Enterarse del cómo y del por qué no fuimos a patinar…

julio 3, 2008

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Iba a sentarme cuando les vi a lo lejos; esperando a que el trafico se detuviera en el semáforo, del otro lado. ‘Mi corazón una naranja helada’ que diría el poeta, a este lado del espejo.

– ¿Estás enfadada conmigo? – llego corriendo y preguntándome Candela.

– No. ¿Por qué habría de estarlo?

– Porque no viniste todos estos días y las dos veces que quedamos… yo te dejé aquí plantada.

– ¿Y por qué? ¿Tenías una buena excusa?

– Es que me llevaron a comprar el traje de Cleopatra para los carnavales.

– Eso sí es un buen motivo porque tú no tienes criterio propio aún para decidir cuándo comprar.

¿Qué fue lo que dijo Contradicción? << Venían de comprar algo, Pésimo y Serengueti y se los veía muy bien pero no llevaban la bolsa de los patines>>. ¿Y yo que le contesté? Ah sí: << A ellos siempre se les ve bien cuando van juntos>>. <<No, pero no era bien. Era especialmente bien. Como con mucha complicidad>>. Eso me contestó ella. Así que él llegó a casa después de pedirme que les esperase y seguramente le planteó a ella el siguiente dilema: <<¿Quieres ir con tu amiga a patinar o prefieres que vayamos a comprar tu disfraz?>>

– ¿Entonces no estás enfadada conmigo?

– No preciosa, contigo no estoy enfadada.

Y entonces, después de haber reproducido mentalmente la escena, miré hacia la cafetería. Pésimo iba a sumergirse dentro y nos saludaba con la mano desde la puerta. Candela contestó a su gesto pero yo no. ‘Mi corazón una naranja helada’.

– ¿Y sabes? Mi padre dice que no podemos ir a patinar a la Trémula ¿Qué vamos a hacer?

Así que eso había sido. Pero no me hacía falta escucharlo. En realidad lo deduje del comportamiento de él. Decidió sabotear nuestra cita cuando descubrió dónde habíamos quedado en ir. Claro, si le hubiera prestado atención cuando ella le hablaba… pero no, le dijo que sí a todo porque sabe dios en que estaría pensando. Ella a menudo me dice que su padre no le hace ni caso y que no se entera… Y cambié de opinión. Primero le expliqué que no volveríamos a quedar y que así se solucionaba el problema del si una se presenta y la otra no, y que yo traería los patines cuando pudiera y si coincidía… pero luego le dije que seguramente los llevaría el jueves y que no nos moveríamos de allí, que patinaríamos en el parque, que podía decirle eso a su padre para que se quedara tranquilo.

Al ponernos de acuerdo nos abrazamos y seguimos hablando…

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