Stanley Milgram Obediencia a la autoridad

Georges Perec escribió un libro que se llamaba así y Luis Muiño lo hizo hoy con un artículo que lleva este título y que nos cuenta el experimento Milgram… Algo muy impactante y que me hizo llorar: de las pocas veces que yo me he sensibilizado hasta el extremo

Experimento Milgram

Morris Bravermann es asistente social y tiene 39 años de edad. Ve en el periódico un anuncio de la Universidad de Yale que pide voluntarios para un estudio sobre aprendizaje y memoria. La investigación evaluará los efectos que el castigo tiene sobre el aprendizaje. Morris decide ofrecerse como voluntario…
Cuando llega a la Universidad, un hombre de bata blanca le dice que tiene que administrar descargas eléctricas a una persona cuando ésta se equivoque al recordar una lista de palabras. La víctima de las descargas está en la habitación de al lado y nuestro protagonista puede oírla…
A partir de los 75 voltios, la víctima comienza a quejarse. Morris, sin saber muy bien por qué, empieza a sonreír…
Entre los 90 y los 120 voltios, el sujeto de la habitación de al lado grita. Desde los 130 a los 150, pide insistentemente que le liberen. Cuando Morris aprieta el botón de 270 voltios se oyen gemidos agónicos…
Morris, sin poder controlar sus reacciones, cambia su risa contenida por una sonrisa más insistente y desconsiderada, aparentemente desencadenada por los alaridos del alumno.

Con 300 voltios, se oye un grito desesperado. A partir de ahí sólo se escucha el silencio.
Por lo que había oído en la otra habitación, nuestro protagonista podía suponer que el individuo había muerto de un infarto. Pero Morris sigue apretando el botón hasta proporcionar a la persona de la habitación de al lado descargas de 450 voltios. De vez en cuando, se enjuaga el rostro en un intento de esconder la sonrisa.

En el libro que se publicó posteriormente se recogen también estas declaraciones de Morris: «Mis extrañas risas surgían por la tensión que me producía herir a alguien mientras yo me sentía totalmente desasistido y atrapado en un conjunto de circunstancias que no podía cambiar«

El experimento, obviamente, estaba trucado. La persona de la habitación de al lado no estaba recibiendo descarga alguna: era un actor preparado para simular el dolor. Pero ni Morris ni los otros participantes sabían eso.
Cuarenta personas perfectamente normales participaron en esta investigación. De ellas, veinticinco, es decir, más de la mitad, llegaron hasta el final. Y nadie abandonó al principio: todos llegaron, al menos, hasta 180 voltios.
Ninguna de esas personas se sintió coaccionada: simplemente, apretaron botones con los que creían estar matando a una persona porque se lo pedía alguien con bata blanca, alguien con autoridad.

Yoshikata Amano

Luis Muiño:
El libro que publicó el autor del experimento (Stanley Milgram) se titula «Obediencia a la autoridad: un punto de vista experimental».
En él, se recogen datos que muestran que más del ochenta por ciento de nosotros estamos dispuestos a matar sólo por hacer lo que nos dice un tipo con algún tipo de uniforme aunque no haya coacción física o contrato que nos obligue a ello.
El libro habla también de las variaciones que se hicieron sobre el experimento: la cultura de origen de los participantes es completamente indiferente. Obedecen lo mismo los franceses que los ingleses que los estadounidenses: todos aprietan botones sin piedad. Tampoco importa mucho el género del que manda, su manera de hablar o la coherencia de sus argumentos: lo que cuenta es que lleve uniforme y esté en un ambiente «respetable».
Eso sí: la gente mata con menos intensidad cuando antes ha tenido que tocar a la víctima. Hay cosas que nos hacen humanos incluso cuando «sólo cumplimos órdenes».

La ilustración es de Joshikata Amano, un japonés que hace comics y que me venía muy bien para hablar de ese niño malo y miedoso ante la autoridad que todos llevamos dentro…
2005.04.03 03:09 email: luis.elladooscuro (arroba) gmail.com

Luis Muiño:
He intentado ser frío y preciso en la descripción del experimento. Pura reacción antagónica: lo de Milgram me marcó hasta el punto de que su experimento es quizás la causa de que me hiciera insumiso. Yo era pacifista, pero la idea de ser juzgado por no querer ir al ejército sólo la acepté a partir de leer el libro. Quería que lo supierais…
2005.04.03 03:28 email: luis.elladooscuro (arroba) gmail.com

imaginate:
Pues un aplauso para ti psicólogo porque creo que es duro contar estas cosas como tú has tratado de hacerlo y un abrazo por tus lágrimas y por tus principios.

Yo sigo queriendo enterarme de estas cosas aunque me duelan. Y me duelen precisamente porque sé que hay muchas personas en el mundo cercano que me rodea que prefieren no saberlas y se me ocurre que de alguna manera he terminado por volverme ‘pasota’ y ya no tengo ganas de luchar ni por divulgarlas…
b-SOS
2005.04.03 03:37

Luis Muiño:
Releyendo, me doy cuenta de que no he contado lo que a mí más me impactó de este experimento. Lo más terrible para mí fue descubrir que, quizás, yo hubiera hecho lo mismo que Morris Bravermann…

Por supuesto, cuando leí la investigación por primera vez, me dije a mí mismo: «Yo jamás hubiera apretado ni un sólo botón». Pero luego descubrí que antes del experimento se hizo una encuesta previa. En ella, se preguntó a muchísimas personas distintas que harían en semejante situación. Y, por supuesto, todos dijeron que no apretarían ni un solo botón. Nadie cree que lo hará, pero todo el mundo empieza a hacerlo…y casi todos llegan a matar al tipo.
Yo soy uno más de los que creen que se rebelan ante la autoridad…y uno más de los que llegarían hasta los 180 voltios. A veces me conformo pensando que, con un poco de suerte, no pertenezco al cincuenta por ciento que llegan hasta el final.

