AFGANISTAN (Xurxo Lobato)

julio 22, 2008

Buscaba algo para ilustrar el trabajo de Xurxo Lobato, del que dicen que es a la fotografía lo que de Toro o Rivas a la literatura.

La foto la encontré en esta muestra de FOTÓGRAFOS CONTRA LA GUERRA y se titula Afganistán. Ahora bien, yo ando con ‘La flecha amarilla’, trabajo conjunto de Suso de Toro y Xurxo Lobato. Y otra vez al azar… eso de abrir un libro por cualquier parte y a ver qué te encuentras. Y sorpresa, porque dice así:

La atracción de la fotografía. El fotógrafo desenmascarado.

Unos jóvenes portugueses en bicicleta, son de Sintra y uno de ellos lleva en la bici la bandera monárquica. La idea de hacer el Camino nació en el joven de la bandera que tiene una abuela de O Ferrol. En su casa están suscritos a El País y hace cinco años vio en un suplemento semanal un reportaje fotográfico sobre el Camino de Santiago. Tan cierto es que trae en la mochila aquella vieja revista doblada, la saca; el fotógrafo tiene la boca abierta, él es el autor de aquel reportaje fotográfico. Enseña las páginas con las fotos, aquella semilla que se quedó en su retina y fue creciendo en forma de sueño del Camino.

El fotógrafo está sorprendido y finalmente se presenta, él es el autor de aquel reportaje. El hombre invisible, el que siempre está oculto detrás de la cámara, se hace visible. El joven está contentísimo y pide a los compañeros que les hagan una foto juntos. Posan los dos riendo, el joven ciclista levantando la revista de las fotos como un trofeo. Un Camino circular de una foto a otra foto a través de los años.

Sospecho que el fotógrafo ha encontrado una razón que justifica y da sentido a su trabajo durante años.

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Pues coincidencias, eso. ¿Y yo? ¿Me equivocaría de nombre al seguir la pista aquella de las 13 campanadas?

Por cierto, anteanoche soñé con ese hombre, con aquel que sí di. Fue un sueño bonito, por fin. Pero ya me he acostumbrado a que nunca esté y además ni yo estoy. Lo que sí he hecho es escribir cuatro líneas, ahora; por culpa de una dedicatoria o quizá no del todo… y comprarme otro cuaderno de viaje. Dos párrafos con vocación de cortos en ese cuaderno, en una cervecería donde las copas son grandes y hay un hermano que también esta noche me dio un beso en el patio de mis sueños. Pero ya me he acostumbrado a que ni los besos más dulces de los hombres soñados signifiquen algo. Aunque me miraba como si lo supiera. Aunque yo esta vez no le dije nada. Y es que ya van dos… Hablamos del calor que hacía mucho y de la menopausia.