Adelantarse al miedo…

febrero 28, 2008

Estaba en la terapia… con alguna respuesta… Se me viene a la cabeza algo que me contaron hace unos días…

Hubo una niña. Ahora ya no lo es. Pero cuando esa niña tenía unos diez años, sufrió abusos por parte del novio de su tía. La tía no la quiso creer, la madre la creyó, el escándalo lo salpicó todo, hizo más que eso: la acusación de la niña terminó con la vida del individuo; porque éste le puso fin suicidiándose. La tía nunca perdonó lo que creyó la mentira de una niña… La tía murió. Había vencido al cáncer una vez pero esa segunda vez que el cáncer se reprodujo dejó de luchar contra él.

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art�culo de Lewis Carroll

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Yo viví aquella historia de lejos, luego conocí a la niña cuando ya no lo era. O no del todo… La historia regresó a mi cabeza. Y esa mañana hablamos de pedofilia, o al menos lo hacemos del libro de Pablo Santiago: ‘Alicia en el lado oscuro‘. La madre está interesada en el tema y quiere leerlo; yo le digo que sin problemas se lo presto cuando mi librera me avise de que ha llegado (me avisa hoy). Ella se pregunta el motivo por el que el autor investiga sobre este tema, y más conociendo por mí las consecuencias desastrosas que esa investigación tuvo para él. Elucubra. Dice: ¿Y si a él de pequeño le sucedió algo así y esa fue su manera de enfrentarse con su pasado? Pero dice más. Dice:

‘Cuando mi hija era pequeña, yo siempre tenía mucho miedo de que alguien pudiera hacerle daño. Siempre la mantenía alerta, siempre insistía en que tuviera cuidado… Era como si supiera que ella estaba en peligro’.

Esto, antes siquiera de la existencia del novio de la tía… Y da qué pensar. ¿A ti, por ejemplo?

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35 Responses to “Adelantarse al miedo…”

  1. nandara Says:

    No comprendo mucho el sentido del post, pero vivir en el miedo como que no es muy aconsejable :(

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    Puede que tal vez ese miedo de la madre llevase a la niña a inventarse la historia…
    El miedo tiene ese poder. Ese es uno de ellos. Atraemos lo que tanto queremos evitar.
    Por eso el miedo no es aconsejable. O eso creo.
    Tampoco me hagas mucho caso.
    El tema es que esta es una historia en la que yo personalmente no quiero expresarme.
    Sólo que no me gustó el miedo de la madre. No sé por qué no.

  2. ataliesin Says:

    Más hipótesis.

    Es muy posible que el miedo atrajera lo temido sin necesidad de que la niña lo inventara.

    – ¿Entonces tú también crees que atraemos lo que más tememos?
    Cierto la niña pudo no inventárselo. Y yo cuando me lo contaron jamás dudé. E incluso creí que el suicidio del tipo se debía a su conciencia culpable. Entró en depresión. Para mí lo que diga un niño es sagrado. Porque los niños son sagrados. Pero… yo me he inventado cosas y calumniado a personas de niña. Llevada por emociones negativas. ¿Y si te digo que la niña estaba demasiado apegada a la tía? ¿Y si te digo que muchos niños se ponen muy celosos cuando otra persona ”les roba” lo que ellos creen todo suyo. Hasta ese momento del novio, para la tía… la niña era lo más importante. Entonces aquí en este área interviene mi conciencia sobre mí y lo que no era sagrado de mi infancia: que era mi capacidad para mentir y calumniar desde muy niña. Me cuestiono mis propios papeles en las historias… Ahora bien, yo soy la madre y trato de proteger a mi hija como sea. Y avanzarles un temor por los desconocidos sería inevitable. Precisamente por lo que sugieres, porque a mí me han pasado ese tipo de cosas de pequeña.

    También puede ser que el interés de la madre le venga de una experiencia propia infantil, lo que explicara su temor a que la niña sufriera lo que ella.

    – Según ella esto no.

    Sea como sea me parece una historia terrible por sus terribles consecuencias para alguno de los protagonistas.

    Sea como sea… un miedo que no esté justificado… no me parece demasiado conveniente para nuestras vidas. Si no tenemos miedo malo porque podemos ser demasiado inconscientes del peligro. Pero si tenemos demasiado miedo peor… porque el miedo es una emoción humana que desencadena la angustia. Si nos dejamos arrastrar por miedos vagos, que no sabemos de donde proceden, entonces vivimos en una angustia continua sin saber por qué… Y eso nos lo estamos provocando nosotros a nosotros mismos. Nuestra mente se ha convertido en nuestro verdugo. ¿Y quién le para los pies a ese verdugo? Entonces habrá que establecer límites para la mente, ¿verdad? ¿Cómo establecemos estos límites? ¿Cómo darnos cuenta de que nos estamos torturando? ¿Cómo hacernos conscientes de que nos estamos haciendo daño y detenemos eso?

  3. taliesin Says:

    Pero si el miedo es una memoria del cuerpo grabado a fuego en la infancia, hablar de si está o no justificado o de establecer límites para ese miedo, se vuelve problemático: porque se ha encarnado y se ha convertido en autónomo.

    – A ver si tú nos puedes ayudar… te cuento. El miedo de la ”persona” si está arraigado en la infancia. Yo sufrí tanto miedo como ella o más. Porque mi hogar familiar era el de un violento, sin embargo llegué a detestar tan profundamente ese miedo que acometí hasta verdaderas locuras pero todo con tal de enfrentarme a él, de no sentirlo; así que en mí todo se alteró… y yo ya no soy capaz de conectar con el miedo infundado. Tendré miedo cuando emprenda el Camino, lógicamente… pero si todo va como funciona en mi vida… lo sentiré en días previos y en cuanto me ponga en marcha se irá… Como no me gusta la emoción del miedo mi rebeldía contra él, siempre que me doy cuenta de que cuando lo sufro mi respuesta es automática: eliminar el miedo. Ella me habla de temores vagos… Yo no puedo conectar con ese miedo para entenderlo. Antes tenía miedo a la oscuridad, ahora no. Si escuchaba ruidos tenía miedo a la soledad. En cuanto tuve la información de que eso era miedo a la soledad… éste también desapareció. Me aparto de las situaciones conflictivas. No las busco como antes. Pero el miedo no es algo que sienta a nivel cotidiano. Y sé que llevas razón en lo que dices… pero, ¿cómo es tu experiencia con el miedo?

    A mi se me ocurre la meditación como salida (no es la terapia infalible que recomiendo a todos; es más, nunca la he recomendado)… teniendo siempre muy cerca de un terapeuta, por lo que pudiera venir.

    – Le grabé una meditación sencilla y ella experimentó frío. Y un bloqueo total del deseo. ¿Conoces alguna meditación que me recomiendes? :)
    Lo intentaría con esa…

    Un placer verte por aquí :)

  4. Filousia Says:

    Queridas criaturas imaginarias:
    Este mensaje es para decir que estoy aquí, y que a pesar de llevar un retraso “del copón” en la lectura de mis espacios favoritos, no me olvido de vosotras -es decir, de Los cuadernos de Yladah-. Lo cierto es que nada que sea importante se puede comprar. Yo no puedo comprar tiempo (… y la verdad, tal y como está mi economía doméstica tampoco podría pagarlo…)

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    Hola Filousia :)
    Estamos en las mismas. ¿Y sabes lo que significa eso? Que no tenemos tiempo para aburrirnos. ¿No es maravilloso? :)
    Me alegro de tu visita. Sobre todo por tu manera de presentarte. Las criaturas te lo agradecemos.
    Salud :)

  5. candelaarias Says:

    Soy el primero de los bardos ante Elphin,
    y mi patria es el país de las estrellas del verano.
    En su día me llamaba Merlín
    Y hoy me llamo Taliesin.
    He estado en el Cielo y en el Infierno
    Estuve con Noé, durante la construcción del arca
    Conozco los nombres de todas las estrellas
    pero yo sigo siendo una maravilla inexplicada.
    He tomado todas las formas posibles,
    Estuve muerto y a la vez vivo,
    Seguiré en la tierra hasta el juicio final,
    Nadie sabe si soy pescado o carne
    Fui llevado durante nueve meses,
    en el vientre de la bruja Cerridwen
    Entonces me conocían como el pequeño Gwyon
    Pero ahora soy Taliesin.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Taliesin

  6. Maca Says:

    Este es un tema que siempre me ha preocupado, el arrebato de la infancia, hay millones de aristas, que la intimidación, amenaza, de un conocido o desconocido, que cuando viene de un padre o alguien cercano, el niño no alcanza a percatarse del uso, abuso, es casi un juego, hasta abrir los ojos, que no es normal ese cariño baboseado del padre, o madre…en fin.

    – ¿Te ha sucedido Maca?
    Mira a mí de pequeña, ya cuando tengo 12 años… no son capaces de hacer que le un beso a mi abuelo materno. Mi madre nunca comprende por qué… Yo no recuerdo si me hizo algo. Pero si me recuerdo escuchando cosas… y tomando actitudes. Eso de lo que hablas sucede sí. Hay muchos que estamos tarados por dentro, porque nuestra educación castrante ha contribuido a ello, lo que ocurre que a muchos no se les nota porque han aprendido a esconderse a parapetarse tras la máscara de la persona. Pero hablamos delante de nuestros niños, y eso lo hacemos todos, de cosas que los niños escuchan y como no están preparados, porque ni muchos estamos preparados todavía para hacer buenas digestiones de la información… ni nos imaginamos lo que una mente infantil puede llegar a hacer con las piezas de ese puzzle de información… Tienes razón porque hay muchas formas de mancillar la inocencia. Una es la violencia (abuso psicológico), otra esas babas el cariño de las que hablas… Creo que yo en mi caso no las he conocido. De desconocidos sí. De mi familia no. Creo que no. Pero si en el desconocido genera lo que genera porque hay cosas que yo no puedo olvidar. Aquellas manos en mis tetas con trece años… lo que sentí. No quiero ni pensar el niño o joven que sufre eso en su propia casa y sin tener a donde escapar. Y últimamente me han contado historias así… y duele. Duele por lo que fuimos…. y no podemos recuperar… La confianza.

    Que si los niños mienten, claro, y también relatan sueños de cosas vistas durante el día como experimentadas por ellos mismos, pero su cuerpo no engaña, el desgarro muscular no es falso, las marcas tampoco, y los detalles minuciosos del cuadro, tampoco…
    La actitutd de la madre…qué? programación neurolinguística, valla, descubrir América en el mapa, hacer un correcto uso del lenguaje, que es un asunto de forma y no de fondo (se dice ahora), ni le digas al niño ¡hey, te vas a caer, baja de ahí!, resultado, al hospital, en vez de decir, ¡mantén el equilibrio, baja lentamente! pff Se ha dicho que el poder de una madre, en el uso del lenguaje es fuertísimo, determina inconscientemente el actuar del niño, y por ende su comportamiento social…¿cómo osar siquiera juzgar a una madre por decir gramaticalmente algo incorrecto al hijo??