Pero por si acaso, desde que leí el experimento de Milgram, intento no delegar responsabilidades morales importantes en ninguna autoridad. Como le dijo un colega insumiso al juez: «La autoridad es como el alcohol. Uno repite continuamente «yo controlo, yo controlo»…y luego, al día siguiente, flipa con lo que ha hecho y se pregunta en qué momento perdió el control».
2005.04.03 13:54 email: luis.elladooscuro (arroba) gmail.com

imaginate:
Yo cuando te leí ayer de madrugada supe que durante muchos años de mi vida habría apretado esos botones. Lo que no sé es hasta qué alarido… Pero quiero creer que ahora no, por conciencia y quiero creerlo inclusive en el caso de no haber leído nada acerca de este experimento pero… por si acaso me alegro de haberlo leído porque ya no lo voy a olvidar

Y eso de la risa… me sucedió a mí. Hace un par de años casi mato a alguien de un pelotazo en la sien (lo vi pero le di) y lo que más alucinada me dejó fue que durante días no podía parar de reírme pero desencajada, cada vez que me acordaba, y que al hijo del tipo en cuestión, le sucedió exactamente lo mismo que a mí. Era uno de esos chavales que son buenazos por naturaleza y lo presenció y tampoco podía dejar de reírse; y mira a día de hoy sigo sin entenderlo pero sé que fue algo así como esas extrañas risas de Morris :'(
2005.04.03 23:06

Hermione:
No, no :) Lo que yo decía era que puede que quien pulsase el botón se negara a creer que «realmente» ocurría lo que pensaba, que dudaría de estar interpretando bien la «evidencia». ¡Participaban en un experimento Oficial y Público!.
Pensarían, tal vez, que los castigados eran unos exagerados, o que no se corrían riesgos serios, o que todo era una ficción, incluso.
De hecho, lo era.
2005.04.04 00:46

imaginate:
Yo entiendo que los voluntarios y eso queda claro en el texto son los aplican las descargas pero los que las reciben podrían ser cobayas humanas, por ejemplo presidiarios, sí a lo mejor violadores o asesinos o mira judíos… a lo mejor nos gusta pensar que ellos se merecen aprender con dolor y bajo el sufrimiento, porque el experimento tal cómo lo cuenta luis no dice que los que reciben las descargas se presentaran cómo voluntarios a nada; Pero a lo mejor lo que pensábamos nosotros, los que administrábamos esas descargas, era que algo habrían hecho esos individuos para encontrarse en esa situación (nos han vendido que la letra con sangre entra), sí seguramente algo habrían hecho para merecérselo. Y ese tipo de pensamientos pueden resultarnos muy balsámicos cuando decidimos disculparnos de nuestras atrocidades y delegar… ; porque en el fondo la mayoría ni siquiera creemos en el concepto reinserción. Ya se sabe que la cabra siempre tira al monte ;)
B-SOS (más pensantes y menos sintientes esta madrugada) :)
2005.04.04 01:00

Ramón:
Sólo un par de apuntes para los que dudan de la validez del experimento:

1. En encuestas posteriores, todos aseguraban que pensaban realmente que la persona estaba sufriendo las descargas con la intensidad que se suponía tenían.
2. Los voluntarios no podían suponer que la otra persona hubiera hecho algo malo, porque antes del experimento se «sorteaban» los puestos de torturador y torturado (con truco, claro), entro el voluntario real y el señuelo.

Para tod@s aquell@s que dicen eso de «yo no lo haría, por supuesto». ¿De verdad creéis que sois tan diferentes de aquellos que participaron en los experimentos?
2005.04.04 22:27

imaginate:
¡Anda Ramón! Pues eso sí que es para pensárselo… más corderos todavía. Pero en la experiencia que viví durante el Camino de Santiago del año pasado recibía órdenes (no estoy acostumbrada ya a someterme a ellas) y cómo mi »tranquilidad» y lo llevadero que fuera aquello (y de eso me di cuenta exactamente a las dos horas de empezar el viaje) dependía en gran medida del que yo fuera capaz en controlar a un individuo en concreto (se me presionó para que lo hiciera) lo subyugué pero por completo. Y a veces cuando nadie me veía lloraba de rabia porque yo pensaba para mí: ¡jo-der tía que tú crees en la libertad del ser humano y en la igualdad! Pero dio lo mismo, lo subyugué porque esas eran las órdenes y estuve realizando ese trabajo voluntario también durante el mes de julio, y al final lo que tuve fue una crisis nerviosa por lo denigrante que me parecía todo, una crisis nerviosa que no lo era, que sólo fue una crisis de profundo asco y rebeldía. O sea no es que hace años hubiera pulsado esos botones, es que el año pasado de alguna manera me dejé corchar por el sistema y lo hice.
2005.04.04 23:28