– El amigo, la chica de nombre Olivia, y esta mujer que escribe –

noviembre 14, 2007

camiseta el mejor amigo

Hacía un año que no nos veíamos. Quedamos ayer. Para comer juntos.

Me envió un mensaje. Quería presentarme a esa chica. Acepté conocerla. En seguida me di cuenta de por qué él no podía dejar de mirarla cuando se la encontró en un curso del INEM y se la sentaron cerca. También seguir insistiendo en quererla. Olivia era como un duende. Menudos ojos vivos. Mágicos y vivos. Sucedió hace año y medio.

Olivia estuvo con nosotros media hora. Después tuvo que irse a trabajar. Caminamos por las calles y él contándome…

Un hotel. Después de tanto tiempo de desearlo. Un domingo a las diez de la mañana. Cuatro hoteles hasta dar con ese… la habitación había que abandonarla a las doce. Hora en la que se da por finalizada la noche en los hoteles. Con una mujer tan borracha que se las pasó vomitando en la habitación hasta hacerse sangre. Según él, en esas dos horas, pretendía hacer el amor con ella. Pero luego habló de echarse dos. ¿Dos qué? Dos polvos, por supuesto. Es igual no pasó de besarle los pechos; y él pagó factura por salir de su primer Hotel tan virgen como había cruzado sus puertas. ¿Se lo merecía? Hay que decir que sí por lo que me cuenta después. La acompaña hasta el coche. Ella sigue tan borracha que la deja sola para que regrese a casa. Mamá lo espera y estará muy enfadada. Sabe que él, su hijo, no va a hacer nada irreprochable pero no quiere que se gaste malas compañías. Los dos protagonistas rondan los 30. Olivia en su coche sola hasta que el cuerpo le reacciona (45 desangelados, los imagino, minutos más tarde), y es capaz de arrancar para recorrer esos kilómetros que la distancian de su pueblo. Ya digo que me la imagino y me apena. La chiquilla era especial.

Yo no comulgo con eso y así se lo expongo. Muy decepcionada, por mi parte, por su comportamiento. Su mamá y yo seguro que no tenemos la misma noción de lo irreprochables que son ciertos detalles. Él se excusa y dice que fue porque ella se cayera en la cuenta de que así no puede seguir tambaleándose por la vida. Es decir, la chica se pone autodestructiva y bebe y bebe y le importa una mierda cuando bebe la Vida. ¿Un coma etílico? ‘Cuando bebo hasta me parece bien, qué me de.’ Yo entiendo: una trabaja, ‘todoslosputosdías’, en trabajos que a una no le gustan, que aborrece pero trabaja. Y llega esa noche, después de mucho, donde llamas a ese amigo que babea por ti y le dices: ‘Mira, sólo quiero salir y desbarrar’. Claro al amigo le conviene que tú bebas, porque sabe que te desinhibes, y esa es la única oportunidad que tiene contigo. Entonces sí, claro, te anima a beber… Pero se limita a querer que bebas hasta el punto justo. ¿Y cuándo se piensa él que es el punto justo si no existe ninguna atracción? No hay ningún punto. Hay sólo más autodestrucción. El combate a muerte con la feroz soledad.

Yo le digo a Olivia, porque me parece muy franca, que es cierto, que hay personas que habemos lo que sea con tal de que nos permitan no renunciar a la ilusión del »amor». Pero que se puede tomar otra actitud, que yo la he tomado y me está sentando estupendamente bien. Por lo menos lo que surja… surge y no lo habré buscado yo, ni insistido yo, ni deseado yo. Tendrá tintes menos obsesivos y será más natural.

‘Yo no siento eso que tú quieres que sienta y que tú sientes. Pero siento que me aportas, ¿entonces debo renunciar a ti porque no quiera tener sexo contigo?’ Claro que no, Olivia. En realidad a Olivia le atraen las mujeres, de mi edad, casadas, con hijos… De ellas si se cuelga, van dos, sus dos últimos »amores».

Él y yo hemos alcanzado las puertas de la bodega de O’Toño y Stanislaw nos trae el vino… Una es consciente de que aprecia a ese chico. También es consciente de que al chico se le ha estancado la mente. No es nada nuevo, y se ve tanto… Pero te duele o algo así, aunque la palabreja dolor poco pinte aquí. Cuando él se cruzó contigo eras consciente de que lo que más deseaba era evolucionar. Y ahora casi te lo hallas involucionado al 80% de su capacidad.

Algo triste, sin duda.

