Territorio psicólogico básico… (El Hilo Mágico – ii -) … Psicología evolutiva (documental)

marzo 7, 2008

Con ese término Richard Idemon se refiere al siguiente fenómeno:

Como probablemente sepáis, todos los animales son territoriales, es decir que si van en manadas, como los búfalos, marcan olfativamente el perímetro de sus fronteras. La manada se las arregla para conocer los límites de su territorio. El territorio es esencial para la supervivencia. Los seres humanos podemos tener menos conciencia de nuestras propias fronteras físicas y de nuestro territorio, pero, sin embargo, son factores tan importantes para nosotros como para todos los demás organismos vivos. Una liebre perseguida por un coyote conoce los límites de su propio territorio, y volverá sobre sus pasos, incluso a riesgo de caer entre las fauces del coyote, con tal de no salir de su territorio básico.

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Lo mismo sucede, en un nivel psicológico, con los seres humanos, que tenemos nuestro propio territorio psicológico básico donde nos sentimos seguros. Esa es nuestra realidad. En general, se basa en un mito, aquel que dice: <<Esto soy yo, así son mis relaciones con los demás en el mundo, y esto es lo que el colectivo me reserva>>. O, dicho de otra manera: <<Este es mi destino>> o <<Esto es lo que me dicen los dioses>>.

Es muy frecuente que estos mitos (la sustancia fundamental que constituye ese territorio psicológico básico) se establezcan muy precozmente en la vida. En psicoterapia, el proceso consiste en identificar la naturaleza de este territorio básico, y una vez que se la identifica, ayudar a la persona a ensanchar sus fronteras, o incluso traspasarlas.

Por eso hay quienes pueden pasarse años sometidos a psicoanálisis, o estudiando su propia carta astral, o consultando a todos los <<psíquicos>> del mundo, sin llegar realmente a cambiar. Y la razón de que no cambien es que la comprensión intuitiva no basta para traspasar las fronteras. Hay alambradas psíquicas.

Cambiar es como morir un poco psíquicamente, y esa es una de las razones por las cuales la gente se resiste tan desesperadamente a cambiar. Por lo tanto, tener una compresión intuitiva no equivale necesariamente a cambiar, pero sí es un buen comienzo.

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Ahora bien, ¿cuál es la sustancia que constituye ese territorio básico? Esa sustancia es el mito, es un material mítico integrado por una combinación de mitos personales, sociales, y colectivos o transpersonales.

Volvamos atrás en el tiempo y hablemos de los mitos colectivos o transpersonales. C. G. Jung los denominó arquetipos – o mitos arquetípicos – e incluso les dio nombres arquetípicos, como el de la Gran Madre. La madre es una fuerza arquetípica que existe en todas partes, en todas las culturas y en todas las épocas. Su función es nutrir, proteger, dar a luz, ser fecunda. Y puesto que es así para todo el mundo, hay ciertos mitos arquetípicos, universales y colectivos, referentes a cuál debe ser la función de la madre. Son mitos que ya hemos asimilado, porque, tal como dijo Jung, nos llegan con la leche materna. Los respiramos con el aire, simplemente porque es una parte colectiva del universo en el que vivimos. Jung trata en sus escritos de una enorme cantidad de esos mitos colectivos, que son su verdadera especialidad.

Después tenemos los que yo llamo mitos sociales. Todos vivimos en una época y un lugar determinados, con su propia mitología social. ¿Cómo actúa una mujer soltera en Grecia, en comparación con la que está casada o es viudad? ¿Hay una gran diferencia con el comportamiento de una viuda en California o no? Es decir que los mitos sociales provienen de un determinado entorno cultural, de la época y el lugar determinados en el que nace una persona. Y también estos son rasgos que imitamos, aprendemos y asimilamos en nuestros primeros años. ¿Cuál es el papel que desempeña cada cual? ¿Qué es ser un hombre y qué es ser una mujer? Y también hay mitos relacionados con las profesiones.

Muy cerca de ellos están los mitos familiares. Cada familia tiene su propia mitología. Ahora nos estamos acercando más al ámbito del que nos hablaba Freud. ¿Quién ostenta el poder en vuestra familia? ¿Quién ofrece apoyo y afecto? ¿Qué significa ser hombre o mujer en vuestra familia? ¿Quién recibe los palos? ¿Cómo está dividido el poder? ¿Cómo expresáis la rabia en vuestra familia? Tal vez el mito familiar sea que la ira destruye y mata, o quizás se considere que sólo la pueden expresar los hombres. Puede que el mito familiar sea que las mujeres subliman su rabia. O bien que a los hombres les corresponde públicamente el poder, y que las mujeres deban ejercitarlo de un modo sutil. Es decir que los mitos familiares tratan de temas sumamente importantes.

