Llevo toda la mañana pensando en el chico de la frente exagerada… en que me apetecería verle esta tarde. Es que quiero volver a disfrutar de aquello que tuvimos la tarde del viernes de hace quince días…

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Ese chico tiene pareja. Lo sé por qué al final ella se presentó. Y no intercambiamos una sola palabra. Todo fueron miradas. Profundas y breves. Atrapadoras. Zigzagueantes. Sinuosas por mi parte. Resultó una tarde muy excitante. Yo creía que iba a echar mucho de menos a Verona y las cervezas en el Cancún pero no fue así. El chico de la frente me resultaba intrigante hasta ese punto. Y lo consideré una buena señal.

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Después de que entraron en la Calenfena… salieron a la calle con su cerveza. Primero yo volví a levantarme y jugue un rato con Yago y su amiguita Alba. Era como si quisiera decirle: ‘quizás sea madre…’. Hablaron entre ellos y miraron hacia mí, entonces fue cuando se decidieron a salir a la calle él y su amigo. Y se quedaron justo a medio camino. Como consolidando un epicentro. Mi lado volcánico se despertó… El amigo miraba hacia a mí y él estaba ladeado. Y sólo miraba a ratos, eso sí, estrechamente pero cuando reunía el valor. Si hubiera sido uno de esos cretinos frontales y descarados yo habría perdido el interés por completo. Pero tenía algo… justo eso que a mí me llama la atención… el sesgo y el aguijón… Nora me dijo: yo no sé pero el que no deja de mirarte es su amigo… Entonces yo le respondí: Pues aunque no te lo creas eso es perfecto porque si Verona no me lo hubiera comentado a mí no se me habría ocurrido ni imaginármelo pero ‘ellos’ utilizan la atención sobre ti de sus amigos para que tú comprendas que les gustas… Y yo no digo que el amigo no estuviera también interesado en mí, porque de hecho acabó estándolo pero … en ese momento estaba controlando para él. Y yo le miraba. Le miraba continuamente cuando él no miraba hacia mí, cuando hablaba con su amigo. Y recuerdo que Nora dijo… desde luego tiene un culo apoteósico.

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corsé

A mí me gusta besar los culos. Me gustan los besos negros. Me gustan igual que me gustan los agujeros negros. Me gusta introducir la lengua por el ano de mis Amantes y recrearme en sus bordes suaves y delicados. Sólo la piel de algunos labios, de los testículos, del sexo y del ano es tan deliciosamente Delicada.

Avril Lavigne me hizo un beso negro – Psycho Loosers

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El chico de la frente exagerada terminó por alterar completamente mis biorritmos y mis hormonas. Yo recuerdo que estaba triste, como apenada porque se hubieran cercenado mis posibilidades con Verona pero al rato de entrar en esa dinámica de seducción eso era lo que menos me preocupaba. Lo que deseaba era Vivir, Disfrutar, Sentir Pasión y comprendí que me importaba muy poco quién fuese el oscuro objeto del Deseo capaz de provocármela. Además estaba su manera de sujetarse al móvil. Escribía mensajes. Mensajes inacabables. Terminaron por sentarse justo en el escalón que había delante de nosotras y yo desde su espalda, él podía verme por el rabillo del ojo mientras escribía, intentaba descifrar por el movimiento de sus dedos las palabras que formaban sus frases, tan largas y meditadas frases… Pensaba y se aferraba al teléfono como yo… y era nervioso, su pie se agitaba inquieto, era como un caballo salvaje de color cobre con una estrella blanca tatuada en la frente y que husmeaba en el aire la cercanía de la tormenta. Sí, me gustaría volver a verle esta tarde. Llamaré a Nora y se lo propondré.

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Dejé que su amigo lo observara todo de mí. Mi atención exagerada. Mi atención tan exagerada como la frente de ese chico sobre el tecleo de su teléfono móvil. Me apetecía que luego se lo contara. Y me apetecía decirle: ¿por qué no me escribes a mí? Es raro que vayas a conocer a alguien que pueda darte lo que yo te daría ahí… Y estuve en un tris de hacerlo pero tentada tentada. Y llegó la compañera de el amigo, y tenían una niña preciosa. Y la niña acabó dándome un beso en la boca. Se llamaba como mi bisabuela y era un gato. Un gato y un duende. La mujer del amigo era simpática y muy guapa. Nora se alucinó con mi facilidad para establecer comunicación sin que eso supusiera un peligro como antes, aunque fue el amigo el que la promovió. Ahora sé mimetizarme. Hablé con ellos de la niña mientras el chico de la frente seguía aferrado a su teléfono móvil. O a su malditismo. No lo supe diferenciar. Luego la profesora de Tara, la particular, intentó darle un beso a esa misma niña y la niña se negó en redondo. Era muy personal. Lo desesperadamente personal y tenía un hechizo que hacía que yo me sonriera todo el rato y que no pudiera dejar de estarme pendiente de ella. Les volvía locos. Pero en todos los sentidos. De Amor y de locura. Entonces el amigo se volvió a mí y me dijo: ‘Ya ves, a ella no quiso ni mirarla y a ti …’ La niña también era muy independiente. Quería hacerlo toda sola. No quería que la ayudaran…

