Volcanes y erecciones (Alaska y Dinarama: ‘Ni tú ni nadie’)

marzo 10, 2008

Sueño con un volcán, con William Tartessos, con William Enol…

El volcán daba miedo, entraba en erupción pero con la cadencia de las tormentas… contar segundos y esperar… esquivar piedras gigantescas y lava y lapilli. Miedo. Estaba con alguien, no sé con quién. Escapo pero después de aguantarle al gigante unas cuantas vomitadas… Y también se me escapa la relación con la segunda parte del sueño…

→→ Ahora llega alguien (él) y me cuenta que esta mañana, antes de las siete, una piedra se desprendió de una montaña. Un pedrusco de unos 20 kilos al salir de una curva. El coche pasó por encima… palanca de cambios y freno de mano jodidos. Para matarse si hubiera sido un poco más enorme todavía…

Segunda parte del sueño. Los William relacionados… Yo me entiendo. No son mala gente, los William, ¡para nada! Pero son Williams… eso significa lo que yo quiero que signifique en mi léxico interior. La mujer de William Enol me pregunta por mi marido, mientras se columpiaba en un columpio infantil (con todo el aspecto de ser la novia de Frankenstein). Dice que si me importa que ella se acueste con él. ¡Todo tuyo! ¿Te unes tú? ¡NO, yo paso! Veo a ese antiguo marido hablando con el suyo en una esquina. Muy amigables. William Enol trata de detenerme con alguna palabra. Yo le sonrío pero sigo mi rumbo. Llego a una especie de castillo con unas ganas de cambiarme de ropa, que es donde sorprendentemente se encuentra William Tartessos. No me lo puedo creer. Estoy soñando, le digo. Él: ‘Kasandra, venga usted conmigo que va usted a presentarse a un examen. Deje usted lo de cambiarse y esas cosas para más tarde…’ ¡Jo-dher! Menudo lugar al que me lleva y yo con las pintas de una superviviente a la erupción de un volcán… No doy crédito. Que trato tan deferente: claro, como voy con él… Me siento… es difícil de explicar (además sólo anoto estas cuantas palabras para que no se me olvide del todo el sueño). Trafico de influencias. Me toca el culo en las escaleras de caracol con su … (¡ojo al dato!: de caracol) y me pregunta que si me ha molestado… Menuda pasión con la que se desarrolla el resto del sueño. Anonadada que me levanté… No doy crédito aún.

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Alaska y DinaramaNi tú ni nadie

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5 Responses to “Volcanes y erecciones (Alaska y Dinarama: ‘Ni tú ni nadie’)”

  1. candelaarias Says:

    Psicológicamente el volcán, explica aquí Emilio Salas, simboliza las pasiones largamente reprimidas -pero no domadas- que llegan a estallar con toda virulencia, pudiendo llegar a causar una perdición. Pero son estas mismas pasiones, si podemos sublimarlas y domarlas, las que se convierten en la fuente de la vida espiritual; lo que también queda simbolizado por la (ATENCIÓN) extraordinaria fecundidad de las tierras volcánicas…

  2. nandara Says:

    Leí “el amante del volcán” de Susan Sontag y fue uno de esos libros que marcan, lo saboreé de principio a fin… precioso.

  3. nandara Says:

    De ese libro, saqué otro apodo chatero: Niboe. Significa “mujer despojada de sus hij@s” :(

  4. candelaarias Says:

    Precioso apodo Nandara

    (hoy contesto en otros comentarios y no en el tuyo propio por si piensas que no he contestado) :)

  5. candelaarias Says:

    Precioso apodo Nandara

    (hoy contesto en otros comentarios y no en el tuyo propio por si piensas que no he contestado) :)

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