– TRES CUENTOS DE TOLKIEN –

abril 17, 2007

Las dos bibliotecas que hacen esquina son bajitas. Me gustan porque sobre la del frente, la que queda debajo del abanico gigante de la pared, se parapetan más libros que podrían estar trepando, casi infinitamente… si yo no hubiera detenido mis marchas forzosas, de hacerme con literatura que luego nunca encontraré ganas ni tiempo para leer…

Hubo un tiempo en que todo lo que hacía era devorar libros. Muchos años desde la infancia. Pero el resultado fue que me di cuenta de que había devorado mucho y disfrutado poco.  Entonces empecé a escribir (para explicarme las cosas) y la escritura comenzó a consumirme todo aquel tiempo que yo le dedicaba a leer, y me hacía otra compañía. Creo que ese es el secreto de escribir para otro que no eres tú pero que en el fondo  eres tú. Di tú que yo escribo para luego regalarlo quizás (o comencé a escribir así). Eso a veces, como si fueran homenajes al significado del otro. O tuviesen que contar con su concupiscencia.  Pero ya hace mucho que sé que lo que importa es sólo el placer que luego sentirás al releerlo cuando tenga sentido, algún sentido, para ti. O eso me parece a mí ahora que edito en años precedentes. Y siento curiosidad por conocer el motivo por el que empezó todo.

Ayer las arenas del desierto. Eso fui. Y la noche. Y como introducción ya basta.

El libro que acabo de traerme hasta aquí (y el que seguía en orden al de Denker) es uno de cuentos de J.R.R. Tolkien.

Éste también fue un prestamo. Y si está aquí quiere decir que no lo retorné.

A veces mi padre todavía se enfada mucho conmigo porque se acuerda de todos los libros que desaparecieron de casa y le echa la culpa a mis amigas. Porque yo siempre tenía muchas amigas que se pasaban por casa…. pero yo sé que tantos como ellas no me devolvieron yo tampoco devolví.

Éste creo que pertenece a Maite. Mujer para la que trabajé cuando tenía 20 años. Tere G. lo tenía y me pidió que se lo hiciera llegar pero luego decidí leerlo y luego no lo leí. Yo me fui de la casa de Maite antes de que ella y su marido se divorciaran. Fue uno de los divorcios por los que pagué. Pero ella se fue porque tenía un amante. Y fue lista. Primero se sacó las oposiciones y luego se fue. Y a mí me quedó el papelón por el que a mis espaldas me hicieron pasar.

Yo creo que Maite me aguantaba en casa, a pesar de ser un puto desastre (y ya a propósito), porque quería que le quitara de en medio a su marido. El marido siempre andaba mirándome con ojos libidinosos y era uno de esos que presumen. Pero a mí no me gustaba. En aquel tiempo ya salía con Coga y siempre había sido de las que pensaba que para estar tonteando con otros, no se está. Entonces estaba y estaba solo con él.

A Tolkien no lo he leído pero hay un prólogo de Julio César Santoyo  que me voy a leer ahora, aquí, con vosotros, antes de comer:

ese libro

– Podríamos comenzar diciendo que se trata de tres títulos menores, y sería cierto si entendemos el adjetivo en su sentido físico y dimensional. Y no en el peyorativo que con frecuencia lo acompaña; porque aún siendo cortos, están rebosantes de contenido y pueden dar una idea exacta, precisa y ajustada del autor y de la tesis que defiende a lo largo de toda su producción. Tesis artísticas, filosóficas y religiosas.

– Otro de sus temas es la problemática del artista, que es tanto como decir la suya propia. Tolkien concibe el trabajo como un medio al servicio de la comunidad y sólo a partir de aquí, vehículo de nuestra propia superación para llegar al encuentro con el Más Allá, con ese Infinito Absoluto hacia el que todo ser humano tiende.

Egidio, el granjero de Ham es un ‘divertimento’ con vocación de ‘exemplum’, es decir una obra en la que, burla burlando, el autor canta las verdades a los hipócritas, arribistas, prepotentes, presuntuosos, vanidosos y parásitos de siempre, tratando al tiempo de que el lector aproveche al final la moraleja.

EGIDIO, EL GRANJERO DE HAM

AEGIDII AHENOBARBI JULII
AGRICOLE DE HAMMO
DOMINI DE DOMITO
AULE DRACONARIE COMITIS
REGNI MINIMI REGIS ET BASILEI
MIRA FACINORA ET MIRABILIS EXORTUS

(o en lengua vernácula)

El Ascenso y las Maravillosas Aventuras
del Granjero Giles, Señor de Ham
Conde del Palacio del Dragón
y Rey del Pequeño Reino

 

“Egidio, El Granjero De Ham” nos muestra un mundo imaginario pero muy parecido al nuestro, con un montón de personajes imaginarios a los que podríamos poner cara y nombres en nuestra vida cotidiana, y con unas situaciones que sin duda serían canjeables por las nuestras de diario. 

La historia entera surge a raíz de una casualidad, de algo fortuito que desencadena en una cascada de acontecimientos que sumergen al lector en las hazañas heroicas de un granjero, Egidio, en un mundo mágico y de leyenda. 

