<<Lo que estamos buscando es lo que mira>>

– SAN FRANCISCO –

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La Primera Casa en el horoscopo, carta natal o bien en la tirada de las doce casas

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Nacer significa <<asumir>> un cuerpo y es presagio del sí mismo en cuanto individuo único y distinto. Sobre la base de este momento se traza la carta natal, y a partir de él empieza nuestro recorrido a través de las casas.

Todo aquello que nace en un momento del tiempo refleja las cualidades de ese momento.

El Ascendente aparece cuando aparecemos nosotros, y sus cualidades son no sólo un reflejo de quiénes somos, sino también de cómo nos enfrentamos con la vida.

El Ascendente es la lente a través de la cual percibimos la existencia, la visión que traemos a la vida y nuestra manera de <<categorizar el Mundo>>

*(esto parece muy mediático, ¿no? Sí, porque si el ascendente es como unas gafas con las que ya nacimos… por esa regla de tres, sabiendo que hay otros once pares de gafas, por lo menos; que son los signos con los que compartimos el ascendente… los otros signos… bien podríamos conocerlos y ver qué prestaciones nos proporcionan esas otras gafas para ampliar nuestra visión del Mundo. Yo pienso hacerlo. No volveré a asumir más: soy ascendente tal o cual y por eso me comporto así siguiendo este patrón rígido o este otro, y más cuando mediante el juego, que os proponemos, vamos a descubrir otros arquetipos, que quizá estén versados en la astrología, y fueron la forma que tomó este Arte al convertirse en filosofía…)

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Por ejemplo, si el signo que se eleva (el ascendente muestra el grado exacto del signo zodiacal que se eleva por encima del horizonte oriental en el momento del nacimiento) es Sagitario percibiremos un mundo de múltiples opciones y posibilidades emocionantes que nos invitan a explorarlo y a crecer. Si en el Ascendente está Capricornio, en cambio nuestra visión del mundo se dará a través de una lente más reducida por obra del temor, la duda y la vacilación. Las mismas oportunidades de expansión que emocionan y mueven a entrar en acción a Sagitario pueden provocar en el Ascendente Capricornio un estado de terror y de aprensión. Cuando se le presenta la oportunidad nueva, el Ascendente Sagitario exclamará: <<Estupendo, ¿cuándo comienzo?>>. Puesto frente a la misma posibilidad, el Ascendente Capricornio se estremecerá, cavilando: <<¿Debo hacerlo?>> Ya sé que sí, pero ¿seré bastante capaz? Oh, ¡qué responsabilidad tan grande!>>

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De acuerdo con el signo que nos marca el Ascendente <<fantaseamos el mundo>> y después representamos, actuamos el sueño. Así creamos simultáneamente el laberinto y la senda para salir de él. Por ejemplo, los que tienen a Aries en el Ascendente interpretan un mundo en el cual es necesaria la adquisición de conocimiento y de entendimiento, y por tanto se empeñan en entender la vida. En este sentido, el signo que ocupa el Ascendente es al mismo tiempo lo que estamos buscando y lo que mira.

Es frecuente que el signo que está en el Ascendente, o cualquier planeta que se halle próximo a la cúspide de la casa Uno, describa la vivencia individual del nacimiento. Por ejemplo, Saturno o Capricornio en el Ascendente puede significar un nacimiento demorado, largo o difícil. El nativo con Marte o Aries en el mismo lugar parece que se zambullera de cabeza en la vida, como si estuviera ansioso de <<llegar allí para empezar a hacer cosas>>. Muchos nacimientos con Plutón o Escorpio en el Ascendente han llevado consigo una lucha entre la vida y la muerte, en que la madre o el hijo han corrido gran peligro durante el parto. Los terapeutas que trabajan con técnicas de regresión y rebirthing y al mismo tiempo con astrología, confirman la correlación entre el signo o planeta que se encuentra en el Ascendente y la experiencia del nacimiento.

