero bebí de aquella eucaristía. y era tan atea como esta tuya. me bauticé en ella. en mi Jordan natal y sonreí. como pocas veces una mujer como yo habrá sonreído. y cuando tú hablas de hemisferios iluminados yo hiperventilo. se me expanden los alvéolos hasta no caber en sí de gozo. y hasta parece que se me quieren salir de entre las costillas. y hacerme levitar. de mi caja. la caja torácica de estos pulmones de tísica. con que mi madre me nació. y entonces no sé cómo. o por qué recoveco extraño. llegó al olor de sus caricias. y me alcanzan. él que yació sobre el perfume de mí en la flor del desierto. amparándose en mi cuello. y haciéndolo quizá para siempre solamente suyo. porque eso nadie me lo había reclamado. y la primera vez nunca se olvida. y sólo hay cabida para una primera vez. o una primera impresión tal como la que yo padecí. y entonces yo ya era anciana para eso. que tenía que haber sucedido hace mil años. o me lo sentía. mucho. pero él allí amancebándose sólo conmigo. como un esposo en un tálamo frutal y místico. tan tierno y adorable. tan niño. tan querible. haciéndome recuperar mi robada juventud. y yo que me creía creía tan inmune. pero ya antes habían renacido los sentimientos. mucho antes de lo previsto. rojizos y asombrosos. como una puesta de sol. de esas en las que lloras hasta de tanto que te hiere la belleza. donde no tenían que estar. mis sentimientos. expectantes extendidos hasta él. a través de la red. y era tarde para escapar. porque yo no los había puesto ahí. ni en ninguna otra parte. me constaba. que ya no tenía memoria de ellos. los había perdido en la calle. cualquier mañana. o tarde. o noche. de esas. en que tanto me desengañé. de tantos paseos gélidos que me di por el boulevard de las sombras. en busca de algún amante. que quisiera pagarme con un poco de su tibia y exigua compañía. porque a los clientes nunca les beso. luego de vuelta los echaba en falta. cada día más. hasta que desaparecieron. y yo no me lo podía creer. que lo fueran. sentimientos. tan pronto. aquel día que me senté aquí y me escribió aquella carta. recién entrado el otoño. tan reseca como me sentía. para contarme que tenía pareja y estabilidad y todas esas cosas. y ya era tarde. y entonces el otoño transcurre. y yo aún lucho contra eso que quiere reverdecer. porque yo no quiero que lo haga. no con nadie que ya tenga su perfecta dama de compañía. pero me rindo y viajo. a estar con él. sólo a eso. y regreso. y ya no reconozco el dolor. y todo lo que ocurre es una revolución primaveral de la sangre. en el alma. en el alma mismo. y da igual que estemos al comienzo del invierno. porque yo estoy tan contenta que confundo las estaciones y no siento apenas frío. ahí arropada por mi soledad y nis lilas. en mi soledad. que es tan bella y cálida por un precioso y aterrador instante. de largo que fue el instante. la dicha más larga. la que más me duró. tanto. que la creí eterna. hasta aquel día en que comienza a ocurrir todo. y alguien me lleva hasta ti. pero si hubiera sido así. no. alguien me arrastra. a la fuerza. y yo me desboco. porque es entonces cuando estalla la tormenta que se presagió una mañana. cuatro días antes haciendo por no escucharla. y la yegua que se me encabrita y forcejea con el ruido y la zozobra golpeando con sus cascos el viento que se ha levantado. repentinamente como un arrebato. y relincha. mi yegua indómita. claro. porque está muy asustada y no sabe lo que ocurre. porque te leo y no mientes. y es la furia de mi naturaleza lo que se revuelve contra mí. y duele. duele condenadamente. como algo atroz. la burla. porque creo que alguien se burla. que se ha burlado despiadadamente. de esta elocuente prostituta que yo fui. y entonces es un galope loco. sordo. ronco. casi como un deshielo en Alaska. y no quiero regresar