    – Por donde construyes tu alegato me gusta mucho. Mira yo crecí en una casa con una madre TEMEROSA de todo. El miedo era el quinto elemento. El miedo y la madera, es decir los palos… A lo mejor los chinos quizás hasta se refieran un poco a eso, cuando hablan del quinto elemento. Están los mares, el aire, la tierra, la naturaleza ignea de su centro. Y está como somos educados. Pero en líneas generales todos. ¿Cómo los protegemos? Teniendo en cuenta que todo no nos lo podemos creer porque la mentira es el pan nuestro de cada día…

    Lo cierto es que ante un pedófilo enfermo o vicioso, nada se puede hacer, si la personalidad del niño es tímida, ya es presa, ¿qué hacer? enseñarle a matar, porque aún siendo tímido, puede manejar el no paralizarse, puede no tener capacidad de gritar, pero si de matar, si se le enseña…!!!eso quisiera yo, como un sin fin de razones no lo permiten, hay otras formas, muchísimas vías de encauzar al infante a identificar situaciones, diálogos, y defenderse…pero vamos de los 4 o 5 años para arriba que hacia bajo…solo orar, e intentar no hacer de la vida un peligro, no traspasar los temores, hacer ver las cosas “riesgosas” en un juego, natural…que de mayores tomará la desición de ver los años como una mierda, o sacurdirse y seguir disfrutando los colores…

    – Quiero leer el libro de Pablo Santiago precisamente porque la figura del pedófilo no va a estar planteada como algo exterior, que forma parte del horror del mundo exterior.

    Yo era tímida Maca. Mi abuelo me llevaba a aquella librería. Mi abuelo navegaba. Yo podía andar por mi ciudad porque confiaban en mí. Anduve pronto. A los once ya cruzaba las ciudad los domingos para verme con una amiga que vivía en el otro extremo. Podía salir. Aquel día fui a la librería. Debo tener esa edad. A por un cuaderno. El viejo quiere que entre a la trastienda. Yo no quiero pero él me lleva para que yo misma elija el cuaderno. Entonces no sé qué ocurre… me siento luchando y escapando de su beso. Me siento corriendo con el corazón a mil por hora. Me siento callando al llegar a mi casa. Había escapado. Ahora mismo denunciaría, pero en aquel momento nadie teníamos esa información. No sé a cuántas niñas niños pueda haberles pasado lo mismo. Pero sabía que a mi casa no podía llegar y decirlo porque entonces habría una desgracia. Yo era consciente de que lo que decía, podía costarle la vida a aquel anciano y también de que eso no me importaba. Pero que mi padre o mi abuelo fueran a la cárcel sí.

    Ufff…imposible la extensión…pero sabes? alguna vez trabajé con un grupo de niñas abusadas, lo que para el mundo es terrible, en ellas era como pan…nada…sus armaduras son tan gruesas, y como no…yo me sentí la nada – 1 (que lo tenía todo, y era adolecente), entré maldiciendo perros, salí llena…LLENA…fueron ellas que me bañaron de esperanza…

    – Yo quiero trabajar con ellos. Pertenezco a su mundo. Y mi coraza es como la suya. Me alegro por ti. También sé lo que es lo que te sucedió.

    Te dejo un GRAN Abrazo!!
    y sigo en el slogan: “La cometa vuela más alto contra el viento, no a su favor” W.Ch.

    – Gracias por tu abrazo y por el Winston :))
    ¡Ah! Y por lo que escribiste por ahí del blog de Kasandra. Me alegro de que te guste.

  7. taliesin Says:

    Mis miedos.

    Recuerdo dos miedos incontrolables de la infancia. El primero provenía de un sueño que se repetía insistentemente. En casa de unos tíos. Estaba completamente solo y presentía una figura a la que nunca le veía el rostro. La sentía subiendo las escaleras y yo retrocedía e iba siempre a refugiarme dentro de una mesa camilla en la habitación más alejada de la puerta. La figura se iba acercando parsimoniosamente y sentía sus pasos a menos de un metro, sentía su respiración mientra merodeaba en mi busca. Todo era muy lento y yo estaba en una tensión angustiante, esperando que me descubriera, pero siempre me despertaba muy ansioso antes de ser “cazado”.

    – Tú no me contestes luego si no quieres. Yo te voy contando lo que me pasa cuando te leo. Son preguntas que me hago. ¿Tu sueño cuándo comenzó? ¿Quienes eran esos tíos? ¿Recuerdas algún juego de tu infancia en su casa? El otro día me contaron otra historia… Había una niña que visitaba a sus abuelos. El abuelo estaba solo a veces. Escondía caramelos para ella. Ella buscaba los caramelos por todo el salón. Y cuando no quedaba ningún lugar… el abuelo le decía que los llevaba encima. Es una congoja de historia. Porque ella buscaba por los bolsillos del abuelo. Y resulta que los caramelos tampoco estaban ahí y sólo quedaba un lugar del abuelo donde buscarlos…

    Te cuento yo. Esa no era yo. Tengo, tres cuatro, cinco años. Quiero ir con mi abuelo a ver a su prima. Ella es una mujer destartalada pero muy amorosa. Adoro a esa prima con su voz gangosa y su aspecto de mujerona. Ella está casada con un hombre. El hombre no me gusta. Oigo siempre: Te va a coger el raposo, te va a coger el raposo… Miedo. Luego no puedo dormir, no puedo quedarme sola en casa. La luz siempre es necesaria: lo será hasta pasados los treinta con amplitud. Siempre tengo miedo del raposo (zorro). Mi corazón galopa. Ese es uno de los míos. Pero sé que los sueños y miedos que le siguieron… guardan relación con ese hombre. Yo creo que desde muy niños, casi bebés, cuando no sabemos otra cosa que no sea sentirnos… sabemos reconocer las sensaciones que nos provocan personas y actos. Porque tengo la sensación de que el conocimiento del bienestar y del malestar es innato en el hombre. Lo mismo que lo es en un animal. Algo muy primario. El instinto.

    En algún momento, no sé cuándo, pero muy pronto… nuestro equipaje instintivo comienza a cargarse en exceso de lo que otros van sumando en él. Toma esto para… y aquello para… Son sus miedos. No nos pertenecen. Miedo deberíamos sólo tener a lo que probadamente ha logrado provocarnos daño, a lo que es muy posible que nos lo provoque. Al final nos hacemos un lío muy grande con todo, con ese equipaje. Excesivo equipaje.

    Yo una vez me asusté con una mirada que un hombre le dirigía a una niña. Ella saltaba y yo contaba sus saltos. Él la miraba. Yo encontraba a ese hombre vomitivo. Algo me decía que era un degenerado. Mi instinto nunca ha dejado de funcionar. Nunca he dejado de sentir al hombre de la librería como una amenaza, a los hombres que tienen esa mirada lasciva… Se lo cuento a Maca más arriba. Sin embargo mi amiguita de diez años, se dio cuenta de que él la miraba y creía que era como yo, que la quiero y contaba sus saltos… Mi amiguita no podía identificar la lascivia en él. Pero yo no cargué el equipaje de esa niña con ese miedo mío. Quise evitárselo. Lo escribí y lo desahogué. Mi preocupación. Aunque ella si tuvo que tratar con mi miedo desgraciadamente porque se materializó en el mismo parque un acosador. En principio su acoso sólo tenía que ver conmigo. Llegamos a juicio. Me obligó a llevarlo. El juicio no sirvió de nada. ¿Sabes? Cuando la juez te pregunta: ¿le ha dicho algo ofensivo este hombre? Y tú respondes: ¡Sí! Me ha dicho que gritado que me quería y yo no le conozco de nada. La juez puede enfadarse mucho contigo porque resulta que para ella eso no es ofensivo… Pero creéme: más que tener o sentir miedo por mí, que ese hombre si llegó a asustarme y a coartar mi libertad… lo que me enfermaba era tener el conocimiento de que él era un peligro, porque era un individuo que se obsesionaba, y que estaba ahí en el banco. Y que aunque yo me fui del parque… siguió preguntándoles a esas niñas por mí y con ello estando cerca de ellas, y en libertad para poder actuar según su perturbada mente se ”lo dictase”. Mi miedo es real. Es fundado. Aunque infundado porque al menos conmigo la ley no lo reconoció culpable de nada.

    El otro miedo era diurno y se produjo durante una etapa de la preadolescencia. Estaba en el cine o en cualquier otro lugar con mis amigos y sentía que me asfixiaba. Sentía una angustia en el pecho y la sensación de que me iba a morir. Esta sensación solo la volví a sentir como adulto, en mi época de estudiante universitario cuando estaba leyendo la escena del paseo por el parque del protagonista de la náusea. Aquellas hojas muertas en el suelo… Tuve que salir en estampida a casa de unos amigos para, de morir, morir acompañado.

    – Eso son ataques de pánico. Hace mucho que no experimento uno. Pero recuerdo dos. Los dos de adulta. Sigo sin encontrarles explicación… Y recuerdo la náusea pero vagamente :)

    Sí creo que los ataques de pánico puedan tener con un trastorno de nuestra bioquímica. Para algunas personas se convierten en el de tú a tú de lo cotidiano. Te lo digo porque fue el último que tuve el que me hizo sospecharlo. Una situación que nos produzca un fuerte distres podría liberar alguna sustancia tóxica en el torrente sanguíneo. No son predecibles. y siente uno en serio que se está muriendo…

    Actualmente, cuando siento sensaciones en el cuerpo similares a esas descritas, suele ser en estados preconscientes, al adormecerme. Estoy atento a ellas y a las posibles imágenes que puedan suscitar. Suelen ser experiencias muy cortas y no suponen un centro alrededor del que gira la vida.

    – Yo ahí he tratado de aprender a convocar imágenes de amor. Bueno de hecho es lo que hice desde niña. Refugiarme en una historia con un guión bonito. Y suele funcionarme para olvidarme de lo que me ha dado miedo… Además está el tema de los estados hipnagógicos… Os dejo este artículo. Y también los miedos de los que nos hablan y que nos asusta que nos sucedan… Alguien vive un estado hipnagógico, la angustia en ellos, la que se sufre es muy real, la persona nos lo cuenta muy vividamente y luego siempre estamos esperando que no nos suceda a nosotros… Alguien me comunicó uno de esos miedos y en esa época era incapaz de dormirme… La mente es un universo, ¿eh? :)

  8. taliesin Says:

    Actitud meditativa

    Creo que es necesario familiarizarse paulatinamente con el miedo. Quiero decir, convivir con las sensaciones del miedo en el cuerpo. E investigarlas, sin acosarnos para dar respuestas. Relajados, sintiendo esas sensaciones, decirse ¿qué es esto? ¿Hay algo que se me quiera decir con esta sensación? ¿Algún recuerdo? Todo ello sin forzar. Descansar y volver en otro momento, una y otra vez aprender a ser el miedo, sin violencia, sin heroismos, poco a poco aventurándose más en las sensaciones. ¿Qué imágenes aparecen suscitadas por las sensaciones? Y pintalas e interrogarlas, sin una actitud inquisidora, esperando que sean ellas las que hablen cuando quieran.

    Podemos alternar la anterior práctica con la meditación más clásica. Atendiendo a la respiración que fluye suavemente por si misma. Y volviendo a ella constantemente cuando nos “ausentamos”: tomando las fantasías y pensamientos como nubes en cielo que dejamos pasar.

    Se trataría de equilibrar la distancia del miedo. En la primera práctica somos el miedo. En la segunda vemos el miedo como humo, como algo sin sustancia.

    En realidad se deben escoger las “soluciones” en función de las personas y modificarlas según la evolución de las prácticas.

