EL VALLE DE LA MUERTE Y EL PEZ CACHORRITO DEL AGUJERO DEL DIABLO

agosto 8, 2008

Death Valley, uno de esos hábitat ”infernales” de la Tierra que me gustaría tener la oportunidad de conocer antes de morir.

Recuerdo que fue allí una noche donde admiré la galaxia como nunca la había imaginado. Lugar de paradojas porque en esa aridez se esconde un secreto: el agujero del diablo; puerta a los 100 mil kilómetros cuadrados de extensión de uno de los acuíferos subterráneos que se asientan bajo la superficie de nuestro planeta, en EEUU. Con una profundidad que en algunos puntos alcanza los 6 km. Y en el que sobrevive, desde la edad del hielo, en la que compartió mundo con los mastodontes, un pequeño pez que hoy pudiera ser que esté en peligro de extinción… Que admirable sería poder adaptarse como sus parientes próximos a 4 veces la salinidad del océano. Me fijo en las especies animales y vegetales y sus soluciones evolutivas y detesto recibir llamadas como la de antes. Cargadas de negatividad que me aleja de las citas nocturnas en bares para seguir descargando más negatividad sobre mí; en dosis que desde hace algunos meses soy incapaz de soportar. Porque no hay un pensamiento positivo, ni uno solo; porque nunca hay sonrisas que se animan con más necesidad que la de la lluvia, la bruma, el viento o el sol, o yo no las recibo porque esas no las compartes conmigo. Y es que cuando una envejece la energía disponible comienza a menguar a un ritmo alarmante. Yo estoy o me siento, también, en peligro de extinción y procuro cuidarme. Quiero recuperar la alegría de la sencillez de las cosas gratuitas, y si acaso a las personas que disfrutan de ellas; y en este minuto le tengo más simpatía al pez cachorrito del agujero del diablo que a nadie. O quizá hasta envidia porque él nada donde me gustaría estar nadando a mí… Ya lo sé, soy rara: no me vale cualquier playa atestada de gente. Y es que todo todo hoy tiene que ser en soledad. Me lo pienso y decido pero no, no estoy deprimida. Lo que no puedo fingir es que algo me atrae cuando ya no me atrae. Lo siento pero me voy a ir a la cama pronto, que mañana quiero madrugar.

Más cosas extraordinarias de este valle, y que se han almacenado en mi memoria, si acaso te las cuento otro día. Total ni siquiera lo más insólito te va a interesar:

– La carrera más extrema del mundo.

– El fenómeno de la evaporación de la lluvia que no alcanza el suelo.

– Las enormes rocas a las que nadie ha visto moverse y que dejan misteriosas marcas en la tierra… Pero es que hasta este desierto algún día sufre una primavera y un deshielo.

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