 

 

– La segunda de las narraciones presentadas, ‘Hoja’, de Niggle, es la más simbólica de las aquí traducidas.  Y al mismo tiempo, la más clarificadora para calar en el pensamiento de autor.

Soplaban vientos de guerra en Europa y los presagios no parecían muy favorables para Gran Bretaña. Tolkien teme que la catástrofe pueda afectarle de modo directo y parece sentir la necesidad de hacer balance de lo que hasta entonces ha sido su vida y su carrera.

El artista es el vigía encaramado en la cofa más alta del palo mayor, que desde allí transmite incluso los más leves atisbos de tierra a los míseros galeotes hundidos en la sentina. Pero esta misión no deja de tener sus peligros. El camino de Fantasía es intrincado y, por si fuera poco, suscita y genera incomprensión en este mundo racionalista y utilitario que nos ha tocado vivir.  No son pocos los galeotes que critican al vigía y no comprenden que también es arriesgado mantenerse en la cofa expuesto al sol y al frío, tratando de distinguir la línea de la costa entre la bruma o la proximidad de tierra firme por el vuelo de las aves. La incomprensión y hostilidad de sus convecinos es uno de los tributos que debe pagar todo aquel que destaca….

Había una vez un pobre hombre llamado Niggle, que tenía que hacer un largo viaje. Él no quería; en realidad, todo aquel asunto le resultaba enojoso, pero no estaba en su mano evitarlo. Sabía que en cualquier momento tendría que ponerse en camino, y sin embargo no apresuraba los preparativos.

    Niggle era pintor. No muy famoso, en parte porque tenía otras muchas cosas que atender, la mayoría de las cuales se le antojaban un engorro; pero cuando no podía evitarlas (lo que en su opinión ocurría con excesiva frecuencia) ponía en ellas todo su empeño. Las leyes del país eran bastante estrictas. Y existían además otros obstáculos. Algunas veces se sentía un tanto perezoso y no hacía nada. Por otro lado, era en cierta forma un buenazo. Ya conocen esa clase de bondad. Con más frecuencia lo hacía sentirse incómodo que obligado a realizar algo. E incluso cuando pasaba a la acción, ello no era óbice para que gruñese, perdiera la paciencia y maldijese (la mayor parte de las veces por lo bajo).

El herrero de Wootton Mayor, ya fue publicado en el año que yo nací; o sea 1967. Habían transcurrido bastantes años desde la Guerra…

– Fantasía no deja de ser un mundo que nos está paradójicamente vedado y al mismo tiempo abierto, y cuyo disfrute nos exige una auténtica dedicación y esfuerzo. De nuevo encontramos aquí la idea del artista elegido, pero elegido en razón de unas condiciones previas de receptibilidad y entrega a los demás. Se insiste también en las servidumbres que esta elección acarrea y en el ostracismo al que se ve condenado el artista.

– En el herrero la vida ha ido templando  pasados ímpetus, haciéndole más tolerante y ampliando sus criterios. Le ha preparado para el inevitable relevo. Su postura es más reflexiva, más meditada. Si no hay resignación, hay al menos voluntaria entrega. No es de extrañar que (a diferencia de Niggle, del humor socarrón e irónico de Egidio) predomine en El herrero el tono melancólico y opresivo que acompaña a las despedidas.

…”He de deciros, queridos niños,”–comenzó (el Cocinero)–,”que bajo esta capa de azúcar hay una tarta con muchas cosas sabrosas; y muy dentro hay también otras muchas cosas bonitas, chucherías, pequeñas monedas y así, y me han dicho que trae suerte encontrarlas en el trozo que os toque. Hay veinticuatro en toda la Tarta, de modo que toca una a cada uno, si la Reina de las Hadas juega limpio. Aunque no siempre lo hace, porque es algo tramposa. El señor Aprendiz lo sabe muy bien”. El Aprendiz se apartó y observó con atención la cara de los niños.
“¡No! ¡Se me olvidaba!”, –dijo el Cocinero–. “Esta tarde hay veinticinco. Hay también una estrellita de plata con una magia especial, o eso dice el señor Aprendiz. Así que tened cuidado. Si os rompéis con ella uno de esos preciosos dientes, la estrella mágica no os lo podrá arreglar. De todas formas, espero que dar con ella os traiga una ventura especial.”

tolkien

 

2 Responses to “– TRES CUENTOS DE TOLKIEN –”

  1. Óscar Says:

    Saludos guapa,

    Como tú, creo que robarse libros es sólo para equilibrar la entropía del mundo, pues siempre habrá libros faltantes en nuestros libreros. Es una pena que hayas pasado por aquel papelón, pero al menos sacaste un libro.

    Los mundos de Tolkien me parecen increíbles pues como quizá habrás notado, creo en hadas, orcos y dragones.

    Besos

    _____________________________
    _________________________

    No, sólo uno Óscar.
    Creo que fueron algunos más :)
    Besos para ti.
    KSNDR


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