    – Te voy a editar esto fuera. Me resulta muy interesante. Voy a intentar probarlo…
    Gracias :))

  9. candelaarias Says:

    Estoy leyendo dentro dos comentarios que me ha dejado Taliesin. Pero antes de que se me borre lo que quería decir. Hay un libro:

    Perder el Miedo al Miedo.
    De Luis Muiño.

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    Consideré que a mí no me ayudó mucho porque ya llevaba el tema muy avanzado y me lo sabía casi todo. Pero de ahí parte la idea de lo que comentaba ayer. Lo que me aportó Luis Muiño fue la explicación que me faltaba. Eso de los ruidos que escuchamos cuando estamos solos en nuestra casa y que tanto nos asustan y nos llevan a creer que hay alguien con nosotros. Cuando alguien le puso apellido a ese miedo… el miedo automáticamente desapareció. Sólo tenía que ser muy consciente de los ruidos y decirme: ya está aquí mi miedo a la soledad. Y desde luego a la soledad yo la quiero como a una amiga, no como enemiga.

    Leí este libro en la primavera del año pasado. Y todo el equipaje que no encontréis en él para luchar contra vuestros miedos no creo que yo pueda ”dároslo”. Pero si lo leéis a él vais a conocer mejor al miedo que a muchas personas que os rodean… y además os va a enseñar a trabajar con él.

    Ahora yo, con los libros de ”terapia” no me relaciono como con los libros que son novelas. Yo esos libros los utilizo como si fueran libros de texto. Son para estudiar. Y hay que comportarse con ellos como uno sabe que tuvo que comportarse con los libros de estudio… Esquemas, apuntes, ”memorización”. Al menos de la página y el remedio hasta que se nos conecte el automático.

    A veces, ¿a qué le tenemos miedo? ¿a lo desconocido? A lo desconocido siempre le tendremos miedo. Entonces ¿esto qué quiere decir? Aquello de que información es poder. Pero poder en el sentido de auto-conocimiento y por tanto auto-control. ¿Controlarse es bueno? A ver, un coche en mis manos es nada o un peligro. Si no sé conducir no puedo servirme de ese coche. Ni para llegar a ningún lado, ni para hacerme responsable en una emergencia… Siempre dependeré de otros. De un conductor de autobús, de mi vecino, del taxista de turno, de una amiga, de mi padre.. Pero si yo tengo las llaves de mi propio control, y sé conducirme, lo más probable es que llegue a cualquier parte. El coche no es tan diferente a las personas. Es un vehículo. Nuestro cuerpo es nuestro vehículo en la vida, nuestro corazón es nuestro motor, que se sirve de nuestras piernas… y nuestro cerebro es nuestro combustible pero también son las manos al volante, los ojos que identifican las señales, los códigos (el código de circulación está en los libros, y todo conductor debe regirse por él; las señales que están por toda nuestra vida nadie puede enseñárnoslas pero también están ahí).

    A mí ese combustible no me gusta desperdiciarlo prendiendo fuego a las papeleras. Soy cívica. Y no me gusta el vandalismo: me hiere la sensibilidad. Pero he de reconocer que a nivel interior… muchas veces lo he utilizado así y me he quemado viva a lo bonzo. Si el cerebro es el que produce el miedo, y ya no hablemos de los ataques de pánico… que es lo que le estaba leyendo a Taliesin ahora… habrá que explicarle las cosas al cerebro para que construya los esquemas adecuados…. Venga, lo dejo aquí ahora y a ver si nandara me da un toque de que recibió la ”información”.

  10. Maca Says:

    Gracias creo a tantos ruegos de mis padres, no sufrí esto, si he pasado por “acercamientos”, pero nunca para mudarme la piel. Sin embargo, 2 personas muy cercanas casi hermanas lo han vivido, lo indignante es la filosofía familiar del silencio, hasta la hipocresía debiera tener ese límite. Por otra parte tengo hijos, así veo las dos caras de la moneda…Lamento en los huesos que hayas pasado por algo así, tú y tantos más, me duele y me armo, por los ojitos de mis niños, no siempre estaré ahí…
    (el último comentario, podría participar por siglos en este tema…)

    Gracias a ustedes, todos uno, que me acurrucan estando…

    Beso!

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    Aquí no te cortes Maca. Yo por mí… no me preocupo en el sentido de que ya he procurado preocuparme mucho, para darme toda la comprensión que no tuve en su momento. Eso no es un saco sin fondo. Todo lo que eches dentro se agradece y te llena. Llega un punto donde te apetece hasta repartir cosas del saco… imagino que ese es mi momento. Si se pudieran hacer regalos de experiencia… a mí me gustaría hacerlos :)
    Beso para ti :)


  11. […] 29, 2008 Este es un comentario que nos ha escrito Taliesin; a mí me ha gustado y voy a tratar de probarlo este fin de […]

  12. taliesin Says:

    Estos tíos eran una hermana de mi padre y su marido. Tenían dos hijas y un hijo. Yo iba a jugar con este último que me llevaba dos años. Esto ocurría cuando yo tenía cinco, seis años. Y el sueño debió de empezar por aquella época o un poco más tarde pero no me dejó hasta adulto.

    – Conservo dos sueños de mi niñez. Ya ha hablado de ellos alguna que otra vez. Sueños terroríficos. Relacionados con mis padres. Motivos había para que existieran los sueños. Rencor por mis padres no guardo. Distancia con respecto al macho de la pareja… distancia de huida (a ser posible). Mi madre es un amor. Pero lo es ahora, recientemente. Yo en mi mente la he convertido en amor…

    Ahora pienso que el ambiente familiar de esa familia era muy poco afectivo, muy sobrio. Todo eran deberes: ordenes duras que se ejecutaban mecánicamente. Lo que recuerdo es que aquel clima me fascinaba por lo diferente que era de mi hogar, lleno de calor y cariño.

    – Qué suerte la tuya. Pobres primos….

    No había nada de acoso sexual allí. Aquellos días en que me quedaba a dormir yo los vivía como una aventura. Cuando los padres, ámbos, se iban a trabajar muy temprano, mi primo se levantaba e iba a la cocina a “robar” azúcar (así lo experimentábamos). Yo no entendía aquello pero iba con él y mi primo me dejaba participar en el banquete de azúcar, que no me gustaba especialmente. Pero mientras lo hacíamos tenía una sensación de temor que me contagiaba mi primo. Podía acontecer un desastre en cualquier momento si nos cogían. Mucho temor.

    – ¡Qué curioso! Lo digo porque es un miedo contagiado…

    Digamos que en esa casa experimenté, por primera vez conscientemente, el miedo. Y era algo que me “gustaba”.

    – La adrenalina corriendo por el torrente sanguíneo. Como cuando rapelas…

    Ahora como adulto pienso que lo que robaba mi primo era el cariño del que carecía. Se endulzaba una vida muy carente.

    – Preciosa construcción metafórica :)

    En el sueño la figura que aparecía para “cazarme” era una figura masculina.

    – Este psicólogo dice que hay miedos ancestrales. Como por ejemplo el miedo a un pasillo oscuro, o al cielo, o a las serpientes. Quizás tu figura masculina fuera tu propia representación del miedo ancestral que todos contenemos. El miedo al depredador, que pervive en nuestros circuitos cerebrales más antiguos desde las primeras edades del hombre.

    Conozco una mujer a la que el Mar le inspira un miedo aterrador. A mí el mar me fascina. Pudo pasarme horas mirándolo y más si me moja. Pero ella era estar delante de aquel mar y sentir llegar el ataque de pánico. No recordaba ningún acontecimiento en el que pudiera tener una raíz este temor. Era vieja. Se aproximaba a los setenta y lo experimentaba decía que desde niña. No había nacido en un puerto de mar… era castellana.

  13. nandara Says:

    En periodos de presión, de miedo a algo que intuyo (aún sin suceder)hay un sueño recurrente: estoy en lo alto de una montaña, sola, la montaña es muy alta y hacia donde mire es un precipicio, no me puedo mover porque si me muevo caería. Siento que me falta el aire, no hay escapatoria…
    Entonces suelo despertar con taquicardia, a veces con sudor frío.
    Es un sueño muy desagradable.

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    Trataré de encontrar entre los posibles significados que pueda tener… lo dejamos pendiente.

  14. nandara Says:

    Otros sueños muy desagradables, creo que aún peor que el anterior, eran (ya no los tengo de unos años para acá) es cuando soñaba que mi niña mediana se perdía, alguien la encontraba y le hacía daño, incluso en algunos sueños la mataba. Me despertaba de golpe ,llorando y sudorosa. Tardaba tiempo en recuperarme.
    Ahora que he recordado ese tipo de sueño, me siento mal.

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    Ahora también sabemos ya de donde es fácil que procesa ese miedo tan razonable.
    Todo te está recordando épocas de un desvalimiento interior y exterior muy grande.
    Te sientes mal porque contactas con tu propio desvalimiento y no sabes qué hacer con él.
    Pero ya verás como damos con algo que te ayudará…
    De hecho no creo que recordando ese tipo de cosas, se agrave nada.
    El problema es que no pudiste hablarlo.
    El problema es que cuando se comienza a hablar de ello… con una vez no sientes que sale lo bastante…
    El problema es que ahora no existe el problema…
    La solución creo que pasa por un desbloqueo de emociones largamente reprimidas.
    Quizás estés funcionando todavía con antiguos patrones ordenados por otros.
    Es decir, si tu madre no quería oír hablar del tema… inconscientemente tal vez hayas interiorizado esas voces y tú misma tengas un miedo indeterminado a que al abrir las cajas antiguas… salgan cosas a la luz que tengan el poder de seguir haciéndote daño.
    Pero ya viste que la abriste … comenzaste abrirla…
    Seguimos adelante con la limpieza de la mente. Poniéndola en condiciones de pensar sin tantos prejuicios y ya verás como tu misma comenzarás a darte pronto respuestas como la que Taliesin encontró para su primo y el robo del azúcar :)

  15. nandara Says:

    Y cuando mi niño estaba enfermo, el sueño horrible era una esquela con el nombre de mi niño en la puerta y el féretro en la entrada… siento escalofríos…
    Sin embargo, yo sí le contaba esos sueños a E., él callaba porque decía no le encontraba explicación… y los sueños seguían.

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    Mi madre a veces ha tenido sueños espeluznantes con nosotros. El problema era que le preocupábamos demasiado. Yo sobre todo porque llevaba una vida que según ella no podía pegar ojo. Era verdad. Yo no sé Taliesin si te dirá algo acerca de esto. Pero tu niño tenía una enfermedad que podía resultar mortal. Tus sueños eran muy entendibles. Todos tus miedos afloraban en ellos. Un miedo atroz. Creo que estuviste sometida a demasiada presión y que eso te pasa factura ahora. Aunque probablemente no sea sólo ahora. Si no que te haya costado durante toda tu vida relajarte y ser un poco feliz.

  16. taliesin Says:

    Sueño de figura masculina cazadora

    Si lo interpretaramos freudianamente, el temor a ser “cazado” sería el temor a la castración. La época del origen de sueño es edípica y lo que allí se “robaba” era el cariño materno.