En términos más amplios, el Ascendente y la casa Uno denotan nuestra relación con el arquetipo mismo de la Iniciación. El signo ascendente no sólo describe algo referente al nacimiento real, sino que alude también a las expectativas e imágenes innatas que tenemos toda vez que debemos <<dar comienzo algo>>.  El Ascendente sugiere la forma o manera mediante la cual entraremos en diferentes fases o aspectos de la vida.

En cualquier momento en que una vivencia se asemeje a la de un nacimiento, cada vez que nos conectemos con un campo, una faceta, o un nivel de la experiencia nuevos, se movilizarán las cualidades del Ascendente y de la Primera Casa. Cada nuevo comienzo resuena con las cualidades de los nuevos comienzos anteriores, y vuelve a despertar problemas y asociaciones similares. Quien tiene a Capricornio o Saturno en Ascenso, por ejemplo, no sólo vacila y se refrena con el nacimiento real, sino con cualquier transición hacia una nueva fase de la vida.

El estilo con que enfrentamos la vida en general se revela en el Ascendente y en la casa Uno. La imagen que acude a la mente es la de un polluelo  que pica el cascarón para salir del huevo. Podemos tener diferentes maneras de <<nacer hacia las cosas>>. Un polluelo con Ascendente Cáncer sabe que tiene que salir del cascarón y lo rompe, pero después decide que está más seguro en el huevo que ya conoce. El polluelo con ascendente Tauro será lento para salir pero una vez iniciado el proceso  lo llevará adelante con determinación y constancia. El que tenga Ascendente Leo esperará a que las condiciones sean las más adecuadas para hacer una entrada teatral, noble o dignificada, que le permita exhibirse  orgullosamente ante el mundo. Como ejercicio, el lector puede tratar de imaginarse de qué manera <<nacen hacia>> los otros signos ascendentes,  o como encaran las diferentes fases de la experiencia.

El Ascendente puede ser la manera en que salimos del huevo, pero aquello en que nos convierte el crecimiento es el signo solar.

En otros términos, el Ascendente es la senda que nos lleva hacia el Sol. Por ejemplo, una mujer con el Sol en Aries y Virgo como Ascendente podría descubrir su capacidad para iniciar, conducir e inspirar (Aries) mediante el desarrollo de las cualidades propias de Virgo, tales como la evaluación de su  energía de manera concentrada y precisa.  Un hombre con el Sol en Piscis y con ascendente Libra puede descubrir su manera de curar y de servir a otros (Piscis) por mediación de una relación bipersonal importante o de una actividad artística (Libra). El Ascendente florece en el Sol. O, como lo expresa Liz Greene, el Sol es el tipo de héroe que somos, pero el Ascendente es la búsqueda en la que debemos empeñarnos. El Sol es el por qué estamos aquí; el Ascendente es el cómo llegamos allí.

Los signos y planetas que hay en la Primera casa indican las clase de funciones que serás más valiosas en el proceso de realización de nuestra propia peculiar identidad. Éstas son las tareas que necesitamos cumplir con el fin de desentrañar más cabalmente quiénes somos. No podemos ser completos  mientras no hayamos reconocido, explorado y cultivado esas cualidades. En este aspecto, es útil tener presente que a los signos y planetas (en cualquier casa) se los puede comparar con un ascensor en un edificio de grandes tiendas. El ascensor puede dejarnos en el primer piso, zapatos de señoras, en el segundo, ropa de hombres, o llevarnos directamente arriba, al restaurante. De modo similar, Marte o Aries -por ejemplo- en un nivel pueden significar impulsividad y precipitación, y en otro valor y bravura. A medida que nuestra conciencia se expande, se nos hace posible desplazar y cambiar los niveles , movernos de una a otra forma de expresión del signo o del planeta. Probablemente sea necesario tener la vivencia  de este tipo de cambio de niveles con todos los emplazamientos en la carta natal, pero es especialmente fructífero experimentar de esta manera con las energías de la casa Uno, el área de la carta que tan decisiva es para el descubrimiento de uno mismo.

