Las bolas chinas estaban recubiertas por completo de unas pequeñas terminaciones en punta y…

julio 5, 2008

Guernika cumplía 47 años ayer.

Mantuve el teléfono móvil apagado durante toda la tarde pero a las seis menos cuarto lo encendí para llamarle yo. La noche anterior había dicho: <<A ver si mañana hay suerte y llueve porque ya necesito echar un polvo>>. Y yo también lo necesitaba aunque no contaba mucho con ello pero cuando me llamó Contradicción, a las cuatro, habían comenzado a caer unas gotas que pronto se convirtieron en un mar de agua.

Me contestó pronto y en buen tono:

– ¿Quieres que quedemos? -le dije yo dispuesta a no enfadarme si la respuesta fuera un ‘No’.

– Sí, pero vas a esperarme a las siete y media donde te dije, ¿de acuerdo? Es que por aquí hay demasiada gente.

– Claro -en realidad tenía ganas de hacer eso; y  de paso me daría un paseo.

Así que me preparé con calma. Me vestí de marrón y me puse una falda larga y recta porque había decidido estrenar las bolas chinas (uno de los juguetes que había comprado para celebrar su cumpleaños) y bajar a su encuentro, por supuesto, sin ropa interior.

.

.

La cosa fue así, yo pensé en regalarle un CD de música y me dije: <<Venga, pregúntale a Pésimo cuál podría ser…>>. Así que Serengueti se lo preguntó de mi parte a su padre y él me escribió en un papel  dos nombres, Neneh Cherry y Seal… pero Serengueti había entendido que era para regalárselo a él y cuando la saqué del error y fue a preguntarle de nuevo a su padre… al segundo me vino con otra nota que decía, ‘El Fary’ y claro…  me entró la risa y tal pero ‘esodelfarycomoqueno’… La verdad que en ese sentido me comporté como una pequeña ‘hijadeputa’ porque yo sabía que él probablemente iba a confundirse y…. encima es que no me conformé con eso y cuando luego me dijo que lo que ocurría era que existía una canción de Neneh Cherry que a él  personalmente le encantaba… en vez de interesarme y preguntarle cuál era y por qué (¿para que iba a insistir en explicármelo si no?)… lo que le dije fue: <<No, bueno, yo lo único que quería saber era que se le puede  regalar y que le gusté  a alguien de tu edad>>.

– De mi edad – había repetido él masticándolo.

No sé porqué le trato así. Es cómo si tuviese necesidad de herirle en el orgullo o en su vanidad… Sí, y luego, de inmediato, cuando percibo que le he hecho daño… lo lamento y más después de lo que sucedió  el lunes con Serengueti…

Pero,…  me centro de nuevo en lo de ayer. Pues como a las siete menos cuarto salí de casa y aquello era muy excitante. Las bolas chinas estaban recubiertas por completo de unas pequeñas terminaciones en punta y la sensación en el interior de la vagina era muy excitante. Y en mi cabeza a pesar de que iba al encuentro de Guernika sólo había cabida en  esos momentos para el doctor Malasaña. Era un pensamiento obsesivo. Si me lo encuentro le digo: <<Voy sin bragas. Llevo puestas unas bolas chinas y dentro de media hora me meterán mano hasta en el alma>>. Lo juro. Juro que era eso lo que iba repitiéndome mentalmente durante todo el trayecto y aquello de <<Pero, por qué demonios no tendré la suerte de encontrármelo… porque se lo digo; juró que se lo digo; vamos que si se lo digo>>. Y a continuación me veía arrastrándole, o viceversa, hasta la penumbra de algún portal cercano que abría sus puertas para nosotros como por arte de magia y … y nos besábamos apasionadamente y él llevaba su mano a mi sexo para palpar con sus propios dedos  mi humedad, y entonces yo le decía: <<Lo siento pero ahora tengo que irme porque he quedado con mi amante y me espera>>. Y… Y era una fantasía en regla. Yo creo que la fantasía más incontrolable que he tenido con él, en ese sentido y ciertamente me sentía muy pero que muy caliente y procaz. Era una lástima, de verdad, no encontrármelo. Pero como  aún era pronto decidí pasar por delante del parque y por primera vez lo hice muy cerca del bar. Seguro que Candela estaba por allí y … aunque no era del todo por ella. Ayer no. Ayer no sé lo que me sucedía y él si estaba en la barra. Leía el periódico y yo iba a pasar de largo pero… di dos pasos hacia atrás para mirar hacia el fondo y tratar de averiguarla… Entonces Pésimo levantó los ojos y me miró

– ¿Buscas a Candela?