porque ya no sé a donde voy. a donde no quería volver. pero lo hago porque tengo que hacerlo. eso también es mi naturaleza. y tardo entonces en acostumbrarme. todavía se me agitan revueltas las crines en depende qué palabras. y las enzimas. y la rabia a trote con el amor. pero la mayoría de ellas. como me besas tú al decirlo. que los sabes. los labios. como recuerdo aquellos labios frunciéndose sobre los míos fruncidos. con cariño. con mucho cariño. al decirlo. como sabes decirlo todo. como aquel vándalo virus del amor. de la peste del amor. sabía con su dominio de mi cuerpo lo que sucedería. con el abatimiento del pobre cuerpo rendido. de esta prostituta cándida. y el alma tan despreocupada. ahí con sus manos empujando mis piernas. y una que no está acostumbrada al macho de verdad. con su sexo jugando conmigo como una alimaña esquiva. y de repente era su boca. que era pez exótico. un dios sátiro. el mismo pan. que era la consagración de la primavera y de los faunos. que me volaba. que se me iba. y yo venga a contenerlo. y venga a querer hacerle adentrarse más. con aquella imposible necesidad. y a agarrarlo tenaz y ardiente por las caderas. a sujetarlo para que no se fuera. y él tan henchido. y más en mi hembra que me lo metía. para que no se me fuera nunca. de mi hembra. con aquella cabeza que pensaba y no tenía intemperies. porque eso se le notaba. con toda su hermosura. con tantos rasgos delicados y finos. con su mirada transparente y azul. como el resto de su cuerpo. tan dulce. tan fiero. tan deseado. hasta la agonía. lo desee. y entonces vas tú y me apabullas. y me retuerces las vísceras cuando lo dices. cuando lo dices todo. lo que él no me dijo. como si quisieras hacerlo. removérmelo todo. obligarme a sentir el recrudecimiento de mi enfermedad. donde antes sólo hubo el gemido. lo devastador del gemido. y el sosiego cenital de aquella paz tan amada. apareces para traducirlo. el silencio. para desencadenar los gritos. mi aullido de él. y yo me desencajo. y por eso ahora no puedo. no sabría ni como escribir. ni nada. ni una coma. sólo abrir paréntesis. y se me ha escondido la voz. aunque lo único que sé es que quiere leerte a ti. la voz. o lo quiere la niña que saltaba en su cama elástica. dentro del ánfora en que se convirtió mi pecho por él. pero yo no la dejo. por puro pavor. a que en uno de esos saltos me arrastre con ella. y luego me deje. a mí definitivamente en el fango. y se cierna sobre mí la locura. y estoy sola. muy sola. mucho más sola que antes. más enferma. de eso que contraje. de la enfermedad del amor. su peste. o su escorbuto. o yo que sé. y la voz le tiene un pánico cerval a las vendas. al subterfugio de esa ternura que siempre declina. como una orquídea perecedera. tan frágil. esquilmada de su tallo. tan evanescente la savia cuando abandona el tallo. en la misma fiesta. el infuturo baile de mi graduación. porque me siento debutante en la diáspora de las etnias del amor. como fue transfugo el líquido elemento del estanque cerca del palomar donde se pudrió aquel pez de colores tropicales. pavor a todo. a no existir. a lo que surge invisible de la profundidad del cielo y amenaza. a los ocasos donde muere el perfume de las rosas. al debajo del espejo de la superficie oscilante y acuosa del salino océano. al cáncer zodiacal y a su danza. al movimiento en falso. a la espera. y sobre todo a la marabunta del desengaño. sobre todo a eso y entonces a mis miasmas y a mí miseria. que será en lo único que me pueda recrear. pero a pesar de ello regreso. y quizá pueda dejar de ser un rostro pálido de temor. observándote calladamente detrás del cristal de esta pantalla. y mientras tanto tú escribes. y yo sólo quiero seguir leyéndo(Te)

3 Responses to “.por qué estoy aquí.”


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