… que no te importe lo que piensen los otros acerca de tus pasos porque ellos, ninguno, se encuentran en tu pellejo y tampoco se están jugando tu felicidad

julio 3, 2008

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A la una y cuarto quería acercarme a ver a Guernika entrenando a ‘D’. Cuando asomo por los edificios que hay delante de la pista suelo detenerme allí unos minutos. A veces es desde allí, desde dónde les observo; a una prudencial distancia de unos cincuenta metros que mantengo dependiendo del humor del día, del mío y del de Guernika o de los acontecimientos. Pero ayer nada más que crucé la calle, vi que Teresita, la funcionaria se hallaba fumando un pitillo con una amiga en el exterior y no me detuve. Sé que pensaron que lo hacía debido a su presencia para disimular pero se equivocaban; que ella precisamente estuviera allí era motivo suficiente para no apabullarme; al contrario, para crecerme más. Iba a darle una lección.

El caso es que hace unos años, cuando yo la conocí ella lloraba. Tenía un novio al que quería mucho y se dedicaba a contarnos a mí y a cualquiera que la escuchase, como de mal le iban las cosas con él. Un día estuvimos hablando durante horas y la chica me desnudó su historia (el día que más intimamos). Me dijo que Todo el mundo (y cuando digo Todo y lo escribo en mayúsculas no estoy cometiendo ninguna falta de ortografía porque ella era de esas gentes que para tomar cualquier decisión parece que convocan un referéndum como si su existir fuera y tuviera la importancia de la democracia de un país), pues eso, me dijo que Todo el mundo le aconsejaba que le dejara.

A lo cuál yo le contesté:

– Lo que yo voy a decirte, no va a decírtelo ”nadie”. Abstente de pedirnos opinión a los demás sobre lo que debes de hacer y escucha sólo a tu propio corazón y sigue hasta el final sus dictados aunque creas que estos te conducen a un abismo insalvable, y que no te importe lo que piensen los otros acerca de tus pasos porque ellos, ninguno, se encuentran en tu pellejo y tampoco se están jugando tu felicidad. Puede que ellos lleven razón y él no te quiera… o puede que se equivoquen y lo que le moleste a tu novio, precisamente, es tu actitud: que no confíes en él y que se lo confíes Todo hasta a los extraños. Y yo no te estoy diciendo lo que tienes que hacer sino lo que yo haría…

Al final lo dejaron. Ella le descubrió en una de tantas mentiras y rompieron otra vez más. Ésta había sido porque una buena amiga de ella la llamó y se lo contó… suponía que tenía derecho.

No sé, ni juzgo ni me importa pero cuando Guernika y yo nos pusimos insoportables y ella, Teresita, ya sabía que estábamos juntos hizo lo posible porque rompiéramos: chismes, maledicencias, habladurías. Yo tardé unos meses en conocerla bien, en desentrañarla pero cuando estuve segura de que clase de mala persona podía llegar a ser motivada por sus envidias y despechos… entonces comenzó a tener el tiempo contado conmigo.

– No debes volver con él – me decía-, que se comportó fatal contigo. No te merece… No debes volver con él – me repetía.

Quizás ella tuviera razón, no sé, probablemente. Eso mismo me decía yo pero cuando contra toda cordura regresé a su lado sólo estaba siguiendo los dictados de mi corazón. Y ayer, un día más, al pasar junto a Teresita y su amiga rebosante de orgullo e ignorándolas, en apariencia, lo único que defendía eran mis creencias. Y es que uno no puede nunca avergonzarse de sus sentimientos. ¿Qué más grande será la caída? – ¿pensará ella?

Pues que lo sea porque yo tengo la intención de caer volando y sólo existirán dos opciones: que aprenda el vuelo en ese mismo instante y él y yo nos salvemos juntos o la muerte. Y quién sabe si hasta una tercera…

Y mereció la pena porque Guernika, que sin duda me conoce a ciencia cierta, comprendió lo importante: que le quiero y que le pese a quien le pese yo no pienso esconderlo. Sé que es por esas cosas mías, que son tan difíciles de explicar, por lo que él confía en mí y ha llegado a quererme.

Por cierto, Teresita no sólo perdió a aquel novio. Luego continuó perdiendo personas y puede que hasta el ‘Amor’ porque sí, vivió una historia de amor… se enamoró de un chico y no fue lo bastante valiente, ni lo bastante fuerte para luchar por él. Eligió refugiarse en otro a quien no quería pero eso ya es sólo asunto suyo y en realidad a mí, ya lo dije, no me preocupa.

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