LAS TELAS DEL CIELO

diciembre 22, 2006

el cielo de Lisboa está lleno de telas de araña

La conversación con Falbalá, la joven que le regaló su primer Bawaadjigan a la Roja, dura aproximadamente dos horas muy condensadas en sus cuatro o cinco archivos de sonido correspondientes y es trepidante. Y yo no sé por qué al escribir esa vertiginosa palabra suelo recordarme del trypanosoma gambiensis y de la mosca tse-tse, a la que aquella monja, como recién llegada de las misiones, le hizo a la Roja tenerle tanto miedo, cuando aún no había abandonado la edad de la inocencia y no sabía todavía que para que te pique y te duela había que situarse necesariamente entre el paralelo 15º de latitud norte y el paralelo 20º de latitud sur. Se la imaginaba por las noches en su África íntima. Mosca cojonera donde las haya porque la ‘putamoscadeloscojones‘ no tiene otra manía que la de inocularte el germen de la enfermedad del sueño. Será por los antónimos. Será por esa lucha encarnizada que sostiene la Roja, cuerpo a cuerpo y desde la infancia, contra el sopor. Ni una siesta le recuerdo pero si aquel ignorante miedo… apabullante miedo…

Aunque es probable que si alguien más que Ellas mismas, las hubiera escuchado riéndose y hablando con aquella plena libertad en la esquina de la Cantina… de condones y de hombres que los esgrimen como si fueran refugios antiaéreos o proyectiles … y hubieran vivido en un estado represor… hubiera solicitado, al menos para la Roja, por imperdonable, algún tipo de trepanación urgente. Y es que el pensamiento de la Roja es un tumor y no tiene indulto. Así lo siente. Cadáveres embalsamados sobre la mesa de operaciones de un cirujano hipnagógico y en la que reposa muy de vez en cuando la telaraña capaz de atrapar los escasos sentimientos que aún les conserva… y que la Roja no suelta, se niega a soltar, como si fueran a írsele muy lejos, a Nuncajamás, de entre los dedos. Porque la Roja no quiere eso.

Todos esos hombres asesinados y las experiencias flagrantes que tuvo con ellos, son una de las fuentes de riqueza natural de su país. La sonrisa del Recuerdo. La Roja atesora memorias. Aunque éstas fueran las memorias de los sólo silencios…

Y se carcajea de todo. Y la Rubia venida esos días a castaña oscura lo hace también con Ella. Falbalá anda, de andanzas, en estos días del cambio de color de pelo, de un inmejorable humor. De los mitos púbicos, de los andamiajes y los parapetos del deseo, de los moradores de los bajos fondos del erotismo… Y la Roja le dice a su amiga por ejemplo:

¿te imaginas que yo les obligara a ellos a follarme con corbata? ¿o a que se pusieran unos manguitos flotadores para entrar en faena? Y la otra va y suelta: ‘sí, sí, o en calcetines. Estallidos en el diafragma entonces las dos. Pues eso es lo que siento yo cuando ninguno me quita las medias de reja. O me dice: ‘por favor, por favor, déjate las botas puestas’

Y entonces a la Roja le danza un arco iris, que vive en una risa de mezzosoprano, mucho más feliz que cualquiera de las otras que le provocaron, como ahora sucedáneos, los amantes anteriores. Tía -dice, ¿te imaginas como me sentí de liberada cuando Él por fin me despojó de todas mis telas?

Y la Roja se acuerda de un verso de Yeats ahí… y de Maud Gonne. Éste, por ejemplo, pero más con el alma apuntando hacia la Meseta: … cuentos de amor tejidos con hebras de seda que nutrieron la polilla asesina…’ Pero entonces se acuerda todavía más de esas estrofas suyas consagradas en otro poema… será por la misa de la carne… porque fue eso lo que el extraño de ojos azules convocó …

HE WISHES FOR THE CLOTH OF HEAVEN

Had I the heavens’ embroidered cloths,
Enwrought with golden and silver light,
The blue and the dim and the dark cloths
Of night and light and the half-light,
I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams.

 

ÉL DESEA LAS TELAS DEL CIELO… Si tuviese yo las telas bordadas del cielo, Recamadas con luz dorada y plateada, Las telas azules y las tenues y las oscuras, De la noche y la luz y la media luz, Extendería las telas bajo tus pies: Pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños; He extendido mis sueños bajo tus pies; Pisa suavemente, pues pisas mis sueños. (traducción)