-ELOGIO A LA EMBRIAGUEZ- SAVATER

abril 12, 2007

… una borrachera, tan mía, esta tuya …

 

SAVATER

Suelo ser excesivo. Confieso que he nacido para lo demasiado.

No en todo, claro está, sólo en ciertos vicios y para ciertas aficiones.

De las virtudes no hablaré, pero en alguna también me paso un poco, aunque Aristóteles me regañaría por creer que, si me paso, puedo seguir llamándola “virtud”.

Leo demasiado, escribo demasiado, viajo demasiado, me encolerizo demasiado, quiero hacer el amor con demasiadas personas y cosas, me enamoro demasiado de quien no me quiere, hablo demasiado, tengo demasiadas opiniones y no me las callo, gesticulo demasiado, grito demasiado, pretendo saber de demasiadas cosas, me río demasiado, lloro demasiado, cultivo y provoco demasiadas adversiones.

Me deprimo más de lo debido y me divierto como un niño bobo, sin medida. Como es lógico, siento simpatía por la mayoría de los disparates y sobre todo por los extremos. En cuanto algo se estima tanto que comienza a delirar -una manía, una opinión, un defecto, una afición, un tic- me resulta morbosamente interesante.

Padezco vergonzante complicidad con los poseídos y los fanáticos, con los arrebatados y los convulsionarios.

Cuanto más exagerado es alguien, más irrefutable me parece. No me enorgullezco de esta debilidad -en sí misma excesiva también- pero tampoco quisiera curarme del todo de ella.

Ya que no podemos ser infinitos, al menos seamos extremistas, que es como la versión “pueril” del infinito. Me dicen que todo está bien, pero con mesura. Yo sospecho íntimamente que todo está mal, salvo cuando es desmesurado.

Nada resulta a la larga tan triste como la verosimilitud. Lean a cualquier filósofo anglosajón y comprenderán lo que quiero decir. ¡Menos mal que Swift y Poe, Melville y Aleister Crowley fueron también anglosajones!

El oráculo recomendaba: “De nada demasiado”. Es evidente que de todo no puede tenerse demasiado, pues en tal caso seríamos dioses. Pero busquemos al menos lo demasiado en algo. Porque el consejo del oráculo también puede leerse de otro modo: tenemos, queramos o no, demasiada nada por delante. 

F.Savater

3 Responses to “-ELOGIO A LA EMBRIAGUEZ- SAVATER”

  1. Óscar Says:

    Esto de los excesos me encanta también, eso sí debo de confesar que soy influenciable y a veces siento cargo de conciencia cuando los cometo. Pero afortunadamente luego encuentro a gente como Savater (gracias guapa) y me digo: “¡Ni madres! Las miradas juiciosas puede irse a meter la mesura por donde les quepa…A mí déjenme con mis excesos, aunque sean pocos y no tan poéticos como los de Savater”. Un beso.

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    Muchos besos Óscar. La poesía se lleva dentro y tú la tienes incorporada de serie :)
    NDH

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