– TRES COLORES: blanco, tú y tres –

junio 9, 2008

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Tres colores Blanco
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Tres colores: Blanco es una película muy extraña. Tan extraña como lo es probablemente la Relación que mantengo con ese hombre. Ambigua y ambivalente, triste y esperanzadora a partes iguales
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Hoy me he pasado muchas horas escuchando a ese hombre. Y hoy ha existido la misma secuencia que aquella primera noche en la que nos enrollamos en el local. En un momento dado yo detuve lo que ya estaba sucediendo. Ha ocurrido todas las veces en que hemos estado juntos porque en todos esos momentos creía que me estaba equivocando, que no era por ahí por donde teníamos que seguir. La primera noche fue porque pensé en el hombre con el que mantenía una relación y me congelé. Entonces empecé a hablarle de como me sentía… y él recuerdo que me dijo que ya que yo me había abierto… él quería abrirse también conmigo. Entonces comenzó a hablarme de M. Y N. cuando me habló de M. se convirtió de repente en algo muy próximo, algo humanamente tierno que hacía que le escuchase con el corazón más que con el oído, más que con las sensaciones, más que con el juicio. Ese hombre cuando habla de M. es alguien con poso, como a él le gusta llamar a eso, alguien al que no puedo dejar de Sentir, que me Conmueve, y que me interesa profundamente, y por eso sólo me hace sentir el deseo de ser suave, dulce y comprensiva con su fragilidad, con la fragilidad de sus sentimientos y de sus heridas. Luego está N. cuando me habla de Ella, de esa otra chica de la que se está enamorando… y tengo que hacer un esfuerzo por recordar que ese hombre que tanto me gusta y este otro chico son el mismo, y también que en el terreno de las ilusiones y sueños más románticos, todos seguimos siendo eternamente niños. Yo, él, Candela, Alma y hasta probablemente el hombre con el mantenía una relación… Y para conseguirlo tengo que recordar a Candela también, tenerla presente y tener presente en lo que me convertí para ella cuando comenzó a hablarme de Seg, o en lo que Alma se convirtió para mí en su tiempo… y sé que aquello no era la Amistad. Y sé que esto otro tampoco lo es. Lo sé fijo pero creo que, al menos de momento, debo dejarme llevar por la vida y esperar por lo que ella tiene que mostrarme a partir de ese Punto… y pienso en otro poema de Benedetti. Ese del que Nora me habló el sábado pasado cuando asistió a aquella boda y que también recitaban en la película que emocionalmente era el hombre con el que mantenía una relación. Y sé que ese poema es muy importante. No perderlo de vista. Y porque no lo pierdo de vista Escucho a este chico como lo hago. Porque con alguien tiene que hablar así, de esa forma en que lo hace, y por lo pronto prefiero que lo haga conmigo. O al menos esta tarde. Yo mañana no sé lo que va a Suceder. Pero sé que quién me Llega es el hombre que me habla de M.sólo que no puedo separarlos. No puedo aceptar a uno Sí y al otro No. Y sé que cuando digo esto también estoy hablando de mí ahora y en el futuro. Porque esto es lo que yo no tuve y tantas veces he echado en falta: alguien que me escuchase así, conteniendo sus sentimientos a pesar de Sentirlo. Pero es que además yo a  este chico se lo debo, porque las veces que hemos estado juntos en una cama, él se ha hecho cargo de Aceptarlo todo de mí. De procurarle placer a la mujer del poso y el éxtasis y también de la niña que me habita y que no hace más que ascender y descender por esos peldaños de la espiral del vértigo sin detenerse a averiguar siquiera si las puertas que está abriendo son las del infierno o las de la plenitud. Quiero decir que no todo en él me Llega pero que yo he empezado a cuidar de sus sentimientos como cuidaba de los de Candela, sin discriminar. Sabiendo que son muy importantes aunque sean los sentimientos de un niño. Por eso aún más importantes si cabe.
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Porque sólo los niños sabemos abrirnos así. Es como dice mi canción: ”’… ya ves… no valgo demasiado … los niños no cambiamos… ¿qué soy para ti? … ”’ Bueno, pues él es para mí el Hombre que mejor tratada me ha hecho sentir sobre una cama. Y eso no es fácil conmigo. No es fácil que sobre una cama yo me sienta bien. Es que resulta tan sencillo romper a alguien sobre una cama… Y con el hombre con el que tenía una relación fue así la primera vez. Y por eso hubo una segunda y una tercera. Pero en la segunda se olvidó de que la niña estaba en esa cama también. Y en la tercera… en la tercera me dijo que esperaba mis comentarios de las películas que me había regalado en su contestador de voz. Claro, pensé yo, cómo no… Eso debes pensar tú que es una Relación.
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Tres colores: Blanco es una música de tango y una cama de sábanas de seda color sangre. Y tres fueron las veces que me besó Pésimo y tres las veces que me reuní  con el Amante Crepuscular, y sabes lo que estoy pensando, ¿no? Que no hay dos sin Tres. Y quiero evitar pensar en las profecías que se cumplen solas precisamente para no ayudar a que se cumplan solas pero me es difícil. ¿Para evitarlo al menos esta noche hablamos un poco más seriamente del Tres?

Sí, olvidémonos por un instante de que tres son aquellos que se necesitan para formar un triángulo. Y pensemos que hay triángulos sublimes y triángulos masónicos, que llevan la palabra ‘duración’ escrita en su base y sobre los lados que se unen en el vértice las palabras ‘tinieblas y luz’; y no especulemos sobre los poliedros regulares que derivan de los equiláteros. Ni sobre las innumerables triadas de la historia religiosa ni sobre los trípticos de la moralidad: pensar bien, hablar bien, hacer el bien. Sabiduría, fuerza y belleza. O sobre el ternario, o sobre las fases del tiempo y de la vida: pasado, presente y porvenir. Te llaman porvenir porque no vienes nunca que decía nuestro poeta, Ángel González. Nacimiento, madurez y muerte. O sobre los tres principios de la base alquímica: sal, azufre y mercurio.


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Dicen Chevalier y Gheerbrant que en el dominio ético la cifra tres cobra igualmente una importancia particular, porque las cosas que destruyen la fe del hombre son tres: la mentira, la impudicia, y el sarcasmo. Y las que llevan a un hombre hacia el infierno también son tres: la calumnia, la falta de sensibilidad y el odio.
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Ya sé lo que haré mientras repaso tantas cosas que se han escrito sobre el tres de los relatos visionarios de los Ahl-i-Haqq y el tres de los dogon y los bambara, para los cuales su glifo representa la verga y los dos testículos… contaré tres y tomaré al azar una carta pensando en mi número 3. Nueve de Oros del tarot Rider. Tres veces tres. Y curiosa formación de pentágonos.
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