    En todo caso y como quiera que el sueño se reprodujo posteriormente, lo asocio al pecado original: el robo de la manzana, de lo prohibido. En consecuencia es posible que ese sueño lo tuviera en épocas en las que se producía un ensanchamiento de la conciencia. Prometeo también roba el fuego para los hombres, que es calor y luminosidad de la conciencia. Y también como Adán y Eva, sufre el castigo. Ese revoloteo presentido del aleteo del águila devoradora me produce las mismas sensaciones quela figura masculina respirando a escasos centímetros de la mesa camilla.

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    Persecuciones: Te pego aquí los míos:

    Mi padre es el lobo. El lobo de mis sueños. Siempre se repite aquel sueño. La manada de lobos te persigue. Y el jefe de la manada es tu padre y tiene los ojos naranjas. Fosforecen en la noche, en el atardecer. Son como brasas ígneas, tizones encendidos de voraz hambre sin escrúpulos. La pesadilla de mi infancia. Había otra. Aquella era terrible, aunque hace muchos años que dejé de tenerla. Terrorífica. La sensación de ser una roca. Rugosa, muy rugosa, y rodar y rodar y rodar por la ladera de la montaña. Y ver a tus padres, o los suponías. Eran dos coronas, dos sombras. Era eso lo que veía. Siempre ese sueño de niña. Nunca lo entendí.

    Tu interpretación la entiendo… o creo entenderla…

  17. taliesin Says:

    Sueño de la montaña

    Las altas montañas solo son accesibles a los hombres que se esfuerzan a subir a lo alto, lo que suele representar el esfuerzo espiritual, pues allí habitan los dioses.

    – Si le hablamos a Nandara de dioses se nos puede enfadar :)
    A ella la mención de lo que pueda confundir con lo religioso la cabrea.
    Rebeldía interior desde la infancia.
    No sé si acabaría de entender que yo no tengo nada de religiosa aunque tenga una página a la que llame la mística oscura :)

    Al aparecer en el sueño el precipicio, se sugiere que amenaza una caida, es decir una depresión. En todo caso aparece como una compensación de una actitud excesivamente espiritual.

    – A ver qué cuenta. Yo ya te he dejado ver mis dos sueños reincidentes y en uno siempre está la montaña y el precipicio y síempre he tendido a lo espiritual de algún modo, desde muy niña. Anti-religiosa como ella. No por rebeldía, el colegio de monjas no estuvo tan mal. Pero si me di cuenta de las injusticias ya en parvulitos. Del elitismo… A pesar de ello mi idea siempre ha sido que Dios es uno. No he evolucionado demasiado en ella. Sigo pensando prácticamente lo mismo que a los seis años.

    Por lo tanto, creo que es muy indicado para esta situación, la “actitud meditativa”. Es decir, el contacto con el cuerpo, sus sensaciones (que pueden llegar a ser de caída o depresivas en primera instancia) y sus significaciones (lo que nos dicen esas sensaciones al oido o en imágenes).

    – Voy a tratar de probarlo esta noche. Si lo consigo, aunque no lo consiga… te dejo el audio bajo el post donde he dejado tu comentario. Si ves que no lo llevo o que me pierdo… tú decides si me ayudas a profundizar :)

    La actitud excesivamente espiritual es frecuente, como vía de escape, en aquellos que viven en un cuerpo de dolor.

    – Mira esto sí que tiene mucho que ver conmigo. Reconozco que desde que sufrí un recrudecimiento de mis dolores osteo musculares en el 2003… me fui volcando poco a poco y cada día más en mi mundo espiritual. Mi cuerpo no está tan mal ahora como estuvo. Principalmente porque no entro en distres y hago todo lo posible por no excederme y relajarme. En cuanto me paso un mínimo… al día siguiente para mí es una cruz. Y bastan dos copas de vino a veces, para que eso pueda suceder :)

    Ni siquiera es el vino. Basta que esté media hora en cualquier lugar bajo tensión. Mi cuerpo me pasa factura. Vértigo y dolor :)
    No me quejo. Me gustan los límites. Se vive mejor con ellos. Sabiendo que existen.

  18. taliesin Says:

    Sueño de la niña que se pierde

    “Todo te está recordando épocas de un desvalimiento interior y exterior muy grande.
    Te sientes mal porque contactas con tu propio desvalimiento y no sabes qué hacer con él.”

    Eses recuerdos son simbolizados por la hija. Pero esta se pierde. Habría que preguntarse si, por alguna razón, se está pretendiendo vivir como si el problema no existiera.

    – ¿A qué te refieres? Si me lo puedes concretar un poco más quizás yo me entere, aunque… si he notado que Nandara tiene tendencia a ciertos puntos ciegos. Bueno como todos. Cada uno tiene un ámbito donde la atención se reduce convenientemente.

    Alguien la encuentra, la daña o la mata. En sintonía con lo anterior, habría que ver aquí si esto pudiera significar que se está reprimiendo el problema. Matar, a veces significa reprimir.

    – Nandara tiene en común este tipo de sueño con mi madre. Nandara tiene zonas donde es muy reprimida, se reprime (no represora); mi madre también es altamente ”reprimida”.

    De modo que el inconsciente nos trae esos sentimientos de vuelta a la consciencia para que no sea abandonados al olvido, y para cuidar de ellos (terapia=cuidado) integrándolos en la consciencia.

    – Qué bonito eso de cuidado. Kasandra estaría a medias de acuerdo… porque no es como ve la terapia pero a mí me encanta el concepto. De hecho para mí la terapia tiene todo que ver con cuidar de lo pequeño de mí, de cualquiera. .

  19. taliesin Says:

    Vamos a intentar que Nandara no se enfade con eso de los dioses. Los sueños se interpretan gracias a las asociaciones que el soñante hace con los símbolos que aparecen en ellos. Por eso, si se sueña con la casa de los tíos, habrá que preguntar que pasó allí, como se sentía cuando estabas allí, quien eran esos tíos, etc. Existen algunos símbolos que son más colectivos que personales. Allí el soñante es capaz de asociar poco o vagamente. Entonces se hace necesario recurrir a las asociaciones que la “humanidad” ha dado a lo largo de los tiempos. Yo he supuesto que la montaña era uno de esos símbolos.

    Y la montaña siempre aparece como meta de la aspiración espiritual. Allí fue Moisés a por las tablas. También está la subida al monte Carmelo. Las ermitas a las que se va en romería contienen santos que sustituyen a los antiguos dioses. Y los ejemplos se multiplicarían. Es en ese sentido que se dice que allí moran los dioses.

    – La montaña además de la tendencia a la elevación, por ser algo inmenso e inmutable (mirar a las montañas a mí siempre me conecta con mi propia ”insignificancia” en relación a ellas) simboliza los obstáculos insuperables y los grandes retos.

    No me había dado cuenta de que el simbolismo de la montaña es de los más extensos en el diccionario de símbolos pero en recorrido.

    Por lo tanto si alguien sueña que está subiendo una montaña podemos pensar que esa persona está haciendo un esfuerzo espiritual, lo cual no implica que ese esfuerzo esté relacionado con preocupaciones religiosas. El esfuerzo espiritual puede ser una tendencia a sacar el sentido exclusivamente en relación a lo inmaterial, a las ideas, a las estructuras, a las intuiciones, a las formas estéticas.

    Pero el sueño nos trae un contraste de las alturas con el precipicio. Esto sugiere que esta actitud espiritual representa un peligro: la caída. Aquí parece que el inconsciente ejerce su función compensadora, homeostática de equilibrar los contrarios. Es decir, denuncia una actitud excesivamente espiritual y amenaza con una depresión, que es un síntoma para que sea tenido en consideración el cuerpo. Existe un libro interesante de Alexander Lowen: Depresión y cuerpo, que explica muy bien estas conexiones.

    Conociendo la historia de la soñante se puede concluir que esa actitud excesivamente espiritual tiene las raíces en sensaciones desagradables, dolorosas, que fueron grabadas en el cuerpo durante la infancia y de las que se escapa: ese es el cuerpo del dolor.

    Creo que es previsible que en la medida que la soñante empiece a considerar las sensaciones y lo corporal se puede producir una depresión. No habría que preocuparse porque sabemos que se trata de un proceso homeostático que acabará equilibrándose.

  20. taliesin Says:

    La niña se pierde

    La niña es el recuerdo de los problemas de la soñante derivados de la infancia. Si la niña se pierde, el sueño está sugiriendo que estamos perdiendo conexión consciente con la memoria de lo acontecido.

    Y además se barrunta que se están reprimiendo esos recuerdos: se mata (o daña) a la niña.

    Es decir, parece que la soñante, en vez de contactar con esos recuerdos, condición imprescindible de toda terapia, lo que está haciendo es querer vivir como si nada hubiera acontecido.

    Pero el inconsciente que es sabio, repite una y otra vez: “cuidado, hay una niña maltratada”, es decir, existe una infancia dañada que hay que reparar.

  21. taliesin Says:

    El sueño de la esquela

    La interpretación que sigue la realizo con todas las reservas, pues sería necesario conocer el contexto exacto en que se produce el sueño. Supongo que se refiere al contexto que estamos analizando en relación a los abusos.

    – No aquí lo que ocurre más bien es que el niño, un niño de unos dos años, enferma de cáncer. Ella en esa época creo que aún estaba feliz al inicio de su matrimonio. Con el poeta que besaba sus cicatrices. La herida de la infancia de algún modo estaba siendo reparada. Sus sentimientos hacia su marido son de agradecimiento. Pero el niño enferma, y se ve muy muy sola. El marido escapa de esa situación porque a él los hospitales le deprimen, la siente a ella más fuerte, entonces ella se aleja con su niño sola y con su terrible preocupación. Se va a vivir a otra ciudad. El marido los visitas los fines de semana. Eso sostenido por un periodo de dos años. Ella recibe el consejo de tener otro hijo para un posible transplante de médula. Llega entonces la mediana, que es la que aparece en la esquela… Creo que ahí algo significativo ahí.

    ¿Cómo cuidarías tú de alguien que ha sufrido abusos en su infancia? A qué tipo de literatura la llevarías tú… a ella le gusta mucho leer y aprende mucho de ese modo. Todos los libros que lee la reconfortan consigo misma.

    El tema de los abusos es repetido. Ella los sufre de su tío. Ella y su hermana. Nadie les hace caso cuando hablan del tema. Se las manda callar para que no se entere el padre y provocarle una enfermedad. Esa es la amenaza. La debilidad del padre. El padre tiene negocios con el tío. El tío es el marido de la hermana de la madre. La madre insiste en mandarlas una y otra vez a la casa. Tienen ocho y diez años. Van a cuidar de los primos para que los tíos se diviertan. Es lógico que la madre hiciera esto porque Nandara descubre hace poco que la madre tuvo que cuidar de sus hermanos cuando sus propios padres se iban de viaje. Es estupendo tener tu visión… Es mucho más fresca. Mi mente ya se ha amoldado a Nandara. Son muchos meses. Yo tengo un problema con el desvalimiento. No me lo he podido permitir nunca. Entonces aunque no quiera tiendo a insistir en la propia capacidad para superarlo y quizás no sea lo mejor para ella. Bien, el tío es un enfermo y los hijos de ellos enferman. Cáncer, creo, no sé si una leucemia… Alguno muere. Nace otro. Ese es el niño que va a sufrir abusos. Se destapa todo cuando el chico ha superado la adolescencia. Quiere matar al padre, quiere suicidarse. Nandara no habló de todo esto fácil. Durante meses todo era perfecto en su familia de la infancia. No sé si la represión del recuerdo era muy fuerte. O su desconfianza para hablar de ello en aquel tiempo lo era. El día que se decide a hablar, después de semanas de ir revolviéndose por dentro lo vomita todo.