Y luego además está el propio material innato que cada uno aporta a su propia vida. Ya veréis que yo no creo, como muchas escuelas psicoanalíticas sostienen, que nuestra formación provenga totalmente del ambiente, ni tampoco de la herencia. No puedo por menos de creer que nacemos con algo esencial y propio que se va coloreando y enriqueciendo mediante nuestra interacción con los mitos colectivos, sociales, y familiares. Entonces, hemos de reunir y sumar todos esos factores. Si tomamos los mitos colectivos, los sociales, y los familiares y la esencia innata de lo que nosotros mismos aportamos a todo ello, veremos que muy pronto en la vida se van formando lo que podríamos llamar mitos personales. Y esta es la sustancia esencial de nuestro territorio básico.

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Ahora bien, el problema reside en que para la mayoría de las personas, todo este material es inconsciente, de modo que se contentan con decir: <<Pues bueno, así son las cosas>>. Es más, ven todo su material inconsciente reflejado en el exterior. Ven los problemas en función de los acontecimientos y dicen que se han quedado sin trabajo, por ejemplo, o en función de las relaciones, y se quejan de que se han divorciado tres veces y no hay manera de que encuentren a su media naranja, o se lamentan de que tienen problemas con sus hijos. Proyectan su conflicto en el exterior y sus ecos resuenan en su interior, y entonces esas personas nos dicen que tienen un problema de salud, pero que eso no tiene nada que ver con su psique, que va. Y nosotros, ciertamente debemos comprender que la psique y el soma están absolutamente interconectados. El cuerpo y el alma son partes de un único gran proceso. Así pues, nuestro territorio básico, que está como cercado por una especie de alambrada psíquica, es el lugar en donde vivimos, y aunque es probable que vivir en un sitio así no nos proporcione demasiada felicidad, por lo menos es seguro.

Ya sabéis que Freud habló mucho del principio del placer. Decía que el mecanismo innato más fundamental que tenemos en nuestro interior es el deseo de perseguir el placer y evitar el dolor, pero ya no lo creo, aunque lo creí durante mucho tiempo. Pienso que hay algo más fundamental que eso, y es la tendencia a conservar intacto nuestro territorio básico, es decir, nuestro sistema de creencias sobre quiénes somos y sobre nuestras relaciones con el mundo y con el universo. Y romper ese mito es una muerte psíquica.

Entonces hablemos del dolor constante de percibirlo todo claramente y darnos cuenta de lo que nos acorrala contra nuestros propios límites, contra el muro. Nos fuerza a retroceder hasta las fronteras, hasta inmovilizarnos de espaldas contra la alambrada. Y allí ya no podemos seguir avanzando sin dolor, ni retroceder sin dolor. Y muy a menudo, cuando la persona se encuentra en este punto, es cuando recurre a la psicoterapia en busca de ayuda.

Y tampoco es posible abrir paso forzadamente a otra persona a través de este muro. No se puede, sin más ni más. Lo que sí podemos es ser como Virgilio o Dante y decirle:

<<Te mostraré como es el laberinto. Conozco el viaje porque lo he hecho, pero no puedo hacerlo por ti, sino sólo iluminarte el trayecto. Encontrarás la caverna del dragón, y eres tú quien debe entrar en ella y matarlo; yo no puedo hacerlo por ti>>.

De manera que ya veis que el primer paso en psicoterapia, y estoy firmemente convencido de ello, es identificar la naturaleza de este territorio básico, de estos mitos que encierran a nuestro mundo real. Y prefiero verlo en función de los mitos y no de los hechos, porque los mitos son numinosos y mutables. Con ellos podéis trabajar, podéis configurarlos. Pero si se trata de un hecho, si alguien acude a mí para decirme que cuando era niño no lo querían y lo maltrataban, que su vida fue así, ¡y se acabó!, eso no se presta a mucha discusión. Su afirmación puede ser un juicio de valor o una verdad objetiva, y yo podría escucharlo desde un ángulo intelectual y decirle: <<Pues sí que lo pasaste mal>>, porque no es un mito con el que se pueda trabajar para lograr un cambio.

¿Entendéis a qué me refiero? Entonces, esa persona podría proseguir diciéndome que, debido a esos malos tratos que sufrió en su infancia, ya no puede volver a confiar en nadie. Es decir, lo que sucede es que nuestros mitos se convierten en parte de nuestro territorio básico y definen nuestras fronteras. Ahora bien, si vemos esto como un hecho, y lo expresamos diciendo que <<la gente es peligrosa>>, no hay manera de trabajar con ello, pero si decimos que debido a las vivencias de la infancia y a lo que somos en esencia, nos hemos creado el mito de que la gente es peligrosa, lo que sucede es que debilitamos las fronteras en la medida suficiente para poder empezar a movernos y a cambiar.

– RICHARD IDEMON –

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* El documental es una emisión de Redes, y lo tenemos en Red gracias a magnitogorski

One Response to “Territorio psicólogico básico… (El Hilo Mágico – ii -) … Psicología evolutiva (documental)”

  1. Denisa Says:

    y qué difícil es llevarlo a la práctica… Besos

    ______________________
    ______________________

    Largo camino el de desacostumbrarse y reinterpretar todo sí :)
    Muchos besos Denis

    a.

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