‘La memoria de un hombre está en sus besos. / Pero nunca es verdad memoria extinta. / Contar la vida por los besos dados / no es alegre. Pero más triste es darlos sin memoria. / Por lo que un hombre hizo cuenta el tiempo. / Hacer es vivir más, o haber vivido, / o ir a vivir. Quien muere vive, y dura //’

– VICENTE ALEIXANDRE –

 

anciana

¿Qué es esto? ¿Quién eres tú? ¡Esta no es mi casa, tú no eres mi hija, tú eres la otra!

Del poema de Aleixandre nace el título del libro, que en colaboración con su marido, el psicólogo Lluis Tárraga Mestre, escribe la neuróloga del Instituto Catalán de Neurociencias Aplicadas, la doctora Mercé Boada Rovira, y que nos recomienda.

‘Aprender a enfermar ayuda mucho a hacerse viejo sin problemas’

Es raro el día que hablo con mi madre y ella no me salga con alguna queja que darme de mi abuela. La frase más habitual entre mi padre y yo, tal vez sea: ‘Eres la única que logra que tu abuela haga caso’. Yo les insisto que uno envejece, y que envejecer puede que sea precisamente eso, que lo tienen que comprender. Como yo comprendo que no puedo cambiar los cerebros de ellos, ellos no pueden cambiar el hecho de que el cerebro de mi abuela se hace viejo con ella y olvida, pero quizás no los besos, o eso sea lo último. Amar es comprender. Y vale, sí, yo no vivo con ella, son ellos quienes lo hacen. Sin embargo el año pasado cuando mis padres se fueron de viaje lo hice, durante quince días, y aquello fue el paraíso. No tanto para mí, que conservo mi independencia allá donde me encuentre, como para ella. Porque supo lo que era vivir en paz después de mucho tiempo; no sé si alguna vez tanto. La disposición a la concordia y a la ternura y al cariño son la panacea del bienestar en la convivencia.

Entonces, ese título: el del libro citado y este *enlace donde lo encontrarás.

Como ejemplo un párrafo del capítulo: ‘La enfermedad de Alzheimer: del olvido a la pérdida del yo’

Cuando hablamos de demencia nos referimos a aquella situación, fuera de la normalidad, que se caracteriza por la disminución global de las funciones cognitivas, y cuya consecuencia inmediata es la de interferir en las actividades habituales de la persona.

La enfermedad de Alzheimer es la demencia más frecuente a partir de los 80 años, aunque puede presentarse en personas más jóvenes, en edades comprendidas entre los 65 y 75 años, y excepcionalmente en edades que rondan los 50. Se la considera una demencia neurodegenerativa primaria, actualmente irreversible y progresiva, cuyo origen es conocido, pero no en toda su totalidad, lo que hace que sea una de las enfermedades más investigadas a escala mundial.

Clínicamente, se inicia con la presencia de síntomas imperceptibles, tan discretos que no se les presta atención y, con el tiempo, de forma silenciosa y progresiva, de repente da la cara llenando todo el escenario de nuestras vidas. La «casi normalidad» de su existencia dificulta su detección cuando se presenta y por tanto también su diagnóstico precoz.