FÁBULAS DE LA LOCURA Y LA RAREZA…

julio 26, 2008

Un día quise enseñarles a hablar con los árboles, a escucharlos… eran niñas, muy niñas.

¿Tú no crees que un árbol puede tener un conocimiento de mí? ¿a través de mi tacto? ¿crees que no puede sentirme? ¿Saber que soy algo desconocido que se acerca?

Otra historia que me contaron… quien me hizo la mudanza de este ático…

Yo era alguien que podía parar con cualquiera. Aquel día paré con él, a tomar algo. Evidentemente yo no tenía ningún interés sexual en él. Y no quería creerme que un tío tan majo tenía ese tipo de interés en mí; porque estaba con una mujer que yo consideraba muy competente… Me contó que ella estaba loca. ¿Por qué? Porque cuando la llevaba al campo se descalzaba y se abrazaba a los árboles. Mira tú qué incomprensión. A mí eso me parece idílico.

¡Umm!, el técnico que vino a instalarme Internet, me contó que su novia era muy rara. ‘Es una tía muy rara, muy rara, muy rara…’ ¿Por qué? Porque recogía conchas por la playa. Cuando yo fui a Galicia, estuve toda una tarde recogiendo conchas por la playa. Me las traje. Sabía que iba ir a vivir allí, ya. Enfermé en Galicia…

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