DE LO QUE NO TIENE REMEDIO

mayo 6, 2007

Abulia estaba muy triste. Era triste su figura al verla caminar por la calle y detenerse en algún escaparate, cualquier escaparate, no logrando ver nada más. La de una triste mujer detenida en la farmacia. La figura, como una de esas porcelanas delicadas que adornaban las repisas portuarias de Alma. En aquel tiempo a Abulia yo la llamaba tristeza. Sin más, tristeza, porque todo era desconsuelo en ella. Luego caería en lo profundo de una depresión pero antes tuve que contarle aquel Secreto… su marido me había hecho prometer que nunca se lo diría pero no era un secreto mío. Era un secreto de él y que acogía oscuramente a la madre de ella… Lo de los escaparates y la tristeza fue el anuncio de la depresión y la depresión es algo terrible. Algo que asusta mucho y más después de haberlo experimentado tan de cerca. Pero nunca pensé que la dimensión real de ese secreto fuera una zona tan pantanosa. De hecho, Abulia bromeaba constantemente sobre ello, o yo sentía que se lo tomaba a la ligera, pero incidía e incidía y yo que sé… lo estaba pasando muy mal. Todos en su familia se pusieron en su contra y le apoyaron a él. Era tan injusto y lo único que yo tuve que hacer no fue ni siquiera pronunciarlo. Fue un día decirle: ¿sabes, querida mía? te tomaba por una perturbada. Pero llevabas razón tu marido me lo confirmó.

Había sido un mañana. Él me lo contó con todo lujo de detalles mientras se acariciaba la verga erecta a las pocas noches.. Cardiaco que estaba con la historia. Y como una yo mía es tan tolerante para todo… la morbosidad que no encontré fue que no era mi madre, claro; porque es eviente que si me hubiera puesto en el lugar de Abulia… comprendería como iba a sentirse ella al enfrentrarse a la realidad. Habíamos fumado y la hierba despierta poderosamente la imaginación. Yo hubiera agradecido mucho no saberlo porque cuando las cosas se volvieron tan cuesta arriba para ella…algo en mí no pudo consentirme callar. Y creo que se lo advertí a él pero mientras me lo contaba aquella madrugada yo le animaba a explorar sus Sensaciones con su suegra. Era tan excitante su manera de relatarlo. Sí, como uno de esos relatos que se leen en algunas páginas ”sucias” de Internet. Sólo que esto al parecer era cierto, sucedía, estaba sucediendo, y yo le entendía perfectamente, aunque creo que a mí jamás me hubiera sucedido…

Ahora resulta que para Abulia los daños son irreparables y lo único que existe en esta libreta de la que yo le hablaba es lo siguiente:

En algún día de agosto del año pasado, la mañana siguiente de tener confirmada mi nueva cita con LS…………………….. Esas Notas…

– La Magia está dentro de ti. Tu vida, tu persona.. la Magia eres tú.

Stephen dice que ha perdido su magia. Dice: Tengo que dejar de hacer lo conveniente, lo fácil. Te vas dejando llevar por no desagradar, por no discutir, siempre con excusas y dejas de regar la magia, de abonarla.

Setephen no se da cuenta de que está haciendo poesía. Es cuando se lo leo sólo cuando se da cuenta y se anima a continuar hablando. Tomamos dos vinos. Ramón Bilbao.

– ¿Dónde se rompió Tara, Carmen? Tara se rompió cuando nació su hermano. Abulia y yo la abandonamos. La Abandonamos a su suerte. Volcamos todo el Amor con Yago y ella se blindó. Le dolió tanto que se blindó. Se volvió fría.

Pero yo sólo escucho y tomo estas notas…

– A Sara le pasó un poco como a mí, ¿no te parece? Dejó de sentirse querida y buscó un Refugio en sus amigos. Yo no busco un refugio en nadie (pero él iba todas las mañanas por aquel entonces por casa de su suegra. La suegra era muy cálida con él y él le había confiado a ella lo mal que estaban las cosas en su hogar, cargando sobre los sinsentidos de Abulia toda la culpa). Pero Tara quiere vivir a través de sus amigos. Eligió esa vida a través de sus amigos y yo he elegido la muerte. Me estoy dejando morir. Interiormente hablando. No físicamente.