– Sí. -le dije yo con una vocecita de ahorro módico que me costaba trabajo reconocer como mía, después de aquella cadena de  pensamientos tan obscenos  y delirantes que había sentido gritando en mi interior  desde que cruzara las puertas de la calle.

Pésimo se levantó y yo creí que iba a avisarla pero vino hacia mí.

– Es que como llovía,  esta tarde no quiso venir.

No sé si yo le contesté algo. Pensé en contestarle: <<Sólo venía a ver que tal le había ido con el control de inglés>>. Pero no sé si llegué a decirlo o le dije cualquier otra cosa. Él continuó también con lo que me pareció otra ‘vocecita’ que no se correspondía con su deseo.

– ¿Hoy no entrenas?

Estábamos muy cerca en ese momento. Él sobre el escalón del umbral del bar pero con el cuerpo encorvado para tratar de menguar la altura desde la que me miraba.

– ¡No! – exclamé yo dando un paso hacia atrás para tratar de no ceder a la fuerza de atracción que me arrastraba hacia él- … De otra manera -añadí turbia alejándome  más pasos.

– ¿De qué otra manera? -me preguntó él, creo que preso de la misma fuerza y menguando el cuerpo cuanto era capaz en un intento de docilidad espontánea para resultar lo menos amenazante posible.

Y allí se había presentado la oportunidad que tanto había deseado. Se lo iba a decir. Los pensamientos del trayecto me estallaban en la boca. Abrí la boca para decírselo. Lo repetí mentalmente: <<¿Tú qué crees? Voy sin bragas. Llevo puestas unas bolas chinas y dentro de media hora me meterán mano hasta en el alma>>. Sí,  sí, sí, por fin se lo gritaba. Pero fue muy extraño: las palabras se me murieron en el paladar de muerte prematura antes de pronunciarse y supe por su gesto, que mientras cerraba la boca con una leve sonrisa perversa con la que finalizó lo que pareció una larga toma  de aliento, que ese silencio mío, hecho de la contención de piedra de los rompeolas, le había excitado más que todos los cuentos eróticos que yo hubiera podido contarle. Allí había acudido en mi ayuda, por fin, la sofrosine; la virtud de las virtudes por excelencia que decía aquella profesora de latín  tan maravillosa que tuve, Encarnita. Había sido prudente. La prudencia es un arte en la guerra del amor.

Entonces me di la vuelta y me fui sintiendo que él iba a imaginarme y desearme durante toda la tarde.

2 Responses to “Las bolas chinas estaban recubiertas por completo de unas pequeñas terminaciones en punta y…”

  1. candelaarias Says:

    Esto pertenece a la bitácora azul turquesa y está recogido en:

    http://literografia.wordpress.com/00002-marzo-04/


  2. […] (…)Pero,…  me centro de nuevo en lo de ayer. Pues como a las siete menos cuarto salí de casa y aquello era muy excitante. Las bolas chinas estaban recubiertas por completo de unas pequeñas terminaciones en punta y la sensación en el interior de la vagina era muy excitante. Y en mi cabeza a pesar de que iba al encuentro de ese amante sólo había cabida en  esos momentos para el otro hombre. Era un pensamiento obsesivo. Si me lo encuentro le digo: <<Voy sin bragas. Llevo puestas unas bolas chinas y dentro de media hora me meterán mano hasta en el alma>>. Lo juro. Juro que era eso lo que iba repitiéndome mentalmente durante todo el trayecto y aquello de <<Pero, por qué demonios no tendré la suerte de encontrármelo… porque se lo digo; juró que se lo digo; vamos que si se lo digo>>. Y a continuación me veía arrastrándole, o viceversa, hasta la penumbra de algún portal cercano que abría sus puertas para nosotros como por arte de magia y … […]

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