    Los hijos pueden simbolizar la posibilidades futuras de vida: nuevas energías para nuevos caminos existenciales. Se anuncia pues la cancelación de estas posibilidades en la vida psíquica de la soñante. Enlazando con los anteriores sueños, podríamos decir que, caso de no tomar en serio la reparación de la infancia dañada, se pudiera producir “un enfriamiento” de la vida psíquica y emocional y por lo tanto un estancamiento vital.

    – En ello estaba. Ahora sonríe y mejora cada un poco más. Hace más cosas, tiene más planes. Además estaba la culpabilidad. Porque ahora hay otro secreto oscuro que se ha instalado en su vida. Ese marido y compañero maravilloso, al que ella mantiene comprensiblemente alejado de ella (porque la herida del ”abandono” también está ahí, cuando sucede lo del cáncer del niño), hace unos tres años tiene una competencia. Nandara conoce a alguien en Red y llega a un encuentro. Durante tres años eso es un secreto oscuro entre ella y su marido. Yo pensando como pienso… como actúo… no concibo el que un secreto que se ha instalado así entre ambos posibilite una comunión. Yo en mi caso necesitaría hablarlo para arreglarlo. Para que no estorbase. Pero sé que no todo el mundo necesita lo mismo. Entonces tú de ser ella qué harías con tu secreto, tú de ser el marido quisieras saberlo… Yo creo que ella nunca se lo dirá, pero tampoco estoy muy segura que hablarle de ello no tuviera consecuencias desastrosas para la pareja. Por una parte sabemos que en la mentira, en lo oscuro, no es fácil desenvolverse, y que la mentira es también un precipicio. Y por otra sabemos que el silencio no daña. ¿Pero a quién no daña? En ese tramo me he atorado yo. Aunque sé que no soy quien lo tiene que resolver. Pero son las dos cosas que me suceden con ella. La primera que tiendo a ser demasiado hermana mayor de mi niña interior herida. Entonces me siento fuerte. Y no tengo ni la más remota idea de cómo fue que conseguí llegar a sentirme así. La segunda que no creo en la mentira… ni en el silencio. Porque eso siempre significa represión. O para mí. Entonces me cuesta concebir que Nandara solvente su problema de relación con el marido (que la ama profundamente pero que a la vez la quiere diferente en algunos aspectos de como es). No sé si me he explicado. Además, aunque te lo cuente.. no significa que te pida que me sigas abriendo la mente. Sólo si tú quieres…

    Estos sueños los hay afrontar, considerando a la muerte como la mejor consejera para vivir plenamente.
    La muerte nos da el valor de la vida y nos conmina a lanzarse a ella, a pesar de los sufrimientos que haya que pasar para conseguir una plenitud vital.

  22. candelaarias Says:

    No, me hice un lio. , ”el sueño horrible era una esquela con el nombre de mi niño en la puerta y el féretro en la entrada… siento”

    A la niña mediana es a la que alguien le hacía daño.

    Pero lo que ocurre es que esta niña vino porque era necesaria, por recomendación médica…

    Alguna otra vez posterior Nandara se ha quedado embarazada dejándose llevar por las circunstancias… Esos embarazos no fructifican y ella sufre terriblemente con esos abortos.


  23. […] 1, 2008 Taliesin: ‘… Aquí parece que el inconsciente ejerce su función compensadora, homeostática de […]

  24. taliesin Says:

    “¿Cómo cuidarías tú de alguien que ha sufrido abusos en su infancia? A qué tipo de literatura la llevarías tú… a ella le gusta mucho leer y aprende mucho de ese modo. Todos los libros que lee la reconfortan consigo misma.”

    Ya. Pero esto es justamente lo que denunciaba el sueño: una manera espiritual de resolver el problema.

    – Creo que ya lo he comprendido :)
    Creo también que eso no lo ha resuelto… Algunos si le llegaron. Lo bastante para saber comunicarse con otros mucho mejor que yo. Conoce mejor la armonía. Al menos a nivel virtual. Yo me llevo muy bien conmigo. Por eso somos distintas. Ella sólo a veces. Yo antes Nunca.

    Yo lo que recomendaría es que Nandara escribiera “el libro” con toda la experiencia psicológica que vaya teniendo de su contacto con el cuerpo: con sus temores, fantasías, dolores y lágrimas. Que lo ilustre con dibujos, pinturas, etc. Y que no se preocupa de la calidad de lo escrito ni de lo dibujado. Ahora es tiempo de tratar con la materia prima, burda y enojosa.

    – Le he preguntado si solía masturbarse. Me ha dicho que ahí es una reprimida. Llevo toda mi vida masturbándome pero sólo a los 20 conocí el orgasmo. El orgasmo ha sido mi gran compañero en la liberación. A veces lo he relegado y mi cuerpo se ha resentido. No sé si es para todo el mundo así. Mi pregunta tiene que ver contigo: ¿qué se siente del otro lado? ¿del lado de la niñez con amor? ¿cómo es la vida para un niño que crece así? Conozco uno pero sólo tiene siete años… Lo veo feliz. Con confianza. Profundo. Misterioso. Dulce… no perfecto. Las rabietas son lógicas. Aunque a mí me cueste aceptarlas. Cuando amo tengo problema con una emoción humana: la ira. La relego. Me sienta muy bien no relegarla en relaciones más superciales. Fluye con normalidad. Pero en el amor no me gusta porque no me parece civilizada. Antes tampoco esto era así. Estuve golpeando ira durante casi diez años. En el deporte… llegó un momento que tenía tan poca ira que el deporte era una cuesta arriba. Era un deporte violento. Pero qué se siente y cómo es la vida desde el lado del amor… es mi gran pregunta. A mí me has parecido un llegado de ese lado. Lo siento si te molesta mi franqueza. A veces sólo soy franqueza.

    Y que sepa, a la vez, que todo eso desagradable no es ella: es humo que desaparecerá. Pero solo lo hará a condición de ser “ello” por un tiempo.

    – Me gusta mucho lo que le has dicho. Pero es demasiado profundo. Cuesta entenderlo… Espero que ella sí lo haya captado. Yo fui mi sombra un tiempo…

  25. taliesin Says:

    “Entonces tú de ser ella qué harías con tu secreto, tú de ser el marido quisieras saberlo… ”

    Las decisiones no solo dependen de las personas sino en una misma persona, dependiendo del momento y las circunstancias.

    A la hora de tomar una decisión, las normas establecidas, los códigos éticos (incluso los propios), el razonamiento, … no tienen la última palabra. Las emociones son las que mejor pueden regir el proceso de decisión, con el concurso del razonamiento, obviamente.

    El problema es cuando las emociones y los afectos están inconscientes. Es decir, cuando se está en las alturas, uno no es consciente de esta valiosísima fuente de información, y como consecuencia uno se encuentra perdido, paralizado, sin saber qué decidir.

    – Conozco personas que olvidan lo que hacen de un día para otro. Se les borra. Lo borran. Me costaba creermelo. Pero hasta que descubrí que hay personas con enfermedades extrañas… Cualquiera podemos tener una de esas enfermedades en un grado más leve… Tengo una amiga que lo hace: olvidar lo que pone en conflicto su moral, lo que la compromete. Ella y Nandara se sienten mucho. Porque se reflejan mucho. En el caso de mi amiga la espiritualización no es el tema. No son las alturas. Su mente se distrae de otra manera… más material…. También cae a veces en lo que ella considera delitos del cuerpo… No se lo perdona. No es capaz de disfrutar. Tampoco de trabajar con su ”libro” escrito. Pereza. ¿Cómo estimularlas ? Otra pregunta de difícil respuesta para mí.

    Es ahí donde pueden venir al rescate los sueños. En ellos se manifiestan eses procesos afectivos que no fueron conscientes. Si uno vive con la preocupación de no saber que decidir sobre algo, esa preocupación acabará reflejándose en la vida onírica.

    – Tengo un diario de sueños aquí. Cada uno de esos sueños fue trabajoso. De escribir de retener. Si no se trabaja con ellos dudo que los contenidos que afloran en el sueño sean conscientes por mucho tiempo… ¿o todo lo que aflora a la consciencia en la psique construye esquema? Sirve igual…¿?

    A largo plazo, sería conveniente ir ganando en consciencia de los propios feelings, atendiendo a su ocurrencia en el cuerpo.

    – Mi cuerpo es el que me lo dice todo por sus sensaciones. No sabría sin él. Se comunica conmigo y sabe mejor que yo. A veces cuesta hacerle caso… El cuerpo es muy suyo. No es domesticable… No deja de enviarte mensajes. El miedo hoy ha desaparecido de nuevo…

  26. nandara Says:

    Qué lío, pero gracias por la atención.
    ——————-
    El nombre que aparecía en la esquela era el de mi niño cuando estaba malito. Y un féretro pequeño de color blanco.
    Esa pesadilla desapareció cuando por fin mi niño salió del cáncer (linfoma de Hodgking).
    …………

    La pesadilla de la niña que se pierde, si se repite de vez en cuando. Siempre se refiere a mi niña mediana. Cuando nació la pequeña, todavía se acrecentaron más, muchos días. Creo que veía a mi mediana como más solita: nació como posible remedio al hermano mayor y luego llegó la pequeña a la cual pasé a prestar más atención por recien nacida. Sentía que mi niña mediana necesitaba más de mi y yo no podía partirme en tantos trozos...

  27. nandara Says:

    Pero lo que ocurre es que esta niña vino porque era necesaria, por recomendación médica…
    —————–
    Estoy pensando que tal vez exista algún tipo de identificación en ese aspecto: mi hermana la mayor murió y yo nací un año después. También sería una especie de “remedio”. Mi hermana pequeña nace 20 meses después. Yo también soy la mediana de papá y mamá. :)

    – Pero ahora sonríes :)

  28. taliesin Says:

    ¿qué se siente del otro lado? ¿del lado de la niñez con amor? ¿cómo es la vida para un niño que crece así? … Pero qué se siente y cómo es la vida desde el lado del amor… es mi gran pregunta. A mí me has parecido un llegado de ese lado. Lo siento si te molesta mi franqueza. A veces sólo soy franqueza.

    No me molesta nada. Mas bien me entran ganas de escojonarme. Pero te entiendo: debí dar una imagen de persona equilibrada y que controla. Pues no. Mas bien soy una persona que está pendiente siempre de equilibrase y a la que el control le horroriza. ¿O era? Ya no lo sé. Últimamente la cosa está más serena.

