De la cólera no manifestada…

mayo 27, 2008

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winnicott

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D. W. Winnicott, un psicoanalista inglés y profundo pensador psicológico, escribió en una ocasión:

<<Si la sociedad está en peligro, no es debido a la agresividad del hombre, sino por culpa de la represión de la agresividad personal en los individuos>>.

*Aggresion in Relation to Emotional Development, en Collected Papers, Tavistock, Londres, 1958. p. 204.

Entonces, comentábamos ayer, y todo esto viene porque una amiga no entendía el concepto de agresividad pasiva, de acuerdo con la teoría jungiana, es probable que ellos (los que si matan, violan, cometen atrocidades…) sean los portadores de nuestra rabia, que estén actuando como aspiradores psíquicos que absorben, para después llevarlo a la práctica, lo que está flotando en la atmósfera, a nuestro alrededor. Y lo que flota en la atmósfera es la suma total de todos nuestros sentimientos y emociones inconscientes o no elaborados.

Sasportas dice que cree que esa es la razón de que a muchas personas les fascine la violencia; por más desagradable que sea, es indudable que la violencia vende películas (a mí no, desde luego y sé que a muchos no…) y obtiene elevados índices de audiencia en televisión.

Otra de las teorías de Jung es que sentimos a la vez repulsión y fascinanción por los contenidos de nuestra propia sombra. Así la gente puede condenar a alguien por sus rabietas infantiles, o por lo que sea que nos parezca que no está bien pero… ah, pero… Al día siguiente volvemos a encender el televisor para ver si hoy nos encontramos con otra de sus salidas de tono, de sus exabruptos, nos da morbo, que otros actúen eso por nosotros…

Da igual, el caso es que  si reprimimos nuestra cólera o no encontramos una expresión constructiva para nuestra agresividad natural básica, esta energía se acumulará en el inconsciente hasta que finalmente estalle en una rabia incontrolable y explosiva. Y entonces acuérdate de ti, no ahora, de aquella en que nos conocimos… ¿yo cómo andaba? Por no manifestar la cólera que sentía por lo que me había ”sucedido” arremetí contra ti… proyectaba en ti muchas cosas mías… ¿Y tú cómo andabas? Llamando ciberpajillero a un tipo, y con un mosqueo del quince, contra un señor que hasta entonces había estado jugando contigo… porque los dos jugabais a un juego muy absurdo, que era el del control del otro. Y dices hace nada que le escribes porque lo necesitabas… pero no para volver con él.

Bien, pero cómo le escribes… ¿adultamente? ¿reconociendo lo que andabas haciendo? ¿a lo que jugabas? ¿o le escribes otra vez solicitando sus favores y asegurándole que no le abandonarás? Para que si él vuelve… todo vuelva a comenzar… Pero no vuelve, ¿y toda esa rabia que se te quedó por expresar? ¿La rabia de que te llamara niñata a tus 45 años? ¿Y la rabia de que eso te dolió mucho? ¿y esa necesidad de que él te aprobase y te confirmase que no lo eres?  Pero hablemos pues de la enfermedad… Sé que me he ido del tema con el comentario pero como esto va un poco en función tuyo… vamos por donde sea.

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