Agresión: represión y exigencias…

junio 1, 2008

Continúo leyendo a Sasportas, no quiero que se pueda pensar que estos apuntes acerca de la agresividad parten de un análisis  de mi mente… En algún tiempo conocí todas estas reflexiones y de algún modo pasaron a integrarse en mi forma de ver y entender el mundo. Ahora las reviso. Dice:

”Nuestra agresividad natural básica nos proporciona el ímpetu necesario para dominar el mundo exterior y aprender habilidades nuevas, cosas vitales para nuestra autoestima y nuestra sensación de bienestar”.

Pero eso no me ocurre a mí sola sino también al conferenciante porque muchas de las ideas psicológicas que aparecen en esta conferencia (es eso lo que estamos repasando desde hace algunos días) han sido tomadas de Anthony Storr, Human Aggression, Penguin Books, Londres, 1982.

Hay ciertas frases que describen de forma muy adecuada hasta qué punto es necesaria la agresividad para salir adelante en la vida: atacamos un problema, luchamos con un obstáculo, nos enfrentamos con una dificultad o la vencemos, etcétera.

Entonces, ¿qué sucedería, cómo sería nuestra realidad… si las frases, el ”lenguaje” en el que se nos educa fuese: ¿Necesitas ayuda? ¡Hablemos y veamos como podemos solucionarlo! No te encuentras solo ahí donde estés, ¡puedes confiar en mí! Es mejor compartir que poseer… etcétera, pienso yo. Tantas cosas podrían solucionarse de otro modo si en vez de convertirnos en espíritus competidores nos transformásemos en espíritus colaboradores. Pero siempre respetando el proceso de individuación del ser humano. Tengo mis dudas con respecto a eso. Me gusta mi soledad. Ese es el problema y la colaboración siempre parece que implica a otros. Pero si no fuéramos tomados al asalto, si todos fuésemos respetados…

Si no tuviéramos una parte luchadora, nos limitaríamos a abandonar el esfuerzo cuando se convierte en un reto demasiado difícil; nunca llegaríamos a dominar una habilidad ni a desarrollar plenamente nuestros recursos innatos.

Es decir:

Es lo  agresivo innato en nosotros lo que en un principio nos impulsa a escoger una potencialidad y a realizar el esfuerzo necesario para convertirla en una realidad concreta. Nacemos con una necesidad o un ansia básica de servirnos de ese impulso para adquirir habilidades nuevas y realizar nuestras potencialidades; si no lo hacemos, nos sentiremos encolerizados, frustrados e insatisfechos.

Hay muchas personas sobre la Tierra que no son capaces a desprenderse de esas sensaciones. Las sensaciones se les escapan por la boca cada vez que la abren y te cuentan, sí, que se sienten heridos, rabiosos, frustrados e insatisfechos pero tampoco saben decirte por qué… Eso es lo raro. Pero y si en vez de continuamente aprender habilidades nuevas: conducir, razonar mediante ecuaciones físicas el comportamiento de las galaxias desconocidas, escalar una montaña… nos propusiésemos adquirir esas habilidades nuevas con nosotros como retos. Por ejemplo: hablo del reto de mejorar nuestra condición interior… ¿qué necesito saber, aprender, para sentirme más en paz, más cómodo, conmigo y con el otro?

La frustración requiere una salida, y la encontraremos provocando una pelea o consiguiendo que los demás se hagan cargo de expresar la cólera en nuestro lugar. En las sociedades occidentales actuales hay una cantidad increíble de personas que, debido a la falta de empleo o una carencia general de dirección  y de propósito en la vida, sufren la influencia de…

… la limitación, la carencia, la obligación (eso lo sabes porque has sido condicionado desde que naces para que lo sepas), un hacerse – darse a valer reprimido… Entonces, en nuestro interior, andaremos en busca de un culpable, alguien que pague el pato, alguien contra el que enfadarnos, porque no nos gustamos a nosotros mismos ni podemos soportarnos… A lo mejor no nos han querido, a lo mejor no nos han permitido quejarnos… A lo mejor, cuando tenías miedo y lo expresabas… ibas a operarte y eras un niño o una niña… y no querías, porque no lograbas entender por qué y llorabas… Sólo recibiste un ¡Cállate. Eres una caprichosa y no te soporto! De padres frustrados, viviendo esa neurosis del no sentirse nunca bien consigo mismos…  cómo íbamos a poder aprender otra cosa. Y el mundo será de los triunfadores pero la mayoría no somos eso, o somos todo lo contrario y nadie nos dijo a tiempo:

‘Aprendamos a ser los segundos, los terceros, los últimos. Tal vez la más profunda enseñanza que da el roce con las cosas reales conforme vamos de los 20 a los 30 es que la vida merece la pena vivirse aunque no seamos grandes hombres’

– ORTEGA Y GASSET –

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Entonces cómo vamos a ser sanos, cómo dar curso a esa frustración, cómo liberarla para ver si así nos podemos librar de ella… Lo corriente es no pensar y…

… Y esas personas descargan su agresividad reprimida de cualquier forma, desde asaltar a ancianitas o emborracharse hasta provocar y humillar a los miembros de minorías, por no hablar del vandalismo en los campos de fútbol, un tipo de comportamiento que precisamente en este momento prolifera en Inglaterra. Como ya he dicho, si no tenemos una canalización  sana y segura para esa agresividad que experimentamos…

(el impulso a hacernos valer, a contar, a que lo que deseamos cuente)

… se vuelve negativo. Se ha conseguido reformar a algunos jóvenes delincuentes gracias a la aplicación de planes basados no en la idea del encierro sino en la de una libertad cada vez menos controlada: campamentos y expediciones de supervivencia en donde tienen la oportunidad de canalizar su agresividad hacia el enfrentamiento con la naturaleza y con los elementos, encontrando el coraje necesario para escalar paredes rocosas cortadas a pico o para afrontar otros retos similares.

En mi caso yo sentía toda esa agresividad negativa en mi interior y me tuve que tirar más de ocho años golpeando fieramente pelotas. Funcionó, poco a poco también funcionó. Entre otras cosas y de mi antigua yo… apenas conservo recuerdos. Pero sí, gastarse, exigirse, caminar un camino hasta agotarse y comprender las preocupaciones que a uno le tienen disconforme consigo mismo creo que se encuentra en mi futuro… Recuerdo una imagen, muchas imágenes… de la Naturaleza, de hembras dándole calor a sus crías. ¿Son agresivas con ellas? ¿Y no es infinitamente mejor? Todo el mundo reclama alguna regañina de vez en cuando. Así aprendemos lo que es bueno para nosotros (estudiar), por ejemplo o negativo (quemar una papelera o un árbol, agredirlo sin necesidad), o si me muerdes no me muerdas… bien, hasta ahí. Pero ¿y el amor? ¿No falta demasiado Amor en el Mundo? Si todos lo hubiéramos recibido… creo que habría mucho menos de su malestar. Si tomáramos conciencia de que vivimos en un planeta y de que también lo estamos agrediendo continuamente…

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La tierra agredida

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