– LA BALADA DEL CAFÉ TRISTE –

abril 16, 2007

En primer lugar, el amor es una experiencia común a dos personas. Pero el hecho de ser una experiencia común no quiere decir que sea una experiencia similar para las dos partes afectadas. Hay el amante y hay el amado, y cada uno de ellos proviene de regiones distintas. Con mucha frecuencia, el amado no es más que un estímulo para el amor acumulado durante años en el corazón del amante. No hay amante que no se dé cuenta de esto, con mayor o menor claridad; en el fondo, sabe que su amor es un amor solitario. Conoce entonces una soledad nueva y extraña, y este conocimiento le hace sufrir. No le queda más que una salida, alojar su amor en su corazón del mejor modo posible; tiene que crearse un nuevo mundo interior, un mundo intenso, extraño y suficiente. Permítasenos añadir que este amante del que estamos hablando no ha de ser necesariamente un joven que ahorra para un anillo de boda; puede ser un hombre, una mujer, un niño, cualquier criatura humana sobre la tierra. Y el amado puede presentarse bajo cualquier forma. Las personas más inesperadas pueden ser un estímulo para el amor. Se da por ejemplo el caso de un hombre que es ya abuelo que chochea, pero sigue enamorado de una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw, hace veinte años. Un predicador puede estar enamorado de una perdida. El amado podrá ser un traidor, un imbécil o un degenerado; y el amante ve sus defectos como todo el mundo, pero su amor no se altera lo más mínimo por eso. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor arrebatado, extravagante y bello como los lirios venenosos de las ciénagas. Un hombre bueno puede despertar una pasión violenta y baja, y en algún corazón puede nacer un cariño tierno y sencillo hacia un loco furioso. Es sólo el amante quien determina la valía y la cualidad de todo amor.

Por esta razón, la mayoría preferimos amar a ser amados. Casi todas las personas quieren ser amantes. Y la verdad es que, en el fondo, el convertirse en amados resulta algo intolerable para muchos. El amado teme y odia al amante, y con razón: pues el amante está siempre queriendo desnudar a su amado. El amante fuerza la relación con el amado, aunque esta experiencia no le cause más que dolor.

Carson McCullers

Carson McCullers, 1940

 

7 Responses to “– LA BALADA DEL CAFÉ TRISTE –”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 13 comentario/s de este artículo.

    salva:
    No he leído a ese autor, quizá hable también de relaciones entre amantes, ¿o no puede suceder que dos personas sean ambos amantes, o que lo sean alternativamente, amantes y amados, en diferentes periodos? Podría suceder que algunos problemas entre parejas surjan de la falta de sincronía respecto al papel que adopta cada uno y su compatibilidad con el papel que ha adoptado el otro.
    2005.03.25 16:35

    Sabbat:
    Autora… y en ‘la balada del café triste’ no; habla de relaciones unilaterales. ¿Pero eso será el amor? Por lo menos no a lo que Marx llamaba ‘Amor’ ;)
    2005.03.25 22:34

    Salva:
    Autora, gracias por la corrección. Relaciones ‘unilaterales’, es un término muy en boga en las relaciones entre países :) El problema de la pregunta “¿será eso el amor?”, es el de la polisemia del concepto amor. Abarca tantos significados. Por ejemplo, si restringimos su significado de modo que sólo admitamos bajo su definición aquellas relaciones que sean correspondidas, dejamos fuera a las ‘unilaterales’; pero, entonces, estamos excluyendo también las primeras fases del amor, cuando este es sentido sólo por una persona y ésta persona ama deseando que su amor sea en algún momento correspondido, ¿no? Pero, me llama más la curiosidad eso que dices acerca de Marx que desconozco y me encantaría que lo comentaras un poco más.
    2005.03.25 22:53

    Sabbat:
    ”’Si amas sin despertar amor, esto es, si tu amor, en cuanto amor, no produce amor recíproco, si mediante una exteriorización vital como hombre amante no te conviertes en hombre amado, tu amor es impotente, una desgracia”’
    C. Marx
    2005.03.25 23:21

    sabbat:
    http://www.ujs.org.ar/textos/man_eco_filo/hoja9.htm
    2005.03.25 23:22

    salva:
    Gracias, voy a pensar en eso.
    2005.03.25 23:28

    salva:
    Tienes razón, Marx llama amor “impotente” y “una desgracia” a un amor que no es capaz de despertar al amor del amado. ¿Estás leyendo los manuscritos? Me has dejado boquiabierto con tu cita :)
    2005.03.26 00:15

    sabbat a salva:
    No, qué va. La recuerdo de cuando leí a Politzer. No sé que pregunta se me ocurrió hacerle a mi padre y me arrojó ese libro a la cara para que yo misma buscase la respuesta. Tendría como unos 19 años y no sé cómo entonces di con esa frase y no he podido olvidarla. Pero sólo recordaba textual el principio pero aún así me fue fácil dar con ella para ti :)
    2005.03.26 00:28

    salva:
    Ya es tarde, no esperaré ahora tu respuesta. De nuevo espoleas mi curiosidad y tengo que preguntarte quién es ese tal Politzer. Buenas noches. Un beso por tu atención :-*
    2005.03.26 00:40

    sabbat a salva:
    Un tío que escribió sobre el materialismo dialéctico. A mí me iba entonces mogollón comerme el tarro con esas cosas; lo que ocurre es que no lo podía hablar con nadie… Y estaba intentando aprender a cuestionármelo todo. No a dudar de todo, sólo a cuestionármelo J
    2005.03.26 00:44

    salva:
    ;)
    2005.03.26 00:46

    me:
    por que ya no escribes en el diario de rachel, ahora cecilia b.?
    un beso
    2005.03.26 00:01 email: miguelitomadriles (arroba) hotmail.com

    Sabbat a me:
    Porque no me gusta perder mi tiempo con nadie que sienta que puede hacerme perder el mío.
    Quedamos. Yo tenía curiosidad por saber si ella existía o no… y un par de horas antes de la cita, me envió un mensaje anulándola y bueno, a mí me gusta la realidad y cuando creo que hablo con una persona hablo y cuando leo un libro o una novela… leo en silencio. Así que la sigo leyendo pero cómo quién oye misa ;)
    2005.03.26 00:35


  2. […] Intento abrir el libro que tengo en mis manos pero no puedo concentrarme. ¿Cómo se llama? ‘La balada del café triste’. […]


  3. […] La balada del café triste es el libro que comencé a leer ayer. Es una obra de la escritora Carson McCullers y me lo recomendó un tipo hace un par de meses. En la página 13 dice: […]


  4. […] he leído demasiadas páginas de ‘La balada del café triste’ pero hoy he vuelto a cenar en casa de Nora. Le he dibujado camiones, pelotas, caracoles y globos de […]

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