– últimos días de incertidumbre –

marzo 31, 2007

mi ojo

 

a, 30 de marzo del 2007

.

Esto es esta madrugada pero aquella tarde creo que también era un viernes.

Me había acercado varias veces hasta la vieja construcción del palomar y el estanque de nenúfares; aquello que llamaban ‘La Noria del Coloso’. Pero siempre con el mismo resultado. Me lo encontraba cerrado. Pero aquel día no. Aquel día cuando miré a través del cristal vi a un hombre joven sentado a la mesa y escribiendo; así que pude observarlo antes de que él me viera e inmediatamente me sentí atraída por él. No sé, había algo en su aspecto. Algo radicalmente distinto a lo que había conocido hasta ese momento. Su cabello era ”agraciado”, por decirlo de alguna manera, crespo, estropajoso, y su piel transpiraba una cualidad, quizá no transparente pero que me hacía sentirlo así. Aunque eso puede que sucediera cuando levantó la vista de sus papeles y unos ojos extrañamente azules y abiertos parecieron chocarse de golpe con el fondo de mi alma.

Era el biólogo del parque. Me lo dijo cuando me invitó a pasar y a sentarme. Yo había ido allí precisamente a eso, a conocer el parque y a interesarme por las visitas guiadas que se realizaban en determinados días de las semana…

Y puede que hoy lo haya recordado porque ‘La Noria del Coloso’ aunque existe, como la estatua del roble, una estatua viva porque para construirla utilizaron la carcasa de un roble muerto que luego, lo que son las cosas de la magia de los robles, reverdeció… estaba cerrada y los camelios habían florecido y con estos fríos invernales, que nos han tomado a todos lamentablemente por sorpresa… lo que pisaba era un otoño triste de marchitas camelias por el suelo… o puede que no sea sólo por eso…

Hoy he vuelto a soñar con el Amor.

Todos estos meses pasados lo deseaba mucho pero era incapaz de recordar un sueño donde él hubiera aparecido. Y de repente ahora casi todas las mañanas despierto recordando que he soñado con él.

El sueño de hoy tiene mucho más que ver con su auténtica Naturaleza. Claro que ya no sé si es el Amor tampoco, porque si es una ‘pedante-mente’, una mente vanidosa y convencida de su valor, ¿podría serlo? Bueno, y por qué narices, ¿no?

Luego sigo escribiendo. Yo creo que me basta con este apunte para recordarlo.

Y también eso que asocié: lo de las mutaciones y las mudanzas. Eso cíclico que hago en ciertas ocasiones con algunas bitácoras y con otras no. He encontrado una especie de relación.

Por cierto, el Amor (¿o será Adonis?) tiene una similitud asombrosa con el biólogo del parque. Aunque no así las historias con el primero y con el segundo. Y luego está eso del tercero… y de los encuentros y la densidad… ¡Qué lío! ¡Que lío tan grande!

no, mi secreto ya lo has contado tú

… Acabo de dar con esta imagen. Me llamó la atención el título que se escribía debajo: ‘No, mi secreto ya lo has escrito tú’

No debería visitar ciertos lugares inciertos. No debí tampoco escribirle a él ese mensaje. Pero Nora tiene razón. Si no quería que lo hicieras que no te diera su teléfono. Lo mismo que me dije yo toda la semana. Pero si no hubiera soñado. Si luego no me hubiera ido a la cama a contarle mi sueño…

Lo que no hice fue enviarle todas esas grabaciones. Ni las del otro día por la noche. Ni las anteriores a esas. Todas contándole mis sueños… todas sosegada, todas íntima, todas un poco avergonzada por todo. Y me dije, si recibo una señal se las envío. Y la señal ha sido ahora. Tenía que ver la palabra sueño o soñar, escrita donde tenía que verla. Y sólo ahí. Pero sigue siendo lo mismo, un dislate. Si al menos no hubiera escrito aquí lo de ese nuevo sueño. Lo que ya no digo es lo que le escribí. ¿Dónde estaría? ¿Qué sentiría? ¿Repugnancia, hastío, satisfacción?

No separo mi vida de la suya ni un sólo minuto.

Vivo rodeada de sus imagenes, de su voz que está retenida en el teléfono. De lo que acarició en mi cuerpo. Pero también le digo que el deseo caduca, se lo digo esta tarde, que ya no confío en que las cosas no se mueran, que sé que los otoños ni los inviernos duran siempre por muy duros que sean, por muy áridos, por muy desconsoladores. Y no tengo ganas de hacer esto, contarlo. Llevo todo el día enferma del exceso de ayer. Quiero ir a la cama y escucharme entonces. Y si acaso decidir si mañana conecto el cable y se lo hago llegar por mail o no. Y no, no quiero hablar ahora ni de esta bitácora ni de ninguna. ¿Acaso nadie puede entender que lo único que me ocurre es el Amor? El Amor que no había sentido nunca por un hombre sólo. Tan a solas…

a, 31 de marzo/ 07

El mensaje que le escribí ayer fue:

‘Hoy volví a soñar contigo: 3 veces ya. Fue un sueño con un orgasmo brutal, anaranjado y probé de nuevo el sabor de tu espesa lefa en él’

Ahora acabo de enviarle esos audios que ya no sé si serán los últimos o no porque ya no sé nada.

El Biólogo que venía por el blog ha desaparecido. Pero no así la novia de Sandro.

Si no renuncio a Kasandra, probablemente me volverán loca.

Así que el nombre en Red tiene que morir hoy aquí.

7 Responses to “– últimos días de incertidumbre –”

  1. Lelaina Pits Says:

    … joder… :-(

  2. nimia Says:

    Hola, salamandra. Aquí la nimia namber guan. Regreso de un día por la Mancha: que guapo el paisaje metafísico de esas llanuras verdecidas. Mi amigo Santi, arquitecto, dijo que era como una cuadro de De Chirico (creo). Le buscaré ahora en internet.

    Solo quería dejarte un saludito en tu nuevo hogar. Yo hice la tontuna de crear el blog porque me excitó la idea, algo así como mirar por el otro lado del espejo por un rato y ver qué siento, y lo que siento es unicamente pereza. Si me diera por ahí no dudaría en someterme a tu crítica. Glubs ;)

    No separar la vida propia un minuto de la de otra persona. Que fuerrrrte. Qué cierrrrto. Tanto que hasta nos da un vértigo de que te cagas. Pero justifica la vida misma. Es lo único que nos arranca la mugre. Y como no buscar hasta la insensatez ese detergente milagroso.

    Buena andadura con la salamandra.

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    La andadura lo será, cuando acabe con ella. Pero que acabo de empezar :)
    Tengo que irme mucho hacia atras pero ya en abril me voy a traer dos cosas… primero cultura y segundo a un tipo que son solo sus restos… que escriba él durante todo el mes… que la gente no revuelve tanto cuando llega como para enterarse, o no la mayoría

    Sobre la meseta y Chirico… tu amigo puede que tenga cierta razón pero Chirico desde luego no es mi tipo.

  3. lasalamandra Says:

    Eso digo yo Lelaina.


  4. […] Antiguamente en muchas propiedades se utilizaban como perros de guardia. Me lo contó el biólogo del parque. No recuerdo como se llamaba. Su obsesión eran los pájaros, las aves… La observación y el […]


  5. […] Antiguamente en muchas propiedades se utilizaban como perros de guardia. Me lo contó el biólogo del parque. No recuerdo como se llamaba. Su obsesión eran los pájaros, las aves… La observación y el […]

  6. candelaarias Says:

    Trasladando este asunto a kasandra y a literografía. Tema pues archivado.

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