Causa y efecto de la Memoria y el Deseo… invocando casualidades…

febrero 12, 2008

“La casualidad no es, ni puede ser, más que una causa ignorada de un efecto desconocido”.
VOLTAIRE

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Hace cosa de un mes que me traigo una historia muy en secreto. Es una historia pequeña que podría tener su magia… pero también podría ser una historia de esas de romperse la crisma, como pocas veces, en el intento. Y por eso la he estado registrando en privado. En privado para mí aunque con la compañía de aquellas que se pueden llamar colegas. Y recuerdo lo que siempre me repetía Augusto Lemprier, uno que podría decirse que fue mi Maestro… ¡María! Él siempre me llamaba María. ¡María: No Invoques Nunca a la Casualidad! Pero qué se le va a hacer, una que siempre ha sido alumna díscola y tendiente al reto… Lo hice; aunque tal vez no fuese del todo así. Ya no lo sé. Lo que sí sé es que hoy sucedió eso que se llama la Casualidad por excelencia. También ayer, leo, en un café:
Don Gregorio, que hasta cuando sueña tiene presentes los silencios de Hegel. E indudablemente yo después de este último mes creo saber la respuesta. La memoria al deseo… Porque fue así, yo editaba, me limitaba a eso y a escuchar la Noche, que es lo mismo que querer decir que por primera vez moraba en la Paz del desapego… es decir, en aquello en lo que tanto había querido adoctrinarme aquel diabólico Augusto Lemprier que fue mi Maestro… Entonces ocurre que doy con Él, sin querer; aún sabiendo que algún día le encontraría. Dice:

– El deseo ante un torso desnudo, ante la mirada de algunos hombres –

Yo he escrito eso… y dice más, dice:

La imagen es de ayer, de inmediatamente después de cruzarme con él. ¿Cuántos años tendrá ahora? ¿Tal vez 25? Ha madurado pero no deja de ser, al menos, diez años más joven que yo. Creí que había crecido por encima de mi deseo hasta que me lo tropecé con el torso desnudo en las escaleras….

Y dice más, sigue diciendo:

… Pero ¿por qué subía con el torso desnudo? Cómo le desee… el deseo es un río de rápidos que me nace en sus ojos.


Hace años que le conozco ( conocer es un decir y a la vez….) , quizás cinco y sin embargo no nos saludamos hasta el cruce de penumbras de la escalera de ayer. En realidad no sé si él articuló palabra alguna. Nuestros ojos han hecho inmersión uno en el otro muchas veces, casi cada verano, durante unos días. Debería sentir vergüenza por lo que hice hace años y que no tengo tiempo de contar ahora pero apenas la siento. Este año ni su madre, ni su preciosa novia sudamericana le acompañan… Pero él,… es por culpa de sus ojos, son como un fondo marino, están llenos de Vida y peligros…Se me hace tarde; buscaré lo que escribí acerca de él si después de hoy merece la pena y me haré ‘con su piel’, un pequeño mapa del destino conjunto que hemos recorrido. ¿Sabré dónde ‘estamos’ entonces? La cordura, la que aún conservo por estas latitudes, me dice que en ningún sitio. Me falta hallar las coordenadas de la improbabilidad, de la cruz marcada en algún punto con la ‘X’ de locura…