    – He conocido personas (más bien a través de este medio) que hablaban desde una infancia feliz, y una vida feliz, sin más altibajos que los ”normales”. He leído en ‘el viaje al amor’ de Punset que el cerebro social ya se ha formado a los dos años. Todo ese tiempo coincide con lo que fue (en teoría) un puto caos en mi hogar de la infancia. Cuando escribía de recuperar el control… tenía 32 años. Y ninguno pero Ninguno. Lo perdía en cualquier momento. No creo que haya conseguido hacerme un poco con ese control (punto de control interno) hasta mayo del año pasado (39). Digamos que fui puesta a prueba y que si no lo hubiera desarrollado habría caído en Depresión. Lo que si me hice en todo ese tiempo de existencia fue una temerosa temible. El control dejó de preocuparme. Bueno eso no es cierto. A ver, yo en cuanto salgo a la calle… primero procuro ir a lo mío, y luego mi actitud a veces ha sido de comérmelo todo, de sentirlo todo, de estar abierta a todo. Lo que ocurre es que aquí detrás del teclado… me veo privada de los ojos, de los ruidos, que no sigan siendo los del exterior… La mente trabaja sin vuestras miradas, sin vuestros gestos, sin vuestro tono de voz. A veces he sentido afectos grandes con personas por las que me comunico por este medio. Me gusta fluir con eso porque luego siempre he conocido a esas personas que me han llegado, en la Realidad. Eso me da confianza. A veces una voz escuchada antes de tiempo lo ha roto todo. La voz es muy importante. La actitud. La metáfora del azúcar me hace pensar que si llegas de ese lado. Porque el lado del amor es el de aquel que está dispuesto a escuchar y a comprender. Y a compartir lo que sabe. ¿Me expliqué mejor ahora? Para mí esto no fue gratis. Y si lo fue. Verás me pasó una cosa en el 2001. Voy a tratar de averiguarlo ahora. Estos días. Comienza por el Camino (lo hice, 7 jornadas, trabajando) pero antes de hacer el Camino. Estaba escribiendo mi diario (no conocía la Red, la tenía totalmente metida entre ceja y ceja, a la Red, me parecía una pérdida de tiempo pero ya estaba en casa de mi padre, y ya estaba en casa de mis amigos). Entonces me compro otro libro de Coelho. Justo el que en él hace y escribe su viaje por el Camino de Santiago. Shirley sé que tuvo que leer este libro y fue este libro lo que la trajo a España. Aunque ella no lo mencione ni lo cuente así… Hay anotaciones por el libro. Lo sé porque ayer lo busqué. El libro me remite a mi diario. No sé qué cuaderno será, probablemente el 16… Mis cuadernos son una entrega. No le interesarán a nadie pero yo salía a la calle con esos cuadernos. El cuaderno se convirtió en mi amigo. El mundo podía balancearse pero yo siempre tenía un cuaderno al que aferrarme. (bueno de hecho siempre lo llevo). Se enfrentarme a cualquier momento con un papel y un lápiz en la mano. Esa es mi búsqueda del equilibrio. Consigo un centro en minutos. Entonces cuando ayer le contabas esos ‘secretos’ a Nandara… yo leía amor en ello. Amor del de verdad. Del que es tuyo porque lo llevas dentro. El amor te hace sabio. El amor te habla. El amor nunca te deja del todo solo. Siempre estás contigo y con ese amor. Que has desarrollado dentro de ti. Amor primero para tu niño, amor para todo lo tuyo. Entonces también para todos los demás porque el amor es sagrado. A mí lo que me horrorizan son los puntos de control externos. Eso es lo que arrastro de mi infancia afortunada en parte. Porque aunque mi infancia fuese muy caótica… a mí esa fuente jamás me faltó. El amor incondicional si que lo tuve. Y la tranquilidad de saber dónde encontrarlo. Era muy sencillo. Sólo tenía que ir hasta el fondo del pasillo y abrir esa puerta y cerrarme tras ella. Allí estaba el mundo de mis abuelos. Que aunque para ellos se tambalease como para todos… para mí siempre fue infalible. El amor siempre me esperaba. Pero Nandara aunque tuvo abuelos… mi amiga lo mismo… Nunca tuvo esa fuente tan a mano. Lo mío era desquiciado pero sólo en parte. El sistema estaba jodido, lo era. Pero yo del todo no. No sé qué hubiera sido de mí de no haber conocido el amor. Y sé que mucha gente no lo conoce. Sabe o cree saber muchas cosas del amor, porque sus mensajes se escriben y pintan por todas partes. Menos mal. Pero lo que cuenta en el fondo es la idea que nosotros nos hicimos del amor. y eso creo que es muy antiguo, y creo que sí que viene de la infancia. Para tener amor para otro… para mí… yo sólo tengo que comportarme como mis abuelos, que escuchaban mucho, que abrazaban mucho, que eran muy comprensivos conmigo y siempre siempre me daban buenos consejos porque me querían y no querían que me pasase nada malo. Aunque me pasaba y ellos no lo podían evitar del todo. Pero para compensarlo podían quererme mucho y muy bien hasta que las lágrimas pasaban. Yo si vengo en parte de ese otro lado. Y sé que también deja una huella imborrable. Confío poco en las imagenes. A no ser que sean símbolos, pero me encanta que te entren ganas de escojonarte. Yo me paso así parte de mis días. Riendo :)

    Sí. Tuve una infancia muy feliz. Era bueno, muy estudioso, deportista. Comulgaba todos los días en el colegio y tenía experiencias místicas: llegué a ver a “dios” al consagrarse la ostia. Y mis padres me querían mucho. Siempre tuve el cariño en casa y era todo un modelo.

    – Me hice amiga de Jesús (vamos Jesusito) porque mi madre lo rezaba conmigo. Tengo ese recuerdo. Me escapaba de misa, era buena pero nada estudiosa. Me gustaba más campar a mi aire. El deporte fue una buena apuesta. Me hice muy buena jugando a lo que jugábamos en el patio y empecé a contar… Era de las primeras elegidas. Eso también favorece la confianza… En parte aprendí a hacerme de respetar así. En parte le cogí gusto al colegio así. Pero le di un corte de manga en cuanto pude. Con 14 años. Recuerdo que los chicos me asustaban. Las otras niñas, algunas, ligaban con los chicos del colegio del al lado. Yo no. Sin embargo me enamoré a los 8 años. Y me pasé seis enamorada. No quita eso de que sí tuviera experiencias sexuales…. Muy dilatadas. Desde antes de enamorarme… Mis vecinos no me asustaban. Siempre fui un poco mística. Es la expresión que más ha resonado en mi infancia y juventud. Nunca lo entendí. Yo sólo creía que era por mi naturaleza contemplativa. Hasta este diario… que voy a releer, el diario en el que leo el libro de Coelho. Entonces tuve una experiencia Mística. Ahora me temo que pueda haber sido inducida a medias por el propio autor, y por lo que me estaba sucediendo en ese momento. Un desconocido se había hecho con el control de mi teléfono móvil… yo creí que podía ser el hombre que amaba (oh, que me amaba y me lo probaba así). Mentira… No era él…

    Pero de repente todo se revolucionó a partir de los quince, dieciséis años. Empecé a beber y llegaron los palos del amor. Y cuando fui a Santiago … Recuerdo que un guía turista con su recua detrás … una vez señalaron a los colegas y a mí, que estábamos sentados en la Quintana dos Mortos, diciendo: y estos son los hippies de Santiago.

    – Bebí a los 15 y no dejé de beber hasta los 23. De los 20 a los 23 la cosa se puso peligrosa… Lo dejé por mi misma. Porque ese camino no me estaba gustando nada a donde me llevaba. Empecé a conocerme a los 24.

    En fin. ¿Cómo explicar sintéticamente lo que revolucionó todo? Un exceso de amor, una pasión desbocada … y una querencia de todo ese caos en una sociedad en la que nunca encontré mi sitio.

    – Si la sociedad fuera como tiene que ser: amorosa. No normativa. Eso es antitético. Todos tendríamos nuestro sitio. Pero la sociedad divide con sus normas al mundo en normados y escoria. Intuyo que los menos normados somos los más apasionados. Pero también es posible que no sea así. Más que individuos somos imágenes de nosotros. Y la imagen es algo falso. Si se pone la imagen a prueba, la que uno quiere transmitir o vende… en seguida te das cuenta en la inmensa mayoría de los casos, que la imagen falla y que lo que asoma es el tú real.

    Un ejemplo: Tengo un amigo que siempre se siente como el bueno despreciado y minusvalorado de la peli. Es amigo mío y mientras ”me amaba” era un encanto conmigo. Porque yo no le amaba de una manera sexual. Para mí iba a ser el mismo en el minuto cero a este minuto. Amigo. Punto. Y le iba a querer así. A preocuparme lo mismo por él. No tenía sexo. Pero él no sabe diferenciar la amistad del amor. Asi que cuando nos ama, a sus amigas, siempre nos está amando románticamente. Y eso genera expectativas… La expectativa tiene más que ver con el deseo que con el amor. Pero el deseo no es malo en mi filosofía… No lo entiendo negativo como pueda ser para los budistas. El deseo es un guía. Pero no es un buen guía si en vez de ser cooperante con el amor, lo dirige la ambición…

    Vale, este amigo, se enamora de otra amiga. Sus amigas ya no contamos con su atención. Esto duele y no duele. Duele ver que tú no te habías equivocado con él. No duele porque tampoco estabas implicada para que te pueda doler. La amistad es un sentimiento medio. No de peor calidad. Sólo es un sentimiento que no hace tambalearse a todo tu mundo emocional cuando falla. A no ser que no sientas amor… El amor es muy protector. Te cura, te salva. Pero es una vivencia solitaria, en principio. Te hace consciente de la conexión con otros. Pero no de forma egoísta. Eso es lo que te permite alegrarte por esos otros cuando disfrutan de cosas en su vida, en la que tú no estás. Te alegras por ellos inmediatamente: no envidas, no te duele. (Ya llevo un buen rato aquí, esta mañana.. no siempre tengo tiempo para quedarme así… hablando… pensando…). Venga, este amigo se enamora de otra amiga y dejamos de existir los otros como existiamos. Tú te alegras pero… al heroe maltrecho de la peli, el que ha soportado tantas heridas del ”amor”, lo ves después de muchos meses. Lo ves porque has leído en su espacio que le amenaza la depresión. Te reúnes con él y te cuenta: el chico celestial sale con esa amiga y la anima a beber. Sabe que si ella bebe el tiene alguna oportunidad de estrenarse follando. Sí porque es virgen. Quiere brindarle eso maravilloso que es la virginidad a la mujer de su vida. ¿Entiendes que patrañas me molestan? Bueno ella bebe mucho más de lo pensado por él que era cabal pero en ese estado admite irse con él a un hotel. Como ya tuvo una oportunidad con esta chica hace un año y la desperdició y yo le hablé de la oportunidad… de lo que significa dejarla pasar… él paga lo que sea por estar dos horas que les quedan con esa chica en un hotel. Da igual el dinero. Hay que estrenarse. No hay hoteles en la Ciudad. Al final dan con uno. Él empieza a sobarla. Ella se pone malísima. No deja de vomitar. No se le pasa el mal pedo. Hay que irse del hotel. Él al menos ya le ha besado las tetas. Todo esto me lo va contando por el camino… buscamos una bodega para comer. Yo enfermando. Resulta que él es a sus treinta todavía un niño de mamá que no ha sabido individuarse en su hogar y tiene límites como yo los tenía a los 16. De horarios, de relación… esas cosas. Ya es muy tarde. Hay que irse a casa como sea. Mamá. La que se me va a caer encima. Deja a su querida amiga en el coche. Malísima. Temblando al volante. La chica está todavía 45 desangelados minutos sola allí. Sin poder conducir. Sola. Él regresa a casa con la conciencia de que eso autodestructivo de ella, eso de beber tanto… quedarse así sola piensa que es por su bien. A mí entonces me duele el alma. Cruzamos una calle de mi pueblo. Algo se ha roto dentro de mí. Le digo que es un cerdo y que se comportó como un cerdo. Ya lo sé, me contesta. Yo no la conocía de nada a ella. Pero acababamos de tomarnos un vino con ella. Era muy importante mi aprobación. Sí, la chica tiene mucho duende y me encanta. Lo que no puedo aprobar (es lo que nunca entenderé, por qué buscamos esa aprobación que yo no busco…) es su comportamiento. Toda esa imagen de si mismo que a él le gusta mantener es su imagen. La imagen, el icono se ha roto. ¿Pasa algo? No, él va tener siempre mi ayuda en forma de amistad. Pero si la quiere que la busque. Yo suelo recordarle que estoy ahí. A él eso parece no preocuparle ya. No, mientras no haya perdido la oportunidad de follarse a ese chica. Entonces sí, cuando la pierda… llegará la depresión. Yo no podré hacer terapia por él. Lo que le dije en aquella comida fue que uno está solo. Que uno sólo se tiene a si mismo. Y que uno tiene que ser responsable de si, para el momento en que la vida le demuestra que está solo. Porque si no está perdido. La imagen de uno cuenta poco. Pero la hacemos contar mucho. Sin embargo yo en mi soledad no soy ninguna imagen. Soy una y sola. Lo que ocurre es que me llevo bien con bastante gente. Comenzando por la persona con la que convivo. De mi misa no hago participar a nadie. Comulgo yo conmigo. Pero a veces hay una fiesta y mi alma baila con otras que no son la mía. Ni viven en mi cuerpo… Amar es Dar. Llegar y presentarse con el regalo del amor. Pero el amor es esto para mí, y reconozco que dentro de un mes puede que no lo sea porque estoy tratando de ampliar mi noción del Amor. El amor es maravilloso. Sentirlo. Independientemente de que otro ser te regale con él…