5 Responses to “– El amigo, la chica de nombre Olivia, y esta mujer que escribe –”


  1. […] cierto que siento y creo lo que les digo a ellos… lo que le comentaba hace no mucho a AntiSímbolos, cualquiera de estas madrugadas: […]

  2. nandara Says:

    Lo he escuchado, leído, visto muchas veces: «beber para ponerse a tono». Jamás lo he entendido bien, renunciar a estar plenamente consciente de cuanto ves y sientes. Es un sentimiento que no me atrae en absoluto.

    «…‘Yo no siento eso que tú quieres que sienta y que tú sientes. Pero siento que me aportas, ¿entonces debo renunciar a ti porque no quiera tener sexo contigo?…’

    Me gusta la frase: aportar, aportar.

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    A mí el alcohol me derroca. Pero la maría todo lo contrario… Haría y he hecho. Con y sin. La disolución me atrae demasiado. Yo a este chico le he dicho que cuando te gusta alguien de verdad… la atracción es como haber bebido vino… el punto de flojedad te lo pone el otro.

    A mí también me gustó. Por eso me gustó ella.

  3. Patricia Says:

    Jo-dó. No sé si es una conjetura o un hecho. Si es torta, el índice del depresómetro seguirá subiendo. Y puede alcanzar cotas muy insufribles, leches….joder mari…esto está muy cerca de lo autolítico. Y por qué tantísimo miedo a afrontarlo, a dejar de contarse mentiras y empezar a cantarse verdades…pobrin tu amigo, ciertamente.

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    Por lo de siempre Patri. Porque se cree que la verdad es más dolorosa que el autoengaño y tú y yo sabemos que no es verdad.
    Él sabe que cuenta conmigo. He sido seria y buena con él… Esto se lo dije en persona. No sé si lo leerá.
    Pero la terapia pasa por dejar las faldas de mamá y este hombre lo único que tiene es ese problema… Problemas nimios de hogares nimios… O creces o te niegas a crecer… y luego sólo te limitas a envejecer decadentemente.
    Él no iba mal… hace un par de años. Luego se redujo. Se encerró en este amor de mentirijillas. Porque ya te digo que la tendencia de la chica es otra…
    Y hay una coincidencia: O’Toño pensó como tú… Él está muy colgado con ella. Pero es curioso que se cuelgue de alguien que si manifiesta su »ambigüedad»
    Tiene que ser él…

  4. Patricia Says:

    Cada cual muere a su modo. A veces cuesta más tiempo darse cuenta del coste/beneficio, y ojalá tu amigo cambie de mirada porque le quedan muchas emociones por estrenar.

    Y hablando de estrenos te diré que el próximo jueves me mudo a un piso con mi avutarda del alma, monísimo de la muerte y centrico, donde lo que más me agobia es la convivencia de un gato de 15 años flaco y mohino con una gata de 11 pizpireta y consentida. Lo demás lo estoy viviendo con un gozo inmenso (aunque abandonar mi cueva también me supone un rasguño…).

    Besotes.

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    Pat sin proceso de individuación tú sabes que no hay cambios de mirada.
    Yo en el fondo pienso como él, acerca de la terapia… Le dije, bien, no confías, lo entiendo. Pero tienes que confiar en ti y tienes que sacarte adelante. Piensa que no te puedes permitir una depresión. Le pregunté: ¿te imaginas que yo cayera en una? ¿quién me iba a sacar a mí? No tendría a nadie. Eso lo entendió, entonces yo creo que si no hay ningún trastorno bioquímico, la depresión es: o te la puedes permitir o eres responsable de ti mismo y no… Y tú sabes que yo la rondé. Y no, no podía permitírmela. Entonces como yo no soy especial… creo que los demás también pueden salir adelante.

    Mira, leía ayer una frase que estuve pensando poner aquí aunque luego pasé: El aburrimiento conduce a la depresión, y de eso a la locura hay un puto paso. Vale, no dicho con palabrotas pero sí. Metas equivocadas… La meta debe ser siempre uno, no otro para que me saque las castañas del fuego. Luego sólo hay vacío para dos.

    Con respecto a lo de usted. La tengo como un ejemplo, créame, querida. Siempre me digo: Patri tardó pero ahí estuvo su fortuna. La de Encontrarse. Que lo sepas. Y ya, ya sé que abandonar la cubil… umm, a mí me costaría un montón pero si es por recomenzar una nueva vida. ¡Aleluya! Abrazo bonita :))


  5. […] cierto que siento y creo lo que les digo a ellos… lo que le comentaba hace no mucho a AntiSímbolos, cualquiera de estas madrugadas: […]

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