Luego apareció la novia del chico de la frente exagerada. Era preciosa pero la faz de él no se iluminó de ningún modo. Continuó ensombrecida. Extraños nubarrones negros que se cernían sobre él. Y sentí que de algún modo era más caballo salvaje que nunca. La hería y la buscaba. O se herían y se buscaban. Desesperadamente. Pero no fue como ver llegar una Luz, y la chica era de luz. Yo podía percibirla… Sí, podía percibir el afecto entre ellos, los Abrazos y la necesidad de colmarlos pero no así el Absoluto. Ese universo dónde todo lo demás no existe. Porque él me transmitía con su inquietud que algo faltaba ahí, entre ellos, en él, sobre todo en él. Ella le quería. Eso era todo. Se hacía daño con él pero le quería.

A los pocos minutos nos marchamos. Ya eran más de las once y cuando me despedí de los padres de la niña al irme, el chico de la frente exagerada respondió a mi saludo con un ‘hasta luego’… Y esas fueron las primeras palabras que me dirigió.

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Por otro lado Lemprier no dejó de llamarme. El lunes recibí otra llamada suya y estuve a punto de pasarle el teléfono a Coga para que la contestara él. Pero conducía y … yo lo que no quiero son más llamadas. ¿Por qué la gente encajamos tan mal un ‘se acabó el juego’? Esto me aburre. Tú me aburres. No tienes nada para mí. Nada que me pueda interesar y con mi cariño no has contado nunca. No quiero tener que ser más desagradable pero esa es la realidad. Tuviste tu Oportunidad de acercarte a mí si lo querías, acercarte a un nivel que no fuera virtual, yo probablemente hace tres años te hubiera dicho que sí, que adelante, que nos conocíamos y probabamos a movernos en esa dirección pero … las Oportunidades más que ninguna otra cosa… tienen fecha de caducidad. Y la lluvia remite. Y cuando remite no vuelve a lloverse porque aunque la lluvia siempre vuelve a ser la misma… las nubes que la descargan no. O bueno, raramente. Ya sabes, los ciclos, lluvia, tierra, océano, evaporación, cielo y otra vez Mar. Pero esa que te Cala hasta el Alma… pasa sólo una vez.

 

 

Y ahora me apetecería escuchar una canción de Presuntos Implicados: ‘Me das el mar…. con tu mirada’ pero voy a esperar a mañana por si aún me sigue apeteciendo porque hoy no estoy precisamente pensando en Malasaña. Y sólo él fue esa Canción… a pesar de que su mirada no era Azul.

Autor: Y esto es lo que Lemprier escribió un par de días ante de llamarme… es que acabo de verlo ahora y ya sabéis que me gusta recoger las piezas de los puzzles que tienen alguna relación conmigo…

29⁄05⁄06

… hubo un tiempo en que quería conseguir leer todo cuanto se hubiera escrito desde el principio de la historia … Imposible, sin duda; absolutamente imposible de lograr mas no imposible de desear; los deseos crean nostalgias, impredecibles nostalgias, la nostalgia que penderá, de siempre y por siempre, sobre el momento final en que algo hizo expirar el deseo; después, con el tiempo, solamente tuve buenas intenciones, las justas y necesarias para leer cuanto cayera en mis manos; otro momento expirado en su proyección de futuro remoto y más nostalgias para recordar en un tiempo que hubiere de venir; y, finalmente, uno, dejando que sus nostalgias se señoreen de sus voluntades, acaba leyendo, simplemente, lo que queda fuera de toda duda; ‘Hank’ aparece confuso en una imaginería intelectiva mal criada como si estuviese departiendo con ‘Max estrella’ mientras Philippe Marlowe le rebana media oreja con un abrecartas …

‘… quiero ver esa película contigo, a la de Hank, me refiero … No, no preguntes razones, solamente presiento la nostalgia del momento cuando esa noche hubiéremos de despedirnos … quiero verla en el fondo de un cine de barrio, de los de mi juventud, mejor aún, un cine de pueblo de los de mi niñez; quiero verla mientras nos emborrachamos con la despreocupación y nos refrescamos con la cerveza caliente de docena y media de latas baratas; quiero acabar la noche llorando sobre tu hombro en cualquier oscuridad de cafetín tumultuoso al friso del alba, quiero en el amanecer buscar el sabor del vino en tu boca, pasear las luces últimas de las calles fumando la misma última colilla, susurrarte canciones viejas …’

Bueno, el viejo ‘Hank’, a su manera, debía ser todo un romántico.

Fecha: 02/06/2006 15:03.

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Me encanta cuando escribo así. Cuando tengo algo que contar y es tan fácil contarlo. Y al final no fui a ninguna plazuela donde había barriles y sillas de madera. El plan b puede esperar… o incluso no ser. Porque yo no tengo ningún plan. En todo caso sólo los que me hagan concebir. Y me gusta, también me gusta mucho moverme como un punto de inflexión.

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Más besos.

02/06/2006 13:56 Autor: sabbat.