    ¿Tiene relación mi infancia amorosa con la evolución posterior? Es lógico pensar que sí. Pero no te creas, no lo he analizado mucho o casi nada.

    – Yo he analizado todo lo que he podido. De hecho la mayoría de los comentarios que escribo aquí son ánalisis interior. ¿Se nota, no? :)
    Porque es que parece que me siento en el diván de Freud.
    A veces recibo cartas. De gente amiga.. Saben de sobra como soy pero siguen preguntándome cosas como qué tal estoy por correo. Me enfadan. Me da la sensación de que aquí, en mi casa, son unos y en el correo otros. Creo en las relaciones abiertas. Creo que yo me comunico muy bien por aquí porque no estoy teniendo que ocultar nada. Y si lo tengo para eso tengo un diario privado. En el que ahora están las personas que me han demostrado estar de verdad. Si tengo ese diario privado durante muchos meses y esas personas que me escriben tienen esa dirección y no saben como estoy es porque no se han molestado de saberlo. Ahora ellas evidentemente ya no están en ese mundo privado. Salieron de él. Salieron por hacerme la pregunta equivocada por correo, ¿qué tal estás? Cuando yo anoto hasta mis sueños… Luego lo traeré aquí y se mezclará con todo lo demás. Si lo escribo no es porque nadie lo lea. Sino para poder encontrarme yo. Saber que todo tiene relación con todo. Y que verdaderamente no hay muchos cabos sueltos. Sólo aquellos de los que no queremos hacernos conscientes.

    Las mujeres fueron pasando sucesivamente por mi vida y dejando su firma: una herida. Al final, creo que solo es una sola herida, la misma que se reproducía sin llegar nunca a cicatrizar.

    – ¿Quieres que trate de ayudarte a analizar eso? Conozco bien la herida. A la mía la estoy tratando una cura, con mucho cuidado; creo que la herida está en la humanidad… La herida es parte de la humanidad y más o menos todos la compartimos… Algo nos conduce una y otra vez a sentir esa llaga.. Yo no diferencio a un hombre de una mujer. Ahora mismo lo mismo que antes no me sentía atraída por las mujeres.. no me siento atraída del mismo modo por los hombres. Sin embargo por eso mismo puede ser amiga de los hombres…

    Hace poco, unos meses, establecí contacto privado con una persona de sexo masculino. Una excepción. Hace un día salí de esa experiencia. Si antes ya tenía claro que no me interesaban los contactos privados en el correo… ahora me siento reafirmada en ello. Si yo prometo confianza en el correo o aquí… Luego no hay que pasarse por la mística y creer que algo de lo que las criaturas dicen se lo dicen a ese alguien… Las criaturas no dejan de ser mis personajes: candela, nadha, kasandra… Todas son etapas de la experiencia y lados de la experiencia… Se mezclan… Algunas están basadas sólo en la pura realidad del sentimiento. Otras tienen hasta amantes inventados. O los tendrán. La realidad hay que protegerla. Es necesario. Porque la realidad no me implica sólo a mí sino a las personas que me conocen en el mundo real y que son de las que suelo hablar… de mi relación con ellas y a través de ellas.

    Alguien que no comprenda y acepte mi mundo tal como yo lo estoy dibujando… no tiene cabida en mi vida privada. Porque lo que no quiero es hacer daño. Y parece que así lo hago. No quiero que me coarten porque quiero poder ser libre de desarrollarme en lo creativo como guste… como me pidan el cuerpo, la mente, el alma, o el espíritu. Si estamos solos, sin tratar de hacer daño a los demás, lo que verdaderamente importa es ser feliz dentro de esa soledad irrevocable. Si eso algún día cambia… No tendré problemas para desdecirme. De momento la experiencia me trajo hasta este hostal de peregrinos. Me gusta cuidar de los caminantes como algún día querré que cuiden de mí en el camino…

    ¿Sabes lo bueno de tener una infancia feliz? En los momentos límites en los que estás al filo de un precipicio, te acompaña el sentimiento de que es fácil recuperar el equilibrio.

    – Yo he sido una niña tremendamente feliz en mi infancia. Sí, sí a pesar de los golpes… Tengo una cosa muy buena. No los tengo mucho en cuenta. No soy rencorosa. Y además está eso. La sensación de haber estado muchas veces en ese precipicio y sentirme protegida por no sé bien qué, pero creo que sólo era el amor. Luego un hombre un día me regaló una historia sobre como tratar con los precipicios… os la voy a dejar aquí hoy… El tío se leyó el arte de amar de Fromm y escribió esa historia. Me ayudó mucho que me explicara por qué es tan importante no asustar a la bandada de los otros… Os la voy a dejar aquí por si la leeis y la comentamos… La transcribiré poco a poco en los comentarios… porque así si la leeis poco a poco… quizás algunos esteis dispuestos a hablar de ella. Creo que a ese hombre le gustaría. Le avisaré… de lo que voy a hacer… Ya verás que historia de amor se ha escrito. Sobre lo de ayudarte con tu herida… Yo estoy haciendo una terapia.. No es mía… pero la estoy haciendo un poco mía… Si algún día quieres estar y participar… sería de lujo. Nos ayudamos los unos a los otros. Principalmente escuchando… A veces escuchar a otro y dar tu opinión te reconforta con el amor perdido… Lo hice en el mundo real. Durante algunos años. Pero ese mundo se volvió muy exigente conmigo. No podía como ahora desconectar. Ahora sí, ahora puedo abrir aquí y hacerlo solo con ganas reales. Cuando estoy… No siempre estoy. Tengo otros mundos que no tienen que ver con éste….

    Es como si tuvieras una memoria del equilibrio, una fortaleza y serenidad gravada … y sabes que retornas cuando quieres.

    – Lo mismo que cuando se aprende a montar en bicicleta… sí, nunca se olvida. Lo que más me gusta de mí es la serenidad. No la tenía antes de leer esa historia de la que os he hablado. A ver si a ”vosotros” os sirve…

    Eso es lo bueno, que sientes que tienes unos fundamentos. Lo malo es que piensas también que has desperdiciado mucha energía y talento y que podrías haber llegado a otro sitio, diferente de la situación precaria en la que te encuentras.

    – Sí, también conozco ese sentimiento. Pero pienso que al final no es del todo así. Pienso que uno se encuentra justo hasta donde sus pies le han llevado. No se hace camino sentado en una roca del camino. Pero en la roca sucede el no-tiempo. Tu no-tiempo. Te levantas cuando quieres y procuras llegar a otro punto. Si uno está donde está es porque ha llegado por propia iniciativa o bien porque la vida lo ha situado ahí. Las dos cosas tienen sentido. Consecuencia… Para lo otro sólo ganas de intentar transformarlo… Es la única garantía. La de intentarlo. Las ganas son la garantía.

    Me refiero en el plano social. Pero, por el contrario, en el plano ontológico – así se diría en Café de Ocata, ¿no? (risas) … en mi interior me siento muy robusto. He aprendido muchas cosas y siempre dije que era de segundas partes. Quiero decir, la primera etapa de la vida es para la adaptación exterior, y chungo. Pero la segunda parte de la vida es para adaptarse al interior y ese parece ser mi fuerte. Me imagino un viejito tan feliz como de pequeño. ¿Qué cosa, verdad?

    – Yo también me imagino así :)
    Será porque también soy una inadaptada social pero es que la sociedad imperante no va conmigo.
    Podría seguir pero he echado mi mañana aquí y hay otra chica dentro con la que quiero hablar antes de irme :)

    Ya ves, creo que eres Candela, ¿no? .. Ya ves, Candela, que no vengo del otro lado. Si viniera ¿que coño estaría haciendo en un sitio como este?

    – Haces abrirte a los demás y buscar sin perder la esperanza… Ya te conté lo que es Candela… Algo muy necesario para mí, que lo tengo todo muy al aire… Lo bueno es que la gente que está detrás de esa puerta: la persona que escucho ahí afuera, mi familia íntima, mis amigos, también saben quienes son ellas. Aunque no las conocen por ese nombre. El mío es María. Pero sí Candela está bien. No me pienses como un nombre. Piensame como estados. La que te escribió ayer se levantó de una de sus sesiones a comer algo y a echarse un cigarro. Luego volvió a su estado. El estado del sentimiento puro. Donde la mente estorba, aunque no deje estar presente. Lo que no tiene la mente en ese estado es voto. Desde ahí solo la mente emocional lo tiene. Voto y decisión .~)

  29. nandara Says:

    Los lados… siento espacios en blanco, demasiados. :(

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    Si no te explicas un poco más no puedo comprenderte…

  30. nandara Says:

    Lo siento, pero creo que estoy en otro de esos momentos en los cuales me siento acorralada. Mañana tengo una cita importante con el gine… aún yendo más tranquila por haber decidido ir (que ya es avanzar), voy asustada. El estómago hecho trizas…

    – Mira, yo cuando me siento así… procuro prepararme una tila triple. Es muy lógico que te sientas ansiosa en una cita como la de mañana. Pero mañana llegará y pasará. Tú acuérdate que luego en cuanto puedas nos lo cuentas… cómo ha ido. Seguro que va bien… No te he pasado el audio aún pero es que voy sobrecargada… pronto me pasaré a otra modalidad de más trabajo y menos placer…y relajación y le doy curso a todo :)

    Leo el post y entro la atención en lo de “el lado del amor” y siento espacios en blanco. De la infancia, no recuerdo abrazos ni besos ni nada parecido de la gente que se supone me quería… los buenos recuerdos están asociados a prestarme atención y amor por la literatura (abuelita) canciones (papá) y la sensación de libertad cuando estaba suelta en la playa.
    Mucho espacio en blanco.