Junto con las casas Tres, Cuatro y Diez, la casa Uno denota algo referente a la atmósfera reinante en el ambiente en que se inicia la Vida. Normalmente encontramos los emplazamientos en la primera casa  en los primeros años de la vida, lo más formativos. Por ejemplo, si Jupiter está en ella, es posible que la persona cambie de país al poco tiempo de nacida. Con Saturno, puede haber la sensación de penurias o restricciones durante la infancia. Como las energías de la casa Uno son enfrentadas y se despiertan tempranamente  en la vida, estableceremos una íntima identificación con los arquetipos representados por los planetas y signos que allí se encuentran. Si se hace una pequeña incisión en la corteza de un arbolito, una vez que crece, el árbol presenta una herida enorme.

A la inversa, las energías de la casa Uno pueden describir el efecto que produce a otros nuestra <<salida a escena>>. Si la ocupan Urano o Acuario, por ejemplo, es probable que nuestra llegada signifique desorden y cambio. Si los que se encuentran en ella son Plutón o Escorpio, puede ser que nuestro nacimiento coincida con una crisis de reorientación importante en aquellos que nos rodean. Cualquier signo o planeta que tengamos en la casa Uno, lo llevamos con nosotros allí donde vayamos. Cosa nada sorprendente , puesto que esta casa se asocia naturalmente con el signo, cardinal y de fuego, de Aries, y con el planeta Marte. El fuego cardinal representa un principio que irradia hacia fuera, hacia la vida. En general, los atributos de cualquier signo o planeta que se se encuentre en la casa Uno se amplifican en cierto modo al estar en esa posición, como si se hubiera elevado el volumen de su <<tono>>. Si las energías de la casa Uno no son evidentes en la persona, es probable que en la carta haya algo más que esté bloqueando su expresión, y este bloqueo es algo que hay que examinar.

Puesto que el signo en el Ascendente tiene una influencia grande sobre la manera en que enfrentamos la vida las cualidades de este signo se reflejarán hasta cierto punto en nuestro porte y apariencia física en general. Muchos astrólogos dicen ser capaces de rectificar una hora de nacimiento incierta evaluando qué signo Ascendente se correlaciona con la configuración física y el aspecto de una persona. Sin embargo, asignar la apariencia corporal solamente al Ascendente es simplificar en exceso las cosas. La cara en su totalidad es vivida y expresada por mediación del cuerpo, y por ende son muchos los diferentes factores del mapa natal que se concretan en la fisonomía.

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En el momento del nacimiento, de la ilimitada matriz del ser surge una encarnación física de una de las miriadas de posibilidades de vida. Por más bello que pueda sonar esto, de hecho no nacemos con una comprensión de nosotros mismos como entidades aparte, individuales; también llegamos dotados de una conciencia de nosotros mismos en cuanto manifestación del espíritu universal, ni como expresión de alguno  de los múltiples rostros de lo que algunos llaman Dios. Sin embargo, es mediante el desarrollo y el cultivo del signo en el Ascendente y de los planetas en la casa Uno como no sólo llegaremos a ser más conscientes de quiénes somos en cuanto individuos irrepetibles, sino también de cuál es nuestra relación con el todo más amplio del cual formamos parte. Las otras once casas describen etapas ulteriores de este viaje.

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– El HOROSCOPO del año 2010 – aries, tauro, géminis, cáncer, leo, virgo, libra, escorpio, sagitario, capricornio, acuario y piscis – AMOR, SUERTE, SALUD, DINERO – (Karma – Feng Shui – Mantra – Mandala – Pronóstico – Predicciones – Los arcanos del Tarot – Aprendizaje – Relación de Pareja – Simbolo – Signo – Arcano )

Octubre 17, 2009

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