CARTA A MI ABUELA

febrero 24, 2004

 


martes de carnaval

Estimada Alma:

Eran cerca de las tres de la tarde y tenía dos minutos para dejarte unas notas imperfectas.

Te decía que ayer me di cuenta de que estoy irremediablemente perdida. Él, el hombre que tú también deseaste para mí, y yo seguimos cruzando estaciones sin detenernos. ¿Hacia dónde nos dirigimos? No lo sé, puede que hasta un ‘Arroyo del diablo’ cualquiera, en mitad de ninguna parte pero no tengo ni la más remota idea. Me he internado con él en territorio desconocido, en una jungla de sentimientos. Sólo sé que me abraza y estamos juntos allí dónde sea. Hay momentos y lugares a los que es imposible llegar sola.

Hoy no le he visto y tengo que someterme a otra de esas citas que me he marcado como una obligación. Nunca he formado parte de un grupo en un desfile. Tú lo hubieras querido. Hubieras querido bajar como todos los años a presenciar desde la acera el carnaval y verme convertida en una persona…

¡Alma!, te quiero y siento no haber sido esa nietecita perfecta que tú te merecías… pero ahora que no puedes caminar tendrás que conformarte con verlo todo por televisión. Este año han elegido un disfraz oriental. Los chicos lucirán inspiradores farolillos que brillan con luces de artificial candela y nosotras sombrillas y pay-pay. A la hora de la cena iré a verte como si fuera una sombra chinesca.

Un beso