Entonces fue la memoria, o eso creo, pero y los sueños, por qué ese nombre que se repetía en mis sueños… Juan, Juan… al final de todas las listas. Listas de nombres y de hombres desde el día en que me enamoré por primera vez… el día en que a mi vecino del segundo se le ocurrió llamar a la puerta por encargo de su mamá, vestido con un traje de almirante en el día de su primera comunión… ¿Y a quién se le ocurrió abrir la puerta para recibir el despojo de su caja de bombones? A mí, que siempre he sido la Memoria… Porque sí, yo guardo memorias hasta desde antes de mi nacimiento… Siempre escuchando el llanto de mi propia madre mientras espera encerrada en el reformatorio el milagro de que mi padre la pueda rescatar…Pero necesito otro café, porque hoy he dormido menos que nada y a ver si así lo veo más claro… y qué descubro, que después de todo quizás la culpa la tengan las musas porque son capaces de atravesar las paredes… ¿Conoces tú la fábula de los despojos del Deseo?Así que esta mañana llegó a la Ciudad de Falbalá… Tengo cita bisiexta en la consulta del periodoncista de siempre. Mi higienista, la actual, es adorable así que me despacha casi en un suspiro, y qué alivio experimento… pero que corto fue: al salir del pasadizo que da al parque me parece verlo a él. Allí, plantado, entre yo y el paseo de la pérgola. Puede que no fuese, no digo que sí, ni siquiera quise arriesgarme a confirmarlo. Este último mes tuve esa historia en secreto… o estas últimas dos semanas y supuestamente la tuve con él. Soy esa mujer que le habla en su supuesto teléfono y correo… la que le propone que se ponga un antifaz para ella y que se encuentren en una habitación de Hotel. ¿Y por qué? Porque tengo Miedo. A no gustarle, a que no me desee o peor, a que no me reconozca. En realidad yo ya he acabado por detestar todas esas historietas de antifaces y desconocidos tan faltas de lo que a mí me gusta verdaderamente: la Naturalidad. Pero quería engañar a sus sentidos, porque yo la Memoria deseo al Deseo…Así que le evito, aunque no fuera él, como si lo fuera. Tuerzo en alguna calle y doy con quien me espera. Entramos en un parking, salimos de la Ciudad y nos dirigimos a una gran superficie. Allí le pido que me invite a un café. Ese hombre me mira extraño porque no le tengo acostumbrado pero esta mañana necesito hablar. Y le hablo de él, le cuento cómo fue que le conocí, dónde… y que la otra madrugada hasta tuve que levantarme de la cama, ya perdida la Noche, y vine aquí, en busca de un diario de hace nueve años para encontrarme con aquella primera vez y poder susurrársela a él; a esta mesa, en la que por supuesto él no sabe, ni yo le digo, que existe un compartimento secreto... Eso no lo sabe nadie, a no ser mi hermano… que fue el que me la fabricó. Y entonces le hablo de Alejandra y de la vergüenza que me hizo pasar aquella niña de trece años y de cómo palidecí… Es que nunca había experimentado un rubor igual. ¿Por qué? Porque en dos días aquel chiquillo me había cautivado y yo, desde mi lejanía, creyéndolo hombre, más adulto, tal vez me había enamorado de él. Sí, jugué a la seductora, y allí estaba él, tan cerca, y queriendo acercarse más a mí pero era terriblemente joven, apenas un niño… Y eso es lo que le cuento al hombre que me acompaña esta mañana, el hombre con el que un día de hace casi 20 años me casé… Pero él es un encanto y dice que no me preocupe, que soy la misma de siempre y que sigo siendo muy guapa pero no le creo… entonces arrojo el cigarrillo al suelo y casi hasta enfadada me voy. Y lleno un carro y sí, los hombres me miran, los de cualquier edad pero a mí no me importan… Primero porque he llegado a ese punto en que los hombres, el sexo masculino en general, ha dejado de interesarme… Es como si hubieran dejado de existir para mí, desde hace meses (y antes jamás). Y segundo porque cuando deseo… mi Deseo es inexorable, siempre obsesivo y sólo puedo desearlo a Él… Así que mientras lleno el carro me dejo guiar por la inercia de saber que siempre sé lo que quiero y sólo adquiero lo que sé que voy a necesitar… y las manos van solas a ello y no busco nada más… así que ni miro, pienso: ¿qué haré ahora? Si por lo menos recibiera una Señal… Pero él ya me escribió aquel último mensaje, que sólo decía:

23h33min… Me defino: mi corazón lo tiene una mujer, que se va con un escritor y tiene los ojos vendados. No contesto más por escrito.

Y no sé qué hacer. Quiero decir, no sé si me despide o si me pide que le busque más íntimo… es que no me aclaro con él. Y la culpa de ello sé que la tiene ese Miedo del que no soy capaz a desprenderme… porque como le Siento… no me quiero equivocar, no la vaya a jodher. Y salgo por el pasillo de los lácteos y esa caja misma está bien. Y la cajera que se me ríe. Y yo bueno, pues le habré hecho gracia. Y pienso yo: ‘vale, tengo un diario de colegas pero como si no lo tuviera porque para lo que me han ayudado con el tema que me preocupaba…’ Y vuelvo a mirar hacia la cajera que está con otra compra, y la cajera que se me vuelve a reír. Pero como yo, aquellos complejos tan tontos que tenía antes ya no los tengo… me digo: será que tiene la risa fácil, oye. Y a seguir descargando la megacompra en la cinta transportadora (como sólo compro una vez cada 40 días o así)… Y ya han pagado los anteriores y yo que levanto el saco de diez kilos de piedras para el aseo de mi gata y se lo planto delante y la cajera que me dice: ¿No me reconoces, verdad? Y encima me llama por el nombre… Y claro, tú qué le dices; porque su cara te suena pero ni siquiera sabes de qué vida anterior (eso es una broma inducida por la última lectura: ‘El Camino’ de Sherley Mcklein, que anda que… ). ¿Y quién era? Alejandra. Aquella misma niña que después de aquella vez nunca volví a ver. Nueve años sin verla y hace un rato me he puesto a hablar de ella, porque había sido ella la causa de la vergüenza que me hizo pasar con Él… Me deja a cuadros la Coincidencia. Pero la niña, ahora de 22, que me dice que ella en cuanto me vio ni lo dudó, que no he cambiado nada… Y entonces yo le explico lo de mi conversación y los diarios donde ella misma estaba; y ella se acuerda de que yo siempre estaba escribiendo y además me dice que nunca se le olvidaron las lecciones de cómo debían de jugar con la mirada para reducir a los tíos al estado de deseo; las que les di. Y sin embargo ha olvidado por completo que ella hace nueve años también se medio enamoró… justo del compañero de Él. Aunque yo no lo sabría si no fuera porque eso también lo escribí.

