Salomé de Klimt

Muchas veces pasaba los días clasificando y volviendo a clasificar en sus estuches las diferentes piedras que había coleccionado, tales como el crisoberilo verde olivo que se vuelve rojo a la luz de una lámpara, la comofona con sus líneas plateadas, el periodoto color pistacho, los topacios rosados y amarillentos, los rubíes de color escarlata con sus trémulas estrellas de cuatro puntas, las piedras de canela de un color rojo llameante, las espinelas narajanjas y violetas y las amatistas con sus capas alternadas de rubí y zafiro. Le gustaba el color dorado rojizo de la piedra solar, y la blancura perlina de la piedra lunar, y el roto arco iris del ópalo lechoso.

 

OSCAR WILDE

Richard StraussSalomé: Danza de los siete velos