julia margaret cameron una imagen de esa fotografa

La noche se prolongó.
Las fotografías me contaron su secreto…

Contacté con el por Qué de buscar lo que busco…

Le hablé a él.
Más que nunca. Estuve en la infancia, en el parvulario, en aquellas cabalgadas y en dónde nació mi concepto idealista del Amor. En mis angelitos y mis grillos y en mis mariquitas y pestañas…
¿Yo te mire a ti como en esa foto? …

La sonata de Haendel que él me envió me acompañaba todavía… Porque ahora le tengo que decir a esta chica… que va a aprender a tocar el piano, ¿de acuerdo? Y se lo tiene que creer…

Me fui con él a la cama, porque su rostro en relieve lo materializó y me permitió tomarle de su mano imaginaria y arrastrarlo hasta mi habitación para gemirle en susurros… y para consolarme con un orgasmo dulce, en el que no hubo ninguna muerte pero si unos brazos que tiraron de mis hombros, doblándome y casi logrando que me incorporara y a mis huesos y músculos le sentó genial… mi cerebro no estalla, eso que echo en falta, y se siente oprimido, pero luego presiento que sólo por la presión de su frente…

Dormí con el cuarzo que le regalé a mi abuela entre mis pechos.. sobre los que habíamos nosotros…

(y mientras escribía esto… seguía con el cultivo, que me tiene absolutamente fascinada… le di un golpe al cristal con una concha marina que trataba de colocar estratégicamente antes de quemarme… eso es lo que tiene atreverse a trabajarlo con fuego… pero la energía es importante y ahora hay una estrella ahí… es una fractura, pero tampoco me importaría demasiado que se quebrase por ese lado mientras no se resquebraje del todo…. lo curioso es que esté justo ahí, donde ocurre y mientras lo otro soporte el calor y el contenido… pero está quedando realmente preciosa… hasta hay un bosque con piñas de color ciclamen oscuro, que es lo que esconde… )

En fin, que ya veo que de limpiar nada y luego me tendré que dar una maratón :)

Y por dónde íbamos… ah sí, que bueno, con esas fotografías volví a repetir la historia del experimento científico, sólo que esta vez lo elaboré mucho más, me refiero a esa crisálida, plegué de nuevo la quiastolita (el salvoconducto del viajero entre el pueblo celta) entre las imágenes y añadí una velita de canela… luego cientos de metros del mismo hilo rojo y en algún momento empecé a incorporar las hojas y cáscaras y flores del poutpurri… Esa es la base del bosque de piñas que está al lado de la playa… Es como un pequeño universo mágico… Y quién iba a pensar que después de todo se me iban a dar de puta madre los trabajos artesanales. Pero yo no, claro, mantelitos de punto de cruz o patucos para bebé a ganchillo y baberos, como quería mi madre, o encaje de bolillos… no, no podía ser… y bueno, si no puede ser para mi abuela… me la quedo yo, ya le compraré otra cosa porque le estoy cogiendo un apego xD

A ver, ahora arde una vela morada, ya lo hizo una gruesa de color verde oscuro… y hay un fondo perlado en tonos pasteles y arena, sucia, de las playa del Silencio; aunque lo de sucia sólo lo digo porque es carbonífera… ¿alguien se acuerda de la hulla? Para mí el grisú que se escapaba de los fogones de la cocina era un olor rico, un olor extraño, algo peligroso que se escapaba del fuego… Pero si pudiera tenerla querría, desde luego, arenas de cuarcita de Torimbia.

Bien, yo sigo invocando. Cuando alguien, como yo, por primera vez alcanza la conciencia de aquello que Desea… porque en mi caso el Deseo tiene que ser plenamente consciente… no desconozco las leyes con las que trabajo… no tiene medida. Pero de eso ya sabía algo San Agustín…

El recipiente con artificiales cuarzos colgantes de color verde y hojas doradas, oropeles finos, donde arderá la vela negra que se hará cargo de eso queremos destruir o alejar ya está limpio. Lo mantuve con sal y agua y luego cuando la vela negra esté dentro le añadiré algo más si lo soporta. Ahí, escucha Falbalá, es donde yo voy a quemar esa lista de deshechos… algunos nombres, algunas experiencias, casi todo mi pasado. Sólo dudo en añadir uno, o dejarlo estar… En realidad es el que más dolor me provocó pero con él el dolor no fue estéril, porque el sufrimiento emocional trajo mucho de crecimiento personal… Pero eso sí, quemaré lo inservible, lo equivocado, lo que sentí como un regalo y luego conocí como algo decepcionante. Ideales que sólo eran prejuicios, más o menos cordialmente disfrazados… No hay sabor amargo, o no lo hay que por bien no venga. La prueba de mi dedo herido… la interpreto como un señal.