Luego llamo por teléfono a Nora y mi amiga alucina pero no comprende la Señal; y llamo a mi madre, y mi madre también recuerda al niño, porque ella misma fue la que en aquella ocasión me consiguió su dirección (sí, yo es que para mi madre no tengo secretos tampoco y ya de aquella hubo una Carta…); y ya por último lo dejo aquí… No sé, por si por una vez la Red me sirve para algo.

Los amantes del círculo polar (Julio Medem1998)

¿Acaso esto ha sido invocar una Casualidad? ¿La casualidad absoluta? En fin, si hemos de hacerle caso a Augusto Lemprier… aquello que jamás se debe hacer. Estoy temblando. En serio. Desde el primer Orgasmo que tuve hablándole a Él. Un puto seísmo.

VÍA: Al revés del principio…

DEL AMOR Y LOS DESTINOS

 

7 Responses to “Causa y efecto de la Memoria y el Deseo… invocando casualidades…”

  1. candelaarias Says:

    Ese texto que escribí acerca de él tiene por fecha, verano del 2003…

    Pero tengo otros del 2001 y uno anterior que aún no he dejado aquí.


  2. Levanto mi copa por usted.

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    Nasdrovia don Gregorio, Nasdrovia xD
    (y un abrazo)

  3. fiorella Says:

    No existen las casualidades,si las causalidades aunque no sepamos darnos cuenta y todo parezca producto del azar,el destino.Un beso

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    Alejandra es una casualidad absoluta. Si existió. Todo está expuesto tal como fue… a la vista. No le he puesto ni le he quitado. Pero me aferro y supongo que tú también a lo que dice Voltaire… Kundera no lo hace mal en su tesis de ella en ‘La inmortalidad’. Pero Alejandra sigue diciéndome algo… lo sabré con los días, imagino… o no.

  4. fiorella Says:

    No lo dudo,pero en algún momento,hilando encontrás la respuesta a esa “casualidad”,a veces no pasa de haber pensado en algo,anhelado algo,un recuerdo solamente,y zás,aparece ahí…como de pura casualidad.Voltaire dice mejor que yo.Un beso

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    Mi amiga dice que la casualidad es algo habitual pero que muchos no recuerdan hasta que punto porque no las escriben… yo como lo hice con todas… desde hace 15 años… quizás cuando las recopile pueda tener hasta una especie de estadísticas acerca de ellas… de cuando y cómo y en qué circunstancias. Lo que si es cierto que la casualidad es algo que nos asombra… nos produce eso, aunque sea una sensación momentánea… En toda casualidad hay su porción de asombro; ese bien tan escaso en la adultez y en ese sentido me maravillan. Hay otras citas que hoy se me vienen a la cabeza: Jung y el fenómeno de sincronía; quizás luego de ahí Coelho sacaría aquello de que el Universo conspira … y hay una escena en una película: ‘Los amantes del círculo polar’. ¿La has visto? Te subo el video :)

  5. fiore Says:

    Gracias por el video,acà en la ofi intentar escucharlo es casi imposible.Vì la pelìcula hace mucho tiempo y el recuerdo es de que me gustò mucho,pero tendrìa que volverla a ver. La casualidad asombra porque no nos damos cuenta de como,de alguna manera,hemos hecho para que sucediera lo que sucede,y tambièn cuenta lo que otros hacen,desean.Un beso

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    No, voy a discrepar :))
    Eso es imposible hacer porque suceda… o sólo con la fuerza de nuestro deseo… Sí que la convoqué cuando me la encontré en el diario del 99 y era la mejor persona que podía devolverme mi imagen. Eso es la Magia :))
    Si ella no reacciona conmigo como lo hace… yo no tendría hoy esta confianza.
    Me encantan tus comentarios, que lo sepas :))
    Un beso


  6. […] de la consulta del periodoncista… al parque de la pérgola… ¡El corazón! De repente, iba hacia la pérgola y donde hace esquina te vi. Vestido de negro. Supe que era una alucinación. Ese es el demonio, tío. No es broma. Bueno se […]


  7. […] No me gusta sentirme culpable. Tiene que ser con claridad. No lo haré Nunca. Si averiguo antes.. Si dice que no contestará más por escrito, ¿significa que debo llamarle? Me da miedo quien se ponga al teléfono. Ahora sí mucho. Porque hice algo dramático. Le envié mi […]

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