– LA TIERRA EN SUS MANOS –

abril 11, 2007

 

– A LA TIERRA LE GUSTA QUE LA TRATEMOS CON DELICADEZA –

otra forma de sentirse tierra

Al final Ella lo dejó todo aparcado y dijo: ¡Diablos!, ¿por qué no?

Miro el reloj. Eran apróximadamente pasadas la una. Eso le dejaba libre casi hora y media por delante. Entonces soñó con delfines, y con derviches danzantes, pero de eso ya no se acuerda. Sólo de la tierra y su dolor. Con delirios de felicidad y con escribir un corto mensaje mientras sonreía con los labiosaúnllenosdeflores. Lo lanzó al espacio y espero y no esperó porque no se quedó quieta esperando. Continuó haciendo inventario de las Sensaciones, la Tierra, el escarbar, el Dolor. Llovieron lágrimas sabias de esas que pasaron a ser un liviano silencio ajeno sin peso y no se sintieron ni como propias. Y un niño siendo tierra la acarició entre sus dedos y la hizo palpitar. La tierra mojada, húmeda hembra palpitando. Dulce llaga. Estando en carne viva el niño la apretó entre sus puños. Y aquello no era tampoco malo. Era distinto, había energía comprimida pero daba miedo el imaginar la pulsión siguiente. Entonces llegó la hora de la partida, del despedirse, del no querer averiguar la Sensación vecina, la de ser tierra arrojada al suelo y ver las manos que se la sacuden de las manos para luego ir a limpiarse contra la tela vaquera del pantalón. Y sonó una canción por la ventana. Algo extraordinario. Un coche a todo volumen detenido en el semáforo. La primera vez que eso sucedía. Y la letra decía Marihuana…. Eso era lo único que Ella podía recordar del Extraño. El sabor de la Marihuana en su boca cuando hablaba de ella… cronificar, cóctel, tomillo, orégano, tomate. Y que hambre le dio. El otro hombre ya había llegado. Se levantó nublada y fue hasta la cocina. Retiró el café del fuego y se hizo unas tostadas para untar el pan con la salsa mahonesa hecha de mejillón y y rellenarlo de verdura. Entonces aquel hombre vino a la cocina mientras Ella comía aún sumida en sus pensamientos y comenzó a pasar las hojas de un catálogo del Kidea de pie y delante de Ella, y de un modo que le pareció tan exasperante a la Mujer que sintió perturbada toda su reciente tranquilidad.

– Estoy comiendo -le dijo con su voz de alce.

– Ya lo veo -y siguió adelante decido a exasperarla.

– Pues que estoy comiendo -repitió suave Ella con su nueva voz de alce.

Entonces él se sentó y siguió pasando el catálogo en sus rodillas. Lo que un hombre como ese que no ha cogido un niño en su vida debería tener siempre en las manos. Como mucho un catálogo para no hacerle daño.

Entonces la mujer siguió absorta en el poco pan que le quedaba y en la verdura. Se comía más tranquila sabiéndose tierra y sintiéndose parte de la tierra. Y él siguió hablando de algo que no había escuchado… ¿Irán? ¿Irak? ¿armas de destrucción masivas? -oyó. ¿Cómo podemos haber llegado a esto desde su trabajo?

– El día final será cuando alguien que tenga cáncer descubra que se va a tomar por el culo y nos quiera llevar a todos los demás por delante con él. -dijo Ella masticando el último bocado sin apurarlo. Y lo más curioso sintiendo que sería así.

Y fue cuando supo que significaba ser tierra comprimida bajo el poder de los dedos de un niño inconsciente de sus sensaciones y la componente de su auto-destru- liberación.

Sin embargo Flori tenía una voz que era como un maullido de gata. Pero Flori estaba loca, aunque era querible como una niña, estaba loca. Padecía una esquizofrenia paranoide y era su cuñada. Tomaba muchas pastillas y vivía con su madre, aunque quería mucho a su hermano… y sin embargo el hermano prefería vivir con la mujer que no lo prestaba atención y que le hablaba con voz de alce.

Tanto la madre como la hermana le prestaban toda la atención al hermano y al hijo y le querían. Pero él prefería vivir con la mujer que no era capaz de querer a nadie, más allá de su interés… siempre pasajero. Tanto la una como la otra, las que le querían daban gritos. Y esta otra nunca los daba si no se la molestaba. Silenciosa como la tierra que no da gritos… mientras la tierra no tiembla y el volcán no estalla.

3 Responses to “– LA TIERRA EN SUS MANOS –”

  1. lasalamandra Says:

    Lo primero es que me gusta hablar de nadha o de otras ”personalidades virtuales” o de otros estados alterados de la conciencia como si no fuera yo. Me resulta más fácil desde la multiplicidad. Pero eso no quiere decir que yo no sepa por qué lo hago. Lo hago porque me gusta. Haber vivido eso y ahora estar aquí, reproduciéndolo, organizándolo, reconsiderándolo, puntualizándolo.

    Ese ”cuento” es lo que nadha escribe a su amante hipotético después de salir de la experiencia con hachis de ese mediodía…

    Los audios no se reproducen. Se acumulan. Los audios son los que guardan las sensaciones. Pero no fue de esa forma de siempre que los consumimos esa vez. Los dejamos en conserva para mejor ocasión si surge, o cuando se produzca el reencuentro.

    Entonces ella escribe ese cuento y yo si le envío, creo, esos audios en estado puro. Y luego sigo escribiendo sí, otras cosas que voy a dejar ahora aquí. Esa tarde. Y luego a la noche cuando los escucho si se los envío a él. Sin más, sin esperar nada. Ni esperanzas de que los escuche. Pero eso ya está dejando de importar. Si alguna vez importó.

    Entonces ella se volverá a ir a la cama la tarde del viernes. Ese día hay poesía.

    Y anoche. Anoche es diferente pero todavía no sé cuanto.
    De la tarde del viernes lo que más me gusta además de las experiencias en sí es el cuento de la bailarina de la caja de música. A ver cuando lo destripe en que logro convertirlo. A mí la historia que ella le contó a él, construyéndola con sus sensaciones isntantaneas y con la fantasía que llegó a partir de ellas, me gustó mucho :)

    Muy bonito, sí :)
    Aunque lo del río de anoche tampoco estuvo nada mal.
    Y la aparición del personaje de kasandra luego o la salamandra tal vez.

    Ella parece confiar mucho en esta criatura imaginaria que estoy forjando.

    Porque yo de aquí no me muevo hasta que me obliguen y me pienso frabricar una trama… no en el sentido de las tramas pero si que tengo ganas y estoy muy motivada a introducir aquí todos los contenido y a cribarmelos aunque me lleve un montón de tiempo.

    Es un proyecto a largo plazo y para disfrutar.
    Nada para hacer con prisas.
    Nada de lo que salir corriendo.
    Por eso todo hay que pensárselo mucho.

    Tema fotos no personales, nombres no personales, etc.


  2. […] – LA TIERRA EN SUS MANOS – – LA TIERRA EN SUS MANOS – […]

  3. Denisa Says:

    Y es que las cosas sólo merecen la pena cuando se disfrutan, por eso yo cuando me rallo, desaparezco…

    Besos

    _____________________________
    ______________________________

    Yo también :))
    Fijate que me llaman EVASIVA :)
    más besos ;)

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