Prosigo… en tu pecera tienes que colocar una vela roja, a ser posible y es ahí donde pasadas las doce… yo antes me comeré las uvas, tendré pensamientos y deseos del corazón en la cabeza y encenderé esa vela. En mis últimos años lo que hago es pasear rostros. Habitualmente no suelo pedir para mí otra cosa que no sea el Amor. Casi siempre tuve a alguien en la cabeza, y este año lo único distinto es que lo tendré por todo… el cuerpo, el alma, la mente, el espíritu, el sexo… revoloteando miel y dulzuras en esos besos que anhelo…

El otro día mi abuela entró en la habitación a preguntarme la ortografía de eso… se lo deletree pero sé que escribía esa palabra por mí… sonreí y la Zurda también lo hizo. Mi abuela estuvo escribiendo esos papeles durante horas, escondiéndose de mí y tapando su libreta con la mano cuando aparecía. Tiene mucho complejo por culpa de su letra. Pero a mí me gusta. Se complica demasiado la vida. No seas muy perfeccionista que yo no lo voy a leer. Esas cosas son privadas. Escribe una cruz en lo positivo y una resta en lo negativo… Ni se me ocurre pensar que mi abuela podría confundir esos términos. Pero ¡ay con mi madre! tendría mis dudas de su interpretación de lo que es deseable y lo que no, y no querría hacerme cargo de eso. Yo creo que si algo he sabido en esta vida… es en quién confiar y en quien no. Pero mira Bea, hubo una mujer con ese nombre del que hablamos ayer… que me la pegó con queso. Entonces fue cuando aprendí el dicho: ‘líbrame del agua mansa que de la otra ya me libro yo’. Nuria, aquella Nuria.

Y sí, descorcharé una botella de cava. Como estaré muy sola es probable que me la acabe… en su fondo yo depositaré los cuarzos, los de la copa… No sé si llevaré la ropa interior al revés o no… Creo que lo que voy a hacer es cerrar los ojos y darle vueltas, muchas vueltas al tanga rojo y al culotte amarillo limón que me pondré y luego me llevaré la sorpresa… después escribiré mi número de teléfono en ese tanga usado, porque me voy a masturbar, claro que sí y lo lanzaré al mar o a un río o a donde sea… y si recibo una llamada … lo interpretaré como una señal muy positiva de que la vida y el destino me sonríen. Pero no, dudo mucho que folle con nadie a no ser que sea un extraño muy atractivo y su voz me ponga mogollón :)

Tal vez escriba una carta de amor, ¿y por qué no? O un poema, eso en un papel y lo incluya. El corcho lo sellaré con cera. Y sí, ya te contaré dónde la lanzo ;)

¿Los limones? Bueno sí, hay un quilo… esos por toda la casa pero aquí dos. Uno entero y el otro cortado a la mitad, los utilizaré como apoya inciensos…


Y brindaré a la pata coja conmigo misma pero antes ya habrá algunas fotografías por aquí… pronto las pegaré donde debo… Él que me mire desde la pared de enfrente… en transparencias… Su cuerpo desnudo en esa playa de piedras, ahí dónde estuvo una vez, luego su otro él a mi derecha y desde ahí le miraré, provocándole y al acecho en la esquina de mis mujeres… con esa mirada que es todo intensidad y fuerza, y donde nuestros ojos lo único que buscan es al Otro, y sí habrá una moneda en mi pie izquierdo, por si acaso y luego saldré a la calle con mi maleta … (todavía tengo que hacerla) y daré una vuelta a la manzana o hasta donde sea… hasta que encuentre algo que me haga regresar y menuda vergüenza porque este vecindario es horrible para esos cosas y después vendrá todo lo que vaya a venir… Vale, me voy ahora con eso de las fotos.. y también a pintarme las uñas estrafalariamente :)


Si me olvida algo lo escribo luego… y sí, los del balcón son Lady Marian y el príncipe de los ladrones… Mi príncipe negro.Porque ya dije que ayer descubrí mucho de mi procendencia o de la procedencia de tanto mundo interior. La infancia sí que era un paraíso de sensaciones.