.

‘De lo que tengo miedo es de tu miedo.’
William Sakespeare

.

Cuadernos de terapia

CUADERNOS DE TERAPIA DE YLADAH

.

Ponte de pie donde haya espacio para moverse, dentro o fuera de tu casa. Quédate quieto unos instantes, concentrándote en tu respiración, dejando que tu peso caiga sobre la mitad inferior de tu cuerpo. Siente el contacto con el suelo bajo tus pies durante varias respiraciones, centrando tu atención en la inspiración y la espiración.

.

 

– AUDIOS: Descarga del archivo en Red

Descarga del audio de Voz transformado a MP3

.

Ahora, piensa en algo que desees profundamente en tu vida. Puede ser algo interno o externo, una situación o una manera de ser. Cierra los ojos e imagina que tu deseo se cumple. ¿Cómo sería, cómo te sentirías si ese deseo se cumpliera? ¿Qué quiere tu alma? ¿Cómo sabrías que se ha cumplido?

Ahora abre los ojos y elige un punto que puedas ver frente a ti, como, por ejemplo, una de las puertas de la habitación donde te encuentras o un árbol que no esté muy distante.

.

Concéntrate en ese lugar e imagínalo como el lugar donde tu deseo se cumplirá.

.

La noche estrellada

‘Noche estrellada’

Vicent Van Gogh

.

Entonces, lentamente, consciente de cómo tu peso se traslada de un pie a otro, de cómo se mueven tus músculos y tus huesos, da un paso hacia ese punto, mientras en tu mente llevas la imagen del deseo que se cumplirá en ese lugar.

– Hay delfines. Delfines… un acuario

No camines muy rápido; toma conciencia de los sentimientos que afloran en tu interior mientras te mueves hacia el lugar donde tu deseo se cumplirá. Si tienes miedo, siéntelo, saboréalo y continúa avanzando, estando presente con él. Repara en el miedo o en la ausencia de miedo. No vayas en su busca ni lo apartes.

Simplemente repara en él y sigue avanzando lentamente. Si el miedo te detiene, espera. Sigue sintiéndolo, pero deja que el deseo crezca más que el miedo y empieza a moverte otra vez.

.

– Así se detiene el miedo…

.

Sé consciente de lo fácil o difícil que es esperar a que tu deseo te encuentre de nuevo. Sé consciente de lo tentador que es tratar de no sentir el miedo y moverte rápidamente hacia tu deseo. Sé consciente de cómo cualquier intento de hacerlo crea un aturdimiento que despoja al deseo de su vibración.

Cuando hago esta meditación, a menudo me sorprende encontrarme menos asustada o más asustada de lo que esperaba. Al repetirla en momentos distintos, he descubierto que mi miedo no es siempre el mismo. Mi capacidad de sentir el miedo y avanzar crece gradualmente.

.

LA TRISTEZA…

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna.

Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza,

si las traiciones de la vida te han abierto

o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.

Quiero saber si puedes vivir con el dolor,

el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo,

de atenuarlo

ni de remediarlo

.

Cada vida encierra dolor y tristeza. Es parte de la condición humana.

.

– A mí hoy me han sucedido cosas en esta meditación. Hay cosas que no estaban en el texto.

.

Adaptación de un texto de La invitación’ de la doctora Oriah Mountain Dreamer

.

Vía: – La Sonrisa de la Mística –

.