Stephen dice que no sabe que más decirme y que César le afirmó que no era tan grave.

– Fumar lo hacemos todos. Pero él quiere algo mejor para su hijo. Lo que no se da cuenta que viviendo la vida que llevó él, se llega sólo a las mismas conclusiones que llegó él.

Eso es muy sabio, le digo. Tal vez lo dijeron los vinos. Stephen repite lo de las conclusiones (también debió gustarse diciéndolo) y a continuación dice:

– El problema es que aquí no hay confianza.

Luego no se por qué vuelvo a escribir la palabra confianza y un flecha señalando un nombre: Marisa. ¿Quién es Marisa?

– ¿Qué más tenemos además del trabajo? No tenemos Nada. Nada. Cosas materiales y no muchas.

Y nosotros somos tan cabrones que nos ponemos hablar entonces de lo enfermizos que nos parecen los nexos entre Yago y Abulia y yo apunto algo tan insensible como que me moriría por saber que sueña Yago cuando dice que sueña con su madre… Entramos en el terreno de lo escabroso y ya hemos comenzado a echarle la mierda de nuestras sospechas a otros encima, olvidando que lo único comprobadamente enfermo es esa relación bizarra en la que Stephen y la madre de ella se han embarcado. Pero no, eso en este momento ya no existe, son confidencias de colegas de porro… y como tal humo. Asi es mi otra yo no juzgante… la que puede comprenderlo casi todo pero no lo de aquella tarde en la que Yago se tumbó en la pasillera y le preguntó a su madre lo que hacía con su calentura… Esa es mi gran Duda, anoto.

LOS LIMITES DEL SILENCIO

– Tengo una peli en casa. No sé ahora como se llama pero es de un psicólogo que trata a un jovencito… su propio hijo se ha suicidado, ‘Los límites del Silencio’ – y esto lo digo yo. Y Stephen me recuerda los precedentes…

– Tengo miedo que se repita la historia.

Un tío de Abulia estaba enamorado de su madre. La amaba enfermamente y cuando esta murió llegó a querer desenterrarla… y ese hombre también se suicidó.

– Ser buena gente es no hacer daño a nadie, ni a ti mismo siquiera. Y eso es lo que yo quiero para Tara.

A Stephen le ha emocionado el detalle de desprenderme de mi piedra para dársela a su hija la tarde anterior. Dice que le dieron hasta ganas de llorar.

– Pero porque tú valoras las cosas

– No es que valore las cosas. Es que sé lo que necesitabas para ti esa piedra y se lo diste porque necesitabas lo mejor para Abulia y para Tara y eso me llegó. La Mejor Parte de ti. Te desprendías de eso…

– Pues sí, Señor…

Y en aquel momento sí. Eran los dias en que sucedía la magia y éste el cuaderno en el que yo iba incluso escribiendo por la calle porque nada parecía detenerse y era el asombro de una coincidencia tras otro… cuando apenas creía en la magia (ahora he vuelto a dejar de creer)

– Yo no sé si Abulia se dio cuenta pero yo sí

– Había más de lo que nunca había habido.

Entonces es cuando le enseño a Stephen el mensaje que le había enviado a LS la tarde anterior… y le digo que también yo agradecí su gesto de acompañarme en la tristeza en otra noche, cuando todo iba fatal con Verona y mi alma y yo me sentía tan triste por ella… Stephen dice que sólo es observador pero yo le afirmo que con eso no basta, que es más que eso, que es un hombre sensible…

– Sí, eso lo ha heredado Yago de mí.

