Em longes terras hás de ser rainha”./ Um dia le disseram, mas em vao.. / Seu vulto perde-se na escuridao… / So sua sombra ante meus pés caminha. …//
F. PESSOA

 

queen

 

– Dave Mckean –

»De un libro antiguo…»

Riesgos y peligros, para que nadie se llame a engaño, existen derivados del acto mágico. Y dicen que el escudo más válido que pueda proteger de estos indeseados efectos mágicos es la íntima serenidad y la pureza de las intenciones. Pero quien desee servirse de la Magia y de la Baja magia (la amorosa) debe conocer el problema de adentrarse en ese bosque…

Cosas de las que al parecer ‘C’ nunca había oído hablar y de las que a mí me Encantó informarle, mientras íbamos camino de tomarnos una cerveza en el pub en que, en ciertos momentos, trabajaba ese chico cuyo cuerpo (que no alma) de aquella me traía tan loca, y que fue quien precisamente logró que yo le declarase, a partir del 6 de diciembre pasado, una especie de guerra al cuerpo.

Así que primero estaba aquello del <<boomerag>> (ese común a todas las formas de la magia) y que consiste en el hecho de que una vez que las fuerzas mágicas son desencadenadas por el mago, tienden, si no son hábilmente controladas, o son rechazadas por su destinatario, a volverse en contra de aquel que las ha provocado. Y esto significa que el mago deberá asumir en primera persona los mismos efectos que quisiera provocar en los demás. Ahí la cosa entendí que iba bastante bien porque percibí en el color del rostro de ‘C’ cierto, diríase, empalidecer… Entonces le aseguré, muy sentida, que eso era algo que desgraciadamente yo misma había comprobado siendo muy joven al principio de mis prácticas… Los dos caminábamos bajo mi paraguas. Y luego, claro, no había que olvidarse del asunto de la ley Kármica (um um, del sánscrito…); cuestión que adorné todo lo que puede y mi elocuencia me permitió; porque en cuestiones de temblores… allí la experta en todo caso iba a ser yo. Y ya de lo tercero sé que no le hablé porque aquella tarde se me había olvidado pero de todas maneras y tal como anda el mundo me parece mucho más fácil enfermarse de salmonelosis, por un mal estado de la mahonesa, que porque a algún gilipollas se le de por suministrarte cuerno de unicornio aliñado con vísceras de sapo, plumas de paloma y pelos o bigotes de gato.

Pero una virtud suma si me pareció que tenía ‘C’ y eso por una llamada de Madrid que recibió minutos después cuando ya nos encontrábamos charlando tan amigablemente frente a su coca-cola y mi tostada…