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    _______________________

    Muy bien, puedes concentrarte en aquellas carencias o puedes sentirte feliz porque ahora tu amor se expande sin límites a través de tus hijos y todo lo que los quieras abrazar y besar. Sólo tú decides. Yo cuando puedo aprovecharme… busco resarcirme en besar mucho, abrazar mucho y amar mucho…

    Nacimos donde nacimos. Pero ahora ya sólo el presente tiene remedio… o eso siento yo.

  31. nandara Says:

    Nacimos donde nacimos. Pero ahora ya sólo el presente tiene remedio… o eso siento yo.
    ————
    Completamente de acuerdo :). Pero una está acostumbrada a animarse solita, es en quien más confío y aún así :))))

    _________________
    __________________

    Aunque fueras de acero podrías romperte si no estás bien templada. Ya encontrarás tu punto. En ello estás … :)

  32. taliesin Says:

    Bueno, ahora creo comprender: llego del otro lado, del lado del amor, que es el mismo lado que este, donde se escucha y se cuida, porque se sabe que compartimos una herida que espera ser curada y que nos pone en camino.

    La verdad, me gusta este hospedaje de peregrinos. Disfruté escuchando otros compañeros del camino contando sus aventuras y me encantó ofrecerles algunos alimentos para seguir. Todo resulta muy fluido, frente a un fuego tranquilo y chispeante. Pero ahora me he quedado muy pensativo, como esperando que ese fuego, del que no separo mi vista, me aconseje qué hacer.

    Dios mío, es tan tentador. Me imagino contando esas aventuras tan inquietantes, esas experiencias tan inverosímiles. Me imagino reviviendo esos momentos que marcaron mi vida porque dejaron un interrogante sin responder. La memoria revivificándose como este fuego. Y los otros abriendo su alma también repletas de enigmas. Se me está ofreciendo uno de los lujos que más aprecio. Muchísimas gracias.

    Hace unos veinte años asistía a un congreso de antropología gallego-portuguesa en una villa fronteriza. Por la noche nos reuníamos en un café con otros jóvenes y distinguidos lisboetas. Uno de ellos nos hizo una propuesta fascinante. Él participaba en un intercambio de cartas con una mujer que no conocía personalmente. Decía que aquello era una experiencia muy fuerte de autoconocimiento. El serviría de mediador para enlazar a otras parejas con la condición de que nunca se llegarían a conocer. Ningún dato personal ni situación particular se revelaba. Y decía que esa era precisamente la potencia del experimento y su virtud era que explorabas el amor sin el entorpecimiento de los egos personales, lo que permitía profundizar más y más en la experiencia amorosa. Comentaba que el compromiso era muy serio y que había que saber de antemano las enormes dificultades. Había algunas personas que enloquecidas por el amor no dejaban de presionar a los intermediarios para poder ponerse en contacto con su amada y eso era muy desagradable. Aquello me pareció muy fascinante y estaba muy tentado de realizarlo. Mi novia, que estaba presente, declinó la invitación y yo también. Hasta cierto punto era lógico: en aquel momento yo estaba comprometido. Ahora no tengo ese problemas y sin embargo, al lado del deseo de decir sí, se encuentran noes que son muy difusos.

    No se trata de timidez ni de miedo a lo desconocido. Años más tarde, en el 2000, comprobé ese poder cuando conocí a S. por internet. No habían pasado 6 meses y ya había cruzado el charco. Después volví varias veces a Brasil. Aquello duró cinco años.

    Dices que te has analizado lo que has podido. Sí que se nota (risas). Dices que lo haces para: ” poder encontrarme yo. Saber que todo tiene relación con todo. Y que verdaderamente no hay muchos cabos sueltos. Sólo aquellos de los que no queremos hacernos conscientes.”

    Pero mira lo que veo en el fuego. Veo personas que se quieren conocer. A cada paso que dan, van creando un pasillo, a veces giran a la derecha, otras a la izquierda; retroceden para asegurarse que no se le ha escapado nada y recomienza su exploración. ¡Qué maravilla! En su busca del conocimiento están definiendo auténticos laberintos. Cada uno recorre el suyo pero a veces se crea una ilusión de compartir algún pasillo con el del compañero. El tiempo que dura la ilusión es magnífico pero cuando se dan cuenta, se hallan de nuevo en su particular laberinto. Tarde o temprano habrán de llegar a donde el Minotauro los espera. Ese hijo del deseo que los quiere devorar. Se impone la retirada. Es posible que, si hemos atado los cabos sueltos o si alguien, en uno de esos momentos de compartir pasillo, nos presta un hilo como el de Ariadna, encontremos el camino de regreso.

    Puede ser que alguno tenga la habilidad de comunicarse con el Minotauro. Entonces la bestia hablará en forma de Esfinge y lo seducirá con un acertijo. Su habilidad le ayudará a descifrarlo, pero en su vanidad no se percatará de la tragedia que le espera. Querrá saber más y más, preguntará hasta la extenuación, y es posible que se le revele la verdad: “la herida que compartimos todos es lo que nunca hubiéramos querido saber”.

    Pero ahora dirijo la mirada al muro donde veo reflejadas sombras proyectadas por el fuego. Es como si estuvieramos acostados en divanes, en una catacumba donde nos refugiamos una comunidad de hermanos refugiados. Vemos sombras que parecen el reflejo de abrazos maternales, abrazos paternales, abrazos filiares. Están tratando de superar un desasosiego cuyo origen les es desconocido.

    La madera es tan buena que no hace humo. Y yo para ver esfumarse estas fantasías de los laberintos, los monstruos y las sombras, enciendo un cigarro. Las roscas de humo que parecían perfectas, se van deformando hasta su desaparición en el vacío.

    continua …

  33. taliesin Says:

    Bueno la cosa bien pudiera no ser así. De hecho Kasandra no ve la terapia como un cuidado de lo pequeño en cada uno. ¿Cómo lo ve ella? Por mi parte yo la veo en función de las necesidades de la persona y del momento. En relación a mí, no me veo en un diván como el de Freud. Cada vez me interesa menos lo personal en mí. Quiero decir que comienzo a transitar por otro tipo de filosofía de la terapia: “conocerse a sí mismo es olvidarse a sí mismo” (Dogen) Ya sé la objección: ¿y la memoria de la herida?… y sobre todo ¿qué hacemos con el deseo?

    No me puedo explayar en esto de la memoria de la herida. Tiendo a ver las heridas como algo con lo que ya nacemos. Es como una herencia de la cultura, de la historia familiar… Claro que luego se concreta en la experiencia personal y hay cosas que deben ser vistas desde esa perspectiva. Pero llega un punto en que se hace más enriquecedor, saludable y creativo, estar atentos al reflejo de las heridas y las tentativas de curación que emergen de las imágenes del inconsciente, refiriéndolas a las historias de la cultura: sus cuentos, leyendas y mitos.

    ¿Y con el deseo? Mira, creo que estamos de acuerdo en que toda terapia se hace con amor. He aludido tangencialmente a la trasferencia freudiana al hablar de las sombras producidas por el fuego. La trasferencia no es otra cosa que amor. Jung escribe un libro muy difícil de entender que se llama psicología de la trasferencia. Lo hace a la muerte de su mujer, Enma. En él analiza una serie de gravados alquimistas que interpreta psicológicamente. Se aprecia que el proceso inconsciente tiende a la unión de los contrarios, representado por el rey y la reina copulando, después de lo cual se produce la muerte y el renacimiento. Le sigue otro libro de psicología alquímica, más difícil que el anterior, Mysterium Coniuctiones, en el que se profundiza en esa tendencia del inconsciente a unir los contrarios, meta del proceso de individuación que es el sentimiento de SER. Los contrarios en el hombre y la mujer son el consciente y su alma (contraparte sexual: femenina para el hombre y masculina para la mujer). Pero el éxito en la unión con el alma depende mucho de las relaciones “amorosas” a nivel personal y de que se diferencie claramente, la pesona amada y el alma. Lo cual es la espada de damocles de todas las relaciones amorosas, que proyectan su alma en el compañero, creando todo tipo de confusiones, fustraciones y fracasos. ¿Te das cuenta la disciplina que requiere este tipo de camino?

    En algún lugar decías algo así como que el budismo eliminaba el deseo. Es cierto que algunas escuelas tradicionales así lo hacen y esa actitud es la que ha calado en el conocimiento occidental del budismo. Pero hay muchas otras escuelas para las que el deseo no es un problema sino una oportunidad de realización. En Estados Unidos son muchos los psicoanalistas que están publicando libros en los que reformulan sus postulados gracias a la comprensión que les aporta el budismo. Y hay un creciente interés reflejado en muchas publicaciones serias sobre el budismo tántrico, que tiene, por lo poco que sé (voy estudiando poco a poco), una orientación en relación a la unión de los opuestos, muy semejante a la alquimia y a la psicología junguiana.

    continua

  34. taliesin Says:

    He desarrollado los reparos. Pero vuelvo a la tentación. Ser ayudado con la herida, que nos provoca el sentimiento de separación del mundo, es algo que llega mucho. Y además creo que eso es posible… Mira este sueño que tuve hoy y que tiene que ver con esto que estamos tratando.

    Entro en la casa de esos tíos del sueño anterior (hace treinta años que no voy allí, en la realidad). Entro en la habitación en la que dormía con mi primo. El está allí sentado y lo veo muy triste. Yo le aprieto con mi mano en su hombro y le digo. Tranquilo, unos días se está mejor que otros. Y entonces me voy a la habitación del final de la casa, allí donde me escondía en la mesa camilla. Están todas las matriarcas: la tía de la casa, otra tía, hermana de la anterior y de mi padre y la matriaca superior, mi abuela, madre de ámbas. Aclarar que yo no me hablo con ninguna de ellas. Mi abuela murió hace tres años y no fuí a su entierro. Y pasa algo increible. Me dirijo a la tía de la casa y con mucho cariño la abrazo y muy emocionado le agradezco el acogimiento y calor con que me recibe en su casa. Hago lo mismo con la otra tía. Y luego salgo de la casa hasta la calle, abrazado con mi abuela, diciéndonos cosas cariñosas. Esto hubiera sido imposible en la realidad, no solo por el enfado sino por que no existe ese tipo de cariño en esa familia.

    Es decir el escenario donde yo era acosado por una figura que imaginaba masculina es transformado en un espacio de amor y consideración personal mutua. Desde luego lo que se me ocurre pensar es que la amenaza de “castación” afectiva procedía de ellas, las de ordeno y mando, siendo sus maridos unos pobre peleles (los tres). Era su lado masculino lo que yo baruntaba fuera de la falda de la mesa camilla.

    ¿Qué te parece? Es la magia del diálogo atento y comprensivo lo que mudó mi territorio interior. Y de verdad que lo valoro muchísimo. Es un temor y un bloqueo menos. Eso sí perdura el sentimiento de saudade (memoria y deseo) representada por mi primo.

    ¡Que dudas!


  35. […] 3, 2008 Taliesin: Bueno, ahora creo comprender: llego del otro lado, del lado del amor, que es el mismo lado que […]

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