Pero Stephen no revierte esa sensibilidad porque la oculta. La gente se aprovecha, dice… Y se reprime mucho a la hora de mostrarla con Abulia. Porque me explica que a ella le ha dado mucho y no se ha llevado más que palos. Como con su hermana y su madre, en que hubo un momento en que parecía que diera lo que les diera… nunca era lo bastante…

Entonces hablamos de lo mal que fue capaz él de interpretar el que Abulia se refugiase en nuestra amistad, el que se volcase en mí y prescindiese por completo de él.

– Fue ceguera. Me sentía celoso, sí. Sentía que me quería menos a mí por eso. Pero Abulia no tiene tacto. Ni ella ni su sinceridad. No te quiero, no te quiero, me dijo. Menudo palo. Porque una cosa es no estar enamorada y otra cuando te dicen: No te quiero. Y no hay fin. Es no te quiero. Es que no siento nada por ti. Y es repetírtelo y se te viene el mundo encima. Porque yo si siento algo por ella.

Y nos ponemos hablar del padre de Laura y de mi atracción fatal por él. Enamorados los dos de un amor imposible. Aunque afortunadamente esa atracción fatal hoy y en mi caso ya no existe.

4 Responses to “DE LO QUE NO TIENE REMEDIO”

  1. lasalamandra Says:

    Algo parecido viene ocurriendo con el adjetivo bizarro, definido por el DRAE como, referido a persona, “valiente (esforzado), || 2. Generoso, lucido, espléndido”. Igualmente el Diccionario de uso del español de América y España VOX lo define como “Que es valiente y, por lo general, apuesto (…)”.

    Pero, no obstante esa definición, muchas personas usan el adjetivo bizarro con el significado de algo raro, extraño, sobre todo referido a persona, en el sentido de un individuo torvo, que oculta sus sentimientos, que no inspira confianza. También puede ser una actividad –una fiesta, por ejemplo– en la que ocurren hechos impropios, inesperados y desagradables. E igualmente se emplea para calificar algo o a alguien de extravagante, extraño o fuera de lo común.

    Don Andrés Bello señalaba esta tendencia a modificar el significado de las palabras como uno de los mayores peligros para el idioma. Me parece un poco exagerado. Desde luego que el abuso de esa propensión es condenable, pero es perfectamente lícito que, en caso de necesidad expresiva, y ante la inexistencia de una palabra que exprese con la mayor exactitud posible lo que queremos decir, apelemos a un vocablo ya existente y le demos un nuevo significado, siempre y cuando este no le sea extraño al significado original, y sobre todo cuando se hace por vía metafórica. Es uno de los procedimientos más adecuados para el enriquecimiento léxico de la lengua. Que no es precisamente el caso de bizarro, pues los significados que hemos señalado son extraños, y aun opuestos, al significado original de la palabra, y tampoco esos nuevos significados corresponden a un empleo metafórico. Como tampoco lo son los casos de sendos y sádico, a menudo usados impropiamente.

    http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/3369443.asp

  2. lasalamandra Says:

    Vocabulario
    De Wikipedia, la enciclopedia libre
    Saltar a navegación, búsqueda

    El vocabulario es el conjunto de palabras que forman parte de un idioma específico, conocidas por una persona u otra entidad (como un diccionario).

    El vocabulario de una persona puede ser definido como el conjunto de palabras que son comprendidas por esa persona, o como el conjunto de palabras probablemente utilizadas por ésta. Así es que por ejemplo “valiente” forma parte del vocabulario normal de las personas hispanohablantes, mientras que “bizarro” no lo es, ya que a pesar de éstos ser sinónimos, “bizarro” es una palabra prácticamente en desuso (o erróneamente utilizada con el significado del vocablo del idioma inglés bizarre, que significa extravagante, o excéntrico). La riqueza del vocabulario de una persona es considerada popularmente como reflejo de la inteligencia o nivel de educación de ésta.

    El incremento del propio vocabulario es una parte importante tanto en el aprendizaje de idiomas, como en la mejora de las propias habilidades en idioma en el cual la persona ya es adepta.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Vocabulario


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  4. INVERSaMENTE Says:

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