‘Escucha en las noches cómo se rasga la seda/ y cae sin ruido la taza de té al suelo/ como una magia/ tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos/ y un manojo de flores llevas en la mano/ para esperar a la Muerte/ que cae de su corcel, herida…//’

– LEOPOLDO MARÍA PANERO –

 

 

humano

 

La zurda me llama. Se nos pone mal cuerpo. En su trabajo, esa mañana, ha asistido a una negligencia médica. Había un parto programado. Podía retrasarse. Otra mujer esperaba en quirófano. Pero la ginecóloga decide seguir adelante con la programación. La zurda dice que precisamente ahí estuvo la negligencia. Aunque una compañera suya, M. de 39 años, culpa a la comadrona. ¿Qué fue lo que sucedió? La niña tragó meconio.

El meconio es el término médico utilizado para llamar a las primeras heces del recién nacido; las cuales están compuestas de líquido amniótico, moco, lanugo (vello fino que cubre el cuerpo del bebé), bilis y células que se han desprendido de la piel y del tracto intestinal. El meconio es espeso, negro verdoso y pegajoso.

No es improbable que un bebé aún no nacido y para quien las cosas se complican en el interior expulse meconio, este pase al líquido amniótico y el bebé lo respire y de ese modo el meconio llegue a los pulmones.

– No respiraba. No respiraba -repetía la zurda.

¿En el mejor de los casos? Yo creo que la muerte. ¿En el peor? -le pregunto a la zurda. Una parálisis cerebral. Algo que no se puede curar. Pero no vas a matar a ningún niño porque no esté sano. La suerte, yo creo que la suerte, es que esta niña muere. ¿La desgracia para la madre? Mujer de más de 42 años, sometida a tratamientos de fertilización, costosísimos tratamientos y no sólo económicamente. ¿Le dirá alguna de vosotras que fue una negligencia y que lo más probable es que pudiera haberse evitado este fatídico hecho? No, nos compite. Se hará la autopsia y … ¿Será otro caso de solapado corporativismo médico? Sí, por supuesto que sí. ¿Y qué vas a hacer? Tú allí sólo eres una auxiliar… El quirófano saca a relucir lo peor de la gente. La tensión es muy grande.

amapolas

 

M. de 39 años, es quien me da la noticia, al día siguiente, de que la niña ha muerto. Dice que se dio cuenta de que llegó a casa y que puso ese disco otra vez, el de ‘El Arrebato’. Dice que no es coincidencia, que no puede serlo, que siempre que escucha ese disco ocurre una desgracia. Lo voy a tirar a la basura hoy mismo. ¿Ah sí? ¿me lo regalas? Me cuenta que su hermano sufrió un accidente mientras lo escuchaba. Pero mientras me lo cuenta a mí se me dibuja en la mente una campo de amapolas; que fue a chocar contra Rafael Alvárez, ‘El brujo’. Que los nombres que se les dan a las personas importan, y que por algo lo llamarán ‘el brujo’… Yo pienso: y la sugestión y las supersticiones aún más. Y que hay más de un tipo de parálisis cerebral, o que el riesgo de sufrirla se extiende mucho más allá del ámbito de la infancia. Pero como socialmente esas no están mal vistas; porque son de las que sufrimos la inmensa mayoría… pues ya se sabe.

El caso, es que este mismo hermano tuvo una hija que también tragó meconio (actualmente viva y con parálisis cerebral) y M. de 39 años escuchaba a ‘El arrebato’, cuando le dieron la noticia… La gallina, la gallina después. Esa gallinadelosgüevosdeoro, que habita en la mente desde nuestra infancia. Bueno, pues olvídate de tus desgracias que no pasa nada, yo ahora mismo te regalo este cuarzo y ya verás que bien te va y cómo te protege. ¿El cuarzo tiene algún tipo de propiedad mágica? Por supuesto que no. Pero somos muy crédulos y si nos convencemos de que algo es un amuleto… que no nos lo quiten. Por eso tal vez a mi nadha, le gusta desprenderse de ellos en esperpénticos gestos de generosidad.

En realidad, yo lo que creo que tiene un poder benéfico es el intercambio de energías positivas entre dos seres (incluidos los inanimados, que también están formados por moléculas) y más que ninguna otra cosa la conciencia objetivada (motivación + objetivos conscientes) de ir en pos de algo bueno, como puede ser el deseo de querer sentirse bien.

Recalamos las tres en el bar del hermano de Verona y yo, de forma inusitada, pregunto por él. Me dicen que está en Ponferrada. ¡Ah sí! Es verdad, donde estudió. No, no -me saca del error la zurda, que en ese momento piensa en su propia relación con Ponferrada.

amparo rastrojo amapolas

Anochece. Amanece. La zurda va a trabajar. M. de 39 años le entrega el disco de ‘El Arrebato’. Yo no sé si lo de tirarlo a la basura iba en serio. Es muy probable que no pero como nadha está acostumbrada a aprovecharse de casi cualquier coyuntura… ¿y a dónde lo arroja? A un campo de amapolas.

La zurda llega a casa. Y recibe una llamada de una compañera a la que hace más de 20 años ha perdido la pista. La compañera le cuenta casi lo primero, que tuvo una niña, que tragó meconio durante el parto y que sufre de una parálisis cerebral. Auri, su compañera era de Ponferrada. La zurda trató de localizarla el año pasado pero no la encontró por sus apellidos; lo que si hizo fue pensar con fuerza en ella cuando en la mesa se nombró a Ponferrada.

amapola con luto

Y yo, aunque esto ya nada tiene que ver con el meconio, veo a Amapola, que ni siquiera nos ve, y me entero así de que su marido se ha muerto. Es entonces cuando me espeluzno, porque el 27 de agosto yo, mientras me encuentro con Alma en el banco, le vi pasar por delante de mí, con otros dos acompañantes. Recuerdo que pensé: ¡quién diría que le han hecho una traqueotomía! Iba hablando muy animado con ellos y me pareció radiante… lo único que no tuve oportunidad de saludarle porque no bajó los ojos. El marido de Amapola falleció hace dos meses.